miércoles, 19 de abril de 2017

Jesús se entrega por nosotros.- (por el padre Antonio Pavía)

Todos conocemos el dicho popular que corre de boca en boca: Las palabras de los hombres, igual que sus promesas, se las lleva el viento. Los dichos populares no surgen simplemente porque alguien con unas cuantas más luces que los demás se les hayan ocurrido. Son fruto de la experiencia, de lo que llamamos la sabiduría del pueblo. No han nacido, pues, por medio de una concienzuda reflexión, sino de constataciones de la evidencia en el cada día de nuestro vivir cotidiano.
Este dicho, pues, tiene su total validez en lo que respecta a nosotros, los hombres, pero no en absoluto en lo que respecta a Dios. Volvemos nuestros ojos a san Pablo que nos dice que todas las promesas de Dios, a lo largo del Antiguo Testamento, alcanzaron su cumplimiento, es decir, su sí incondicional en Jesucristo (2Co 1,19-20).  Es cierto, Jesús no se anduvo con ambigüedades a la hora de hacer la voluntad del Padre; su sí fue definitivo, incondicional y salvador; nos abrió las puertas de la salvación.
Este sí de Jesucristo que nos reconcilió a todos con Dios Padre viene profetizado con meridiana claridad a lo largo del Antiguo Testamento. Leamos, por ejemplo, este anuncio profético que nos hace llegar el autor del salmo 40: “Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides holocaustos ni sacrificios expiatorios; entonces yo digo: Aquí estoy      -como está escrito en tu libro- para hacer tu voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo tu Palabra en mis entrañas” (Sl 40,7-9).
 
Padre, aquí me tienes
Como acabamos de leer, ante la ineficacia de los sacrificios y holocaustos ofrecidos en el Templo en orden a la conversión del corazón, el autor, inspirado por el Espíritu Santo, pone en escena a un fiel –profecía acerca del Mesías- que se dirige a Dios en total ofrecimiento: Aquí estoy para hacer tu voluntad.
¡Aquí estoy! He ahí el grito de amor incondicional de Jesús al Padre a lo largo de su misión, aun cuando cada paso dado le aproxima más y más a su muerte, muerte ignominiosa propia de los esclavos y asesinos, muerte en la cruz. Su muerte en el Calvario, tras haber sido juzgado más miserable y abyecto que Barrabás, no fue un accidente. Lo que pasó es que su aquí estoyincondicional al Padre no fueron palabras que se las llevó el viento. Al encarnarse, Jesús era consciente de su entrega para que nosotros fuésemos rescatados. “…esperando la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de Dios y de nuestro salvador Jesucristo; el cual se entregó por nosotros para rescatarnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo de su propiedad, dedicado enteramente a las buenas obras” (Tt 2,13-14).
No, no fue un accidente la muerte de Jesús, algo así como si el pueblo de Israel no estuviese preparado para acoger la Verdad de Dios, y por eso se torcieron las cosas. No minimicemos la entrega de Jesús, bien sabía Él que su muerte afrentosa estaba ya profetizada: “…Veamos si sus palabras son verdaderas. Examinemos los que pasará en su tránsito… Sometámosle al ultraje y al tormento para conocer su temple y probar su entereza. Condenémosle a una muerte afrentosa, pues, según él, Dios le salvará” (Sb 2,17-20).
Con su entrega voluntaria y salvífica nos hizo ver que el amor a Dios se mide no con sentimientos y emociones, aunque tampoco están de más, sino por la obediencia a su voluntad que nos viene expresada por medio de su Palabra. Oigamos lo que dice a sus discípulos durante la Última Cena, inmediatamente antes de dejarse entregar por Judas en el Huerto de los Olivos: “Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder; pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que actúo según el Padre me ha indicado” (Jn 14,30-31).
 
El desconcierto de san Pablo
Jesús se entrega al Padre y a los hombres, se deja entregar por uno de sus discípulos, lo que hace más dolorosa su humillación. Tengamos en cuenta que Judas fue testigo de sus milagros: multiplicación de los panes, curación de sordos, ciegos, paralíticos, etc. Jesús podía haber sufrido una entrega más digna, pero no, su humillación rebosó de iniquidad. Una entrega así, cuando es asimilada por los que queremos ser sus discípulos,desarma por completo todas nuestras resistencias a la hora de convertirnos a Él.
Sin palabra, sin argumento, sin nada que decir quedó san Pablo cuando asimiló la  grandeza infinita y humana de la entrega de Jesús, y más aún cuando se dio cuenta de que Jesús se había dejado entregar por él; esto fue lo que le sacó, como quien dice, de sus casillas. Nos lo cuenta con una ternura y un amor difícilmente superables. “…y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí” (2,20).
Terminamos esta pequeña catequesis sobre el “Aquí estoy del Hijo de Dios al Padre y, por supuesto, también a nosotros, con palabras textuales suyas que repetimos y oímos todos los días en la celebración eucarística: “Y, tomando pan, después de pronunciar la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros; haced esto en memoria mía.  Después de cenar, hizo lo mismo con el cáliz, diciendo…” (Lc 22,19-20).
 

martes, 18 de abril de 2017

RESURRECCIÓN (por Manuel Armenteros)




La Resurrección de Cristo, aquel hebreo llamado Jesús, reconocido como “El Nazareno”, constituye el hecho nuclear que fundamenta y alimenta nuestra fe. Fe que comporta algo más que sentimientos, y que prendió en sus discípulos, al comprobar que estaba ¡vivo y presente junto a ellos! tras su dolorosa pasión y muerte transcurridos tres días, tal como lo anunció.
Tras ella (la Resurrección), los discípulos redactaron el Nuevo Testamento. Pues vieron verificadla Verdad y la Fidelidad de su Palabra, sintiéndose testigos oculares privilegiados de estar junto al Salvador de Israel, el Mesías esperado, pues en Él se habían cumplido fielmente y hechas presentes todas las profecías y promesas anunciadas por los Profetas de Dios, en favor de su pueblo. Comprendiendo que en la divina persona de Cristo coexistían la naturaleza humana y la naturaleza divina. así quedó por su sangre derramada en la Cruz, sellada y extendidauna nueva y eterna Alianza de Dios universalizada, es decir, con todos los hombres y pueblos de la Tierra.
Ellos lo vieron, lo palparon. Nosotros, por la fe, lo acogemos bajo el influjo y la gracia del Espíritu Santo, derramado (según su Palabra) a todo corazón humano de ayer, hoy y mañana.
Presencia real del Señor Resucitado, que fue vivida y compartida en muchas ocasiones con sus discípulos, y que están recogidas en el Libro de los Hechos de los Apóstoles.
Este hecho sobrenatural de la Resurrección de Cristo, desde nuestra historia cristiana, se recuerda y proclama diariamente en la celebración eucarística, diciendo: “Anunciamos tu muerte, proclamamos tu Resurrección. Ven, Señor, Jesús”. Resurrección no proclamada tan claramente desde nuestra religiosidad popular al escenificar por calles y plazas su Pasión, Muerte y Resurrección durante nuestra Semana Santa. Porque desgraciadamente ninguna de las luminosas y gozosas escenas de Cristo felizmente resucitado ante sus discípulos no aparecen, porque aún… no han sido creadas por la gubia de nuestros buenos imagineros y, en consecuencia, no queda bien proclamada ni escenificada cumplidamente ante el pueblo. Cabe preguntarse: ¿Por qué dejan tan velado este hecho tan crucial para nuestra vida de Fe?¿Acaso no hemos asimilado plenamente su Resurrección?
Sin proclamar debidamente este acontecimiento, lamento decirlo, vano es nuestro anuncio catequético escenificado, “por incompleto” (al margen de su plasticidad y belleza), como bien dijo San Pablo en (1 Cor, 15, 14).
 
Tres Cantos, a 14 de Abril de 2017
 
Manuel Armenteros Martos
NIF: 30785144N
 
 

Toques del Alma

Hoy el Evangelio de la aparición de Jesús Resucitado a María Magdalena....la que se volvió - se convirtió- a Él al escuchar que la llamaba por su nombre...y recordad...tenemos que "perforar con nuestro amor el Evangelio"..  hasta que oigamos que Jesús, vivo en sus páginas, nos llama por nuestro nombre...entonces ya nada, ninguna tentación, nos impedirá volvernos -convertirnos- a Él...

(Por el Padre Antonio Pavía)

AMAR LA EUCARISTÍA.- HISTORIA.- CAPÍTULO 15 (ÚLTIMO)





(Del libro Historia del Santísimo Sacramento.- Autor D. Francisco Menchén)
 


MILAGROS EUCARISTICOS (Cont.)
La Misa milagrosa del Padre Cabañuelas
El Padre Cabañuelas o Fray Pedro de Valladolid era un monje de la orden de San Jerónimo en el monasterio de Guadalupe, España, en el S. XV. Tuvo siempre una gran devoción por el Santísimo Sacramento pero en un momento determinado empezaron a entrarle dudas sobre la presencia real del cuerpo y la sangre de Cristo en las especies de la Eucaristía.
El milagro ocurrió hacia 1420, cuando el Sacerdote tenía 50 años de edad, y es él mismo quien nos lo refiere, aunque de tercera persona en una relación que de su puño y letra se halló entre sus papeles después de su muerte, y que es la siguiente:
"A un fraile de esta casa, dice que le sucedió que un Sábado, celebrando la Santa Misa, después que consagró el cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, vio una cosa como nube que cubrió el ara (Ara: losa o piedra sobre la que el sacerdote extiende el corporal para celebrar la Misa) y el cáliz, de manera que no veía otra cosa sino un poco de la cruz que estaba detrás del ara: lo cual le inculcó gran temor y rogó al Señor con muchas lágrimas, que le tuviera piedad y le manifestara que cosa era eso y que lo librase de tan gran peligro. Estando muy atribulado y espantado, poco a poco se fue quitando
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aquella nube, y cuando se quitó no halló la Hostia consagrada y vio la hijuela que estaba sobre el cáliz, quitada, y al ver el cáliz lo vio vacío. Al ver esto, comenzó a llorar fuertemente, demandando misericordia a Dios y encomendándose devotamente a la Virgen María.
Estando así afligido, vio venir la Hostia Consagrada puesta en una patena muy resplandeciente, y se colocó derecho en la boca del cáliz, entonces comenzó a salir de ella gotas de sangre que caían en tanta cantidad en el cáliz que se llenó como antes estaba. Una vez que el cáliz se llenó puso la hijuela encima del cáliz y la Hostia sobre el ara como antes estaba. El fraile que aún estaba espantado y llorando, oyó una voz que le dijo: Acaba tu oficio, y sea a ti en secreto lo que viste."
El hecho fue pronto conocido y divulgado por todos los ámbitos de la nación, y hasta los mismos reyes de Castilla, D. Juan II y su esposa Da María de Aragón, con el príncipe D. Enrique, el futuro Enrique IV, acudieron a Guadalupe para conocer y tratar al siervo de Dios, elegido ya como Prior del monasterio, quedando tan prendados de su virtud y santidad, que la reina le eligió por su consejero espiritual, y mandó en su testamento que, cuando trajeran sus restos al Santuario, colocaran a su lado los del padre Cabañuelas, como en efecto se hizo.
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Aún nos queda un precioso testimonio de la Misa Milagrosa, los corporales y la hijuela, con unas gotas de sangre, usados en la misma, reconocidos ante el notario apostólico en el siglo XVII, fueron declarados auténticos y son hoy la más preciada reliquia con que se honra el relicario guadalupense, como fueron también preclara reliquia eucarística, expuesta a la veneración de los fieles, en el Congreso Eucarístico de Toledo, en 1926. (www.corazones.org).
El Milagro de Tumaco 
El 31 de Enero de 1.906 sucedió algo extraordinario en el pueblo de Tumaco que se halla en una pequeña isla de la costa del Pacífico de Colombia. Allí se encontraba de Párroco el misionero Fray Gerardo Larrondo de San José que tenía como auxiliar a Fray Julián Moreno de San Nicolás de Tolentino.
El caso es que sobre las diez de la mañana se sintió un espantoso terremoto que según dicen duró unos diez minutos aproximadamente. Este provocó muchos daños y temor en la población que acudió a la Iglesia y pusieron todos los santos en las andas con la intención de sacarlos en procesión.
Cuando ya estaban a punto de comenzar la procesión, se dieron cuenta que el nivel del mar había retrocedido una distancia de un kilómetro y medio hacia adentro, lo que motivó una elevación del agua formando
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una ola gigantesca que amenazaba con golpear la costa y arrasar el pueblo que para colmo se encontraba por debajo del nivel del mar.
El Padre Larrondo, asustado, corrió hacia el Tabernáculo de la Iglesia y recogió todas las Hostias santas en el copón menos la mayor, y corrió con el mismo hacia el mar. Una vez allí, alzó el copón con las Hostias y bendijo la ola la cual se fue calmando hasta llegar suavemente a la orilla. Al parecer a consecuencia del terremoto se produjo un Tsunami que provocó muchos desperfectos en los territorios vecinos e incluso en Panamá, pero tanto el pueblo como la isla quedaron a salvo del mismo. Para agradecer este milagro el pueblo organizó una procesión del Santísimo Sacramento. 

domingo, 16 de abril de 2017

Buscar y sentir al Señor (por Carmen Pérez)




"Como marchaba a la cabeza del grupo 
hacia la casa De Dios. Entre cantos de júbilo y alabanza en el bullicio de la fiesta". (Salmo 41).
Así es cuando estamos contentos y felices porque hemos entendido una palabra,  nos sentimos inundados de una paz y felicidad ... que no se puede comparar con nada.... pero como dice otro Salmo: "Escondiste tu rostro y quedé desconcertado..."

Cuando esto ocurre, tenemos que agarrarnos a los momentos en que estábamos exultantes de alegría ... porque sentíamos al Señor cerca de carne y hueso... y sin desfallecer de día y de noche ... como María Magdalena, llorando si es necesario, seguir buscando ... y se hará el encontradizo...Él lo prometió y lo cumple.

Poemas II.- HEREDEROS DE TU ESPÍRITU.- (por Olga Alonso)

Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Jn 16; 12-13

HEREDEROS DE TU ESPIRITU
 
Herederos de tu espíritu, portadores de tu manto, elevados por tu palabra, en dirección a la eternidad. Palabras que buscamos y que nos atrapan, palabras que nos despegan del suelo. Con tu espíritu y protegidos por ti, así caminamos por la tierra los que tú escogiste y los que te escogieron a ti, deslumbrados por aquel encuentro  contigo que atrapó sus vidas , como en Emaús.
Así somos en ti y parte tuya.
Seguidores y amantes, cómplices tuyos porque te llevamos en el corazón.
Abiertos nuestros corazones a ti  y por ti, deseando conocer qué nuevo espacio será mañana habitado por tu palabra.
Oscuridad abierta por ti a la Luz,…. de camino al cielo
 
El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí, por cuanto que me ha ungido Yahveh. A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado, a vendar los corazones rotos; a pregonar a los cautivos la liberación, y a los reclusos la libertad;………..para darles diadema en vez de ceniza, aceite de gozo en vez de vestido de luto, alabanza en vez de espíritu abatido. Se les llamará robles de justicia, plantación de Yahveh para manifestar su gloria.
Is 61:1

viernes, 14 de abril de 2017

HOMILIA DEL VIERNES SANTO


¿QUIEN ERES SEÑOR? Hech 9,5 para el Evangelio del Domingo deResurrección 16 de Abril de 2017.

Llegan las mujeres al sepulcro con esa duda que, como un puñal, a todos nos asalta:  la última palabra en nuestra vida..¿la tiene la Muerte? o la tiene Aquel que dijo: "Yo soy la Resurreccion y la Vida" (Jn 11,25)?
 Estas mujeres amaron más la Verdad que sus dudas y.. encontraron el sepulcro vacío y a Él mismo. La vida es demasiado valiosa como para dejarla en manos del azar. Estas mujeres desafiaron todo, incluso la posibilidad de que Jesús no hubiese sido mas que un pobre soñador. 
Se sobrepusieron a sus miedos, le buscaron cuando aún era de noche y en la alborada le encontraron.¡¡¡Resucitado!!!

comunidadmariamadreapostoles.com

miércoles, 12 de abril de 2017

EL VALOR DE LOS “PRIMEROS” (por Manuel Armenteros)

La valoración que Dios concede y reconoce a los primeros creyentes de su Hijo Jesucristo, como Señor, quien revela a Dios como Creador y Padre, es tan fuerte que como “vasos comunicantes”, quedan por su fidelidad, nivelados a los últimos. Y así cuando expresa Jesús: “Últimos serán primeros”, en contra de lo que podíamos pensar…, no resta ni retira valoración alguna, de aquellosoriginarios justos creyentes en su Palabra, que es la de Dios y que en servicial amor a su causa se entregan, no. Es justo lo contrario, Dios por medio de Jesús de Nazaret, que trasmite su Palabra y Ungido con el Espíritu Santo en El, concede tal valor aquellos primeros creyentes, llamados por Jesús, como “los primeros”, que los pone como ejemplo a los que se acercaran posteriormente, y a lo largo del tiempo como “últimos”. De esta manera coloca a los primeros como valor a seguir original y singular. Y esto lo confirma en su Evangelio, con la entrega de un “denario” de paga, tanto a los que invita a trabajan en “su viña”, incorporados desde la mañana, otros al medio día, o ya avanzada la tarde. Para Dios, todos somos iguales. Tal vez sea, “la intensidad” que El mismo Dios imprime, la causa de tal nivelación. Sea como sea, tanto últimos como primeros, todos somos movidos y pagados por su Amoridéntico y en El nivelados. Que los primeros, no duden de los últimos y que estos respeten y mucho a los primeros.De ahí que la Tradición de nuestra Iglesia, que nace del pueblo elegido, sea en ella y en él, tan valiosa. ¡Demos gracias a Dios por su Misericordia y Gracia!.
Tres Cantos (Madrid) hoy 6 de Abril del 2017. Manuel Armenteros Martos. NIF 30785144 N.

Poemas II.- SAL A LOS CAMINOS.- (por Olga Alonso)

Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.


Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.


Mt 22: 9-10
SAL A LOS CAMINOS
Sal a los caminos a encontrarte con ellos, Señor.
Todos salieron esta mañana de sus casas con rumbos distintos, pero todos con rumbo incierto.
Los que prefieren correr para no sentir el vértigo de parar y encontrarse con el vacío de su existencia.
Los que, sujetos a su razón, se dicen a sí mismos que es posible vivir cercenando el ansia del alma y sostienen su existencia en un edificio de verdades donde en cada engranaje, grita su alma insatisfecha.
Los que desean conocerte y te intuyen pero sienten pudor y miedo de perder más que ganar si toman tu mano y te siguen.
Los que dicen conocerte y no te conocen de nada porque solamente poseen cajas llenas de preceptos donde Tú no estás y se pierden lo mejor de Ti.
Los que miran vigilantes, como Zaqueo porque sienten que hay algo que no conocen y ansían conocer.
Los que clavan sus pupilas en nuestra forma de vivir y desearían que esa intuición que les inunda, se convirtiera en toda su razón de vida.
Sal a los caminos, Señor y empuja nuestra desidia para que seamos nosotros quienes nos encontremos cada día con esa profunda soledad de los hombres y,
Más allá de juzgarla o despreciarla, nos abracemos a ella recordando que nosotros, ahora rescatados por ti , también nacimos un día a tu Luz desde esa misma soledad.
 
Así ha dicho Yavé de los ejércitos: En aquellos días acontecerá que diez hombres de las naciones de toda lengua tomarán del manto a un judío, diciendo: Iremos con vosotros, porque hemos oído que Dios está con vosotros. 
Za 8; 23
 

DAME TU SANTA LLAVE, SEÑOR (por Mari Pili)

Abridme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor. Ésta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación”  (Salmo 117, 19-21).

    El hombre busca y ansía triunfar. Para ello, hace todo lo que está a su alcance para conseguirlo; de mil maneras va abriendo puertas para entrar en ese ansiado triunfo creyendo que con “su propia llave” puede abrir todas las puertas que quiera, todas las que se le antojen para conseguir por ejemplo, fama, prestigio, bienes materiales, una buena posición etc., Puede que consiga todo eso y más cosas, y cree  que ha triunfado y lo ha conseguido por sus propios méritos, sólo con su esfuerzo, sin la ayuda de nadie, ni siquiera de Dios. Se llena de vanagloria como un pavo y se siente vencedor.
    ¿Vencedor de qué? ¡Insensato! ¿No te das cuenta de que ni medio paso puedes dar si Dios no te da el poder para hacerlo? Menos orgullo y más humildad, recuerda que “Dios derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes”.
    Es por eso que el hombre cuantas más cosas consigue,  “sin Dios”, más vacío se va sintiendo y a la larga o a la corta, “teniéndolo todo” su vida va perdiendo sentido. De tanto tener ya nada le satisface, el “vencedor” empieza a sentirse derrotado. ¡Algo le falta!, ¡Le falta todo!,   ¡¡LE FALTA DIOS!!.......
    Se desespera, entra en depresión; no sabe, ignora que posiblemente Dios ha permitido todo esto hasta ahora en su vida para que entienda, para que se dé cuenta de que su  “falsa llave” que ha abierto tantas falsas puertas, la tiene que tirar al cubo de la basura, porque Dios quiere darnos vida, quiere darnos la oportunidad de renovarnos y darnos la felicidad con una vida nueva, por medio de su Espíritu que es bueno. “No quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva”. Porque “La salvación se anuncia donde acechó el infierno”, y  “Él nos librará de la red del cazador” (Is. 50).
    Todavía estamos a tiempo de encontrar la llave maestra, la verdadera llave que está en las manos de Cristo Jesús, El nos la quiere entregar a ti y a mí para que abramos la puerta del precioso paisaje del Evangelio, donde se encuentra el tesoro de su Palabra. Él es la llave, Él es la puerta, Él es la Palabra. Él nos abre la puerta y ya podemos pasar; entramos en un camino donde el mismo Jesús nos lleva de su mano, porque Él sabe que el camino no está exento de dificultades. Su mano fuerte y segura nos guía, si nos dejamos conducir por Él, hacia el verdadero triunfo de la salvación donde los vencedores entrarán.
    A partir de este momento, se comienza a experimentar la alegría de vivir y la esperanza de la salvación. La esperanza en Aquél que sabemos nos ama; ya no   caminamos  tristes y desolados como  les ocurrió a los discípulos de Emaús cuando creían que ya todo había acabado, que todo había sido un  fracaso, el aparente fracaso de su muerte en cruz resultó ser el triunfo, la victoria de su resurrección y también de la nuestra, porque es el triunfo de nuestra vida eterna. Ya no caminamos tristes porque hemos encontrado todo lo que necesitamos para triunfar; ya tenemos la llave que abre la puerta donde vamos a encontrar todas nuestras complacencias, las riquezas y los preciosos  tesoros a los que podemos aspirar: a ser discípulos suyos y conocedores de la verdad que nos hace libres.
    Te doy gracias Señor porque a ti grité, me escuchaste y fuiste mi salvación al entregarme la santa llave de de tu santa Puerta.
     A TI, EL HONOR Y LA GLORIA  POR SIEMPRE, SEÑOR. 
 
 
 
     
 
    
 
 

lunes, 10 de abril de 2017

AMAR LA EUCARISTÍA- CONVERSIONES- 14.- Mireily Rodríguez Vargas


Mireily Rodríguez Vargas es una joven puertorriqueña que cambió su nombre por el de Sor María Faustina cuando profesó sus votos como dominica en el convento de Nuestra Señora del Rosario de Fátima en Texas (EEUU). Pero su vocación llegó tras una conversión dura, después de haber estado bajo la influencia de las enseñanzas de los adventistas. Cuando descubrió la verdad sobre la Iglesia Católica se le abrió un mundo que le fascinó hasta tal punto que decidió entregar su vida por completo.

Fue criada en una familia católica pero no demasiado practicante y eran sus compañeros de colegio los que le decían que la Virgen María había tenido más hijos, hasta llegarse a convencer de ello. A los 16 años tras un duro acontecimiento familiar aparecieron en su vida los adventistas. “Por insistencia de un familiar, comencé a ir a clase con ellos. Al principio consistía en contestar las preguntas de unos folletos, luego el pastor vino a darnos la clase personalmente, creo que era una vez por semana”, recuerda.
 
El odio a la Iglesia y al Papa
Después de esto, fue invitada a un taller denominado” Descubriendo la verdad” y que tenía como objetivo realizar en ella un lavado de cerebro. Cuenta la hermana María Faustina que “trataba de cómo la Iglesia Católica era la “gran ramera del Apocalipsis” y el Santo Padre, “la bestia del profeta Daniel”.
Una vez que concluyó este taller tocaba ser “bautizada” como adventista. La joven estaba muy confundida pero “no creía eso sobre la Iglesia Católica”. Finalmente, una amiga suya decidió no bautizarse por lo que ella tomó la misma decisión.
 
La importante labor de su abuela
Fue su abuela la que finalmente tomó cartas en el asunto y alejó a los adventistas de su nieta y acudió a una Iglesia Católica para que pudiera apuntarse a catecismo. Sin embargo, el tiempo que había pasado en contacto con los adventistas había hecho mella en ella. “Ya no amaba a la Virgen María, a la cual tenía devoción de pequeña”, cuenta en su testimonio. Además, añade que en ese momento “pensaba que no necesitaba ir a la Iglesia, porque un lugar de cuatro paredes con Biblia y Agua Bendita podía ser mi cuarto.” Incluso, creía que “los cuadros, aun los no religiosos, era idolatría por lo que había aprendido con los Adventistas sobre los 10 mandamientos”.
 
Todo cambió con la catequesis de adultos
Sin embargo, en 2007 logró iniciar las catequesis de adultos. “Mi vida cambió. A través de las catequesis del sacerdote encargado, de una religiosa y todo el equipo de catequistas que acompañaban al programa, empecé a aprender mucho, a cuestionarme cosas sobre la fe”, relata la propia María Faustina.
Mientras tanto, su abuela seguía perseverando y acompañaba a su nieta a misa todos los domingos, sin excepción. “Empecé a ver a Dios como un Padre amoroso” y su vida empezó a cambiar, motivo por el cual “se alejaron muchos amigos y empecé a tener problemas con un novio que en aquel entonces tenía”.
 
El bello recuerdo de su primera comunión
Así llegó su primera confesión durante un Domingo de Ramos, que según define ella misma, fue “como sacar muchos clavos de mi corazón” por lo que “me sentí otra persona”. Y en la Vigilia Pascual llegó por fin su primera comunión, que “fue un momento tan bello, único de sentir a mi Dios por primera vez en mí. Desde ese día me sentí más unida a Dios, de una forma diferente. Mi forma de ver la vida cambió, para verla un poco más sobrenatural”.
Todo lo que guardaba en su interior que aprendió con los adventistas iba desapareciendo.
 
Y más tarde el descubrimiento de la Adoración
Mientras tanto, ella seguía descubriendo fascinada la belleza de la Iglesia Católica: “En mi vida espiritual, empezaba por aquel entonces a descubrir a Jesús en el Sagrario y en la Exposición. Me llamaba tanto la atención ver a tanta gente arrodillada allí que me propuse ir un día. Cuál fue mi sorpresa que al llegar, sentí algo que me puse de rodillas y comencé a llorar porque sentí una presencia tan grande, tan santa y superior a mí que llenaba todo mi ser. Desde ese día, Jesús Eucaristía fue el amor de mi vida”.
Poco después se produjo otro acontecimiento clave en la vida de esta joven pues fue el que empezó a abrir en ella la vocación. Y es que buscando libros católicos, se topó un día con el diario de Santa Faustina. “Me entró la curiosidad de ver qué escribía una monja. Cuando comencé a leerla, me enamoró su espiritualidad, su forma de tratar al Esposo de su alma. Me llenó el corazón cuando leí su historia vocacional y me pregunté qué haría si Jesús me llamara a mí también”.
Se encomendó a Santa Faustina y Santa Teresita para que le ayudaran a discernir su vocación además de realizar la Consagración a la Virgen durante 33 días. “Mamá María no se hizo esperar y una mañana amanecí con la certeza de que Dios me llamaba y que iba a entrar con las Hermanas Dominicas de Nuestra Señora del Rosario de Fátima”.
Dios se lo puso todo muy fácil desde aquel momento y ahora ella, Sor María Faustina, es feliz en este convento texano. “Dios ha hecho maravillas en mi vida, me ha hecho una nueva creatura y a pesar de mis pecados y defectos hace su obra en mí para hacerme una esposa santa para su gloria”, concluye esta religiosa.
 
 
 
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La Palabra de Dios corre veloz (Sal 147) (Por Tomas Cremades)

Él envía su mensaje a la tierra y su Palabra corre veloz. (Sal 147)


Las personas mayores, también las menos mayores, todos, tenemos recuerdos de nuestra infancia, que, lejos de torturarnos por la infancia o juventud pasada, de lo que pudimos o no pudimos hacer, de lo que debimos o no debimos hacer, ahora me doy cuenta de que no fueron experiencias baldías sin sentido, sino que todo forma parte de un plan pensado por Dios para cada uno de nosotros, en ese caminar maravilloso en el que nuestro Compañero de viaje-Jesucristo-, se coloca como Maestro. Para Dios somos un PENSAMIENTO DE DIOS Y UN LATIDO DE SU CORAZÓN, en palabras del Papa san Juan Pablo ll.
Digo todo esto porque recordaba, de niño, como de unos diez años, que en el estrado del profesor, que era un hermano Marista, una semana apareció la imagen, no de un santo, no del fundador nuestro querido San Marcelino Champagnat, sino de un teléfono. En esa época no había teléfonos móviles-ya lo sabemos, pero a lo mejor este escrito se lo enseñan a algún hijo nuestro-; el caso es que apareció un teléfono. Al comenzar la clase, siempre rezábamos una oración y terminábamos con una jaculatoria al querido fundador, para que rogara por nosotros. Eso sí era “la buena educación” que recibíamos, contra la “mala educación “de una desafortunada película que aun existe por ahí de un exitoso y aplaudido director de cine español.
Pues el hermano en cuestión nos contó la pequeña anécdota del “teléfono” que había colocado en la pared del aula. Nos dijo: Cuando comenzamos a orar, lo primero es hacer la señal de la Cruz, y luego ya podemos dirigirnos a Dios; es como cuando queremos hablar con alguien que está lejos de nuestra casa: primero marcamos el  número, para que el otro descuelgue.
Cuando queremos hablar con Dios, al hacer la señal de la Cruz, guía de nuestra vida terrena, SIEMPRE, al otro lado, se pondrá el Señor a escucharnos. Él nunca esta reunido y no nos puede atender, no estará de viaje, y no tendremos que dejar el mensaje en el buzón de voz.
Y cada vez que realizamos algo bueno, cada vez que enseñemos a otro la bondad, cercanía y Amor de Dios, cada vez que enviemos un escrito similar a este, pues esta es su intención, cada vez…su Palabra corre veloz (Sal 147)
Dejemos que Él hable con nuestra boca, no seamos egoístas cuando tenemos una inspiración de Jesús en nuestra mente, compartamos su Palabra con los hermanos. A veces veo personas que por timidez, no levantan la voz para expresar sus sentimientos, pensando, quizá, que los demás se reirán de ellos… ¡Dejemos que su Palabra corra veloz!
Su Palabra quema dentro de las entrañas, y no podemos dejar que el Enemigo se la lleve. Lo que a una persona puede no inspirarle nada, a otra es la Palabra que estaba necesitando…Dios es así. Él habla en el susurro de la noche: “…hasta de noche me inspiras internamente…” (Sal 15)
Jeremías nos revela: “...era tu Palabra en mi corazón como un fuego devorador, cuando encontraba Palabras tuyas las devoraba…” (Jer 20,9)
Pues dejémonos quemar por este “fuego” del Señor, que abrasa de Amor en las entrañas, pero que es “más dulce que la miel” (Sal 119, 103)
Alabado sea Jesucristo

Ante mí se doblará toda rodilla Is 45, 23 (por Carmen Pérez)

Dice Yahvé:  "Yo juro por mi nombre, de mi boca sale la verdad. Ante mí se doblará toda rodilla  Por mi jurará toda lengua." Is 45, 23


¡Como no doblar la rrodilla ante nuestro DIOS!..  Él nos ama tanto que su sentencia fue: "perdónales, no saben lo que hacen". .
Nos ama tanto que dijo: "no temáis yo estaré con vosotros siempre", y cuando estamos heridos, nos toma en brazos y nos cuida como buen pastor...

 ¡SEÑOR QUIERO ESTAR ENTRE TUS BRAZOS y que me cures de todos mis pecados!