martes, 16 de mayo de 2017

La Voz del Señor (Carmen Pérez)

"La voz del Señor sobre las aguas...El Dios de la gloria ha tronado...El Señor sobre las aguas torrenciales..La voz del Señor es potente...La voz del Señor es magnifica..." (Salmo 28)


Así es cuando nos sentimos con el agua al cuello y vemos que nos hundimos,  su voz nos quita el miedo ..nos da audacia para caminar sobre todo lo que nos ahoga ... recordar una sola palabra del SEÑOR nos hace caminar sobre las alturas ... porque nos dice: ven .. no tengas miedo ... yo estoy a tu lado para que no te hundas... y como los apóstoles cuando temian hundirse, al sentir su voz se calmó la tempestad .. así a nosotros.

¡BENDITO SEAS SEÑOR por estar ahií cuando te necesito!

lunes, 15 de mayo de 2017

DIOS SIEMPRE SACA BIEN DEL MAL (Tomás Cremades)

En estos días en que conocemos por los medios de comunicación la canonización de los pastorcillos de Fátima, Jacinto y Francisca, se me ocurre pensar que Dios siempre saca bien del mal que se produce. 
El año 2013, el 3 de marzo, cuando jugaba en su casa, el niño Lucas Maeda de Olveira, cae al vacío desde un sexto piso, a más de seis metros de altura. Las lesiones son tan graves, con traumatismo cráneo encefálico y dos paros cardíacos, que los médicos no esperan su curación, sino su muerte, y, en el mejor de los casos, quedar de por vida con secuelas de tal magnitud, que no le permitirían más que una vida vegetativa con falta de conocimiento y grandes problemas neurológicos.
El padre acude al convento de Carmelitas de Campo Mourao, en la región brasileña de Paraná, donde se produjo el accidente, solicitando a las monjas la intercesión de la Divina Providencia.
Hasta aquí lo que se conoce por los medios de comunicación. Y ahora, dejo suelta la imaginación.  En el momento del accidente, la desolación familiar la podemos suponer. Habría reproches de unos para con otros: “¿dónde estabas, para que el niño cayera?”, o “para eso te lo dejamos, para que lo vigilases…”y qué se yo cuantas cosas más. Los que estaban al cuidado del niño, no podrían contener su dolor, quizá se reprochaban su distracción en esos momentos de cuidado…La escena no pudo ser más “dantesca”.
Repito, es pura imaginación, pero hay un detalle significativo: la fe de esos padres, y abuelos y familiares, que acuden con fe al convento a solicitar la ayuda espiritual. Es la confianza ante Dios por los imposibles de los hombres. Y el Señor escucha siempre, y de este mal, saca el bien del milagro. 
Cuando muere Lázaro, las hermanas Marta y María, envían emisarios a Jesús a decirle: “…Señor, aquel a quien tú quieres, está enfermo”. Jesús dijo: “Esta enfermedad no es de muerte, es para la Gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella” (Jn11)
Es curiosa la apreciación de los emisarios: “Aquel a quien tú quieres…” Ni siquiera le nombran, como si sólo hubiera uno. Quizá ese uno seamos tú y yo. Y no es que Jesús amase sólo a uno; es que Dios conoce a sus ovejas una por una y a cada una la llama por su nombre. Es el Buen Pastor.
Y Dios suscita en el corazón ferviente de unos padres doloridos, de una familia desecha, una luz que les hace buscarle en el claustro Carmelitano. Y ante esa llamada de fe, el Señor “saca el bien de ese mal”.
Y además, prepara a la Iglesia con la entrada en el cielo de los dos pastorcitos de Fátima. 
Como dice el relato de Juan, para dar Gloria a Dios, para que el Hijo, Jesucristo, sea glorificado por este acontecimiento!!
Adorado sea Jesucristo

EL OJO, LÁMPARA DEL CUERPO (por Tomás Cremades)

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo está luminoso, pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá! (Mt 6, 22-24)

En una primera meditación de estas palabras del Evangelio de Jesucristo según san Mateo, podemos pensar que se refiere a la codicia de las miradas que afectan al sexto y noveno Mandamientos. Y es cierto que la imprudencia en el vestir, las modas atrevidas, hacen al hombre caer en la codicia de estos pecados, olvidando que la mujer es un ser igual al hombre, no creado para ser objeto de placer; la mujer no es un objeto, sino una persona llena de la más alta dignidad con que la embelleció el Creador, con una altísima misión como madre y compañera del hombre. Toda la belleza de Dios se refleja en la mujer, y es por ello digna del mayor de los respetos.
Y en el mismo texto san Lucas comenta. “…Nadie enciende una lámpara y la pone en sitio oculto, sino sobre el candelero, para que los que entren vean el resplandor. (Lc 11, 34-35)
Dicho esto, creo que podemos pensar en una dimensión más amplia. Dice el libro de los Proverbios:
Ojos altivos, corazón arrogante, y antorcha de de malvados, son pecado (Prov 21,1-6) 
Por los ojos percibimos los objetos que vemos, y que pasan a nuestro cerebro, para desde allí, como si de un laboratorio se tratara, se maquinen toda clase de pensamientos- buenos, malos o indiferentes-, que pueden producir los efectos perniciosos, o no, en nuestra vida. La codicia de poseer, olvidándose del “ser”, antes que el “tener”, nos hace olvidar que somos criaturas de Dios.
“…Nos hiciste para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti…”, en palabras de san Agustín.
El Salmo 100 nos recuerda:
“…andaré con rectitud de corazón dentro de mi casa, no pondré mis ojos en intenciones viles…” “…Ojos engreídos, corazones arrogantes no los soportaré…”
“… Pongo mis ojos en los que son leales, ellos vivirán conmigo…”
Estamos llamados a ser luz, reflejo del que es la Luz del mundo, Jesucristo. De esta manera, dejando atrás codicias, malos pensamientos, dejemos entrar la Luz de Cristo en nosotros, con la alegría de ser hijos de Dios por los merecimientos de Jesús, para que esta Luz brille como resplandor que ilumine los corazones arrogantes, y sea esa lámpara para nuestros pasos

“…Lámpara es tu Palabra para mis pasos, Luz en mi sendero…” (Sal 118, 105)

Alabado sea Jesucristo
 
 
 
 
 
 
 

sábado, 13 de mayo de 2017

"JESÚS NOS LLEVA AL PADRE"


¿ Quien eres Señor? Hch 9,5 para el Evangelio del Domingo 14 de Mayo de 2017

"Nadie va al Padre sino es por mí", dice Jesús en este Evangelio. Podríamos preguntarnos cómo nos conduce hasta el Padre pero Él mismo se nos adelanta añadiendo: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida". Como no nos sirven frases hechas por muy sugestivas que sean, aclaremos ésta diciendo que su Evangelio es la Voz que se hace Camino, Verdad y también Vida. Esta promesa de Jesús de llevarnos al Padre brilla en todo su esplendor a la luz de la confidencia que hace a sus discípulos.."El Padre mismo os quiere porque me queréis a mí" Jn 16,22


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viernes, 12 de mayo de 2017

Nuestra Puerta (Carmen Pérez)


"Esta es la puerta del Señor, los vencedores entrarán por ella" (Salmo 117)

Jesús nuestro Señor nos dice que solo podremos entrar por Él, no permitamos que ninguna adversidad pueda alejarnos de la meta de entrar por esa puerta. Cuando alguien desea ir a un lugar, las asperezas del camino no pueden impedírselo.

Que tampoco ninguna  cosa, por bonita que sea, nos prive de seguir adelante pues no tendría sentido que ante el espectaculo de las cosas de este mundo  (que son atractivas) nos olvidemos de la meta: Entrar a ver ... y vivir con el SEÑOR!!

jueves, 11 de mayo de 2017

POEMAS DE AMOR DE DIOS AL MUNDO.- 5.- SER PEQUEÑOS ANTE TÍ (POR OLGA ALONSO)

“Jesús se estremeció de gozo en el Espíritu Santo y dijo: Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a los pequeños.”

Lc 10; 21-22

SER PEQUEÑO ANTE TÍ
He conocido el Misterio
de la auténtica humildad,
la que nos hace pequeños
ante Ti y para Ti.

Tu me lo has revelado:
los verdaderos pequeños
los pobres, los desvalidos
son los que buscan tu Rostro.

No es aquella pequeñez
de la que los hombres hablan
es la otra, la escondida
la que solo Tú conoces.

No es cuestión de voluntad
no depende de nosotros
depende solo de Tï
de que tus ojos nos miren
y sintamos , de repente
ese misterio insondable
de ser pequeño ante Ti

Y es ahí donde comienza
tu historia con nosotros
solo ahí plantas tu Tienda,
en nuestra debilidad

Y la compensas con gracia
con dones, con tu Palabra
y somos realmente fuertes
cuando sabemos vivir
en tu divina pobreza
 
Porque es allí donde el hombre
ya cansado, derrotado
abandona sus recuerdos
su persona , su pasado
se vacía todo entero
y se hace oquedad para ti.

Y entonces, toda tu Gloria
inunda el corazón nuevo
y descubrimos así
que la Gloria verdadera
es que nos ocupes siempre,
que vivamos en tu seno.

Y asistimos , casi atónitos
al milagro insondable
de sentir que nos invades
que tocamos con las manos
tu Espíritu que es Vida Eterna.

“Tu cuidas de la tierra, la riegas y la enriqueces sin medida;
la acequia de Dios va llena de agua,preparas los trigales;
riegas los surcos, igualas los terrones,tu llovizna los deja mullidos,
bendices sus brotes;coronas el año con tus bienes,
tus carriles rezuman abundancia.”
Salmo 64;10-12

lunes, 8 de mayo de 2017

¡Eres nuestra alegría, Señor! (Por Mila)

¡Eres nuestra alegría, Señor!

En la oscuridad, nos aportas Luz
En las dudas nos ofreces verdades
En la violencia, eres Paz 





Cuando llegue la muerte , serás vida
Cuando llegue el final, serás Principio
Cuando se apaguen las luces del mundo, nos encenderás otras eternas en el Cielo.









Apareces cuando más te necesitamos
Apareces cuando otros amigos nos fallan
Apareces y , a veces, no te reconocemos
Apareces y con tu Pan nos alimentas




Nos defiendes a pesar de nuestros errores
Nos amas a pesar de nuestros olvidos
Resucitas para que un día, también nosotros contigo lo hagamos

¡Eres nuestra alegría Señor!



El discípulo amado (por el padre Antonio Pavía)

Entramos de la mano de María de Nazaret en el recinto santo del Calvario con la esperanza de que se hagan realidad en nosotros las palabras que Jesús dirigió al discípulo amado: “Junto a la cruz de Jesús estaban su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre, y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre…” Jn 19,25-27).
Junto al Humillado por excelencia, Juan está codo a codo con María. No nos extraña verlos junto a Jesús de pie, sufriendo en su cuerpo y en su alma lo indecible pero de pie, como signo de que todo el poder del Príncipe del mal, no ha conseguido derribar ni su fe ni su amor al Crucificado. Tengamos en cuenta que, en la Escritura, estar de pie es la postura de los vencedores.
María se acerca hacia el Calvario compartiendo con el Hijo de Dios, también suyo, el cúmulo de desprecios y afrentas que su propio pueblo ha descargado sobre Él. María las hace suyas, como fue profetizado por el salmista. “Las afrentas con que te afrentan caen sobre mí” (Sl 69,10b). Loco, embaucador, ignorante, endemoniado, blasfemo, he ahí algunos de los títulos despectivos que los israelitas vertieron sobre Jesús el Señor. Todos ellos cayeron también sobre ella, la madre; cada desprecio fue una puñalada en su corazón y en su alma.
¿De dónde sacó esta mujer esta fuerza sobrehumana para llegarse hasta el Calvario y presentar al mundo entero tal grandeza en su dignidad? Su silencio ante el drama que compartía con su Hijo se puede llamar perfectamente la ensordecedora elocuencia de los inocentes. ¿Cómo pudo permanecer firme, sin desmoronarse, ante tanta burla, injusticia y griterío de un pueblo tan cobarde?
La fortaleza no se improvisa, nace de esa categoría especial que tiene el amor y la fidelidad que, brotando de Dios, Él mismo infunde en los que le aman. María, la que fue saludada por el Ángel como “la llena de gracia”, está en condiciones para decir sí en todo a Dios. Recordemos que estar llena de su Gracia significa llena de su Palabra. Su respuesta al Ángel “hágase en mí según tu Palabra” (Lc1,38), respuesta que se amplía a lo largo de toda su vida, la permite hacer suyo por amor el camino de humillaciones sin fin de su Hijo. Humillaciones y afrentas que, apenas iniciada su vida pública con la consiguiente predicación de su Evangelio, cayeron sobre Él. María, al pie de la cruz, fue roca con la Roca, piedra angular con la Piedra angular.
Nos fijamos ahora en el discípulo amado que, de la mano de María, -podemos perfectamente expresarnos así- se llegó hasta el Calvario y se plantó, también de pie, junto a Jesús crucificado. Si nos damos cuenta, Juan no nos dice, aunque se desprende del contexto, que sea él este discípulo amado. Los santos Padres de la Iglesia nos dicen que lo hizo a propósito para mostrar a los que creen en el Evangelio de Jesús que todos ellos están llamados a ser sus discípulos amados.
Empecemos por afirmar que una persona llega a ser discípulo amado de Jesús por la intensidad con la que se abraza a su Evangelio.  Llegar a ser discípulo amado de Jesús es, como se desprende del Prólogo del evangelio de Juan, una gestación. “La Palabra es la luz verdadera que ilumina a todo hombre… el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron, pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios” (Jn1,9-12).
 
El Evangelio en tu interior
Hacemos un breve análisis catequético del texto de Juan. Leemos que la Palabra, luz verdadera que ilumina a todo hombre, fue despreciada por todos; es más, incluso el pueblo elegido, aun conociéndola a lo largo del Antiguo Testamento, no quiso saber nada de ella, no la recibió. 
Consideremos en primer lugar qué significa el verbo recibir en la espiritualidad bíblica. No es un simple aceptar, sino algo muchísimo más profundo. Implica un acoger, más aún, traer hacia sí mismo. Hasta ahí llega el significado del verbo recibir, y mucho más cuando se trata de recibir la Palabra, el Evangelio. En definitiva, se trata de llevarla como huésped hacia el corazón, hacia el propio espíritu.
No termina aquí el texto que estamos partiendo catequéticamente como si fuera un pan. A continuación y para nuestra alegría, Juan anuncia la gestación de la que antes hice mención, gestación provocada por la Palabra amorosamente recibida. Entramos en la dimensión de los discípulos amados de Jesús. Nos desborda por completo. Son aquellos que se dejan gestar como hijos de Dios por sus palabras. A ellos va dirigida también la alabanza que Dios proclamó sobre su Hijo: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco” (Mt 3,17).
Fijamos ahora nuestros ojos en Esteban, el primer discípulo amado que derramó su sangre por Jesucristo. Lo que vamos a ver a continuación nos va a colmar de una alegría indescriptible, puesto que es aplicable a todos los que pretendemos llegar a ser discípulos de Jesús. Partimos del hecho de que Esteban recibió el Evangelio, lo llevó a su interior, lo hizo Espíritu de su espíritu.
Dicho esto, pongamos atención en la invocación que dirigió a Jesús durante su lapidación: “Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Hch 7,59). Sondeemos no sin estremecimiento esta invocación del primer mártir de la Iglesia. Tengamos en cuenta que Esteban recibió, hizo suyo, el Evangelio que le había sido predicado; es por eso mismo que está en condiciones de decir a Jesús: ¡Ahora recíbeme tú a mí, hazme tuyo en tus entrañas! ¡Recíbelo, Señor y Dios mío, porque rebosa de tu Palabra! No estoy endulzando nada, es el mismo Evangelio el que nos dice cómo mueren los discípulos amados de Jesús: entregándole su espíritu.
Volvemos a la escena del Calvario: Jesús en la cruz, la Iglesia-María y el discípulo amado. Nos apropiamos de la iluminación que el Espíritu Santo derramó sobre san Buenaventura. Este santo franciscano del siglo XIII se identificó con el discípulo amado del Calvario. Bien sabía que la sabiduría de su predicación se debía a su ubicación junto al Crucificado. De la herida de su costado brotaba el manantial de vida que alimentaba su alma. Repito, ella, la herida, era la fuente de su predicación. Recogemos este testimonio suyo entresacado de su catequesis acerca de “El Árbol de la Vida”: “Levántate, pues, alma amiga de Cristo, y sé la paloma que anida en la pared de una cueva; sé el gorrión que ha encontrado una casa y no deja de guardarla; sé la tórtola que esconde los polluelos de su casto amor en aquella abertura sacratísima. Aplica a ella tus labios para que bebas el agua de las fuentes del Salvador”.
 
 
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Poco a Poco (por Carmen Pérez)


"Descienda como lluvia mi doctrina, Destile como rocío mi palabra, Como llovizna sobre la hierba".(Dt 32- 1-12)

 Esta es la forma que Dios escogió para hacerse el encontradizo con nosotros. No hay otra manera que escuchar su Evangelio para entender su amor y misericordia...poco a poco se va entendiendo ... quizás si fuera de golpe ... no lo resistiríamos, sería como la lluvia torrencial que lo arrasa todo .. con paciencia, como a los dos de Emaús, nos va explicando ... hasta que lo comprendemos. Es tan grande lo que quiere para nosotros, que escapa de nuestra comprensión.
 
BENDITO SEA DIOS QUE HIZO POR MÍ PRODIGIOS DE MISERICORDIA

sábado, 6 de mayo de 2017

"LA VOZ DEL BUEN PASTOR ATRAVIESA EL ALMA"


¿ QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,5 para el Evangelio del Domingo 7 de Mayo de2017

"Mis ovejas distinguen mi voz de la de los extraños," dice Jesús. La Voz de Jesús resuena en la acústica del alma. Cuando un hombre percibe el hambre de su alma, encontrar a Dios ya es solo cuestión de tiempo. Jesús es la Voz del Padre, su Evangelio va al encuentro del alma incompleta sin Dios. El Evangelio de hoy nos alerta de voces extrañas proclamadas por pastores extraños a Dios. Son voces vacías, cargadas de personalismos, tan vacías como sus proclamadores. Por el contrario la Voz de Jesús y de sus discípulos resuena en el alma con un primer grito.. ¡Vive! 
Los verdaderos buscadores de Dios, como desperezándose de un mal sueño, se alegran de haber sido encontrados por su Buen Pastor.

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domingo, 30 de abril de 2017

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,5 para el Evangelio del Domingo 30 de Abril de 2017.


 ¡Duros de corazon! Así llama Jesús a los discípulos de Emaus por no haber dado crédito a los profetas que habian anunciado su pasión y  muerte. No han cambiado mucho las cosas. Conocemos el Evangelio pero tampoco le damos mucho crédito sobretodo a ciertas paginas. Parece que la dureza de corazón es algo crónico en el hombre. El problema no es otro que creer que el Evangelio juega en contra nuestra y no a favor; de ahí que nos pongamos de perfil ante él y lo sustituyamos por prácticas pías. Menos mal que al igual que a los dos de Emaus, Jesus nos sale al paso ,tiene mil formas de hacerlo y nos " convence"atravesando nuestro duro corazón con el Fuego de sus palabras. Fue lo que hizo con los dos de Emaus.

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martes, 25 de abril de 2017

ZAQUEO EL PUBLICANO (por Tomás Cremades)



La historia de la conversión de Zaqueo se recoge en el Evangelio de Jesucristo, según san Lucas. Siempre los Evangelios son de Jesucristo, que los recogen los discípulos de Jesús para que conozcamos la Palabra de salvación. Es, por tanto, la Palabra de Dios revelada.
¿Quién era Zaqueo? Zaqueo es un publicano; los publicanos eran personajes tomados de entre el pueblo, por la dominación romana, para recaudar impuestos para Roma, a causa de su invasión guerrera en tierras de Israel. Y ellos, los publicanos, se quedaban con un tanto por ciento de lo recaudado, a modo de salario, devolviendo lo estipulado al gobierno romano. Por ello, tenían la posibilidad de ejercer la extorsión a los judíos, con tal que devolvieran el impuesto “legal” a Roma. Y, lógicamente, quedaba bajo el criterio humano,- siempre corrupto, dadas las circunstancias-, la cantidad de dinero que podían sustraer. Y por eso, eran considerados pecadores.
Si la persona en cuestión era “jefe de publicanos, como es el caso de Zaqueo, es indudable que los “teje manejes” del citado, serían de orden mayúsculo. 
Y en estas circunstancias, Jesús, que viene de realizar el milagro de la curación del ciego de Jericópasando por estas tierras, entra en la comarca donde habita Zaqueo.
Jericó, tierra fértil, tierra próxima al mar, zona de comercio, era considerada “tierra de pecado”, donde quizá, todo era posible con tal que hubiera dinero para poder pagarlo.
La parábola del “Buen Samaritano”, relatada en otro Evangelio comienza con la frase:”…bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó…”, (Lc 10, 29-37) como indicándonos que desde la ciudad santa, Jerusalén, donde habita la Gloria de Dios en su Templo, bajaba un hombre a la ciudad del pecado, Jericó.
Pues en este entorno, Zaqueo se entera de la llegada de Jesús al pueblo. Y, dada la fama que le acompaña, nunca querida por Jesús, pero inevitable por sus milagros, se acerca para verlo. Dice el Evangelio que como era pequeño de estatura, tuvo que subirse a un árbol, un sicómoro, propio de aquellos lugares, para divisarlo. Zaqueo no espera ser visto por Jesús, pero es tanta la curiosidad, que, a pesar de las posibles burlas de los vecinos, a pesar de la humillación que supone encaramarse al árbol como cualquier chiquillo de la zona,…a pesar de ello, toma esa, podríamos decir, humillante decisión. Imaginemos en los tiempos actuales a cualquier personaje de la política que se sube a un árbol para ver, podríamos a decir, al Rey de España que pasa. ¡Sería bastante ridículo!
Y Zaqueo se nos presenta como alguien de “pequeña estatura”. Curiosa la apreciación. Zaqueo, pecador, no tiene fe en Jesús; o, dicho en lenguaje de la época, es de pequeña fe, de pequeña estatura moral. Y es que el pecado a todos nos hace pequeños, nos aplasta…
Y Jesús, al llegar frente a él, “levanta la vista”, se detiene. Como diría el Salmo120“…levanto los ojos a los montes…”, montes donde radica el pecado, la idolatría. Montes que no nos resuelven nuestros problemas. Pues: “…el auxilio me viene del Señor…”. Y Jesús le dice: “Zaqueo, baja pronto, porque conviene que hoy me quede yo en tu casa…”
Jesús no conoce a Zaqueo, y le llama por su nombre. Y es que el Señor, a cada una de sus ovejas, las llama por su nombre; a las que son sus ovejas y las que busca porque se han perdido. Y le dice HOY. Hoy es el día de su salvación, de la salvación de Zaqueo. 
¿No nos dirá también Hoy Jesús que quiere hospedarse en nuestra casa?
Naturalmente que Zaqueo le hospeda en su casa; pero llega “la serpiente”, igual que en el Paraíso. La serpiente de la murmuración: “…Ha ido a hospedarse en casa de un pecador…·. 
Esta vez Zaqueo no contesta como Adán. Está en presencia del segundo Adán, Jesucristo. Y no hace falta que Jesús le reproche nada. Tampoco lo hizo con Mateo el publicano. De sobra sabe Zaqueo sus pecados. Pero ante la presencia de Dios, se obra el milagro de la Misericordia: Zaqueo, puesto en pie, -postura del que ha resucitado a una vida nueva-, promete a Jesús la devolución de lo defraudado, con amplia devolución de sus fraudes.
Y Jesús le llama “hijo de Abraham”, que ha sido salvado y perdonado de sus pecados. Nunca oiría Zaqueo un alabanza igual de labios de Jesús. Y es que, el Señor Jesús ha venido a buscar la oveja perdida, y ahí encontró y salvó  esta oveja, hija de Abraham.
Alabado sea Jesucristo
 
 

Poemas II.- PORQUÉ ESCRIBO.- (por Olga Alonso)



Mirad cuánto amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.

Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.
1Jn 3;1-2
PORQUÉ ESCRIBO
Pudiste haberme dicho que me amabas de muchas formas.
Pero decidiste tejer en mi alma un sinfín de poemas que llegan de forma inesperada y siempre, tan dulce…
Son tu presencia escrita sobre papel, donde lucho por retener tu esencia que sólo poseo en el abrazo que siento dentro de mí.
Daría mi vida por vivir en tus poemas y temo que llegue un día en el que Tú enmudezcas y decidas no seguir.
Oigo en ellos tu voz con tanta claridad….
Sé con tanta certeza que ocurre porque tú quieres, que vivo anhelando el momento de tomar un lápiz, buscar un trozo de papel y comenzar a deslizar sobre él este regalo infinito que Tú me das, quién sabe por qué.
Cantaré eternamente el amor del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
 Porque tú has dicho:
"Mi amor se mantendrá eternamente,
mi fidelidad está afianzada en el cielo. 
Sl 89, 2-3