lunes, 14 de marzo de 2022

En tu Luz vemos la luz

Hasta el más escéptico de los hombres que se empecina en negar la existencia de Dios percibe, a pesar suyo, ráfagas de transcendencia que golpean la fortaleza en la que protege su increencia. Ráfagas como por ejemplo: ¿realmente solo hay la nada después de la muerte? A esta pregunta le sucede le sucede un deseo tantas veces arrinconado: ¿si Dios existe, cómo encontrarle? Una respuesta a esta pregunta que llevamos escrita en nuestra alma nos la ofrece este salmista: "En ti está la fuente de agua viva y en tu Luz vemos la luz" (Sl 36,10). No es que la intuición de este salmista convenza a los escépticos pero sí empieza a minar sus convicciones; de hecho algunos se asoman a sus interioridades y se abren a una vida Transcendente. Juan, en el Prólogo de su Evangelio, nos ofrece el pleno sentido de la intuición del salmista: "La Palabra es la Luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo" (Jn 1,9). La Luz verdadera, es decir, la que ilumina nuestras tinieblas, la que abre los ojos de nuestra alma, como diría San Agustín, y nos pone en comunión con "el Dios vivo" (Sl 42,3). Es en definitiva la Luz que guía nuestros pasos hacia  la Vida que todos buscamos consciente o inconscientemente.

P. Antonio Pavía

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viernes, 11 de marzo de 2022

II Domingo de Cuaresma (Lc 9,28-35)

¿Cómo Resucitamos?

El Evangelio de hoy, narra la Transfiguración de Jesús; junto a Él están Moisés y Elías, también transfigurados, piedras angulares de Israel. Con esta visión en el monte Tabor, Jesús quiere mostrarnos a todos, representados por Pedro, Santiago y Juan,  como resucitan "los que mueren en El Señor" (Ap 14,13). Ya en otro pasaje Jesús había anunciado que... "los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre" (Mt 13,43). Fijémonos que no dice en el Reino del Padre, ni de mi Padre… sino de "su Padre". toda una declaración de intenciones. Los primeros cristianos no fantaseaban acerca del paso de su cuerpo corruptible a uno incorruptible; bien sabían que a su muerte participarían de la Gloria de su Señor Resucitado. Leamos este  testimonio  de Pablo: "... El cual -Jesús- transfigurará  nuestro cuerpo corruptible en un cuerpo glorioso como el suyo" (Fil 3,21)... y también este: "Cuando aparezca Cristo, Vida vuestra, entonces también vosotros apareceréis  gloriosos con Él" (Col 3,4). En la transfiguración de Jesús se oyó la Voz del Padre, dándonos su único Mandamiento a lo largo de todo el Evangelio: "Este es mi Hijo amado ¡Escuchadle!". Sí, escuchemos a Jesús pues fue su Padre el que  susurró al oído El Evangelio de la Vida Eterna que nos predicó. 

P. Antonio Pavía

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miércoles, 9 de marzo de 2022

Por el honor de su Nombre

Frecuentemente vemos en la Escritura esta rúbrica que acompaña las promesas hechas por Dios a su pueblo o a alguien en particular: "Por el honor de mi Nombre". Está rúbrica asegura que Dios cumplirá su promesa pues de no ser así, su honor quedaría en entredicho. Nos asomamos al Salmo del Buen Pastor y vemos que su autor, inspirado por Dios, adelanta proféticamente el bellísimo pastoreo que el Mesías hará con sus discípulos. El salmista declara que El Señor es su Pastor y por eso nada le faltará: le llevará por verdes praderas -los verdes prados de la Palabra, comenta San Agustín-, le conducirá a fuentes reparadoras, confortará su alma…, e incluso cuando vaya por valles de tinieblas no temerá porque Él le acompaña... y lo hará por el honor de su nombre... etc. (Sl 22). Sabemos que el Antiguo Testamento es, en general, una macro profecía sobre el Mesías, Jesús y por eso podemos afirmar que sus promesas están certificadas por la rúbrica señalada: "Por el honor de mi Nombre" aunque no esté explicitada. Por ejemplo, al llamar a sus primeros discípulos, hombres que no distinguían la mano derecha de la izquierda, les prometió: "Os haré llegar a ser pescadores de hombres" (Mc 1,16-17). Lo prometió y lo cumplió con todos. Con todos incluso con Pedro, más no con Judas pues prefirió la muerte antes que ser perdonado y abrazado por Él, por Jesús.

P. Antonio Pavía 

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lunes, 7 de marzo de 2022

Con tu Fuerza Señor

Al confiar Jesús a Pedro sus ovejas para que se las apacentara (Jn 21,15...), le concedió también la Fuerza para cumplir esta misión. También Él recibió la Fuerza del Padre para cargar el mal del mundo, mal que le llevó a la crucifixión. Pedro representa a todos los discípulos de Jesús;  tanto sacerdotes como seglares que recibimos de Él la misión de apacentar-evangelizar al mundo con la premisa de que éste nos odiará como le odió a Él (Jn 15,18..).  Al igual que Jesús somos enviados "como corderos en medio de lobos" (Lc 10,3). Jeremías es una figura bellísima de Jesús y de sus discípulos. A causa de  su misión profética, fue perseguido y despreciado por los suyos, tanto que muy dolido llegó a decir: " La Palabra del Señor ha sido para mí motivo de desprecios oprobios cada día." Sin embargo no desiste de su misión pues… seguimos su relato: "Pero el Señor es mi fuerte defensor..." (Jr 20,13 ). Oigamos ahora el testimonio que nos da Pablo sobre la Fuerza que  los anunciadores y testigos del Evangelio reciben de parte de Jesús: "Llevamos este tesoro -el Evangelio que anuncian- en vasos de barro para que aparezca que una fuerza tan extraordinaria viene de Dios, no de nosotros. Atribulados en todo más no aplastados, desvalidos más no desesperados..." (2 Co 4,7-10).

P. Antonio Pavía 

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viernes, 4 de marzo de 2022

I Domingo de Cuaresma (Lc 1,1-13)

Cuaresma: Tiempo de amores con Dios

Una vez bautizado Jesús fue al desierto donde fue tentado por Satanás  rememorando las tentaciones sufridas por Israel también en el desierto. Nos centramos en la primera tentación de Jesús. Le dice el demonio: "Di a estas piedras que se conviertan en panes".  Jesús le responde: "No solo de pan vive el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios". La cuestión no es comer pan o no sino, que es lo primero que debe de buscar y cuidar el hombre: si la vida del alma o la material;  porque el que busca primero la material nunca tendrá bastante y descuidara la vida de su alma. Dice Jesús a este respecto: "Buscad primero el reino de Dios y su justicia y el resto se os dará por añadidura" (Mt 6,33). El término justicia tiene  diversos significados en la Biblia. En este texto de Mateo, dice San León Magno que se refiere al deseo del hombre de ajustarse -que viene de justicia- a Dios, a su voluntad. Un ajustarse que nos recuerda a David cuando en un susurro dijo a Dios: "Aprieta mi alma contra ti..."(Sl 63,9).

P. Antonio Pavía

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miércoles, 2 de marzo de 2022

Miércoles de Ceniza

Hoy iniciamos la Cuaresma, tiempo de gracia que nos mueve a intensificar nuestra relación con Jesús; de acrecentar nuestros deseos de ser, como Juan, Discípulos Amados suyos dejando que el Divino Alfarero haga de nosotros, con  su Evangelio,  un hombre nuevo como dice Pablo (2 Co 5,17). Muchos fueron los israelitas que mantuvieron su fidelidad a Dios en medio de sus pruebas y que de una forma u otra suplicaban a Dios la venida del Mesías que crearía en ellos un corazón nuevo. Entre ellos señalamos a David (Sl 51,12). Sus pecados fueron enormes pero fue tal su dolor y arrepentimiento que viene a ser una figura profética de todos aquellos que dieron un giro completo a su vida y siguieron a Jesús. Jesús diría de David lo mismo que dijo de aquella pecadora pública que durante un banquete se acercó a Jesús y con sus lágrimas lavó sus pies -que simbolizan el Evangelio- y los secaba con sus cabellos. Jesús le dijo ante los comensales que no entendían nada: "Sus muchos pecados les son perdonados, porque ha amado mucho" (Lc 7, 48…). Así es como nos ama Jesús, ¿Te lo vas a perder?

P. Antonio Pavía 

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lunes, 28 de febrero de 2022

Nuestra Diadema

El Salmo 132 recoge el vivo deseo de David por construir la Casa de Dios, el Templo de Jerusalén. No quiere dar descanso a sus ojos ni a sus párpados hasta que Dios tenga su Lugar Santo, de ahí que no escatime esfuerzos en  reunir grandes cantidades de oro, plata, bronce, etc., para su construcción. Será su hijo Salomón quien con todos estos preparativos edificará  el Templo. El salmo culmina con esta promesa de Dios a David: "Sobre él brillará mi diadema". David ha pecado mucho, pero fue tal su arrepentimiento que su corazón alcanzó la humildad que agrada a Dios. Nuestro corazón vuela a este pasaje bíblico: "Delante de la Gloria va la humildad (Prv 15,33). Se cumplió en David: Delante de la Diadema prometida por Dios, caminaba su corazón humilde. Lo grandioso es que esto es también una  profecía de Dios sobre los discípulos de su Hijo. Después de peregrinar por un mundo que nos odia y humilla (Jn 15,18..), Dios  realza nuestra cabeza con su Diadema: "su  Nombre Santo y Glorioso ..." (Dn 3,52), "...Verán el rostro de Dios y llevarán su nombre en la frente" (Ap 22,4).

P. Antonio Pavía

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domingo, 27 de febrero de 2022

VIII Domingo del Tiempo Ordinario (Lc 6, 39-45)

Jesús, enséñame a ser fiel

Hoy empieza Jesús diciendo: ¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo? Todo el que esté bien formado será como su maestro… Jesús viene del Padre como la Luz del mundo para poner al descubierto y sanar nuestras carencias y debilidades. Podemos rechazarle y entonces el recorrido de nuestra vida termina en el sepulcro, o dejarnos iluminar por su Luz y el recorrido de nuestra vida culmina en los brazos de Dios nuestro Padre. Jesús se encontró con muchos que rechazaron su Luz liberadora y nos da la razón del rechazo: "...vino la luz al mundo y los hombres amaron más las tinieblas que la luz porque sus obras eran malas..." (Jn 3,19...). 

El que se deja conducir por Jesús tiene acceso a la Vida Eterna; el que camina  con alguien tan ciego como él cae junto con su guía en el hoyo. Ambos se precipitan en el abismo porque como dice Jesús en otro pasaje, construyeron su vida sobre la arena;  vinieron las tormentas - las propias que nos depara la vida - y la arena cedió abocando  todo lo construido a la ruina (Mt 7,26-27).

P. Antonio Pavía

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lunes, 21 de febrero de 2022

Jesús vive en ti

"Como el Padre tiene la vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo" (Jn 5,26). Yavhé, ese es el nombre con el que Dios se dio a conocer a Israel, significa "Yo soy el que soy", el que tiene la vida en sí mismo. Jesús el Enviado del Padre también tiene la vida en sí mismo, de ahí su resurrección y victoria sobre su muerte. La buena y extraordinaria noticia es que nos dice que ha venido del Padre para darnos vida en abundancia (Jn 10,10 b),  lo que significa que también nosotros- salvando las distancias- tenemos también la vida en nosotros mismos y es por eso que como él tenemos poder para darla sabiendo que la recuperamos: "Nadie me quita la vida, yo la doy voluntariamente, tengo poder para darla y poder para recuperarla” (Jn 10,18). Pablo, el que se enorgullece de llamarse “el prisionero por Cristo”, canta su victoria sobre la muerte con esta gloriosa proclamación: "Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mi" (Gal 2,20). Este majestuoso canto de la Libertad Suprema es también el canto de todos los discípulos de Jesús porque, al igual que Pablo, él vive en nosotros.

P. Antonio Pavía

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domingo, 20 de febrero de 2022

Domingo VII del Tiempo Ordinario (Lc 6,27-38)

JUNTO A TI SEÑOR

"Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecidles no les maldigáis...,  etc". Ante tantas heridas sufridas por el mal que nos han hecho y nos hacen, pensamos que Jesús pone muy alto el listón para seguirle. El Discipulado no va de esfuerzos sobrehumanos para superar el listón. Reparemos en como inicia Jesús este Evangelio: "Os digo a los que me escucháis… "Solo quienes abren sus oídos al Evangelio reciben la Fuerza y Gracia de Dios contenidas en sus páginas capacitándonos así para poder amar en la dimensión de Jesús, es decir, incondicionalmente”. Tenemos el gran peligro de leer o escuchar el Evangelio de corrido... porque ya nos lo sabemos. De esta forma oímos datos lingüísticos pero nos quedamos sin la "Fuente de la Vida" que es la Palabra; Manantial de Dios que riega el huerto de tu alma (Jr 31,12). Acerca de la calidad de nuestra escucha fijémonos en lo que la Escritura nos dice de Samuel: "...Dios estaba con él y no dejaba caer en tierra ninguna de sus palabras…" (1 Sm, 3, 19...). Por eso Dios estaba con él y él con Dios, porque asentaba las palabras que escuchaba en su corazón... no desperdicio ninguna de ellas.

P. Antonio Pavía

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miércoles, 16 de febrero de 2022

Dios, Defensor mío

"Cerca está Él Señor de los que le invocan sinceramente" (Sl 145,18). En la Biblia, invocar a Dios sinceramente quiere decir recurrir a Él como único Defensor. Es decir que si una persona ha recibido afrentas, calumnias, etc. renuncia a cualquier revancha dejando que sea Dios quien le defienda. Quién así actúa tiene la alegría indescriptible de experimentar que vale la pena confiar en Dios poniendo en sus manos la defensa ante el mal que ha recibido.  Veamos la experiencia  de David: "Misericordia Dios mío, misericordia que mi alma se refugia en ti... Invoco al Dios Altísimo, a Dios que hace tantas cosas por mi" (Sl 57,2-3). Se nota  que está pasando por una situación dolorosa, sin embargo deja que sea Dios quien le haga justicia ante el mal que le hacen. David tiene a su favor que siempre que ha puesto su causa en manos de Dios, Él ha actuado en su favor de ahí su canto triunfal: "A Dios que ha hecho tantas cosas por mi". Las ha hecho porque fiándose de Él, le escogió como su único Defensor. Apostó por Él y ganó la apuesta. Por ahí va la verdadera Fe.

P. Antonio Pavía

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Somos preciosos a los ojos de Dios

Isaías describe la Pasión de Jesucristo de esta forma tan descarnada como real. Inicia su texto profético en estos términos: "¿Quien dio crédito a nuestra noticia? ¿A quién se le reveló la Fuerza de Dios? Creció como un retoño delante de Él, como raíz de tierra árida no tenía apariencia ni presencia... (Is 53,2...). Así, despreciado por todos transcurrió la vida pública de Jesús. Despreciado, ninguneado por los hombres pero arropado por la mirada amorosa del Padre. He ahí el sello inexorable de los discípulos de Jesús; Despreciados por los hijos del mundo pero, como dice también Isaías, preciosos a los ojos de Dios, nuestro Padre: "Eres precioso a mis ojos, valiosísimo; yo te amo” (Is 43,4). Si nos acercamos a Jeremías le oímos decir: "Con amor eterno te he amado, por eso he reservado gracia para ti' (Jr 31,3). A la luz de estas y tantas otras profecías semejantes entendemos esta sublime inspiración de Juan Bautista: "Conviene que Él crezca y yo disminuya" (Jn 3,30). Dejemos que Jesús crezca en nosotros y que nos diga: Eres precioso para mí, yo te amo. 

P. Antonio Pavía

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lunes, 14 de febrero de 2022

Los sentidos del Alma

"... Desde tu morada riegas los montes, la tierra se sacia con tu acción fecunda…" (Sl 103, 13). Dios que vivifica  los campos desde su  morada actúa sorprendentemente en aquellos que por guardar su Palabra perciben asombrados cómo se abren los sentidos de su alma al permitirle levantar su morada en ella. "Él que me ama guardará mi Palabra y mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él" (Jn 14,23). Desde esta morada Dios vivifica nuestra alma abriendo sus  ojos, oídos, gusto, olfato y tacto que le conectan con Él cara a cara.  Ya decía San Agustín: "Si el cuerpo tiene sus sentidos… ¿no los va a tener el alma?”. Por su parte San Pablo con el estilo magistral que le caracteriza nos dice: "... Hablamos de una sabiduría de Dios misteriosa, escondida... Como dice la Escritura;  ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni al corazón del hombre llegó, lo que Dios preparo para los que le aman…” (1 Co 2,7-9). Alcanzamos este don inapreciable, no a base de mucho estudio sino imitando a María de Betania "que sentada los pies de Jesús escuchaba su Palabra " (Lc 10, 39). A los pies de Jesús… es decir con la disposición de hacer suya su Palabra obedeciéndole.

P. Antonio Pavía

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viernes, 11 de febrero de 2022

Domingo VI del Tiempo Ordinario ( Lc 6,20-26 )

Testigos de Jesús en un mundo que le ignora

Lucas nos ofrece las Bienaventuranzas; nos centramos en la última: "Bienaventurados seréis cuando os odien, injurien… etc. Alegraos porque vuestra recompensa será grande en el Cielo...”. Los discípulos de Jesús estamos en el mundo pero no somos del mundo (Jn 17,14-16). No es que seamos unos clasistas que pasamos  despectivamente del mundo; es más, hacemos un servicio valiosísimo a los hombres de toda raza, lengua y nación mostrándoles, por nuestro testimonio del Evangelio, el Camino la  Verdad y la Vida (Jn 14, 6). Jesús: plenitud de nuestra grandeza y dignidad. Proyectamos su Luz, que disipa las tenebrosas marañas con las que el príncipe de la Mentira (Jn 8, 44) pretende asfixiar nuestra Transcendencia. No despreciamos a nadie pero el mundo sí que nos desprecia movido por sus insatisfacciones internas. Aún así proyectamos sobre los hombres la Luz de Jesús (Jn 8, 12) que rompe las cadenas. Cargamos esperanzadamente la Cruz de las injurias porque a su vez nuestro Buen Pastor carga con nosotros. Sí... estamos hablando de la maravilla que supone ser discípulos de Jesús. 

P. Antonio Pavía

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miércoles, 9 de febrero de 2022

¿Qué he de hacer Señor?

A pesar de todo, a pesar de ser la soberbia personificada, a pesar de su odio enfermizo hacia los cristianos llegando incluso a participar en el martirio de San Esteban, Jesús se fijó en él y le llamó, hablamos de Pablo, al Discipulado camino a Damasco. Hubo algo en ese encuentro que le llegó al alma a Jesús. Caído en tierra, Pablo vio en un instante luminoso su lamentable vida y dijo a Jesús: ¿Qué he de hacer Señor? No le prometió nada, le dio lo más valioso que tenía: puso en manos de Jesús su libertad, una hoja en blanco para que escribiese lo que quería de él. He ahí la conversión de corazón; dejar a Jesús la autonomía para marcar su camino de fe. Jesús  viendo, con este gesto, abierto el corazón de Pablo a su Gracia le confió su Evangelio para que lo anunciara por todo el Imperio Romano.

P. Antonio Pavía

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