lunes, 6 de noviembre de 2017

¡Qué no nos dará! (Carmen Pérez)

"No llames a juicio a tu siervo, pues ningún hombre es inocente frente a Tí"  

Todos somos culpables de algo .. por eso el mismo Salmo dice:
"Enséñame a cumplir tu voluntad
Tu espíritu que es bueno
Me guie por tierra llana.."

Si el Señor no nos guía es imposible! Tenemos que decir como el publicano: perdóname Señor que soy un pecador ..

Y como es nuestro Padre ... Pues qué padre si un hijo viene así ... No lo perdona .. Cuanto más nuestro Dios!   .
Si nosotros sabemos dar cosas buenas a nuestros hijos .... Qué no nos dará el Señor nuestro Padre en su misericordia con nosotros...

 AMÉN

POEMAS II.- EL CAMINO DE LA VIDA.- (Por Olga Alonso)



"Le dice Tomás: «Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?» .Le dice Jesús: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí. .Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre; desde ahora lo conocéis y lo habéis visto.»" 


Jn 14; 5-7

EL CAMINO DE LA VIDA

El camino de la vida no está escrito.
Y nosotros hambrientos de certezas y de vivir con antelación lo que vamos a vivir después, no nos sentimos cómodos ante esta inseguridad que nos genera angustia y desasosiego.

Dios nos ofrece su mano para caminar. No nos dice a dónde nos lleva pero nos asegura que nos enseñará a vivir así, como lo hacen los lirios del campo y los pájaros del cielo.

Y Dios habla de enseñarnos, precisamente porque no sabemos. Porque para tomar la decisión de cogernos de su mano y abrazar esa vida que nos ofrece, primero tenemos que desprendernos del miedo.

Y ¿a qué tenemos miedo?: tenemos miedo a renunciar a las seguridades con las que tejemos cada día nuestra vida. Tenemos miedo a desprendernos de esas falsas certezas que creamos de forma ficticia y que nos dan la  apariencia de que el mundo es un lugar  donde sentirse a salvo.

Pero a lo que deberíamos temer es a esa gran mentira de la seguridad que nos ofrece el mundo y que hemos creado para vivir tranquilos. 

Confiar plenamente en Dios no es fácil, pero siempre tiene respuesta.

Colocarse a su lado y desear andar con Él el camino de la vida, es una aventura única pero es una aventura para valientes.

Valientes que no se engañan con la falsa seguridad que el mundo ofrece y que ven, detrás de las nieblas del mundo, otra forma de vivir donde la felicidad se encuentra en el cuenco de las manos de Dios.

Los que han encontrado allí su lugar, ya no pronuncian la palabra miedo, porque allí no existe.

Allí, en ese lugar conquistado que Dios tiene reservado para cada uno de nosotros solamente llegan los que lo desean más que a su propio temor de desprenderse de lo que falsamente parece que les da la vida.

Allí llegan los que, ligeros de todo lo que es prescindible, rompen las barreras del miedo y encuentran la verdadera felicidad.

"«Sé valiente y firme, porque tú vas a dar a este pueblo la posesión del país que juré dar a sus padres. Sé, pues, valiente y muy firme, teniendo cuidado de cumplir toda la Ley que te dio mi siervo Moisés. No te apartes de ella ni a la derecha ni a la izquierda, para que tengas éxito dondequiera que vayas. No se aparte el libro de esta Ley de tus labios: medítalo día y noche; así procurarás obrar en todo conforme a lo que en él está escrito, y tendrás suerte y éxito en tus empresas." 
Jos 1; 6-8

viernes, 3 de noviembre de 2017

¿ QUIEN ERES SEÑOR ? Hch 9,5 para el Evangelio del Domingo 5 deNoviembre de 2017

""Cuidaos de los fariseos -dice Jesús a sus discípulos- porque lo que dicen no lo hacen." 
Detrás de esta advertencia, Jesús nos está queriendo decir que las leyes de este mundo, incluidas las morales, nos indican qué conducta hemos de seguir, pero no contienen ninguna fuerza cuando chocan con nuestros intereses o caprichos, es decir que nos dejan indefensos. 
Los fariseos saben que lo que dicen no lo pueden hacer, pero como les gusta el aplauso y admiración de la gente las cumplen externamente, de cara a la galería. Para curarnos de una vida así, tan ridícula como enfermiza, Jesús nos da su Evangelio lleno de su Fuerza y su Sabiduría y por eso tiene el Poder de "decir y hacer." Claro que para ello hemos de abrazarnos a sus Palabras que saben a Dios, cosa que "los sabios según este mundo" no están dispuestos a hacer. 
Vivir el Evangelio no es cuestión de generosidades sino de ser "Sabios según Dios", supone entonces saber escoger.

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Alabanza de Dios creador Salmo 91 (Tomás Cremades)



Es una gracia del Señor poder escrutar la Escritura desentrañando los misterios que en ella guardan la Revelación.

Me refiero al paralelismo que existe entre este Salmo 91 y el Salmo 137. Y así, se va formando el  maravilloso “puzle” con el que Dios se comunica con su pueblo.

Dice el Salmo 91:”…Tus acciones son mi alegría y mi júbilo las obras de tus Manos…”, y el Salmo 137 en su versículo 8 termina diciendo: “…no abandones, Señor, las obras de tus Manos…”

Siguiendo con el Salmo 91, el salmista nos recuerda la magnificencia y profundidad de sus enseñanzas, y nos pone en guardia cuando dice que el ignorante no entiende ni el necio se da cuenta.

Quería parame a meditar un poco sobre este versículo que me ha llamado la atención. Cuando en la Escritura hay algo que “llama la atención”, algo que se sale del contexto, que “no pega” diríamos con leguaje actual, hemos de detenernos un poco a pensar qué nos ha querido decir el Señor. Él nos habla con la Escritura, pues Palabra viva es.

El ignorante es el que no conoce algo; lo ignora, lo desconoce. Pero existe lo que llamamos ignorancia culpable; cuántas veces no habremos “ignorado” algo por miedo a conocerlo. Por ejemplo: ¡No quiero ir a la Iglesia, o a catequesis, o a determinada charla, porque me voy a comprometer! Y así, me mantengo en la ignorancia, y tapo con la bufanda del desconocimiento la llamada de Dios.

El Príncipe de la Mentira (Satanás) tiene el poder de hacernos ver bien lo que está mal y viceversa. Es verdad que cuando entras en la fe, se te complica la vida; ves tus miserias y crees en una religión donde todo es pecado. Entras por el moralismo. Este no es un buen camino. A la religión se entra por el Amor. Con mayúsculas. Dice san Pablo que la fe viene por la predicación del Kerigma, por el anuncio de la Palabra, por la escucha. No en vano somos nosotros, herederos del pueblo de Israel, el nuevo pueblo elegido por Dios. Somos el pueblo de la escucha: Shema Israel! Escucha Israel! Amarás a tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas (Dt 6, 5-15).

Sí, se te complica la vida; pero donde aumentó el pecado sobreabundó la gracia, nos dirá Pablo. Cuanto más necesitado es un hijo, más caricias recibe de su madre. Así es nuestro Dios: un Dios Padre y Madre, que no está esperando nuestro pecado para castigarnos y llevarnos al infierno. Es un Dios TODO AMOR, que te busca y me busca todos los días. Jesucristo es fiel, lo que quiere decir que cumple sus promesas. “Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”( Mt 28,19).

La fidelidad de Dios ya está profetizada en el libro de Ezequiel: “Os infundiré mi Espíritu y viviréis, y sabréis que Yo, Yahvé, LO DIGO Y LO HAGO” (Ez37,14)
Efectivamente, nos lo dijo con Moisés en el Sinaí, y lo hizo con Jesucristo, su Hijo. 
Esta es su fidelidad: cumple sus promesas.

Me viene a la memoria el cuadro del hijo pródigo, que en tantas partes hemos visto y que yo he presenciado en el museo de l`Hermitage en San Petersburgo. Si nos fijamos en la escena, el hijo está de rodillas frente al padre, que, de pie,( postura que nos recuerda la imagen de Jesús en la visión de Esteban martirizado), lo abraza. Una mano es fuerte, ruda, viril de un Padre; la otra no es igual, es más pequeña. Es suave, blanda, tierna, más bella, lo recoge con ternura, es la mano de DIOS-MADRE.

Pero luego se te simplifica. Empiezas a conocer a Dios, y Él se te revela cada día: en un pobre que te pide en un semáforo, en un amigo que espera un consejo, en una sonrisa al vecino con el que te cruzas, o cuando pides perdón, aun cuando creas que tienes razón. Hemos de encontrar a Dios en cada uno de los pasos del día, de cada día de nuestra vida.

A veces decimos que los árboles no nos dejan ver el bosque. Dios es al revés: El bosque (el mundo y sus miserias, guerras, hambre, violación de los derechos humanos) no le impide ver el árbol que somos cada uno de nosotros. Y de la misma manera que cuenta el número de las estrellas (otra vez cada uno de nosotros), cuenta a sus ovejas una a una (nosotros) como nos recordará el Evangelio del Buen Pastor.

Así es nuestro Dios. Si el mundo lo conociera, habría cola en la calle para escuchar su Palabra, trasmitida por la Iglesia. Si el mundo siguiera los preceptos del Evangelio, no sería necesaria la política, se acabaría el hambre, las guerras, los odios, los desencuentros.

Y Dios nos pide que seamos sus mensajeros, que anunciemos su Palabra a todo el mundo, para que ella “corra veloz” como nos dice el Salmo 147: “…Él envía su mensaje a la tierra y su Palabra corre veloz…”

Pidamos pues, que nos enamoremos de Jesús, de su Palabra que es el Evangelio, Palabra revelada por el Padre, de la Escritura, de los Salmos, la oración de Jesucristo.

Alabado sea Jesucristo



Tomás Cremades

jueves, 2 de noviembre de 2017

Sólo Tú permaneces ( por Carmen Pérez)

"Ellos perecerán, Tú permaneces 

Se gastarán como la ropa,
Serán como un vestido que se muda. 
Tú ,en cambio, eres siempre el mismo,
Tus años no se acabarán"... (Salmo 101)

¡Así es!.. cuántas cosa que pensabas que eran para siempre ... se fueron de nuestra vida ... Y cuánto dolor y pena nos causaron .... 
Sólo Tú eres la roca que permanece para siempre ..no hay otro Dios fuera de Tí,  nada en que podamos apoyarnos para siempre.
Al final sólo Tú permaneces, eres mi fuerza y mi liberación 
Gracias Señor porque me amas a pesar de mi ignorancia y me haces poco a poco ¡VER!

martes, 31 de octubre de 2017

POEMAS II.- TÚ MIRÁNDOME.- (Por Olga Alonso)

"El, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.» Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.» Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes." 

Mc 10; 20-22

TÚ, MIRÁNDOME
Te he sentido en la brisa y en la tormenta.
Te he sentido en la quietud y en la calma 
Te he oído más allá de mi ruido, 
y siempre gana tu voz.
A esta huida mía sin rumbo, siempre le gana tu inconfundible voz.
Supera las barreras de mi alma,
y se hace oír, siempre se hace oír.
Sin armas, sin voluntad, todo vuelve a ser Tú, mirándome.
¿Quién puede resistir esa mirada que quema dentro y supera todo lo imaginado?
La mirada que espero siempre y que llega cuando tú quieres.
El momento preciso que sólo tú conoces.
Y no dejas de mirarme.
Y todo el dolor desaparece.
Y comprendo, entonces, tu vida, la eterna, la que no se acaba, la que merece la pena vivir.


"Cuando ellos se presentaron vio a Eliab y se dijo: «Sin duda está ante Yahveh su ungido.» Pero Yahveh dijo a Samuel: «No mires su apariencia ni su gran estatura, pues yo le he descartado. La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero Yahveh mira el corazón.»" 
1 Sm 16; 6-7

lunes, 30 de octubre de 2017

El buen olor de Dios como sello del discipulado (Tomás Cremades)

Hay multitud de situaciones en la Escritura que nos revelan ese, diríamos “buen olor” de Dios, lo que Pablo llama el buen olor de Cristo: “… ¡Gracias sean dadas a Dios, que nos asocia siempre a su triunfo en Cristo, y por nuestro medio, difunde en todas partes el olor de su conocimiento! Pues nosotros somos para Dios el buen olor de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden, para unos olor de muerte que mata, para los otros  olor de vida que vivifica…” (2 Cor 2, 4-17)


Es como una intuición, una sensación de que ahí esta Dios, aunque no se pueda decir con palabras.

He recogido tres momentos en la Escritura que nos ayudarán a entender lo que yo llamaría la intuición de la Presencia del Espíritu de Dios. 

1.-Nos lo revela el primer libro de Samuel en el capítulo 16; sucede que el profeta Samuel llora la muerte del rey de Israel, Saúl. Yahvé le indica: ¿Hasta cuándo vas a estar llorando por Saúl, después que yo le he rechazado para que no reine sobre Israel? Voy a enviarte a Jesé de Belén, porque he visto entre sus hijos un rey para mí. (1 Sam 16,1-3)
Samuel va entrevistando a todos los hijos de Jesé, y ninguno le satisface. Decide abandonar, y pregunta: ¿No quedan ya más muchachos? Jesé respondió: Todavía queda el más pequeño, que está cuidando rebaños.
Contestó Samuel: Manda que lo traigan porque no comeremos hasta que haya venido. Mandó, pues, que lo trajera. Era rubio, de bellos ojos y hermosa presencia. Dijo Yahvé: Levántate, y úngelo, porque ese es.
¡Qué olfato el de Samuel! Se hizo presente este “tacto”, esta inspiración de Dios, para que Samuel conociera sus designios en la unción de David, de cuya estirpe  nacería el Mesías.
Es cuando menos, curiosa, esta descripción de David: Era el pequeño, y además, pastor de rebaños. Bella imagen del Mesías: Jesús-Mesías se hace pequeño ante los hombres, y es nuestro Pastor, el único Pastor.

2.- El Espíritu de Dios se hizo presente al anciano Simeón: “Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo y piadoso, y esperaba la consolación de Israel; y estaba en él el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo le había revelado que no vería la muerte antes de haber visto al Cristo del Señor. Movido por el Espíritu, vino al Templo; y cuando los padres introdujeron al  Niño Jesús, para cumplir lo que la Ley prescribía sobre él, le tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: Ahora, Señor, puedes, según tu Palabra, dejar a tu siervo irse en paz, porque han visto mis ojos tu salvación, la que has preparado a la vista de todos los pueblos, luz para iluminar a las gentes y gloria de tu pueblo Israel” (Lc 2,25-32)
Es lo que se conoce como El Cántico de Simeón, que rezamos en la oración de Completas, al término de la jornada.
Qué inspiró a Simeón para reconocer al Niño, fue, simplemente ese “buen olor de Cristo”, esa inspiración de Dios, providente con todas sus criaturas. Dios le había hecho esa promesa, y Él siempre es fiel.
El Niño no tenía ningún rasgo identificativo de ser el Ungido de Dios, y sus padres tampoco llevarían el sello de Dios a flor de piel. Pero tenían “algo” que sólo los “pequeños de Dios”-Simeón- podían percibir. Y Simeón era ese “pequeño de Dios”. Se fiaba de Él, de su Promesa; se fiaba como un “niño en brazos de su madre” (Sal 131)
La Escritura dice de Simeón que estaba en él el Espíritu Santo; cuando el Espíritu vive en nosotros, se siente, se percibe, ese “olor de Cristo”. Los hijos de la Luz- que es Jesucristo y su Evangelio-tienen ese carisma que nos relata san Pablo, ese SELLO que da el DISCIPULADO.
Es tanta la inspiración de Simeón, que dice del Niño que es “LUZ para iluminar a las gentes…”. ¡Hermosa y auténtica profecía!
Más adelante, Jesucristo nos dirá ser la Luz del mundo, (Jn, 9-5), y es más: nos invita a nosotros también a ser luces en medio de las tinieblas. ¡Qué hermosa nuestra fe! En el devenir de los tiempos vemos que la Palabra de Jesús se cumple en nosotros, pobres, y amados de Dios, como cantamos con san Francisco.

3.- Para terminar, quiero fijarme en el anuncio de Juan Bautista. Juan está bautizando en el río Jordán, y al ver a Jesús, da testimonio de Él diciendo: “He visto al Espíritu que bajaba como una paloma y se quedaba sobre Él. Yo no le conocía, pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: Aquel a quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre Él, ESE ES el que bautiza con Espíritu Santo. Y yo le he visto y doy testimonio de que ese es el Elegido de Dios”(Jn 1,31-35)
“Y al día siguiente, fijándose en Jesúsque pasa, dice: He ahí el Cordero de Dios”.
El texto está lleno de notas catequéticas, pero creo que debemos meditar en tres:
Dice: “el que me envió…”.Es decir, Juan ha tenido una revelación de Dios que le ha llevado al desierto a bautizar. No ha ido por su cuenta, ha sido Dios quien le ha enviado como Precursor, para anunciar al pueblo la salvación de Jesucristo.
Al día siguiente, es decir, cuando ya ha asimilado los acontecimientos que están sucediendo, y que rompen incluso las leyes naturales -(la paloma que se posa sobre Jesús, la Palabra Eterna del Padre que le habla sobre su Hijo Amado…)-fijándose en Él dice: éste es el Cordero que se ha de inmolar por los pecados del mundo, el que más adelante repetirá: el que BORRA los pecados del mundo…
Al hilo de esto, algunas traducciones nos dicen: el que quita los pecados. La traducción real del griego es EL QUE BORRA los pecados. Y el matiz es muy importante, porque, realmente, el Señor Jesús, BORRA, SE OLVIDA, NO TIENE EN CUENTA, los pecados del pecador arrepentido.
Dice la Escritura en este relato: “…Jesús que pasa…”. Jesús venía del Padre e iba al Padre; no tenía descanso ni morada, no tenía dónde reposar la cabeza. (Mt 8,20)
También Juan Bautista tuvo ese “buen olor de Cristo”, ese discipulado, que le llevó al martirio.


Alabado sea Jesucristo.

viernes, 27 de octubre de 2017

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,6 para el Evangelio del Domingo 29 de Octubrede 2017

"Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas"  nos dice Jesús hoy. 
Ese Amor que es creado por la fidelidad, ese Amor inalcanzable para nuestra escasa fuerza... Nos parece grandioso amar así, pero ¿cómo será posible si sólo conocemos a Dios de oídas?... Jesús nos dice que sí, que es posible amar así, para todo aquel que guarde su Evangelio en su corazón..  más aún, promete que Él y el Padre habitarán en quien así acoja sus Palabras.. en quien se alegra ante ellas como quien encuentra un tesoro. (Sl 119,162). Dios se acerca tanto a los que así valoran sus palabras, que les abre a su intimidad.. perdón Intimidad. Se llama Vida en plenitud.

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jueves, 26 de octubre de 2017

Jesucristo, agua purificadora (Tomás Cremades)

Recuerdo a un político “ilustre” (con comillas), ya fallecido, de cuyo nombre no quiero acordarme, parafraseando al ilustre sin comillas D. Miguel de Cervantes, que se atrevió a decir a los medios de comunicación que los deseos expresados en los mítines anteriores a las elecciones eran “declaración de intenciones”, y luego se cumplían o no. Muchas veces se dice lo que la gente quiere oír, pero sin intención de cumplir. A esto nos tienen acostumbrados muchos de nuestros políticos.

 Naturalmente la oposición no protestó contra esto, probablemente porque ellos pensarían lo mismo.
Con Dios es diferente. Basta escuchar a Pablo en la carta a Timoteo: “…Si hemos muerto con Él, viviremos con Él; si nos mantenemos firmes reinaremos con Él; si le negamos también Él nos negará, y si le somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo…” (2Tm, 2,8)
Dios permanece fiel, es decir, cumple sus Promesas, aun cuando nosotros seamos infieles.
Vamos a recordar a Ezequiel en su libro, capítulo 36; dice así: “…Derramaré sobre vosotros un Agua pura que os purificará. De todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne, os infundiré mi espíritu y haré que os conduzcáis según mis preceptos. Yo, Yahvé, lo digo y lo hago…” (Ez 36, 25 y ss)
Dios cumplió su promesa: lo dijo en el monte Sinaí, entregando las Diez Palabras a Moisés; lo hizo con Jesucristo, entregado en la Cruz por nosotros.
Esta Agua que nos purificará es la imagen viva de Jesucristo nuestro Redentor. Él mismo, hablando con la samaritana en el pozo de Jacob se define como el Agua viva que brota para la Vida Eterna.
No es objeto de este escrito meditar sobre este bellísimo diálogo de Jesús con esta mujer cuyo nombre parece ser el de Fotina, mártir de los años 66 d.d.C., pero sí recordar brevemente la situación y el contexto, para poder entrar en la meditación de ahora.
Esta mujer, samaritana, ha de recorrer todos los días muchos kilómetros para sacar agua del pozo existente que llaman de Jacob. Los samaritanos han vuelto del destierro de Babilonia y han incorporado a sus ritos dioses de los lugares donde estuvieron esclavos. Por eso, son malmirados por el pueblo judío fiel a las tradiciones de sus antepasados. De hecho, ni se hablan con ellos.
Resulta que Jesús, cansado del viaje, envía a sus discípulos a comprar comida mientras Él se sienta a descansar en el pozo. Ni él tiene agua ni forma de sacarla. Ve llegar a esta mujer y le pide de beber, y ella se sorprende de que un judío le dirija la palabra. Y se inicia un diálogo entre ambos de forma que Jesús le anuncia que Él es el Mesías verdadero, significándose como esta agua viva. Hasta aquí, el mensaje, y las palabras de Jesús. Dice así:
“…Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed; pero el que beba del agua que yo le dé no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le dé, se convertirá en él en fuente de agua que brota a la Vida Eterna…” (Jn 4, 14-15).
Jesús es esta Agua derramada sobre todos nosotros, según la profecía de Ezequiel, para purificar nuestra idolatría, que no es otra cosa que el seguimiento a otros dioses que todos tenemos o hemos tenido.
Él va a arrancar nuestro corazón de piedra y nos pondrá un corazón de carne, semejante al suyo, infundiéndonos su Espíritu para que vivamos una vida nueva, conducidos por Él.
Y me llama la atención este verbo y su traducción: ARRANCAR. Arrancar el corazón de piedra, es decir quitarlo con violencia, de raíz.
En la celebración de la Eucaristía, decimos textualmente: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, dichosos los invitados a esta mesa…”.
Los que tuvimos la gracia de vivir los tiempos en que se estudiaba latín y griego, aunque fuésemos de ciencias, celebrábamos la Misa en latín, y nos la sabíamos; y sabíamos contestar. Al margen de que entendiéramos o no, esto queda para los que querían conocer lo que se decía, recordamos que la frase anterior decía: “…qui tollis pecata mundi…”, es decir, que quita el pecado del mundo. La traducción del verbo tollo, tollis, tollere se ha efectuado por “quita” el pecado del mundo, pero es una traducción débil, almibarada; el verbo en sí mismo expresa la acción de arrancarEs decir, el Cordero de Dios, Jesucristo, arranca el pecado del mundo, lo quita de raíz, y así se asemeja mucho más a la profecía de Ezequiel.
De igual manera, cuando decimos: dichosos los que son invitados a esta Mesa-la mesa del altar-, la traducción es BIENAVENTURADOS, de mucha más fuerza que dichosos.
Pues al igual que santa Fotina, pidamos al Señor Jesús que nos dé a beber su Agua que nos conducirá a la Vida eterna, a su lado, “…que los que Tú me diste estén conmigo para que contemplen mi Gloria (Jn 17,24)…” y como Ezequiel, que arranque nuestro corazón de piedra y lo cambie por uno de carne.
Alabado sea Jesucristo

miércoles, 25 de octubre de 2017

Poemas II.- LA TIERRA .- (Por Olga Alonso)


¿No decís vosotros: Cuatro meses más y llega la siega? Pues bien, yo os digo: Alzad vuestros ojos y ved los campos, que blanquean ya para la siega. Ya el segador recibe el salario, y recoge fruto para vida eterna, de modo que el sembrador se alegra igual que el segador.



Jn 4; 35-36


LA TIERRA


La tierra de la que estamos hechos.
Tierra en tus manos para crearnos
Tierra bendecida por ti

Tierra santa porque tú la tomas
Y en ella creas a cada uno

Cada uno, único; único para ti.
Y esta tierra renacida en tus manos y convertida en un ser

Es tierra regada, tierra fértil, lugar para los frutos,
Frutos llenos de vida

Pero , a veces, tierra yerma
Tierra abandonada, tierra maltratada y pisoteada

Tu obra en manos del mundo y al albur de los dioses del mundo
Tierra seca, tierra agrietada y muerta

Tierra sin vida por voluntad del hombre
Tierra que tú miras y ansías hacer revivir

Tierra sobre la que lloras.
Tierra que recoges con tus manos

Y devuelves a los campos de donde partió: los campos de Dios
Y, en esos campos, de nuevo

Tierra fértil, tierra viva, tierra santa, de nuevo bendecida por ti.


 


…de la tierra está brotando la verdad, y del cielo se asoma la justicia.


El Señor mismo dará la felicidad, y dará sus frutos nuestra tierra.


La rectitud andará delante de él, la paz irá siguiendo sus pisadas."
Salmo 85; 12-14

lunes, 23 de octubre de 2017

EL APRETON DEL VAGO (por Tomás Cremades)

O cómo practicar la virtud de la constancia, también lo podríamos llamar. Es frecuente, sobre todo entre los estudiantes, pero también entre otro tipo de colectivos, de “padecer” lo que podríamos denominar “el síndrome del apretón del vago”. Consiste en “sestear” durante todo el curso, y un poco antes de los exámenes, dar un apretón a los libros para aprobar. Cuando esto sucede, es posible que el estudiante en cuestión apruebe…otra cosa es que al día siguiente o en un breve espacio temporal, recuerde y asimile lo estudiado. Una cosa es estudiar para aprender y otra es estudiar para saber.
Y así, el que os escribe, comprueba que muchos ilustres colegas (en este ingenieros), pero válido para cualquier profesión, no recuerdan muchas cosas aprendidas en su juventud, y olvidadas por la falta del uso de la materia, o porque cuando lo estudiaron se dieron el consabido “apretón”, no amando lo que tenían entre manos.
Pero esto pretende ser una “catequesis” sobre temas religiosos. ¿Adónde vamos, pues? Pues en nuestra vida podemos escuchar frases tan desafortunadas como estas: “…ya me convertiré…”; “…no tengo tiempo, a ver si me jubilo, y entonces…”.
Otras son más peligrosas: “…Cuando muera, si es que hay algo detrás de la muerte, ya me apañaré con Dios, que hay muchas cosas en las que no estoy de acuerdo…”. ¡Claro!, es que sin saberlo, yo pongo la ley por encima de la Ley de la Palabra de Dios: es el típico pecado de Adán.
No pensamos en la muerte más que con terror. Miedo a lo desconocido, cuando realmente es un encuentro maravilloso con Jesucristo. Miedo por falta de fe; si miramos nuestros pecados, - y de eso se encarga ya el Maligno -,  estamos perdidos. Pero es que contamos con la Misericordia de Dios. ¿Tanto cuesta todos los días, en acudir a los pies de Jesús, a hablar un cuarto de hora con Él? 
Lo que sí es seguro que todos los días a la hora que sea, alimentamos nuestro cuerpo; no se nos olvida. Pero, ¿Y el alma? ¿Alimentamos el alma? ¿Y cómo se alimenta el alma? A estas alturas de la película, es obvio que sabemos cómo: con los sacramentos, sobre todo el de la Reconciliación y el de la Eucaristía; con la oración constante, con la lectura de libros piadosos, con la ayuda al hermano en sus necesidades corporales y, sobre todo, espirituales; con mirar hacia dentro no para observar de forma masoquista nuestras miserias, sino para mirar lo que Dios hace cada día en nosotros…
Tratemos de no padecer el síndrome del apretón del vago: rezar en el último momento…rezar siempre, no con rutina, como una carga que soportar para que Dios no se enfade. Rezar es hablar con Dios. Rezar es alabar a Dios con los Salmos, su oración preferida. Rezar es estar atento a la escucha de su Palabra: su Evangelio
Alabado sea Jesucristo

domingo, 22 de octubre de 2017

ESPAÑA, TIERRA “EN Y DE” MISION (por Manuel Armenteros)

Nuestra querida España, como muchas naciones de Europa ¿ha dejado de ser cristianaExisten opiniones a favor y en contra. De lo que no cabe duda, es que este “nuestro querido país”, es motivo y objetivo misionero. De una parte, “en Misión continuada, nuestra Iglesiaenvía más de 13.000 personas a  diversos continentes llevando la Buena Noticia de Jesús de Nazaret. El Hijo de Dios, nuestro Señor, que nacido  de una joven“virgen” hebrea, llamada María por la Fuerza de Altísimo, llegó a sufrir y murió por nosotros. Y tras su “Resurrección nos devolvió a la Vida…, y yaGlorificado vive junto al Padre. Y sigue  Presente entre nosotros y alentados por la fuerza creadora delEspíritu Santo, confirma La  Fidelidad de Su Palabra.
De otra parte es Objetico De Misión porque esta “tierra de MaríaEspaña la inmensa mayoría de personas, parece haber perdido o dejado a tras,nuestra Fe en El  y necesitamos también de la “acción misionera”. Llevada a cabo por hombres y mujeres de paz, heraldos del Evangelio que tomando más deberes y obligaciones…, nos refrescan y muestran asumir los nuestros como creyentes. Pues de “derechos estamosmás que saciados”. A fin de volver y mejorar una convivencia más esperanzada y reconciliada con Cristo. Que por Ser divino  y humano puede ofrecer“vida nueva” y la ofrece, donando su Gracia como perdonando nuestras faltas, envueltas en tantosdesamores por acciones u omisiones. Invitándonos adejar egoísmos (muchos envueltos en falsos derechos)propios o colectivos, como apartar tantas tibiezas u omisiones y hasta…”temoresNo olvidemos que entre nosotros (as) existen numerosas mujeres y hombres buenos. De los cuales el buen Papa Francisco nos habla y reconoce en ellos una “santidad anónima” muypresente. Baste recordar ese inmenso personal de sanidad y equipo de quirófanos,  tantos defensores del orden y seguridad, como de excelentes servidores públicos, que desarrollan a diario todo tipo de actividad y cercanos a nosotros (los de  apie) trabajan por la colectividad. Sin olvidar a tantas Órdenes religiosas y ONGs dedicadas a favorecer y facilitar la vida,  a numerosas personas que hemos “descartado” socialmente.  
El próximo domingo día 22, celebramos el día Mundial del DomundEspaña, toda ella, debe continuar en y de Misión”, de la mano de Quien puede en verdad “hacer las cosas nuevas”: Jesucristo, Nuestro Señor, con nuestra permanente Oración y como no, ayuda económica.
 
Tres Cantos (Madrid) hoy 18 de Octubre del 2017. Manuel Armenteros Martos.NIF 30785144 N. Festividad de San Juan Evangelista.