lunes, 24 de mayo de 2021

Adoremos a Dios en Espíritu y Verdad

Jesús dice a la Samaritana que Dios quiere ser adorado en espíritu y verdad (Jn 4, 23-24). Él mismo nos enseñará a adorarle así. Tengamos en cuenta que en el Antiguo Testamento vemos que Israel adora a Dios postrado en tierra (Sl 95, 6). Fijémonos ahora en Jesús; finalizada la Última Cena se encamina hacia el Huerto de los Olivos para dar el sí definitivo a la voluntad del Padre. Al llegar, cae postrado en tierra como el grano de trigo que echado en tierra muere y da su fruto (Jn 12, 24). Postrado pues en el suelo eleva su mirada al Padre y oró así: ¡Padre mío, si es posible, que pase de mi este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya! (Mt 26, 39). Al ofrecer renunciar a su propia voluntad para acoger la voluntad del Padre está diseñando las líneas maestras de la Adoración a Dios en Espíritu y Verdad;  Adoración que en general no va acompañada de desmayos, levitaciones, etc… -eso no es importante en si- sino que al ofrecer nuestra voluntad a Dios se cumplen las palabras de Jesús que nos identifican como Discípulos suyos: "El que pierda su vida por mi y por el Evangelio la salvará" (Mc 8, 35). He ahí el Manantial que nos permite adorar a Dios en Espíritu y Verdad.

P. Antonio Pavía - comunidadmariamadreapostoles.com

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