viernes, 12 de enero de 2018

ANCIANA REZANDO (O LA ORACIÓN SIN FIN)



De todo se sirve el Señor para comunicarse con el hombre. Digo esto, porque ante la belleza de este cuadro del pintor Nicholaes Maes, discipulo de Rembrand, es capaz de suscitar una mini-catequesis, sin más que ponernos a observarlo, siempre bajo la tutela de Dios.
El cuadro es sencillo: una anciana que está meditando, la Palabra de Dios. Así es , en efecto como podemos observar en la ventana a la izquierda de la señora. Allí observamos un libro abierto, presumiblemente la Biblia.
El cuadro tiene claramente diferenciada la dicotomía Luz –Tiniebla. Ella está inundada por la Luz que le irradia la Palabra escrita, pero todo su derredor está inmerso en la más absoluta oscuridad. Es la lucha del hombre contra el Mal. Se nota claramente la escuela pictórica de donde procede, del estudio de Rembrand
Sobre la ventana aparecen tambien colgadas unas llaves que nos hacen pensar en las llaves del Reino, habida cuenta que la mujer, en posición muy devota, y con la Biblia abierta, induce a pensar que en su meditación, - por otro lado frecuente, pues el Libro está abierto -, es sensible a la entrada en el Cielo.
Incluso sobre el alfeizar se contempla una alcuza de aceite, totalmente brillante, quizá rezumando el aceite que,cual “virgen sabia”,mantiene lleno. Todo un símbolo de la parábola de las vírgenes.
Si nos fijamos en la mesa, también muy iluminada, hay unos platos muy significativos: uno contiene un pescado, y otro un gran trozo de pan. Símbolos inquívocos del gran milagro de la “Multiplicación de los cinco panes y los dos peces”. Incluso vemos un jarro que bien puede ser que contenga vino, con lo que la “llamada” al Misterio Eucarístico del Pan y el Vino es más que evidente. Algún intelectual, no sin cierta picardía, nos podrá argumentar: ¿Dónde se ve que el jarro tenga vino? Cierto. Pero si contiene agua, también nos vale; Jesucristo es el Agua purificadora de nuestra existencia.
No falta en la mesa un cuchillo. Está en posición de ser usado de forma inmediata. Nos recuerda el cuchillo de Abraham con que éste iba a sacrificar a su hijo, imagen del martirio de Jesús. Al final, como ya sabemos, Abraham perdonó a su hijo Isaac, mientras que Dios-Yahvé no perdonó a su Hijo, por amor al hombre.
Inclueso aparece un gato, que, de forma casi violenta, se encarama sobre la mesa, arañando con violencia para participar del festín al que no había sido invitado. Representa el Mal en el mundo, tomando con saña, lo que no le pertenece.
La actitud de la anciana es de oración intensa: sus manos juntas invocan al Dios Altísimo, su rostro está iluminado y no levanta la cabeza en señal de humildad y aceptación.
Toda la vivienda se intuye carente de lujos. El protagonista no está presente. Dios se intuye en los símbolos del Pan , del vino( o Agua), de la Biblia, de la alcuza, del aceite, del cuchillo…De la Luz que es Jesucristo, Luz del mundo.
Alabado sea Jesucristo

(Tomás Cremades)
 
 
 

jueves, 11 de enero de 2018

POEMAS II.- AMARTE SOBRE TODAS LAS COSAS


"«No está el discípulo por encima del maestro, ni el siervo por encima de su amo. Ya le basta al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su amo. Si al dueño de la casa le han llamado Beelzebul, ¡cuánto más a sus domésticos!"  
Mateo 10 ; 24-25



 AMARTE SOBRE TODAS LAS COSAS
Cada día naces en mí y arrebatas un poco de ese yo que quiere morir.
Una vida dedicada a morir para mí y nacer para Tí.
Un camino elegido, tras tus pasos para aprender de Tí.
Para aprender conociéndote y, para, conociéndote, amarte.
Llegar a amarte sobre todas las cosas como meta de vida,
¿Qué más se puede pedir?
Dejar de amar quién yo era, quien soy y dedicar mi tiempo, lleno de esperanza a transitar esta vida hasta que un día, mirando hacia dentro, hacia mi corazón, solamente te encuentre a Tí..


 "Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que Yahveh es el único Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro. Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que Yahveh tu Dios te da para siempre." 
Dt 4; 39-40

(por Olga Alonso)



 

martes, 9 de enero de 2018

Se abrazaron a sus pies; se abrazaron al Evangelio


.Las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: “Alegraos”. Ellas se acercaron, se postraron ante Él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: “No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”. Mientras iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los Sumos Sacerdotes todo lo ocurrido. Ello, reunidos  con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: “Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais”. Y si esto llega a oídos del gobernador nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros”. Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy. (Mt 28, 8-15)

PALABRA DE DIOS
Con este  Evangelio  san Mateo, culmina la narración de la vida de Jesús, que comenzó con la genealogía y termina con la aparición  en Galilea a sus discípulos y el legado del discipulado: “Id y haced discípulos a todas las gentes, bautizándolas en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo”
En los versículos objeto de este comentario, ya se ha producido la Resurrección de Jesús, y la aparición con estruendo de terremoto que hizo rodar la entrada del sepulcro. Los soldados se pusieron a temblar y quedaron como muertos; pero las mujeres sólo vieron al ángel que custodiaba la entrada, y que les anunció la resurrección de Jesús.
Llama la atención la fe de estas mujeres, que no se cuestionan nada de la desaparición, sino que creen “a pies juntillas” las palabras del ángel, y corren a anunciarlo a los discípulos.No dudan, le han conocido en la vida terrena y oído de su propia boca que resucitará, y creen. 
Son los “pequeños” de los que habla el Evangelio: los que creen contra toda evidencia, los que tiene fe. De pronto Jesús se presenta ante ellas con las mismas palabras con que comenzó la historia de la salvación: “Alegraos”.Estas palabras son las mismas que el arcángel Gabriel le dice a la Virgen María: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo…” (LC 1, 28)
Inmediatamente ellas se acercan y le abrazan los pies. Es curioso este detalle. Los pies, en la Escritura hacen referencia al Evangelio, a la Buena Noticia; dice el profeta Isaías: ¡Quéhermosos son sobre los montes los pies del Mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia la salvación…” (Is 52,7)
Y en este detalle, vemos cómo las santas mujeres se abrazan al Evangelio, a Jesucristo, al anunciador de la Paz, al que nos trae la Salvación. 
En las catequesis de la Última Cena, Jesús nos dice: “Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde…” (Jn 14,27)Esta paz que sólo Él nos puede dar, ya se lo indica a las mujeres: “No tengáis miedo”“que no se turbe vuestro corazón”Son las mismas recomendaciones que tantas veces hemos escuchado a nuestro queridísimo san Juan Pablo ll: No tengáis miedo!!
Pero aparece el enemigo, el Acusador Satanás, presente en todos los acontecimientos de la vida de todo hombre; y con él, el engaño, la mentira, la corrupción de los sumos Sacerdotes y los ancianos, la corrupción de los soldados, que por dinero cambian el testimonio; y la corrupción del Gobernador, que se vislumbra, pues cuando piensan que pueden ayudar a los soldados en el caso de que se descubra la verdad, se pueden ganar la confianza de éste para colaborar en la mentira. Quizá ya habría ocurrido otras veces, cuando intuyen esta solución…Por tanto, no hay mucha diferencia en la actuación del hombre actual respecto al hombre de hace dos mil años.
Continúa el Evangelio diciendo: Jesús les salió al encuentro. Siempre Jesús nos sale al encuentro; salió al encuentro de los discípulos de Emaús, cuando, desorientados, tristes, sintiéndose engañados, desilusionados…huyen de la atmósfera letal que se palpa en el Cenáculo después de la muerte de Cristo.
Sale al encuentro cada día en los necesitados, en los enfermos, en los que lloran, en los ancianos que están solos, en las mujeres violadas, en las madres que no saben salir de una situación de aborto…Sale al encuentro de mí y de ti, que lo estás leyendo. Y, ¿cómo respondo? Y ¿cómo respondes?
Jesús, en el encuentro contigo de cada día, cuando me regalas tu Palabra en el Evangelio, que yo sepa encontrarte, y ser luz para los demás, llama ardiente de Amor a Ti, que viva tu Presencia en todos los momentos de mi vida. Que tu Resurrección me transfigure a mí como te transfiguró a Ti, que sepa darme a los demás y tu Palabra sea lámpara para mis pasos y Luz en mi sendero (Sal 118, 105).
 
Alabado sea Jesucristo

(Tomás Cremades)
 

lunes, 8 de enero de 2018

POEMAS II.- HOY PROMETO


"Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra"

Lucas, 10 ; 3-39


HOY PROMETO
Tu voz, apagada por mi voluntad de hacer, de decir: “Hoy prometo”, “Hoy me comprometo”, “Verás Señor como hoy….”
Y miro a María, sorda al mundo y a su lenguaje interior.
Derramada y entregada a tus pies.
Vaciada por dentro para llenarse de Tí.
Ella no promete, ella no se compromete.
Ella ha encontrado ese lugar en el que sólo se escucha tu Voz.
Y, una vez encontrado ese espacio, ocurre que ella desaparece y sólo habitas Tú en  cada recodo de su alma, ¡Bendita libertad cuando esto ocurre”!
Padre, no me dices: “ten la intención de desear mis palabras”, solamente me dices: “Deséalas, y yo haré el resto”, “Inclínate sobre mis pies sin voluntad y déjame espacio, pero ten en cuenta que mi Palabra choca contra tu ruido, contra tus planes, contra tu idea de quién soy”.
Me dices: “Mi Palabra es para María y para ti también, pero busco almas ligeras. Deja que te tome en mis manos y sople mi aliento”.
¡Aprende a volar, sostenido por la mano de tu Creador! Ba 9; 1-4
(Olga Alonso)

viernes, 5 de enero de 2018

¿QUIEN ERES SEÑOR l? Hch 9,5 para el Evangelilo del Domingo 7 de Enerode 2018

En el Evangelio de este domingo vemos que Jesús es bautizado por Juan Bautista en el Jordán. 
Dice Marcos que se rasgaron los cielos y que Dios Padre hizo resonar su Voz, su Palabra: "Tu eres mi Hijo amado, en Tí me complazco". Nos parece natural que el Padre se complazca en Jesús su Hijo, lo que no nos parece natural es que esta complacencia se extienda a toda la Humanidad habida cuenta de la infinita diferencia entre Él y nosotros.
¡Pues sí!, y  ésta es la Gran Noticia, buena donde las haya, que irradia el Evangelio de Jesús: que los que, aún con sus normales mediocridades, se abrazan a sus Palabras, alcanzan la impensable grandeza y dignidad de llegar a complacer a Dios igual que Jesús.
Cada vez que una persona da paso libre al Evangelio en su camino hacia sus entrañas vueve a resonar la Voz que escuchó Jesús: Te amo, tu eres mi hijo/a, en tí me complazco.

(P. Antonio Pavía)

jueves, 4 de enero de 2018

Las hojas de la Viña


"Aquel día, cantad a la Viña deliciosa. Yo, el Señor, soy su guardián. Con frecuencia la riego, para que no le falten sus hojas, la guardo noche y día."  (Is 27,1-3)


¡Qué promesa tan bonita!... y se cumple siempre. En otro Salmo dice que las hojas serán medicina y que darán cosecha, todos los meses del año . Y así es; siempre en todos los tiempos, ha habido profetas y Santos que son esas hojas de la Viña que son medicina para nosotros...y así será hasta el fin.

Bendito sea Dios

(Carmen Pérez)

miércoles, 3 de enero de 2018

LAS PERLAS DE DIOS




LAS PERLAS DE DIOS 
Todos sabemos cómo se forman las perlas: la ostra, en el mar, está abierta alimentándose del plancton marino. Y, en un momento dado, si le entra algún elemento extraño, como una arenilla, se siente infectada, y en su defensa, comienza segregar una sustancia llamada nácar que recubre la herida producida por ese elemento extraño.
Jesucristo en la Cruz, recibió una infinidad de heridas: “…si eres Hijo de Dios, bájate de la cruz y creeremos en ti…” (Mt 27-40)Jesucristo lanza una perla: su silencio. ¡Cuántas veces el silencio de Dios es más elocuente que las palabras! Muchas veces nos quejamos del silencio de Dios…Él también nos habla en el silencio.
Uno de los ladrones le increpa: “¿No eres tú el Cristo? ¡Pues sálvate a ti y a nosotros!” (Lc 23,39)Jesús lanza una segunda perla, ante esa afrenta, esa herida que pone en duda, y en burla, cual herida profunda, su identidad con el Cristo, el Ungido de Dios, el Mesías: su silencio.
No en vano Pedro relatará en su carta:”…en su Pasión, no profería amenazas, se ponía en manos del que juzga justamente” (1P,2, 23)
El otro crucificado con Cristo, Dimas, llamado “el buen ladrón”, tan malvado como el primero, le increpa al compañero:” ¿No temes a Dios, teniendo la misma condena?” Y llega el arrepentimiento: “Señor, ¡acuérdate de mi cuando estés en tu Reino!”
Jesús entonces sí que habla, lanza esta preciosa perla, pero esta vez la herida es de amor:”Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc23,43)
Así es Jesús: el infinito y gratuito Amor. En ese momento se olvidó de todos los pecados de Dimas, simplemente por su confesión de fe, por su petición de clemencia. Así es nuestro Dios, Jesucristo.
Cada vez que alguien te hiera, de palabra o de obra, lánzale una perla, una bendición, reza por él una oración, una jaculatoria. Te aliviará, Dios tendrá clemencia de la persona que te ha herido, y tú no saldrás herido, saldrás sanado.
Tomemos buen ejemplo de Dimas, san Dimas, para ponernos delante del Señor Jesús, diciendo: Señor, conoces mi vida, mis errores, mis pecados, mis traiciones, las heridas que te infligí… ¡acuérdate de mí!
Alabado sea Jesucristo
 
(Tomás Cremades)

martes, 2 de enero de 2018

MARÍA

"…y exclamando con gran voz, dijo: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; 43.y ¿de dónde a mí que la madre de mi Señor venga a mí? Porque, apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!»" 

Lucas, 1 ; 42-45


MARÍA
¿Qué luz viste? ¿Qué voz escuchaste?
¿Qué fuerza arrebató tu vida y la entregó a su voluntad?
¿Cómo te miró?
¿Cómo te escogió y cómo, sin comprender nada, entendiste todo y dijiste, sí?
Sí a lo que sentías, sí a lo que no conocías, sí, abrazando el temor y sujetando con tus manos esa promesa que podía con el miedo y la incertidumbre.
Sí en Él y sí por Él.
Y, a partir de entonces, una vida entregada a ese rayo de luz esperando, confiada, creyendo, guardando, meditando.
Gestando al Creador, te hiciste parte de Él y comprendiste poco a poco la razón de la sinrazón.
Y así, caminaste a su lado, asumiendo sin entender, abrazada a esa certeza, a esa Palabra que recibiste.
Fuiste compañía de quiénes acompañaban a tu Hijo.
Y ahora, caminas a mi lado, me levantas, me sostienes, me llenas de esperanza.
Eres mi compañera y mi seguridad de que un día, veré a Dios.

"No será para ti ya nunca más el sol luz del día, ni el resplandor de la luna te alumbrará de noche, sino que tendrás a Yahveh por luz eterna, y a tu Dios por tu hermosura." Isaías, 60 ; 19


(Por Olga Alonso)

lunes, 1 de enero de 2018

Año Nuevo.. ¡Palabra Nueva!

En las próximas 24 horas, millones y millones de personas nos diremos: "Año nuevo, vida nueva." No está mal..pero yo prefiero decir: "Año nuevo, Palabra nueva." 
Me explico: La Pasión Inmortal por el Evangelio es posible porque Dios nunca se repite en sus Palabras... por ejemplo, cuando leemos por milésima vez el Salmo 23 - el Señor Es Mi Pastor - siempre nos da un matiz nuevo que nos abrasa el alma.. y así en cada pasaje de La Palabra.. sobretodo del Santo Evangelio.. ese es el secreto por el que es posible vivir una Pasión Inmortal por el Evangelio que se convierte en Pasión Inmortal por Dios. Así pues, los que pretendemos ser discípulos de Jesús, en una explosión de gozo podemos felicitarnos el año diciéndonos: "Año nuevo, Palabra nueva". Palabra nueva que da nuevo y mayor resplandor a la imagen De Dios que llevamos en nuestra alma y que por eso vive su personal Pasión Inmortal.

(P.Antonio Pavía)

viernes, 29 de diciembre de 2017

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,5 para el Evangelio del Domingo 31 deDiciembre de 2017

María y José llevan a Jesús al Templo para presentarlo a Dios tal y como prescribía la Ley. Entra en escena un anciano llamado Simeón a quien el Espíritu Santo habia revelado que no moriría sin antes ver y conocer al Mesías Salvador. El niño Jesus no se diferenciaba en nada a los demás recien nacidos que ese día fueron tambié n llevados al Templo por sus padres, sin embargo Simeón le reconoció como el Señor y es que los que obedecen a Dios ven con los ojos de su alma lo que no alcanzan a ver los ojos de la cara....y esto es la Fe, ver al Viviente cuyas palabras dan Vida en el Evangelio, un libro que en el exterior, aparentemente no se diferencia en nada a muchísimos otros de temática espiritual.

(P.Antonio Pavía)
comunidadmariamadreapostoles.com

jueves, 28 de diciembre de 2017

POEMAS II.- COMO LOS JUNCOS

Jesús le dijo:

—Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?. María pensó que estaba hablando con el que cuidaba el jardín donde estaba la tumba. Por eso le dijo:
—Señor, si usted se ha llevado el cuerpo que estaba en esta tumba, dígame dónde lo puso y yo iré a buscarlo.
Jesús le dijo: ¡María!. Ella se volvió y le dijo: ¡Maestro!
Jn 20; 15-16


COMO LOS JUNCOS
Escuché que debía salir a buscarte al lugar donde te encontraste por primera vez conmigo.
El primer día que me miraste y te miré. El primer día que estuve segura de haberte encontrado.
Todos tenemos ese día grabado en nuestro  corazón y no es porque tú no estés siempre es porque nosotros antes no estábamos; hasta que decidimos salir a tu encuentro angustiados por la incertidumbre, pero con una fuerza que nos llevó a no desistir.
Ese lugar, que aparece de pronto es donde por primera vez hallamos la verdad que no nos abandona nunca y aunque después, la vida nos agite, y tantas veces creamos que te hemos vuelto a perder, como antes de encontrarte, donde no había nada, solamente queda esperar y seguir buscándote, porque en un sonido, en una imagen, en un escalofrío, apareces de nuevo para decirnos que nunca te habías ido, pero que el camino detrás de ti es así, impredecible, para que no demos nada por hecho.
Para que nosotros, que pronto nos acostumbramos a todo, no perdamos esa tenacidad de buscarte; porque en cada búsqueda, conocemos cosas nuevas de ti y de nosotros mismos y porque tú, mientras te buscamos, moldeas nuestra alma como lo hace el alfarero mientras el barro está aún húmedo: el  barro de nuestro corazón se humedece con la prueba, con la búsqueda , con la angustia de no encontrarte.
Pero, allí en la distancia, esperando, buscándote, de repente nos dices que estás, que siempre estuviste, que nunca te irás, que la espera es uno de los caminos que tú trazaste para abrir nuestros ojos y que en la espera, crece la fe como lo hacen los juncos en las laderas de los ríos, zarandeados por los vientos de la vida, bailando al son del viento y alimentados por tu agua, tu agua de vida eterna
»Si me llaman, yo les responderé; si gritan pidiendo ayuda, yo les diré: “Aquí estoy” Is 58;9
(Por Olga Alonso)

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Emigrantes.- (por Mila)




Estamos en Adviento.. Cuatro semanas de recogimiento, caridad y amor y alegría porque esperamos la venida del Señor que se hace carne para estar entre nosotros. 
Acerquémonos y acojamos a los hermanos que están entre nosotros y que han tenido que salir de sus países para poder trabajar y vivir aquí con sus familias.. Acuérdate de aquellos emigrantes, María y José con El Niño Jesús que también tuvieron que emigrar ante la persecución de Herodes... Pensar en la Sagrada familia.

PASTORES SEGÚN MI CORAZÓN.-XXXV.-SABER ESCOGER


XXXV.-Saber escoger
Última cena. La atmósfera está más que recargada, hasta el aire parece pesado. El desconcierto de los apóstoles es total y manifiesto, han dejado todo por su Señor y parece que es su Señor quien les deja a ellos en el más absoluto de los desamparos. La conspiración contra quien dice ser el Hijo de Dios no tiene vuelta atrás. Es evidente que van a por Él, que su condena está ya decidida; así las cosas y cuando parece que el derrotismo tiene la voz cantante en el grupo, Jesús toma la palabra y dice proféticamente: “¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos” (Lc 22,31-32).

Satanás ha requerido un poder sobre los discípulos de Jesús. Se repite la historia de Job (Jb 1,6-11 y 2,4-6). El escándalo para todos aquellos que piensen que la fe ayuda a tener todo bien sistematizado y controlado está servido; a nadie le cabe en la cabeza que Dios permita a Satanás hacer daño al hombre. Vamos a entrar de lleno en este tema del mal a ver si es verdad que, como dice el apóstol Pablo, todo, incluido el mal en el que también contamos las pruebas a las que somete Satanás a quienes quieren ser discípulos de Jesús, concurren para su bien. “Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de todos los que le aman…” (Rm 8,28).

Satanás ha pedido permiso para cribaros como el trigo, dice Jesús a estos hombres amedrentados, a quienes ha llamado para continuar su misión pastoral. Ve en ellos a los pastores según su corazón profetizados por Jeremías (Jr 3,15). A todo esto, podemos transcribir la pregunta inoportuna por excelencia: ¿Por qué no hizo Jesús un milagro, sólo uno más, y les cambió el corazón para que pudiesen pastorear con solicitud y entrega total a sus ovejas? Pues no lo hizo porque una vez elegidos, son ellos los que han de escoger libremente el abrazarse con todo su corazón, con toda su alma y con todas sus fuerzas a la misión pastoral que el Buen Pastor les confía.

No, no va a hacer un milagro, va a hacer algo inmensamente mayor: va a permitir que sean cribados como se criba el trigo. A lo largo de esta tremenda prueba, Él mismo estará a su lado sosteniéndoles con su presencia, fortaleciéndoles. No nos estamos imaginando nada, ya que, tal y como hemos leído en el texto de Lucas, Jesús le promete esto a Pedro como cabeza de su Iglesia; promesa que alcanza a todos los que están participando de la Cena. Jesús proclama solemnemente que intercederá por él para que no desfallezca.

Gracias a esta criba, este ser removidos hasta violentamente en el cedazo aunque parezca increíble, repito, gracias a esta criba, Satanás va perdiendo su combate, pues la fuerza de sus vaivenes provoca que el trigo se separe de la paja. Es entonces, sólo entonces, que el hombre, en este su servicio a Dios, alcanza la sabiduría y, como hija de ésta, la libertad para saber escoger. Por supuesto que sólo un necio escogería la paja. Bueno, lo importante es que se llega a ser pastores según el corazón de Dios a base de ser sometidos a esta criba –repito- permitida providencialmente por Dios. No se trata de aplaudir el mal y menos aún justificarlo, pero el hecho es que, aun siendo obra de Satanás, Dios sabe sacar de su mal el bien.

 

El tonto útil zarandea

Me imagino que, a estas alturas, se habrá diluido bastante el escándalo del que hablé antes, del permiso dado por Dios a Satanás. La verdad es que, en lo que concierne a la llamada de Jesús a sus apóstoles de todos los tiempos, Satanás, muy a pesar suyo, hace el papel de “tonto útil”. Gracias a sus arremetidas que, por cierto, a nadie gustan ni apetecen, se abren nuestros ojos para distinguir y discernir entre lo que sirve y lo desechable. Una vez reconocido lo uno y lo otro, la elección se impone; se elige lo que realmente tiene valor, no los harapos.

Cuando Jesús afirma que Satanás va a tamizar a estos hombres que, a las alturas de la última Cena, ya casi han perdido su confianza en Él, sus ojos los ven a lo lejos victoriosos en su combate de la fe, gloriosos. Ve a Pedro en Roma sosteniendo con su entereza a su temeroso rebaño golpeado por tantas persecuciones; a Juan en Patmos fortaleciendo a las distintas Iglesias locales surgidas a lo largo y ancho del Imperio Romano; a Felipe en Samaría sembrando en tantos hombres hambrientos de verdad, el Evangelio  de la gracia; a Santiago ofreciendo su cuello ante la espada de su verdugo… y, abriendo el tiempo hacia la eternidad, contempló gozoso a la inmensa multitud de pastores según su corazón alimentando a pueblos enteros con el Evangelio de la salvación que Él mismo graba en sus entrañas.

Pastores que, una vez llamados, se dejaron libremente cribar, zarandear, a veces aullando de dolor y tristeza ante tanta angustia y abandono. La criba les permitió crecer en amor y libertades, y les desató de todo aquello que creían, por un tiempo, compatible con su pastoreo. Fue así que pudieron llegar a ser hermanos universales porque allí donde hay un pastor según el corazón de Dios, y aun cuando ejerzan su ministerio en la aldea más remota de cualquiera de los cinco continentes, la Luz de su Dios se proyecta amorosamente sobre el mundo entero.

Quiero centrarme en un testimonio entresacado del Antiguo Testamento que, como bien sabemos, es todo él una profecía acerca del Mesías, su misión y la Iglesia nacida de su costado, como afirman repetidamente los santos Padres de la Iglesia. Nos acercamos al profeta Jeremías, amigo íntimo de Dios que vivió desgarradoramente la caída libre del pueblo santo a causa de su insensatez. Insensatez que no apareció por generación espontánea, sino que fue fruto de un pastoreo insustancial. Evidentemente, no eran pastores sabios, sino necios, con todo el tinte peyorativo que tiene esta palabra en boca de Dios. También Jeremías es sometido a una criba que podríamos llamar hasta brutal. Nos parece que su Adversario no le da tregua alguna, no hay respiro para su dolor ni remedio que alivie su alma abatida. No encuentra aparentemente medicina para sus heridas.

Como le fue profetizado siglos después a María de Nazaret, también Jeremías tiene su alma atravesada por una espada. Es tal su dolor, tan desoladora su soledad, que llega a dudar de todo incluso hasta de Dios. “¿Por qué ha resultado mi penar perpetuo, y mi herida irremediable, rebelde a la medicina? ¡Ay! ¿Serás Tú para mí como un espejismo, aguas no verdaderas?” (Jr 15,18).

Dios ha oído a su profeta, a su íntimo, porque Jeremías lo fue como pocos. No se le escapó ninguno de sus gemidos. Una a una sus lágrimas fueron por Él contadas y hasta recogidas como dice el salmista: “De mi vida errante llevas tú la cuenta, ¡recoge mis lágrimas en tu odre!” (Sl 56,9). Cuando Dios consideró que la prueba había alcanzado su cometido, cuando ya eran perfectamente visibles y, por lo tanto, separables en el corazón de su amigo el trigo y la paja, le dijo: ¡Quiero que seas mío eternamente! He permitido todos estos vaivenes y zarandeos en tu vida en vistas a tu misión profética, a tu pastoreo; en realidad, aun en el dolor sabías que estaba junto a ti, y esto fue lo que te dio la capacidad para escoger y decidir. La capacidad te la he brindado yo, la libertad no; eso lo tienes que poner tú. Escoge, pues, entre el trigo y la paja, entre la escoria y el oro, lo precioso y lo vil, toda esa maraña que tenías mezclada en tu corazón. Y si sabes escoger lo que realmente es precioso y eterno, entonces serás como mi boca. Serás pastor según mi corazón y  también según mi boca: has sabido escoger. Oigamos qué fue lo que realmente le dijo Dios: “Si te vuelves porque yo te haga volver, estarás en mi presencia; y si sacas lo precioso de lo vil, serás como mi boca” (Jr 15,19).

 

Su amor vale más que mis proyectos

Nuestro querido Jeremías es figura eminente de Jesucristo el Buen Pastor y Palabra del Padre. Y sin querer ser desconsiderado, también de su boca, al igual que de la de Jesús, salían palabras llenas de gracia. Jeremías es también icono de los llamados por el Hijo de Dios para pastorear el mundo entero. Más allá de fijarnos en pretendidas cualidades de éstos que, incluso elevadas a pedestales pueden obstaculizar la originalidad, limpieza y frescura de la llamada, los pastores según el corazón de Dios son su boca. A esto se refiere Jesús cuando proclamó solemnemente acerca de sus pastores: “Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha” (Lc 10,16); sí, porque son mi boca.

Profundamente, hasta los más recónditos entresijos de su alma, fue cribado Pablo una vez que acogió la llamada de Jesús. Pálida fue la luz que cegó sus ojos haciéndole caer camino a Damasco, en comparación con la que recibió de su Señor y Maestro en esa su aventura de conocerle más y más cada día hasta llegar a la comunión con Él y con sus padecimientos (Flp 3,10…).

Pablo, el apóstol a quien el mundo conocido de entonces se le quedó pequeño en su afán evangelizador, fue cribado como Jeremías, como Moisés, como Elías…, como todo aquel que se deja amar, llamar y llenar por Dios. La persecución, ignominia, expolio de su dignidad, desprecios incontables no le echaron atrás. Zarandeado y pulido hasta la extenuación del alma, también del cuerpo, Pablo separó y escogió. Primero separó y, aunque nos pueda parecer un poco drástico, llamó a todos los pedestales que había levantado antes del conocimiento de su Señor, basura, desecho.

No es que Pablo desprecie nada de lo humano, pero si las cosas de este mundo le impiden apropiarse del trigo que vieron sus ojos, trigo como, por ejemplo, éste del que da testimonio: “la sublimidad del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor” (Flp 3,8), entonces sí entendemos su forma de expresarse, su llamar basura a la paja. Nada, ni los mayores honores hasta ahora recibidos, ni los que podría seguir recibiendo si volviese a su anterior estatus, tendrían el valor suficiente como para hacer la competencia al amor y la vida que recibía de su Buen Pastor. Fue un perder para ganarlo todo, un desechar para abrazar y ser abrazado por el amor eterno.

Como David, Pablo y con él todos los que supieron escoger, pueden confesar: “tu Amor vale más que la vida” (Sl 63,4). He ahí la raíz y razón de su elección. Lejos estamos de generosidades, hablamos de sabiduría, de quien sabe acoger el don de Dios. Tu amor, así entendieron David, Pablo y todos los demás, es más valioso que la vida a la que me aboca mi corazón en el que el trigo y la paja continúan mezclados.
 ¡Quiero otra vida!, oímos con frecuencia decir a la gente. La verdad es que Dios es el primero que quiere otra vida para ti, para sus hijos. Los pastores según el corazón de Dios son aquellos que aceptan ser cribados por Satanás, conscientes de que hay mucho de paja y desecho en ellos. Conforme se van dejando probar, van conociendo el asombro de la cercanía de Dios. ¿Cómo se va a separar de ellos si aun siendo un cúmulo de debilidades, se ponen en sus manos para poder ser útiles al mundo por medio de la predicación del Evangelio? Si dijéramos que éstos son los pastores que Dios quiere, sería incompleto. Me explico, no solamente son los que Dios quiere, sino también los que quiere y necesita el mundo.

martes, 26 de diciembre de 2017

CON MOTIVO DEL TESTIMONIO DE CAROLE



Querida hermana en Cristo, Carole: tu Comunidad te agradece que en nombre de Jesucristo hayas dado ese tan hermoso testimonio. Leyéndolo, podemos parafrasear el Salmo 125: “…el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres…”
Muchos son los “milagros” con que el Señor ha querido adornar a esta pequeña comunidad de fieles, pobres en su concepción, pequeños en su sabiduría, pero amantes de la Palabra de Dios, buscadores y discípulos de su Evangelio. Verdaderamente Él prefiere a los pequeños, para que así se revele su Gloria, la que procede del Padre, revelada por su único Hijo Jesucristo.
No en vano el libro de la Sabiduría nos dirá: “…Pues aunque sea perfecto entre los hijos de los hombres, sin la Sabiduría que procede de Ti, será estimado en nada…” (Sb 9)

De igual modo, Jesucristo comentará: “…Te doy gracias Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla…” (Mt 11,25)

Él se presenta en la vida de las personas de forma suave, como el “viento de Elías” (1Re, 19,12)y así, como dice el salmo, “…Sin que hablensin que resuene su Voz, a todas partes alcanza su pregón…” (Sal 19), llegó la Palabra de Dios a tu vida, para dar este testimonio del Amor que Dios te ha prodigado. Él ha enviado sobre ti su Palabra, y de esta forma, corre veloz su mensaje (Sal 147).
Que este don de Dios nos ilumine a todos con la alegría de recibir la Gracia desbordante de Jesucristo Nuestro Señor, y sirva de ejemplo a cuantos viven hoy día, inmersos en los acontecimientos de penumbra en que un día te encontraste.

La Comunidad María Madre de los a Apóstoles