sábado, 21 de enero de 2017

Como Tú (por Mila)


Sí Jesús: como Tú,  me dejo llevar de la mano del Padre y
 allí donde hablo y camino, intento ser semilla de verdad, de justicia y de perdón.


¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,5 para el Evangelio del Domingo 22 de Enero de2017


Venid conmigo, dice Jesús a unos pescadores que al punto dejando sus redes le siguieron. ¿Qué tiene Jesús para cambiar tan radicalmente la vida de las personas que escuchan su Evangelio? Tiene, que sus Palabras saben a transcendencia, impulsan la Vida Eterna que llevamos impresa en nuestro ser. Recordemos cuando dijo : "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14,6). Esta proclamación frente al camino que culmina en la muerte, las medias verdades que tanto condicionan nuestras opciones y la vida desprovista de Transcendencia, rezuma esperanza. El Evangelio del Hijo de Dios, su invitación a seguirle, es un envite altamente atrayente. Puedes preguntarte: ¿... y si esto no es más que una quimera más? 

Bien, tienes toda una vida para salir de la duda. Creo que más nos vale aceptar el envite, que conformarmos con un destino propio de muertos vivientes.

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viernes, 20 de enero de 2017

Me agarró (Carmen Pérez))

Desde el cielo alargó la mano y me agarró.

Me sacó de las aguas caudalosas.

Me sacó a un lugar espacioso.

Me libró porque me amaba. (Salmo 17)

Cuántas veces Señor cuando estoy con el agua al cuello como Pedro en la barca ...te grito ... y Tú me das la mano y me sacas donde pueda respirar.

Señor  y todo porque me amas ... a mí ... quien soy yo para merecer tanto amor ....siempre estás ahí para darme la mano 

Gracias Dios mío por amarme .... aunque no lo merezca.

BENDITO SEAS

CUESTIÓN DE CONFIANZA (por Manuel Armenteros)

Las relaciones humanas, entre personas y colectivos, están sujetas y basadas en la “confianza”. Confianza que unida a creencias, se suman otorgando crédito a alguien, a título personal o institucional, concediéndole su favor, su adhesión. 


Esta confianza hecha creencia, exige o requiere fidelidad y engendra lealtades, siempre.

Pues bien, si necesitamos depositar nuestra confianza en personas, programas, o ideas desarrolladas en formaciones políticas (en nuestro tiempo), todas basadas en la “sola palabra humana” ¡siempre infiel!, para desarrollar y lograr una vida mejor en justa equidad para todos, capaz de nivelar derechos humanos, sin desatender obligaciones…, pregunto ¿cómo no depositar TANTA O MAYOR GRADO DE CONFIANZA Y CRÉDITO A LA PALABRA DE DIOS?.

Palabra de Dios, revelada por su propio Hijo (preexistente) Jesucristo, nuestro Señor, que al encarnarse en nuestra humanidad le expresó y es a un tiempo divina y humana. Dicha Palabra nos ilumina con total fidelidad, pues Dios como tal es “siempre fiel”, y Ella nos proyecta hacia un “camino” y a una “verdad” única; segura, fiel y válidapara convivir dentro de una realidad histórica, siempre en evolución, cambiante. Palabra, insisto, tanto divina como humana, que en sí misma, es portadora de Vida, para nuestras relaciones y de  futuro eterno, tras la muerte. La cual desvela al hombre el Misterio de Dios y del hombre, pues descubre su origen y destino. Que no es otro que el retorno a su Presencia. Vemos pues, que todo estriba en la “elección”. De quien me fió y confió…, una “cuestión de confianza”.

jueves, 19 de enero de 2017

EL MAL EN EL MUNDO (por Tomás Cremades)

Dios no castiga al hombre. Éste se castiga con sus obras.


Hay un texto bellísimo recogido en el Libro de Job, Capítulo 1, versículos del 6 al 22, donde se recoge, en parte este tema. El libro de Job forma parte entre los libros Canónicos de la Biblia, reconocidos así por la Iglesia, donde se relata el tema en cuestión. El personaje Job es un personaje que se estima que no es histórico como tal, pero, sin embargo, la catequesis que se desprende el Libro hace que comprendamos que ha sido Dios mismo el que inspiró al autor para darnos a entender cómo son las relaciones de Dios con el hombre.

Resulta que hay un diálogo de Dios con Satán, el Acusador, el Maligno, en el que Dios le relata las bondades de su siervo Job: “… ¿Has visto cómo me sirve Job? No hay en la tierra otro como él…”, le dice el Señor.

Contesta Satán: “… ¡Naturalmente! Le das toda clase de beneficios, tiene ganados y riquezas en abundancia, salud en su familia…! Así es fácil amar a Dios. Pero, tócale en sus riquezas y verás cómo te maldice, arguye el diablo.

Y Dios, le permite que toque en esos puntos que le dice el demonio. Pero,- dice Dios-, a él no le hagas daño. Y, efectivamente, Job ve cómo va perdiendo asus hijos, cómo mueren sus ganados, cómo le roban sus posesiones, incluso cómo le maldice su mujer… Y Job, ante tantas desgracias responde así: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a la tierra que me vio nacer; si he recibido los dones de Dios, ¿por qué no he de recibir también los males?

La lectura del texto propuesto, en su versión bíblica, con las palabras del autor sagrado, no tiene desperdicio, y se invita, desde aquí, a su lectura.

¿Y cómo nos puede afectar a nosotros? Este problema del mal que existe en el mundo, las guerras, las injusticas, los asesinatos, y tantas y tantas maldades que vemos y oímos cada día, nos revelan y nos cuestionan: ¿Es que Dios se ha olvidado de este mundo? Dios, que es Amor, no tiene misericordia de los buenos, los justos…?

Los justos no son los impecables, son los que ajustan su vida al Señor. Y ¿Dios os premia así? ¿Por qué permite Dios el sufrimiento de sus fieles?

Desde el punto de vista humano no es fácil encontrar una respuesta. Hemos de pensar que el plan de Dios, y sus caminos, no coincide con los nuestros. Dios siempre saca bien del mal; nos prueba como probó al justo Abraham, como probó a José el carpintero de Galilea, como probó a su Madre María…como nos prueba a nosotros. Los designios de Dios y su comprensión están reservados para los pequeños de este mundo, para los que son como niños, para los Anawim de Dios.


El que acoge a este niño en mi nombreMe acoge a Mí, y el que me acoge. Acoge al que me ha enviado (Lc 9, 46-50)


Alabado sea Jesucristo

miércoles, 18 de enero de 2017

POEMAS DE AMOR DE DIOS AL MUNDO | 16 .- Tejiendo nuestras vidas.- (Olga Alonso)

“No atesoréis tesoros sobre la tierra, donde la polilla y 
la herrumbre los hacen desaparecer; atesorad mas bien tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre. Porque donde está tu tesoro, allí también estará tu corazón.”

Mt 6; 19-21



Cuanto tiempo dedicamos
a tejer nuestra existencia
a tramar todos los hilos
que nos permitan sentir
la ansiada seguridad
de tenerlo todo atado
de ser nuestros propios dioses
de poseer nuestras vidas.
Y qué será, que después
de tanto trabajo inútil,
nos invade la impresión
de estar encerrando el alma
de estar embalsando el mar.
De que nuestra misma vida
de tanto querer guardarla,
se escapa entre nuestros dedos.
Y entonces tu llegas, Padre
y nos hablas de pobreza,
de morir para nacer
de vaciarse por dentro
de abrir nuestro corazón,
y dejarnos habitar.
Nos hablas de perdonar
incluso al que nos ofende.
Nos hablas de ser por Ti
esclavos de nuestro hermano.
Y nos parece que, así,
nos propones lo imposible.
Nos invitas a un camino
que no podemos seguir.
Y es en nuestro abatimiento,
cuando nos hemos rendido
cuando estamos derrotados,
que levantamos los ojos
como el ciego del camino
y pedimos un milagro
para poder verte a Ti.
Y entonces Tú te apareces
como siempre, imprevisible
con el rostro de Jesús,
a ofrecernos tu Palabra,
que es tu presencia en la tierra.
Y a regalarnos el cielo
tan solo con confiar
plenamente en tu Promesa.
Y es esa misma Palabra
la que se ocupa de hacer
tu trabajo en nuestro alma.
Y un día, el que Tú quieres,
nos damos cuenta, en silencio
que hemos muerto para Ti.
Y, que aquel “imposible”
que siempre nos proponías
es hoy una realidad
en la que vivo y habito,
envuelta en Eternidad.

“Dichoso el hombre que ha puesto
su confianza en el Señor,
y no acude a los idólatras,
que se extravían con engaños…
Tu no quieres sacrificios ni ofrendas
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: “Aquí estoy
como está escrito en mi libro –
para hacer tu voluntad.”

Salmo 39, 5, 7-9

martes, 17 de enero de 2017

Toques del Alma 241

Soy uno de los tuyos (por Mila)


 Yo soy de los tuyos Señor, desde el día de mi bautismo en el que me hiciste hijo tuyo.
Soy de los tuyos:
... cuando hago algo por los demás y no sólo miro por mi mismo
... cuando escucho tu palabra y siento que me hablas con palabras de amor
...cuando sabiendo que soy débil, miro al cielo para que Dios me ayude 
...cuando ¡no dejo que nada ni nadie me aleje de Ti.

lunes, 16 de enero de 2017

AMAR LA EUCARISTÍA.-CONVERSIONES- 8.-CARLO ACUTIS




Era tanto su amor a la Eucaristía, que desde su adolescencia – murió a los quince años -, recopilaba todos los milagros eucarísticos ocurridos en el mundo que ya ha visitado los cinco continentes, y que todavía hoy se puede consultar a través de internet en la página web: 
 
https://www.miracolieucaristici.org/

Su amor a Jesús sacramentado era tal, que desde su primera comunión no faltó ni un solo día a Misa, adorando al Santísimo en ella., después el santo rosario. El Señor Jesús se enamoró tanto de su alma, que a los quince años lo llevó a su lado, víctima de una leucemia. Tanto le gustaba la vida de Francisco de Asís, que, sin conocer aun su destino, pidió ser enterrado en Asís, donde efectivamente reposan sus restos.

Estamos hablando de Carlo Acutis, nacido en Milán. En palabras de su madre, Antonia Acutis, Carlo era un muchacho experto con las computadoras, leía textos de ingeniería informática y dejaba a todos estupefactos, pero este don lo ponía al servicio del voluntariado y lo utilizaba para ayudar a sus amigos. Su gran generosidad lo hacía interesarse en todos: los extranjeros, los discapacitados, los niños, los mendigos. Estar cerca de Carlo era estar cerca de una fuente de agua fresca”.

Quizá, sin saberlo, dada su corta edad, ya bebía de las verdaderas Fuentes de Agua Viva, JesucristoIncluso las palabras de Antonia revelan un cierta inspiración poética que sólo podía salir de los labios de quien conocía al hijo de sus entrañas desde lo más profundo de su ser. 
Durante la enfermedad mostró una valentía sobrehumana y una fe que le llevó a ofrecer todos sus sufrimientos por la Iglesia y por el Papa. E incluso intentaba minimizar unos dolores que los médicos calificaban de atroces. “¡Hay gente que sufre mucho más que yo!”, decía él“¡Cuantas más Eucaristías recibamos más nos pareceremos a Jesús y ya en esta tierra disfrutaremos del Paraíso!” Eran sus propias palabras a la edad de once años. 
Era tal el amor a Cristo-Eucaristía, que consiguió de sus padres llegar a conocer todos los lugares donde se habían producido milagros eucarísticos, creando la página citada antes para conocimiento y Adoración de todos De hecho, el Prefecto de la Secretaría de Comunicación, monseñor Viganó ha abierto la posibilidad de que algún día este joven pueda ser el patrón de Internet.

La Postuladora para la causa de los Santos de la Diócesis, Francesca Consoliniafirmaba que Carlo “había entendido el verdadero valor de la vida como don de Dios, como esfuerzo, como respuesta, a dar al Señor Jesús día a día en simplicidad” y qu“era muy amado y buscado por sus compañeros y amigos por su simpatía y vivacidad”. 
Monseñor Ennio Apeciti, jefe de la Oficina para la Causa de los Santos de la diócesis milanesa confesaba a Avvenire: “Alrededor de su vida ha sucedido algo grande, ante lo cual me inclino”

Mi autopista para el cielo: Biografía de Carlo Acutis y Un genio de la informática en el cielo: biografía de Carlo Acutis, son dos de los libros editados sobre su vida.





NUESTRA META, NUESTRO PREMIO ES CRISTO (por Paloma Sebastián)



“¿No sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno sólo lleva el premio? Pues corred así para ganar. Pero un atleta se impone toda clase de privaciones, ellos para ganar una  corona que se marchita, nosotros en cambio, una que no se marchita. Por eso corro yo, pero no al azar, lucho pero no contra el aire; sino que golpeo mi cuerpo y lo someto, no sea que habiendo predicado a otros, quede yo descalificado.”
En el estadio, los corredores corren y buscan conseguir un premio. En el estadio de la vida , los discípulos de Jesús buscamos alcanzar nuestro premio, nuestra herencia que no es otra sino Dios mismo.
Dice San Pablo que los atletas tienen privaciones para ganar su corona; una corona que al fin y al cabo se marchita. Los discípulos de Jesús en nuestra carrera por conquistar el Reino de Dios, también tenemos que ejercer privaciones, sobre todo hemos de morir al ego, al yo. Para ello contamos con la Gracia de Dios, pero también es necesaria nuestra colaboración, un esfuerzo que ayudado del Espíritu Santo, dará sus frutos. El proceso de cristificación dura hasta el final de nuestros días. Para los discípulos de Jesús es una gran satisfacción comprobar cómo Dios nos va modelando a su imagen, porque el  Señor responde a nuestras súplicas diarias en las que nos dirigimos a Él,  para que nos cambie el corazón. Cuando tenemos muy presente a Jesús en nuestra conciencia  gracias a la oración, por amor a nuestro Salvador vamos dando pasos de obediencia al Evangelio y con su Fuerza , nuestras soberbias,  orgullos, egoísmos, rencores, envidias, avaricias, iras, ansiedades, miedos…etc van  reduciéndose , retirándose. Todo esto lo va haciendo el Señor que nos sana y nos cristifica.
La meta de los discípulos de Jesús es Dios y su Reino de AMOR; amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo .

viernes, 13 de enero de 2017

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,6 Para el Evangelio del Domingo 15 de Enero de2017.


"Aquel sobre quien veas que se posa el Espíritu Santo en las aguas del Jordan, ese es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo". 
Con este anuncio/promesa de parte De Dios, Juan Bautista emprende su misión con la "imprudencia" propia de aquellos que le hacen caso, haciendo suya su Palabra.
Apoyándose únicamente en Ella se encamina al Jordán para ser testigo de su realización. Juan Bautista representa lo mas genuino de la fe. No piensa en el futuro, solo en el presente, cargado con la Eternidad propia de la Palabra que le impulsa, mueve y sostiene. Escuchó, se fió y obedeció. Una fe así no nace de libros, cursos, simposios...nace del amor obediencial.
Nuestro amigo fué al Jordan y vió que lo que Dios le había dicho se cumplía. Pudo entonces decir como Job: "Antes te conocía de oídas, ahora mis ojos te han visto" Jb 42,5 
Todo aquel que se fía del Santo Evangelio termina viendo a Dios con lo que Pablo llama "los ojos del corazón" Ef 1,18

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Del sermón 194 de San Agustín (Carmen Pérez)

Tratemos de acercarnos al que nació de la Virgen en medio de la noche.

Sí, es de noche cuando buscamos ... y cuando el Señor sale a nuestro encuentro ..solo cuando estamos en medio de la prueba nos volvemos a DIOS.

Mientras nuestra soberbia nos haga pensar que nos arreglamos solos, no buscamos con corazón humilde.
Solo en la noche y cuando comprendemos que no podemos nada, viene Él por medio de la palabra que resuena en nuestro corazón y como a los dos de Emaus ... nos hace entender y nos rescata de nosotros mismos con nuestra necedad.
Tiene que ser de noche cuando nazca en nuestro corazon .... 

BENDITA MI NOCHE SI ES PARA CONOCERTE

miércoles, 11 de enero de 2017

Breve comentario a Ezequiel 34,11-16 (Susana Jiménez)

Así dice el Señor Dios: Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas, siguiendo su rastro. Como un pastor sigue el rastro de su rebaño cuando se encuentra las ovejas dispersas, así seguiré yo el rastro de mis ovejas;  las libraré, sacándolas de todos los lugares donde se desperdigaron el día de los nubarrones y de la oscuridad.

Las sacaré de entre los pueblos, las congregaré de los países, las traeré a la tierra, las apacentaré por los montes de Israel, por las cañadas y por los poblados del país. Las apacentaré en pastizales escogidos, tendrán sus dehesas en lo alto de los montes de Israel, se recostarán en fértiles dehesas, y pastarán pastos jugosos en la montaña de Israel. Yo mismo apacentaré mis ovejas, yo mismo las haré sestear – oráculo del Señor Dios.
Buscaré las ovejas perdidas, haré volver a las descarriadas, vendaré a las heridas, curaré a las enfermas; a las gordas y fuertes las guardaré, y las apacentaré debidamente” (Ezequiel 34,11-16)
 
“Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas”, “Yo mismo apacentaré mis ovejas”, “Yo mismo las haré sestear”. Este “yo mismo” afianza que Dios es Padre, porque solo un padre se preocupa él mismo de sus hijos. 
 
“Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas”. Como un padre busca y lucha con todas sus fuerzas por recuperar a un hijo, así Dios Padre con todos nosotros.

“Diré al Norte: “Dámelos; y al Sur: “No los retengas” Traeré a mis hijos de los confines de la tierra; a todos los que se llamen por mi nombre, a los que para  gloria cree, plasme e hice” (Isaías 43, 6-7)
 
Una vez encontrados, rescatados como un buen Padre nos trasmite seguridad, confianza y sobre todo su AMOR hacia nosotros:
 “No temas, que yo te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tú eres mío. Si pasas por la aguas, yo estoy contigo, si por los ríos, no te anegaran. Si andas por el fuego, no te quemaras, ni la llama prendera en ti” (Isaías 43, 1-3), “dado que eres precioso a mis ojos, eres estimado, y yo te amo” (Isaías 43, 4)
 
“Yo mismo apacentare mis ovejas, yo mismo las haré sestear”. Como el padre vela por sus hijos así nuestro Dios Padre  “Por los caminos pacerán y en todos los calveros tendrán pasto. No tendrán hambre ni sed, ni les dará el bochorno ni el sol, pues el que tiene piedad de ellos los conducirá, y a manantiales de agua los guiara” (Isaías 49, 9-10)
 
Si Dios mismo me cuida, ¿a quién temeré?, ¿Por qué me he de preocupar?...

“Yahvé es mi pastor, nada me falta. En verdes pastos me hace reposar. Me conduce a fuentes tranquilas, allí reparo mis fuerzas. Me guía por cañadas seguras haciendo honor a su nombre. Aunque fuese por valle tenebroso, ningún mal temería, pues tu vienes conmigo; tu vara y tu cayado me sosiegan” (Salmo 23 (22) 1-4)
 

EL CORAZON SINCERO (por Tomás Cremades)

Con qué benevolencia miramos nuestros actos y cuánta maldad hay en nuestros juicios a los demás. Bien nos dirá el Señor Jesucristo:”… ¿Cómo puedes decir a tu hermano: deja que saque la brizna que hay en tu ojo, si no ves la viga que hay en el tuyo?…” (Lc 6,42)

Y nos recordará: “…No juzguéis y no seréis juzgados, no condenéis y no seréis condenados, perdonad y seréis perdonadoscon la vara que midáis seréis medidos.. (Lc 6,37)
Y lo malo, lo perverso de juzgar, es que inmediatamente sale el juicio condenatorio.
El rey David, en el Salmo 50, nos recordará que hemos de pedir a Dios esa sinceridad de corazón que nos haga reconocer, en lo más profundo de nuestro ser, nuestras propias maldades. Él pide la sabiduría, la que procede de Dios, la Sabiduría con mayúsculas…

Te gusta un corazón sincero, y en mi interior me inculcas sabiduría (Sal 50)