lunes, 28 de marzo de 2022

Maternidad Espiritual

Jesús, exhausto sube cargando la Cruz hacia el Calvario. María acompaña sus pasos con la mirada desgarrada. Tres fueron las veces que Jesús fue arrojado al polvo por el peso de la Cruz. Cada uno de sus pasos supuso para ella un auténtico martirio, unos sufrimientos parecidos a las dolorosísimas contracciones que sufre una mujer al dar a luz a su hijo. Llegan a la cima, Jesús es crucificado. El sufrimiento que siente María es indescriptible. Desde lo alto de la Cruz, Jesús, abrazándola con la entrañable ternura de su mirada, señala a Juan y la dice: "Ahí tienes a tu hijo" (Jn 19,25...). Fue entonces cuando María entendió todo. En unos segundos que abarcan la eternidad comprendió que las dolorosísimas punzadas, que como puñales herían su alma cada vez que su Hijo caía  contra el suelo aplastado por la Cruz, no fueron solo "parecidos" a los provocados por las contracciones de una mujer que está dando a luz... ¡¡Eran sus propios dolores de parto, pues estaba dando a luz a todos los Discípulos Amados de su Hijo a lo largo de la Historia!! Por la comunión con los padecimientos de Jesús, recibió de Él la sublime Maternidad Espiritual. Jesús se la otorgó en la mayor Cátedra de la Sabiduría posible: la del Calvario.

P. Antonio Pavía

comunidadmariamadreapostoles.com

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