sábado, 24 de septiembre de 2016

LA JUSTICIA DE DIOS (por Tomás Cremades)

Entre los múltiples atributos de Dios, la Justicia resuena mucho en nuestro corazón. El hombre se encuentra perseguido por multitud de problemas a los que no encuentra solución inmediata, la justicia humana brilla por su ausencia, y reclama con prontitud la ayuda de Dios
 
     Hazme justicia, oh Dios, Defiende mi     causa, contra gente sin piedadDel hombre traidor y falso Líbrame  (Sal 42,1)
 
Pero, en general, cuando hablamos de “justicia”, entendemos como “justicia distributiva”, en el sentido de dar a cada uno lo que le corresponde. El trabajador demanda el salario que le corresponde en justicia según lo pactado con el patrono…
 
Hay otra vertiente catequética que nos ayuda a encontrar a Dios: La palabra “justicia” viene de “ajustar”, de la misma forma que una mano se ajusta a otra cuando las enlazamos. Ajustar es ajustarnos al Plan de Dios en nuestra vida, y así lo expresó Jesús cuando fue bautizado por Juan en el río Jordán: “…Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
Jesús le respondió: “Deja ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia” (Jn 3, 14-15)
Es decir, “conviene que así, siendo yo – Jesucristo - bautizado por ti Juan -, nos ajustemos al plan de Dios para Mí” 
 
Alabado sea Jesucristo

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