domingo, 12 de febrero de 2017
viernes, 10 de febrero de 2017
¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,6 para el Evangelio del Domingo 12 de Febrerode 2017
"No he venido a abolir la Ley sino a dotarla de plenitud" dice Jesús. Si intentamos cumplir el Evangelio a base de moralismos y buenos propósitos lo normal es caer en el desencanto o el fariseismo. Entonces.. ¿Es una utopía el Evangelio? En absoluto. Se trata de acogerlo sin ínfulas moralistas, desentrañar la Fuerza y Sabiduría divinas que contienen sus Palabras. Juan llama al Evangelio, la Plenitud de la Gracia y Pablo, que antes había sido prototipo del fariseísmo, lo llama sin más..."El Evangelio de la Gracia" Hch 20,24
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Seamos sal (por (Mila)
Seamos Sal... dando gusto a tantas situaciones amargas de las personas
Sal.. llevando una vida como Dios quiere
Sal... creyendo y renovando nuestra fe
Sal... aportando fe y esperanza a nuestra sociedad
Sal... saboreando la presencia del Señor
Sal... anunciando y celebrando la presencia del Señor.
El Necio, oposición a la Sabiduría (por Tomás Cremades)
Podemos suponer qué ambiente se respiraría entre los Apóstoles en el Cenáculo; habría llantos de dolor, sin duda, por el amor al Señor muerto; habría reproches para atacar y atacarse con sus cobardías, y el miedo anegaría sus almas; el ambiente sería irrespirable… sólo María, como Madre de todos, pondría paz y esperanza en aquellos terribles momentos. La más dolorida, la Madre de Dios, como la Zarza ardiente de Moisés, se quemaba de dolor pero no se consumía; Ella, que había sido el Arca de la Alianza que llevaba la Gloria del Señor durante nueve meses, ponía la esperanza en el Misterio.
Y en ese ambiente, dos discípulos no pueden más. Se marchan camino de una aldea próxima, llamada Emaús. Pero Jesús, Pastor de la oveja perdida, les sale al encuentro, y se incorpora a su vida. Y entabla conversación con ellos; es como el viento suave de Elías. No se les manifiesta en el terremoto, no se revela como Dios resucitado en toda su Majestad, es el Humilde por antonomasia. Y les pregunta por su conversación. Ellos no le reconocen, y se asombran de que no se haya enterado de lo sucedido en los episodios de la Pasión. Y se lamentan, y confiesan que esperaban a un Mesías libertador del dominio de los opresores, los romanos.
Ante tanta necedad, Jesús les dice: “…Necios y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas…” (Lc 24,25). Y, comenzando por Moisés y todos los profetas, les abrió las Escrituras, abriendo sus mentes. Siguen de camino, pero el Señor, siempre respetando la libertad del hombre, quiere seguir su adelante. Ha de encontrar más ovejas perdidas ¡No le dejan! ¡Quédate con nosotros! Has prendido el fuego del amor de Dios en nuestros corazones y no te dejamos marchar. Y, al partir el pan, le reconocen como Dios –Jesucristo, resucitado.
Y dan testimonio de fe a los demás discípulos, volviendo a toda prisa al punto de partida; pero esta vez su diálogo era otro: ¿No ardía nuestro corazón cuando nos explicaba las Escrituras? (Lc 24,32)
Y, en ese encuentro con el Señor, podemos encontrar otro muy bello en el episodio conocido con “Jacob, en su lucha con Dios”. (Gen 25,31) Sucede que Jacob sale huyendo de su hermano Esaú, y se le aparece un ser misterioso que lucha con él toda la noche. Al no poder vencerle, le toca el fémur, dejando cojo a Jacob. Hace ademán de irse, y Jacob le sujeta diciéndole: “No te dejaré ir hasta que me bendigas”. Éste le pregunta por su nombre y Jacob le responde: “Jacob”. Entonces el personaje le contesta: “En adelante te llamarás Israel, que significa “Fuerte con Dios”. Jacob le dice: “Dime tu Nombre”, a lo que le responde: ¿Para qué quieres saber mi Nombre? Y le bendijo allí mismo. Jacob llamó a aquel lugar “Penuel”, y se dijo: “He visto a Dios cara a cara, y tengo la vida salva”. Jacob entiende que ha visto el poder de Dios, de la misma forma que los de Emaús reconocieron al Señor al partir el pan. Han pasado de la necedad a la Sabiduría. El Salmo 91, Alabanza del Dios Creador, nos recuerda:
¡Qué magníficas son tus obras, Señor!
El ignorante no las entiende ni el necio se da cuenta
El necio es el opuesto a la Sabiduría, pero no a la sabiduría humana, que también, sino a la verdadera sabiduría, la Sabiduría como atributo de Dios, como nos recuerda el libro de la Sabiduría. Este libro, dentro de los setenta y tres canónicos reconocidos como sapiencial por la Iglesia, en su Capítulo 9, nos recuerda:
Pues aunque uno sea perfecto entre los hijos de los hombres,
Sin la Sabiduría que procede de Ti será estimado en nada.
Tengamos pues la sabiduría de los hijos de Dios, de los pequeños del Evangelio, de los que creen sin ver.
Alabado sea Jesucristo
martes, 7 de febrero de 2017
MELODÍA DEL CIELO EN LA TIERRA (por Mari Pili)
“Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra” (Salmo 95)
“Que canten de alegría las naciones porque riges el mundo con justicia” (Salmo 66)
Cuando estamos felices, cuando estamos alegres, nos impulsa el deseo de cantar, pero cuando nuestra alegría es el Señor, nuestra alma toca el cielo de felicidad llevados de la mano del mismo Dios. Nos eleva a la altura de cantar y tocar instrumentos al Creador.
Así le ocurrió por ejemplo a Judit, cuando en acción de gracias entonó un himno de alabanza en medio de todo Israel diciendo: “Alabad a mi Dios con tambores, elevad cantos al Señor con cítaras, ofrecerle los acordes de un salmo de alabanza” (Judit 16-1)
Muchos son los salmos que invitan a cantar las maravillas de Dios: “Voy a cantar la bondad y la justicia, para ti es mi música, Señor. ¿Cuándo vendrás a mí? (Salmo 100)
Pero, ¿cuál es la más bella canción que agrada al Señor? Sin duda alguna, la que ha compuesto Él mismo. Él es el autor y director de letra y música que dirige la orquesta más fabulosa e impresionante: EL EVANGELIO. Tiene música y melodía propia, es la sinfonía del cielo porque es la canción compuesta por Dios para que resuene en los oídos de toda la humanidad, para que el hombre alcance su plenitud y su salvación.
¿Cuándo vendrás a mí? Siento que esa canción, que esa música, ya va resonando en mis oídos; se va convirtiendo cada vez más en mi melodía preferida, la que más me gusta escuchar porque me conduce a Dios, a Jesús Palabra que viene a mí cada vez que me abre las Escrituras y me hace ver que Él es mi verdad, mi camino, mi vida y mi canción. Y es que ya Señor, nada se me puede resistir a tu voz.
AMAR LA EUCARISTÍA.- HISTORIA-CAPÍTULO 10
La visita al Santísimo.
A partir del S. XIII se desarrolla por toda la cristiandad la adoración al Santísimo Sacramento tanto en los conventos como en las Iglesias. En el S. XIII la regla de las monjas reclusas dice que deben de comenzar el día con una visita al Santísimo Sacramento; lo mismo ocurre en las Iglesias con los sacerdotes. En el S. XIV, el místico inglés Richard Rolle invita a los fieles a visitar el Santísimo Sacramento ya que allí se halla presente el cuerpo de Cristo lo que hace posible la oración cara a cara.
El primer Código de derecho canónico en el canon 1.273 invita a los fieles a visitar al Santísimo tan a menudo como sea posible y también establece que “A menos que exista un motivo grande, la Iglesia en la que se reserve la Eucaristía debe de estar abierta al menos una hora cada día, de modo que los fieles puedan rezar ante el Santísimo Sacramento.”
Según José María Iraburu “Historia de la adoración eclesiástica” Las exposiciones del Santísimo se van implantando en el siglo XV sobre todo en la Europa central. Alemania, Escandinavia y los Países Bajos que fueron centros de difusión de las prácticas eucarísticas, en general. Al principio, colocado sobre el altar el Sacramento, es adorado en silencio. Poco a poco va desarrollándose un ritual de estas adoraciones, con cantos propios, como el Ave verum Corpus natum ex María Virgine, muy popular, en el que tan bellamente se une la devoción eucarística con la mariana.
La exposición del Santísimo recibe una acogida
popular tan entusiasta que ya hacia el año 1500, muchas
iglesias la practican todos los Domingos, normalmente
después del rezo de las vísperas; la costumbre prescribe
arrodillarse en la presencia del Santísimo.
En los comienzos, el Santísimo se mantenía velado tanto en las procesiones como en las exposiciones eucarísticas. Pero la costumbre y la disciplina de la Iglesia van disponiendo ya en el siglo XIV la exposición del cuerpo de Cristo «in cristallo» o «in pixide cristalina».
Junto con la exposición al Santísimo, en el S. XIII aparece la bendición con el Santísimo. Esto se da en la procesión del Corpus y en las Iglesias donde se bendice a los enfermos y a las personas que asisten a adorar al Santísimo.
En estas visitas al Santísimo, según J. A Hardon (Ob. Cit,) la devoción a Éste va ligado a los cánticos que se hacían a la Virgen desde el S. XIII en las vigilias organizadas ante la misma y todo ello basándose en el principio de que sino hubiese habido Encarnación no hubiera habido Eucaristía, por lo que estas vigilias se desarrollan junto la exposición a la Eucaristía.
En los comienzos, el Santísimo se mantenía velado tanto en las procesiones como en las exposiciones eucarísticas. Pero la costumbre y la disciplina de la Iglesia van disponiendo ya en el siglo XIV la exposición del cuerpo de Cristo «in cristallo» o «in pixide cristalina».
Junto con la exposición al Santísimo, en el S. XIII aparece la bendición con el Santísimo. Esto se da en la procesión del Corpus y en las Iglesias donde se bendice a los enfermos y a las personas que asisten a adorar al Santísimo.
En estas visitas al Santísimo, según J. A Hardon (Ob. Cit,) la devoción a Éste va ligado a los cánticos que se hacían a la Virgen desde el S. XIII en las vigilias organizadas ante la misma y todo ello basándose en el principio de que sino hubiese habido Encarnación no hubiera habido Eucaristía, por lo que estas vigilias se desarrollan junto la exposición a la Eucaristía.
Adoración Perpetua
Según Jhon A. Hardon “El término "adoración perpetua" utilizado para designar la casi adoración ininterrumpido al Santísimo puede significar varias cosas:
-La adoración perpetua es, literalmente, que siempre hay alguien en oración ante la Sagrada Eucaristía.
-La adoración es ininterrumpida por un período más largo o más corto, un día o varios días, como en la devoción de las Cuarenta horas.
-La adoración no se interrumpe en una iglesia o una capilla especial.
-La adoración es ininterrumpida en diferentes iglesias o capillas, en un lugar como una diócesis o de un país, o en todo el mundo.
Los primeros comienzos de la adoración perpetua se retrotraen a finales del S. IV, cuando los que se convierten al cristianismo van a adorar al Santísimo Sacramento expuesto durante ocho días después de su bautismo.
Según Jhon A. Hardon “El término "adoración perpetua" utilizado para designar la casi adoración ininterrumpido al Santísimo puede significar varias cosas:
-La adoración perpetua es, literalmente, que siempre hay alguien en oración ante la Sagrada Eucaristía.
-La adoración es ininterrumpida por un período más largo o más corto, un día o varios días, como en la devoción de las Cuarenta horas.
-La adoración no se interrumpe en una iglesia o una capilla especial.
-La adoración es ininterrumpida en diferentes iglesias o capillas, en un lugar como una diócesis o de un país, o en todo el mundo.
Los primeros comienzos de la adoración perpetua se retrotraen a finales del S. IV, cuando los que se convierten al cristianismo van a adorar al Santísimo Sacramento expuesto durante ocho días después de su bautismo.
Después de su victoria sobre los albigenses, que
negaban la existencia real de Cristo en la Eucaristía, el
rey Luis VII de Francia pidió al Obispo de Aviñón que el
Santísimo Sacramento fuera expuesto en la Capilla de la
Santa Cruz (14 de septiembre de 1226). La multitud de
adoradores era tan grande que el obispo decidió que
continúe la adoración el día y la noche. Esto fue
ratificado más tarde por la Santa Sede y continuó
ininterrumpidamente hasta 1792 durante la Revolución
Francesa. Se reanudó en 1829.
Sin embargo no fue sino hasta después del
Concilio de Trento, que la adoración perpetua comenzó a
desarrollarse en una escala mundial. Entre los apóstoles
de la adoración perpetua para los laicos, ninguno ha
tenido una influencia más duradera en el mundo moderno
que San Pedro Julián Eymard. En 1856 fundó los Padres
del Santísimo Sacramento en París y dos años más tarde,
con Marguerite Guillot, fundó las Siervas del Santísimo
Sacramento, una congregación contemplativa de clausura
de mujeres. Las Conferencias publicadas de Pedro
Eymard sobre la Presencia Real han inspirado a
numerosas asociaciones laicales. Ellos han tomado sus
palabras literalmente, cuando dijo: "En la presencia de
Jesucristo en el Santísimo Sacramento, toda la grandeza
desaparece, toda la santidad se humilla y llega a nada.
¡Jesucristo está ahí!"
Las perpetuas Asociaciones eucarísticas de los
fieles se remontan al S. XVII. Una de las primeras fue
iniciada por el Barón de Renty en 1641 en la Parroquia
de St. Paul en París, era una adoración perpetua de la
sociedad para las damas. En Boulonge en Francia (1753),
las parroquias fueron divididas en doce grupos que
representan a los doce meses del año. Cada grupo
contiene tantas parroquias como días del mes que
representaba. Cada iglesia en cada grupo se le asignó un
día para la adoración eucarística.
También aparecieron Institutos religiosos de
Clausura con el propósito expreso de la adoración de la
Santa Eucaristía el día y la noche. Algunos, como los
Benedictinos de la Adoración Perpetua del Santísimo
Sacramento en Austria (1654) hizo un voto solemne de
adoración perpetua.
De este modo, se comenzó a promover la adoración perpetua de la Eucaristía entre los fieles. Así comenzó la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María, y de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento del Altar. Aprobado formalmente en 1817, su objetivo es honrar e imitar a los cuatro estados de la vida de Cristo para ser honrado e imitado por el ejercicio de la Adoración de la Eucaristía.
De este modo, se comenzó a promover la adoración perpetua de la Eucaristía entre los fieles. Así comenzó la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María, y de la Adoración Perpetua del Santísimo Sacramento del Altar. Aprobado formalmente en 1817, su objetivo es honrar e imitar a los cuatro estados de la vida de Cristo para ser honrado e imitado por el ejercicio de la Adoración de la Eucaristía.
lunes, 6 de febrero de 2017
AMEMOS LA LITURGIA 8.- La forma de recibir al Señor en la Comunión.(Por Tomás Cremades)
Observando la forma externa en que los fieles reciben la comunión, se me ocurre que, por falta de formación, en ningún caso por falta de amor hacia el Cuerpo de Cristo que van a recibir, no se realiza con el debido respeto a quien es dueño y Señor de la historia y del universo, que se abaja a nosotros por Amor, para entrar en lo más íntimo de nuestro propio ser.
“…Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, tomó la condición de esclavo pasando por uno de tantos…” (Fp,2 6-11)
Las formas externas dicen mucho del pensamiento del que realiza una acción. Y así, vemos que unos reciben la Comunión en la lengua, otros cogen la Hostia con una mano como quien coge algo de un mostrador; otros ponen las manos con las palmas hacia arriba esperando así recibir a Dios como quien recibe una limosna.
En los primeros tiempos de la Iglesia, se comulgaba tomando el Cuerpo de Cristo con la mano, aunque posteriormente la Iglesia consideró que era mejor recibirlo directamente en la lengua. Actualmente, a raíz del Concilio Vaticano ll, la Iglesia ha vuelto a sus orígenes permitiendo las dos formas.
La forma mejor es así: si se puede, recibirla de rodillas. Hemos de ser conscientes que recibimos a la Santísima Trinidad, en el Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, realmente presente y vivo bajo la forma de las Especies Sacramentales.
Muchas veces, sobre todo las personas mayores, no pueden mantener esta postura por dificultad física, y entonces se recibe de pie. Pero es importante al presentar la Sagrada Forma el sacerdote, hacer una pequeña inclinación con la cabeza en señal de respeto, y sobre todo, de adoración. Sólo Él es digno de recibir la adoración, sólo Dios.
Y si comulgamos tomando el Cuerpo de Cristo con las manos, éstas deben estar en forma de cruz, la mano izquierda bajo la derecha, para que, una vez depositada en ellas, se pueda tomar con la mano derecha y llevarla a la boca.
La cruz es Cruz redentora, que nos ilumina en el camino de salvación, y de esta forma llevamos en nuestras manos en forma de cruz, todos nuestros pecados, para que sea Él quien los tome y nos limpie.
Alabado y adorado sea Jesucristo
domingo, 5 de febrero de 2017
Del Salmo 117 (por Carmen Pérez)
"Escuchad: hay cantos de victoria en la tienda de los justos Porque la diestra del Señor es poderosa. La diestra del Señor es excelsa." (Del Salmo 117).
Los justos, los que buscan a Dios, cantan de alegría porque ven la grandeza de Dios .
Como cantarían de alegría los discípulos del Señor cuando vieron que resucitó ...
que estaba vivo y que se quedó con ellos ...y con nosotros hasta el fin del mundo. esto nos prometió , y se cumple hoy y siempre
Bendita sea su misericordia con nosotros AMEN
sábado, 4 de febrero de 2017
¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,6 para el Evangelio del Domingo 5 de Febrerode 2017
"Vosotros sois la Luz del mundo", dice Jesús a sus discípulos.
Nadie como quien se pierde en el monte en una noche oscura distingue, al tiempo que agradece, el más leve destello de luz que avista en el horizonte. La oscuridad es pesada y provoca en nuestro interior miedos insospechados. Pésimo servicio hacen pues a "los que viven en tinieblas y sombras de muerte"(Lc 1,79) aquellos que habiendo sido llamados para iluminar los corazones sombrios, los empujan, por sus tibiezas, a parajes más inhóspitos y oscuros...
(P. Antonio Pavía)
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miércoles, 1 de febrero de 2017
Me afianzo en el Señor (por Carmen Perez)
"Dios mío, Tú conoces mi ignorancia, no se te ocultan mis delitos. Que por mi causa, no queden defraudados los que esperan en Tí, Señor." (Salmo 68).
Todo este salmo es la angustia de Jesús ante su pasión... no solo sentia angustia por Él sino temiendo defraudar a los que buscaban a su Padre en Él.
Eso me pasa a mí también... que por mi causa no dejen de buscar al Señor... Él está viendo y esperando el momento oportuno de levantarte ... como con Jesús.. lo resucitó. Y asi se reafirmaron los que esperaban en Él...y eso me vale a mí para afianzarme en el Señor ...
GRACIAS SEÑOR ..todo lo tenías previsto....
Del Salmo137 (por Carmen Pérez)
Así es, se fija en el que pone toda su vida en sus manos, se fija en aquel que sabe que nada puede por si mismo y que intuye que en el evangelio esta el camino, la verdad y la vida ... pero ve que no puede alcanzar todo esto sin la ayuda de Dios ...por eso el Señor dice tambien que en el humilde y abatido, en ese pondrá sus ojos.
SEÑOR DAME TU SABIDURIA para ver que sin Tí no puedo hacer nada.
martes, 31 de enero de 2017
Felicidades Madre María (por Mila)
Quiero ser siempre tu hija
para ver dónde y cómo vives,
para que nos enseñes el camino de la verdad,
para que seamos profundamente felices por Tí...
Que me enseñes a sentir la alegría,
Que me empujes a buscar hijos para Tí,
Que me dejes mirarte a los ojos,
Quiero escuchar tu palabra para saber qué quieres de mí,
Quiero participar de la Eucaristía de tu Hijo,
Quiero rezar junto A Tí tu rosario,
Que me cambies en aquello que no soy buena,
Que me cambies mi corazón duro,
Que me cambies si estoy equivocada.
¡Felicidades Madre de Radio María!
lunes, 30 de enero de 2017
AMAR LA EUCARISTÍA-CONVERSIONES-9-Luciana Rogowicz
Nací en una familia judía: abuelos, bisabuelos... todos judíos. Mi abuela paterna era polaca, y vino antes de la guerra a Argentina por las malas condiciones que había allí en varios sentidos. Es el testimonio de Luciana Rogowicz, argentina, educada como judía que relata cómo la presencia de Jesucristo transformó su vida, hasta llegar al catolicismo.
Fui criada con valores tradicionales, familiares; y en cuanto a la religión, educada en las ideas y culto de la religión judía. Fui siempre a una escuela judía, primaria y secundaria. Todo mi entorno era judío, en el club, en la escuela, amistades…incluso siguiendo las tradiciones tales como:”el día del Perdón, el Pesaj, etc
A los 19 años conocí a quien hoy es mi marido. Él, de familia católica. Incluso su hermana es monja hoy en día. Sus padres iban a misa todos los domingos, él también. Mis padres siempre me educaron bajo la premisa tácita de que “mejor me casara con un chico judío”. Pero ellos nunca fueron cerrados, y sabían que antes de eso lo principal era el amor y que quien fuera a ser mi esposo fuese una buena persona. Siempre charlábamos de diferentes temas: de Dios, de su Verdad, etc. Pero yo no quería entrar en el tema de Jesús. Eso era algo que un judío ni debía mencionar. Lo “otro”, lo “fuera de los límites”. No me lo enseñaron explícitamente en mi educación judía, pero es algo que se transmite y no sé cómo. En realidad hoy sí entiendo que es una cuestión divina, Dios no lo permite, Dios puso un velo sobre el pueblo judío y sólo va permitiendo de a poco que a algunas personas se les “caiga” este velo y puedan ver la Verdad, leer las Escrituras con un corazón abierto y sincero y encontrar allí las respuestas. En una ocasión, teníamos mi esposo y yo un largo viaje en auto y me insistió para escuchar un audio de un “judío católico”. Si bien en un principio me pareció algo medio extraño e incompatible, y no me generaba ningún tipo de interés escucharlo, no quise parecer tan cerrada como para negarme, así que no me quedó otra opción que escucharlo. En este audio esta persona contaba sobre una experiencia “sobrenatural” que había tenido, una comunicación con Dios, y al cabo de un tiempo con la Virgen María. Era de un tal Roy Schoeman. Este audio que escuché ese día era solo su testimonio.. ¿Cómo llegó el Señor en ese momento? En ese mismo instante, sólo por escuchar su testimonio (donde no daba ningún tipo de argumento ni nada, sino que contaba lo que a él le pasó y cómo hoy vivía su vida como judío completo, judío que reconoce a Jesús como el Mesías y a la Iglesia como transmisora de sus ideas y doctrina), el velo “invisible” cayó de mis ojos, de mi corazón, y creí en todo en un solo instante. No entiendo bien cómo funcionó, pero es como si hubieran trasplantado en mi cerebro una parte nueva, llena de conocimiento y entendimiento. No sólo creí que Jesús era el Mesías, sino que la Iglesia era la verdadera transmisora de la verdad, la virginidad de María, la infalibilidad del Papa y todo lo que la doctrina enseña. En ese momento creí para siempre, y también tomé conciencia de “los porqué” de mi existencia. Siempre supe que tenía una misión, como todo el mundo la tiene, pero no sabía aun en qué consistía. Y en ese instante también comprendí que mi misión: debía como judía era “abrazar” esta fe y transmitirla a mi entorno, parientes, conocidos…a todos.Esto fue hace ya ocho años y medio. ¿Y qué ocurrió desde ese momento? Si bien esa “conversión” fue instantánea en cuanto a mi vida interior, no fue tan rápida en cuanto a mi vida exterior. Con mi esposo conversamos mucho sobre el tema y comencé a investigar. Me puse en contacto con esta persona del testimonio que escuché, Roy Schoeman, y también comencé a investigar y leer argumentos racionales sobre el tema. Mientras tanto estaba mi dilema interior: si creo en esto, debo ser coherente con eso. Y Jesús no sólo dijo increíbles y sabias enseñanzas sino que también dijo las cosas que uno debe hacer: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”… El bautismo, la comunión… era demasiado todo eso para mí en ese momento. La cuestión familiar era muy difícil. ¿Qué dirá mi familia? ¿Cómo le podrá doler esto a mis padres? Y no podía llevar a cabo todo este proceso en secreto. Si mi misión es transmitirles esto, ¿cómo iba a hacerlo en secreto? Esto es solo un resumen de lo que fue pasando por mi mente en los cinco años y medio después de ese momento único. Por supuesto que también seguí con mi rutina, mi trabajo, mi hija, luego otra hija más a quien también bautizamos. Este proceso mío fue interno, conocí historias de otros judíos católicos, y leí sobre las profecías. Pero ahí quedó. No avancé sobre el tema, el temor me paralizaba. Y al mismo tiempo se comenzaba a enfriar todo esto dentro de mí. Pero el Señor no me abandonó; midió mis tiempos, esperó a que su Verdad madurara en mí. Cinco años después de este hecho, ya hoy casi tres años atrás, pasó algo increíble que transformó realmente mi vida y mi alma. Un domingo “cualquiera” acompañé a mi esposo a misa. No tenía muchas ganas de ir, pero ese día realmente no tenía ninguna excusa para no acompañarlo y realmente era más práctico ir con él, ya que luego teníamos que ir a otro lado, y de allí llegábamos directo. Así que me senté junto a él, aguardando que terminase la ceremonia, un poco distraída. Pero algo ocurrió. En el momento de la consagración y sobre todo cuando las personas se acercaban a tomar la comunión, sentí en mí un amor profundo y una unión con todas las personas que estaban tomando la comunión. Una trasformación interior que no podía comprender qué era. En ese momento fue como si el imán más potente del mundo se hubiera instalado en mi alma, un imán que se siente atraído siempre, cada día, por la Eucaristía. Yo creo, y lo sé, que Dios se hace presente allí. Desde ese día, no pasó ni un solo día que no tuviese ganas y necesidad de ir a Misa. Desde ese día mi corazón se tornó hacia Dios. Mi vida interior dio un giro inexplicable, un amor profundo diferente a todo lo que jamás sentí (y estuve y estoy rodeada de amor toda mi vida). Tras ese domingo tan especial, al otro día le pedí a mi esposo que me acompañe a misa. Él me miraba raro: “¿Un lunes? Si ya fui ayer, domingo”. Pero no le quedó otra opción que acompañar a su judía esposa a misa. ¿Cómo decir que no a semejante pedido? El martes, lo mismo… “Vamos a Misa” le dije. Y así todos los días de la semana. No podía pensar en otra cosa que no fuese la hora de ir a Misa. De que el cura levantase la hostia y dijese esas palabras para la Consagración.
En esa etapa también tuve otras sensaciones y una conexión tan fuerte a Dios en cada momento. Era como si estuviera a mi lado, bien cerca de mi cabeza. Por momentos sentía una energía tan fuerte que solo podía llorar, llorar y llorar. No era de tristeza, ni tampoco de alegría: era como que mi alma se desbordaba de tal sensación de Dios. Sentir que todo lo que había escuchado alguna vez era verdad, que realmente Dios existía, y no solo eso, sino que se brindó por nosotros, en su totalidad. Y que está presente y nos conoce, me conoce y decidió no esperarme más y me sacudió y me llenó de su amor. Un amor tan grande y tan diferente a lo que conocía. Todo esto, en ese momento de mi vida, fue el impulso que necesitaba para poder llevar a cabo lo que durante años sabía que tenía que hacer: hablar con mi familia, bautizarme y tomar la comunión. Es una larga historia cómo cada cosa pasó, sus dificultades, nervios, pensamientos, tensiones. Pero en el transcurso de menos de tres meses pude hacer todo eso que por cinco años no me había animado a hacer: hablar con algunos integrantes de mi familia y luego bautizarme, tomar la comunión y la confirmación. Desde ese momento y hasta hoy (algunos días, más otros menos), cada vez que voy a una misa, al momento de la comunión mi corazón late. Aunque esté algún día más desconectada por las ocupaciones diarias de la vida, en ese momento mi corazón late como si actuara en forma independiente del resto de mi cuerpo, como si viera lo que mis ojos no ven, como si percibiera lo que mis sentidos no pueden percibir. Si no fuera por mis ocupaciones y responsabilidades, iría dos veces por día a misa para sentir esta presencia tan profunda de Dios. Recibirlo es sentir un abrazo de Él que alimenta mi alma. Una luz que se expande Aún no todo mi entorno conoce sobre esta parte de mi vida. Actualmente estoy comenzando a contar mi historia y estoy armando un blog personal, Judía y Católica, con pensamientos y escritos para personas que les interese este tema y gente que quizás sienta dudas, miedos y necesite compartirlo con alguien. De ningún modo diría que esta es una historia de conversión. La llamo una historia de “plenitud”, ya que no me convertí a otra religión. Soy judía y reconozco al verdadero Mesías del judaísmo que Dios envió, que es Jesús. Y Él transmite sus ideas, sacramentos, doctrinas, a través de la Iglesia. Por eso es que sigo al catolicismo. Esta Iglesia tiene la Eucaristía, a Dios presente, realmente presente en cada misa. Asimismo, no pierdo mis raíces, ni dejé de tener mis tradiciones. Mis hijas son judías y católicas. Van a una escuela hebrea, y también van a hacer los rituales y tomar los sacramentos católicos. Estas dos “religiones” son la perfecta comunión, plenitud, la perfecta unión. Dos piezas de un rompecabezas que encajan perfectamente y ninguna, jamás, elimina a la otra.
(Tomado del texto original de Religión en Libertad, y del Blog: Judía y Católica)
Poemas II.-LOS PIES Y LAS MANOS DE JESÚS (por Olga Alonso)
Al acercarse al pueblo a donde iban, él hizo ademán de seguir adelante.
Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado.» Y entró a quedarse con ellos.
Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.
Lc 24; 28-30
LOS PIES Y LAS MANOS DE JESÚS
Los pies y las manos de Jesús, clavadas en la cruz son el reflejo de la voluntad de quien le llevó a la muerte.
La voluntad de sujetar contra el madero los pies que se acercaron y se acercan a tanta gente que clama, llamando a Dios.
Sus pies, que se acercaron a aquellos pescadores a los que dijo “sígueme”, sus pies que caminaros hacia la casa de Jairo y hacia la del Centurión Cornelio; sus pies caminaban entonces para estar cerca de los que sufrían y , por eso, quien le entregó a la muerte, clavó sus pies en la Cruz para que allí, quietos, traspasados por los clavos, no pudieran seguir cumpliendo la voluntad para la que fueron creados, llevar el amor de Dios hasta el dolor del hombre.
Y sus manos…..sus manos también fueron clavadas a aquel madero de muerte para que nunca más volvieran a colocar el barro sobre los ojos del ciego, para que no pudieran tocar los oídos del sordo, para que no pudieran escribir en el suelo su palabra de salvación, mientras despedía a la mujer a la que querían lapidar.
Sus manos, incapaces ya de repartir la bondad de Dios sobre los rostros de hombres y mujeres de buena voluntad que acudían a Él.
Pero Dios, nos regaló en la Cruz su victoria y, con las manos y los pies de Jesús inmóviles clavadas al madero, hizo brotar de su seno la sangre que salvó al mundo.
Superando la barrera de la muerte, nos regaló su gloria desde la misma Cruz, que parecía la muerte pero que, en realidad, era el principio de la Vida.
Y ahora, nosotros, los que hemos recibido en nuestro seno el mismo alimento que Jesucristo, la palabra de Dios, su Evangelio, entregamos al mundo esa misma gracia que recibimos.
Abrimos nuestro seno y de él brota lo que somos, lo que hacemos, lo que está destinado a llevar a los hombres hacia Dios.
Nos alimentamos del Evangelio y, entonces, Dios mismo brota de nuestro interior.
Así fue su voluntad y rezamos para no desfallecer.
¡ Somos tan pequeños y, sin embargo Dios nos ha encomendado tan sublime tarea!
Señor, no nos abandones.
Doy gracias a mi Dios cada vez que me acuerdo de vosotros,
rogando siempre y en todas mis oraciones con alegría por todos vosotros
a causa de la colaboración que habéis prestado al Evangelio, desde el primer día hasta hoy;firmementeconvencido de que, quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús.
Fil 1;3-6
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