miércoles, 8 de agosto de 2018

Jn 19, 25-27 “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.. (III)





Breve comentario a  Jn 19, 25-27
“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre” Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa”

“El camino de conversión del discípulo amado hasta la cruz”

3ª Parte: El discípulo amado con el corazón entero junto a la cruz de Jesús
Al discípulo amado se le abren los ojos, el oído, la inteligencia… “Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron” (Lc, 24,31) El Señor Yahvé me ha abierto el oído. Y yo no me resistí ni me hice atrás (Is 50,5) “Vi que la sabiduría aventaja a la necedad, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos abiertos, pero el necio camina en tinieblas (Qo 2, 13-14a) Los lleno de saber e inteligencia, les enseño el bien y el mal. Fijo su mirada en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras (Si 17, 7-8) Es consciente de que “solo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos” (Jb 42,5)  
Ahora tienen intimidad “Boca a boca hablo con él, abiertamente y no en enigmas, y contempla la imagen de Yahvé” (Nm 12,8) Le es revelada la sabiduría de Dios “Porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu; y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios” (1 Co 2,10)
Ahora es capaz de reconocer:
-que todas las promesas de Dios han sido cumplidas: Reconoced con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que, de todas las promesas que Yahvé vuestro Dios había hecho en vuestro favor, no ha fallado ni una sola: todas se os han cumplido. Ni una sola ha fallado (Jos 23,14)
- que “Él revela honduras y secretos, conoce lo que ocultan las tinieblas, y la luz le acompaña” (Dn 2, 22) 
- que Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna" (1 Jn 1, 5b) “Pues el mismo Dios que dijo: “Del seno de las tinieblas brille la luz” la ha hecho brillar en nuestros corazones, para iluminarnos con el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo (2 Co 4,6)
- que Dios es verdad: “Nos engendró por su  propia voluntad, con la palabra de la verdad, para que fuésemos  como las primicias de sus criaturas (1 St 1,18) El conjunto de tu palabra es verdad, tus rectos juicios duran por siempre (Sal119,160) “El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz” (Jn 3,33) 
- que Dios es vida: “Les concedió además el conocimiento, y una ley de vida les dejo en herencia (Si 17,11) “Pues, viva es la palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón (Hb 4, 12)
que Dios es uno: “Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que Yahvé es el Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; y no hay otro (Dt 4,39)
Ante la inteligencia, el saber, el conocer… otorgado por Dios siente que Sólo en Dios descansaré, de él viene mi esperanza, sólo el mi roca, mi salvación, mi baluarte; no vacilaré. En Dios está mi salvación y mi honor, Dios es mi roca firme y mi refugio. Confiad siempre en él, pueblo suyo; presentad ante él vuestros anhelos. ¡Dios es nuestro refugio!(Sal 62,6-9) “Yahvé es mi fuerza y mi escudo, en él confía mi corazón” (Sal 28,7)
El corazón del discípulo amado, ahora, es un corazón entero con Dios “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10,27) Aquel día te quitará su carga de encima del hombro y su yugo de sobre tu cerviz será arrancado. Y el yugo será destruido (Is 10,27)
Porque los ojos de Yahvé recorren toda la tierra, para fortalecer a los que tiene corazón entero para con él (Cro16,9)
Ahora la confianza en Dios es total porque sabe que La vida de los justos está en manos de Dios y ningún tormento les afectará (Sb 3,1) Por tanto, Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libra Yahvé; cuida de todos sus huesos, ni uno solo se romperá (Sal 34, 20-21) “No habrá de temer las malas noticias, con firme corazón confiará en Yahvé. Seguro y animoso, nada temerá, hasta ver humillado al adversario” (Sal 112, 7-8) “Apretados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados (2 Co 4,8)
Más aun; nos gloriamos hasta en las tribulaciones sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rm 5, 1-5)
Fiel es el Señor; él os afianzará y os guardará del Maligno(Tesalonicenses 3,3)
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame (Lc 9,23)
Todo lo puedo con Aquel que me da fuerzas (Filipenses 4,13)

(Susana Jiménez)

martes, 7 de agosto de 2018

Jn 19, 25-27 “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.. (II)


Breve comentario a  Jn 19, 25-27

“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre” Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa”

“El camino de conversión del discípulo amado hasta la cruz”

2ª Parte: “Dios transforma el corazón del discípulo amado”
Dios conoce el corazón del hombre cuando está lejos de Él: Y así el corazón de los humanos está lleno de maldad y hay locura en sus corazones mientras viven, y su final ¡con los muertos!” (Qo 9,3b) Por eso, la necesidad de ser probado por Dios hasta que pueda confiar en él, tenga un corazón entero con ÉlEl corazón es lo más retorcido; no tiene arreglo: ¿quién lo conoce? Yo, Yahvé, exploro el corazón, pruebo los riñones, para dar a cada cual según su camino, según el fruto de sus obras (Jr 17, 9-10) 
Dios, también, sabe que debido al corazón que el hombre tiene, le cuesta mucho obedecer, dejarse instruir e ir por el camino marcado por Él: “Bien pronto se han apartado del camino que yo les había prescrito: se han hecho un ídolo de fundición… He visto a este pueblo y es un pueblo de dura cerviz” (Dt 9,12b-13) “Os rebelasteis contra la orden de Yahvé vuestro Dios, no creísteis en él ni escuchasteis su voz” (Dt 9, 23) Le halagaban con su boca, con su lengua le mentían; su corazón no era fiel, no tenían fe en su alianza (Sal 78, 36-37) . “¡Mil veces se rebelaron en el desierto, lo irritaron en aquellas soledades! otra vez a tentar a Dios volvían, a exasperar al Santo de Israel, incapaces de acordarse de su mano, del día que los salvo del adversario (Sal 78,40-42).
Pero tú, Dios nuestro, eres bueno y fiel, eres paciente y todo lo gobiernas con misericordia (Sb 15,1) ; Pero tú eres indulgente con todas las cosas, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida, (Sb 11,26) pues tu aliento incorruptible está en todas ellas. Por eso corriges poco a poco a los que caen y los reprendes recordándoles sus pecados, para que se aparten del mal y crean en Tí, Señor (Sb 12,1-2) “Yahvé da firmeza a los pasos del hombre, se complace en su camino; aunque caiga, no queda tirado, pues Yahvé lo sostiene por la mano” (Sal 37,23-24) Él reprende, adoctrina y enseña, y guía, como un pastor, a su rebaño. Se compadece de los que acogen su enseñanza, y de los que se esfuerzan por cumplir sus preceptos (Si 18, 13b-14)
Hasta que llega el momento y  el tiempo de Dios “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo… Él ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; y también ha puesto el conjunto del tiempo en sus corazones” (Qo 3, 1; 11a) y se fía del corazón del discípulo amado. Y lo lleva al desierto para tener intimidad con él.  “Por eso voy a seducirla; voy a llevarla al desierto y le hablaré al corazón. Allí le daré sus viñas, convertiré el valle de Acor en puerta de esperanza y ella responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto. Y sucederá aquel día – oráculo de Yahvé – que ella me llamará: “Marido mío”, y no me llamará más: “Baal mío” Retiraré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán invocados por su nombreYo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en amor y en compasión, te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yahvé(Os 2, 16-19. 21-22).

(Susana Jiménez)





















domingo, 5 de agosto de 2018

Salmo 8.- Poder del nombre divino




(Del maestro de coro. Sobre el arpa de Gat. Salmo de David)

¡Señor, Dios nuestro, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra! 

Exaltaste tu majestad sobre los cielos.

De la boca de los niños de pecho 
has sacado una alabanza contra tus adversarios, para reprimir al enemigo y al vengador. 

Cuando contemplo  el cielo, obra de tus dedos, la luna y la estrellas que has creado...
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él? ¿el ser humano para que lo visites? 
Lo hiciste poco inferior a un dios, 
y lo coronaste de gloria y esplendor.
Lo hiciste reinar sobre la obra de tus manos, lo pusiste todo bajo sus pies: 
ovejas y bueyes, todos ellos, y hasta las fieras del campo; las aves del cielo y los peces del mar, que surcan las sendas de los mares.
¡Señor, nuestro Dios, qué admirable es tu Nombre en toda la tierra!


Reflexiones del padre Antonio Pavía: ​(extractadas de su libro "En el Espíritu de los Salmos" y publicadas con autorización expresa de la Editorial San Pablo)

 La Gloria del nombre De Dios

En este Salmo vemos cómo el nombre de Dios es una exaltación de su majestad sobre toda la creación. Este nombre no es un título ni un apelativo; es, siguiendo la cultura y la espiritualidad del pueblo de Israel, «la esencia que le define».
Cuando Dios envía a Moisés para liberar al pueblo de Israel, le revela su nombre, «Yo Soy el que Soy» (Éx 3,14). Dios le dice a Moisés que «Él es por sí mismo» y por eso tiene poder para dar la vida. Moisés, apoyándose en este nombre que garantiza el cumplimiento de este mandato «imposible», emprende la misión de liberar al pueblo.
Nos dice el presente Salmo que los niños de pecho llevan este nombre en su boca. 
Estos niños son los pequeños a los que se refiere Jesús: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños» (Mt 11-25). Sólo los niños son capaces de desplazar su propia sabiduría para aceptar y acoger gozosamente la sabiduría de Dios. Y es tal la plenitud de vida que se plasma en el ser de estos niños, que proclaman este nombre de Dios como Alabanza y también como Victoria.
Como Alabanza, porque su vida es para el mundo una manifestación de la gloria, poder y misericordia De Dios. Sí, su vida es un canto a la creación de Dios, cuyo punto culminante son ellos mismos, porque han vuelto a nacer y han nacido de Dios. 
Lo proclaman también como victoria; porque este nombre, santo e inmortal, les ha sido concedido por Dios en el combate de la fe. «Al vencedor le pondré de columna en el santuario de mi Dios, y no saldrá fuera ya más; y grabaré en él el nombre de mi Dios» (Ap 3,12). De este nombre, grabado como Palabra de vida eterna en el espíritu del creyente, nace el testimonio que provoca la fe, que no nace de gestos ni de ritos, sino de la luz que irradia este nombre, luz que es siempre resplandor en la oscuridad. 
Que un hombre, y más cuando se trata de «creer en lo que no se ve», ponga su vida al servicio de un testimonio, porque está implicado en y por el nombre de Dios, le hace sentir que ha vuelto a nacer. Es un hombre nuevo, con los sentidos de su alma desarrollados hasta el punto de que ahora sí que puede: «Ver, oír, tocar y experimentar a Dios» (1Jn 1,1).
Los apóstoles, miedosos e increyentes ante el misterio de la Cruz, al ser enviados por Jesucristo como nuevos Moisés a proclamar el nombre, del cual Dios nos quiere hacer partícipes a toda la humanidad, no dudan en exponer y arriesgar su vida ante el Sanedrín. Saben que el testimonio que den del nombre es puerta abierta para que todo ser humano alcance la inmortalidad en Dios. Es tan grande esta misión, que la consideran superior a su propia vida.
Los apóstoles de ayer, de hoy y de mañana proclaman este nombre porque ya participan de él: la palabra de Vida, creída y acogida en lo más profundo  de su ser, es la garantía y el sello de su inmortalidad. 

sábado, 4 de agosto de 2018

LA CRUZ PALPITANTE

Jesús, todos te buscan,
y muchos aún no lo saben.
Jesús, yo te busco pero aún 
no sé dónde encontrarte.

Me hablaron de una Estrella,
que guiaba a los que iban a adorarte.
Jesús, me hablaron de Ella
que creyó cuando no creía nadie.

Sí Jesús, mi Madre Buena,
que tú me regalaste.
En aquel día que dijo "así sea"
y tú todo lo transformaste,
todo se hizo en Ella,
que creyó sin cuestionarte.

Gracias Señor por Ella,
que me guió como estrella,
hasta el suelo de aquella tarde.
Esa tarde en la que Ella,
se convirtió en Nuestra Madre.
Madre de todos los corazones,
por los que Tú te entregaste.

Jesús, desde aquel día, 
nada volvió a ser
como antes.
Atravesaron tus entrañas,
donde corrían agua y sangre,
y allí se derramó,
un Amor tan grande,
que al mundo le cuesta imaginarse.

Pero yo ya sé dónde encontrarte,
no hace falta más que subir al monte
de tu preciosísima Sangre,
para saber que los corazones,
no pueden cesar de buscarte.

Y no descansarán...
¡hasta encontrarte!

(Espíritu S. e Irene María +.)

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,5 Jn 6,24-35 para el Evangelio del DomingoXVIII del Tiempo Ordinario 5-8-2018

La muchedumbre que había comido hasta saciarse, de los panes y los peces que Jesús por medio de un milagro les había dado, va nuevamente a su encuentro. Jesús les habla de la rectitud de su corazón pues sabe que lle buscan porque les ha hecho un milagro y no por ser el Mesías, el Enviado del Padre que esperaban. Los profetas le habían anunciado como el Buen Pastor que les daría el Verdadero Pan.." El pasto de la Sabiduría" (Jr 3,15). Ante esta inconsistencia iinterior, les ilumina para que busquen primero el Alimento que está a la altura de las necesidades de sus almas, necesidades que no tienen que inventar pues están a flor de piel en sus entrañas, forman parte de su genética. Con verdadero amor, Jesús hace suya la exhortación que su Padre dirigió a Israel por medio de Isaías:" Aplicad el oído y venid a mí, escuchadme y vivirá vuestra alma" (Is 55,3). Escuchadme y viviréis, dice Jesús a los que quieren ser sus discípulos de generación en generación; escuchadme pues el Evangelio que llega a vuestra alma, llegó antes a la mía, son Palabras de mi Padre, ahora son vuestras.(Jn 17,6-8). Ellas fueron mi Fuerza y mi Sabiduría, serán también vuestra Fuerza y vuestra Sabiduria. Estamos hablando del Evangelio; el Padre lo dió a su Hijo y Él lo graba en el corazón de sus discípulos.

Antonio Pavía-Misionero Comboniano

jueves, 2 de agosto de 2018

Jn 19, 25-27 “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.. (I)





Breve comentario a  Jn 19, 25-27
“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre” Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa”

“El camino de conversión del discípulo amado hasta la cruz”

1ª Parte: “Dios instruye y marca el camino”

El discípulo está junto a Jesús crucificado, donde, a los ojos humanos, se ve Jesús vencido, “despreciado, marginado, hombre doliente y enfermizo, como de taparse el rostro por no verle. Despreciable, un Don Nadie” (Is 53,3), ridiculizado, “Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: “Soy hijo de Dios” (Mt 27, 43), donde parece que todo está perdido, que el mal vence.
Aun así, él se queda junto a la cruz de Jesús, porque el discípulo amado ha comprobado, vivido, experimentado… que su cruz antes le pesaba, le provocaba sufrimiento, angustia… y ahora en la cruz encuentra paz, ha sido curadopor Jesucristo: “Él  ha sido herido por nuestras rebeldías; molido por nuestras culpas. Él soportó el castigo que nos trae la paz, y con sus cardenales hemos sido curados” (Is 53, 5)  “Y como Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que crea tenga en él la vida eterna” (Jn 3,14-15).
En el discípulo se ha producido una transformación, porque ha realizado el camino de conversión hasta la cruz: “En efecto, yo por la Ley he muerto a la ley, a fin de vivir para Dios; con Cristo estoy crucificado; y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Esta vida en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Ga 2,19-20).  Se puso en el camino para llegar a ser un verdadero discípulo. Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en Él: Si os mantenéis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos, y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Jn 8,31-32).
En el camino de conversión el discípulo no está solo, Dios le instruye y se lo marca: “Así dice Yahvé, tu redentor, el Santo de Israel; Yo, Yahvé, tu Dios, te instruyo en lo que es provechoso y te marco el camino por donde debes ir” (Is 48, 17), “mira, yo pongo hoy delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal” (Dt 30,15) “escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia, amando a Yahvé tu Dios, escuchando su voz, viviendo unido a él” (Dt 19b-20a).
 Dios está con él respetando su libertad:  “Al principio el Señor creó al hombre, y lo dejo a su propio albedrío. Si quieres, guardarás los mandamientos, y permanecerás fiel a su voluntad. Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano a lo que quieras. Ante los hombres está la vida y la muerte, a cada uno se le dará lo que prefiera” (Si 15,14-17).
Al principio lo lleva por caminos tortuosos, le infunde miedo y temblor, lo atormenta con su disciplina, hasta que pueda confiar en él y lo pone a prueba con sus exigencias. Pero luego lo conducirá por el camino recto, lo alegrará y le revelará sus secretos. (Si 4,17-18). No desprecies, hijo mío la instrucción de Yahvé, que no te enfade su reprensión, porque Yahvé reprende a quien ama, como un padre a su hijo amado (Pr 3, 11-12) y: no habéis sufrido tentación superior a la medida humana. Y fiel es Dios que no permitirá seáis tentados sobre vuestras fuerzas. Antes bien, con la tentación, os dará modo de poderla resistir con éxito” (1 Co 10,13). Considerad como un gran gozo, hermanos míos, cuando estéis rodeados por toda clase de pruebas, sabiendo que la calidad probada de vuestra fe produce paciencia; pero la paciencia ha de culminar en una obra perfecta para que seáis perfectos e íntegros, sin que dejéis nada que desear (St 1,2-4). ¡Feliz el hombre que soporta la prueba!, porque, superada la prueba, recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman” (St 1,12).
"Si quieres, hijo, serás instruido, si te aplicas bien, adquirirás destreza. Si te gusta escuchar, aprenderás, si inclinas tu oído, serás sabio (Si 6,32-33).
 “Medita los preceptos del Señor, practica sin cesar sus mandamientos. Él mismo fortalecerá tu corazón, y te concederá la sabiduría que deseas (Si 6,37), “acércate a ella con toda tu alma, y con toda tu fuerza guarda sus caminos; síguela, búscala, y se te dará a conocer; cuanto la tengas, no la sueltes. Porque al final hallarás en ella descanso, y ella se convertirá en tu alegría (Si 6,26-28).
“Confía en Yahvé de todo corazón y no te fíes de tu inteligencia; reconócelo en todos tus caminos y Él enderezará tus sendas” (Pr 3,5-6); “Poned por obra la palabra y no os contentéis sólo con oírla, engañándoos a vosotros mismos”(St 1,22); En cambio el que considera atentamente la Ley perfecta de la libertad y se mantiene firme, no como oyente olvidadizo sino como cumplidor de ella, ése, practicándola, será feliz (St 1,22-25).

(Susana Jiménez)