jueves, 15 de marzo de 2018

Poemas II.- SIEMPRE DISPONIBLE

Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de entregarle, sabiendo que el Padre le había puesto todo en sus manos y que había salido de Dios y a Dios volvía, se levanta de la mesa, se quita sus vestidos y, tomando una toalla, se la ciñó .Luego echa agua en un lebrillo y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla con que estaba ceñido." Jn 13;2-5


SIEMPRE DISPONIBLE

Siempre disponible. Ahí, cerca…..ahí mismo.. puedo comenzar a hablar con la seguridad de que me escuchas.
¿Quién me ha convencido de esta locura? ¿Quién sabe tanto de mi soledad, de mi miedo, que aguarda, en silencio y siempre disponible, a veces mi conversación, a veces mi llamada, a veces mi duda, a veces mi letargo, a veces mi gozo………..
¿Qué sería de mi sin Ti? O mejor, ¿Qué sería de mí si no hubieras querido que te conociera?
Vivir hablándote como si no pasara nada, sintiéndote como si fuera parte de Ti, mirándote como si no hubiera otro paisaje. Buscarte en todo, y en todos. Estar y ser en Tí, todo tiene sentido …ahora sí lo tiene, pero si lo veo desde Tí.
¡Ay Señor, no tendré vida suficiente para darte gracias!


No se aparte el libro de esta Ley de tus labios: medítalo día y noche; así procurarás obrar en todo conforme a lo que en él está escrito, y tendrás suerte y éxito en tus empresas. 9.¿No te he mandado que seas valiente y firme? No tengas miedo ni te acobardes, porque Yahveh tu Dios estará contigo dondequiera que vayas.»" 
Jos 1;8-9

(Por Olga Alonso)

martes, 13 de marzo de 2018

Poemas II.- PLANTÉ MI VIDA

El último día de la fiesta, el más solemne, Jesús puesto en pie, gritó: «Si alguno tiene sed, venga a mí, y beba , el que crea en mí», como dice la Escritura: De su seno correrán ríos de agua viva. 

Jn 7; 37-38


PLANTÉ MI VIDA

Hace tiempo planté mi vida al lado de tu agua, Señor.
Hace tiempo supe que quería dejar de tener sed y supe también que allí, a tu lado, la vida tendría sentido, a la orilla de tu cauce.
Vivimos, Señor, buscando el agua que nos quite la sed que grita en nuestro interior.
Y buscamos agua que no calma, agua del mundo que parece agua, pero no lo es.
Y tardamos en creer que es verdad que tu pones una fuente de agua viva en nuestro corazón, una fuente que no se agota,  para que, cuando el calor y el agotamiento de caminar por el mundo nos ahogue y deje exhaustos, siempre podamos acudir allí, a ese lugar en tu orilla, donde hemos plantado el árbol de nuestra vida.
Al lado de tu agua….el agua que salva.


Entonces me dijo: «¿Has visto, hijo de hombre?» Me condujo, y luego me hizo volver a la orilla del torrente .Y al volver vi que a la orilla del torrente había gran cantidad de árboles, a ambos lados." 

Ez 47;6-8

(Por Olga Alonso)

lunes, 12 de marzo de 2018

Él hará en mí lo que yo no puedo

"Él habló y levantó un viento tormentoso, que alzaba las olas a lo alto. Subían al cielo, bajaban al abismo,.." (Salmo 106).

Esto me ocurre cuando escucho la palabra de Dios, me transporta ..al cielo .. porque veo que es la verdad, pero al mismo tiempo me veo incapaz de hacer lo que me dice, me supera y eso me hace caer al abismo... 

En el mismo Salmo dice que el Señor transforma el desierto en estanques, el erial en manantiales de agua.

Sólo me queda ...como dice el Salmo 18:
"Me adelanto a la aurora pidiendo auxilio..." y esperar que el Señor haga en mí lo que yo no puedo ... Este es nuestro Dios,

 AMÉN
(Por Carmen Pérez)

viernes, 9 de marzo de 2018

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,5 4 Domingo de Cuaresma Jn 3,14-21 11-3-2018

Nos dice hoy el Evangelio que Dios amó tanto al mundo que entregó a su propio Hijo, no para juzgar al mundo sino para salvarlo.  El anuncio, siendo de por sí impactante, nos sume en la más absoluta perplejidad al considerar que por su parte Jesús se dejó entregar, es decir que se dejó despojar de la vida, que la dió voluntariamente como Él mismo proclamó Jn 10,17-18. La lectura de su Pasión lo confirma. Se dejó entregar en la Última Cena por Judas justo después de proclamar: "Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros..". Horas después, se sometió al veredicto del pueblo acerca de quién era más digno de conservar la vida: Él o Barrabás. El pueblo consideró más digno al asesino, por lo que Pilato soltó a Barrabás y le entregó a Jesús para que lo crucificaran.MC 15,15. Esto es el Amor. Podemos dejar que pase de largo, pero que sepamos que es el Amor que jamás muere.

(P. Antonio Pavía)
comunidadmariamadreapostoles.com

martes, 6 de marzo de 2018

EL HOMBRE PRUDENTE QUE EDIFICÓ SU CASA SOBRE ROCA

“…Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y embistieron sobre la casa; pero la casa no cayó porque estaba cimentada sobre roca…” (Mt 7 24-26
Hermosas palabras de Jesús, para todo el que oiga y escuche su Palabra, su Evangelio, y lo ponga en práctica. El que así actúa es como aquellas “vírgenes sabias” que nos recuerda el Evangelio de Jesucristo según san Mateo, en (Mt 25,1-13). 
Y es que Jesús nos interpela muchas veces con la “prudencia”: “…Mirad que os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas…” (Mt 10, 16)
A nadie se le ocurriría dejar un rebaño de ovejas entre los lobos…y sin embargo Jesús, el Buen Pastor, nos deja así. ¿Es que busca nuestra perdición? No, en absoluto. Nos da las claves para sobrevivir: sed prudentes como serpientes…
Y aquí nos aparece otra comparación que nos llena de inquietud: la serpiente. De modo que la serpiente siempre ha sido el símbolo del pecado, el animal que Dios eligió para simbolizar al Tentador, como nos recuerda el Libro del Génesis… ¡Sed prudentes!
En la vida nos cae encima la lluvia, es verdad. Unas veces esta lluvia representa la Palabra de Dios, que nos purifica y nos limpia. A veces esta agua, tan preciada en la tierra de Israel por su ausencia, se convierte en agua caudalosa que arrastra lo que coge a su paso…El viento sopla en todas direcciones, y solo hay UNA, la del camino que conduce a Dios, que tiene palabras de Vida Eterna. 
Los demás vientos chocan contra la casa. La casa que hemos construido con nuestras comodidades, pero donde no hay un lugar para Dios.
¿Cómo puede uno entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar,  si antes no ata primero al fuerte? (Mt 12,29) El enemigo Satanás, nos ata con nuestras pasiones. La casa que está “totalmente ordenada”, donde el enemigo puede entrar libremente y pasearse por ella, porque no está Dios. Es el orden que el hombre se construye sin la presencia divina.
Y no está Dios porque estorba…estorba porque no le conocemos, porque el enemigo nos presenta un dios (con minúscula) que no existe, un dios que nos exige, nos molesta, no nos deja vivir la vida, y seguirle es seguir a un dios de sufrimiento. Ese dios NO existe.
El Salmo 41 nos recordará: “...Una sima grita a otra sima con voz de cascadas; tus torrentes y tus olas me han arrollado…” Estas simas, estos montes, donde habitan los dioses que hemos construido con nuestros pecados, con nuestras idolatrías, han sidoarrollados por las olas de la conveniencia, pero fuera de Dios.
El hombre prudente, como la virgen sabia, edifica su casa sobre roca; pero Roca con mayúscula, Jesucristo, nuestra Piedra angular, sin la cual todo nuestra casa se cae. Esta es la verdadera prudencia a la que nos invita Jesucristo.

(Tomás Cremades)




“…Así pues, todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos y embistieron sobre la casa; pero la casa no cayó porque estaba cimentada sobre roca…” (Mt 7 24-26
Hermosas palabras de Jesús, para todo el que oiga y escuche su Palabra, su Evangelio, y lo ponga en práctica. El que así actúa es como aquellas “vírgenes sabias” que nos recuerda el Evangelio de Jesucristo según san Mateo, en (Mt 25,1-13). 
Y es que Jesús nos interpela muchas veces con la “prudencia”: “…Mirad que os envío como ovejas en medio de lobos. Sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas…” (Mt 10, 16)
A nadie se le ocurriría dejar un rebaño de ovejas entre los lobos…y sin embargo Jesús, el Buen Pastor, nos deja así. ¿Es que busca nuestra perdición? No, en absoluto. Nos da las claves para sobrevivir: sed prudentes como serpientes…
Y aquí nos aparece otra comparación que nos llena de inquietud: la serpiente. De modo que la serpiente siempre ha sido el símbolo del pecado, el animal que Dios eligió para simbolizar al Tentador, como nos recuerda el Libro del Génesis… ¡Sed prudentes!
En la vida nos cae encima la lluvia, es verdad. Unas veces esta lluvia representa la Palabra de Dios, que nos purifica y nos limpia. A veces esta agua, tan preciada en la tierra de Israel por su ausencia, se convierte en agua caudalosa que arrastra lo que coge a su paso…El viento sopla en todas direcciones, y solo hay UNA, la del camino que conduce a Dios, que tiene palabras de Vida Eterna. 
Los demás vientos chocan contra la casa. La casa que hemos construido con nuestras comodidades, pero donde no hay un lugar para Dios.
¿Cómo puede uno entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar,  si antes no ata primero al fuerte? (Mt 12,29) El enemigo Satanás, nos ata con nuestras pasiones. La casa que está “totalmente ordenada”, donde el enemigo puede entrar libremente y pasearse por ella, porque no está Dios. Es el orden que el hombre se construye sin la presencia divina.
Y no está Dios porque estorba…estorba porque no le conocemos, porque el enemigo nos presenta un dios (con minúscula) que no existe, un dios que nos exige, nos molesta, no nos deja vivir la vida, y seguirle es seguir a un dios de sufrimiento. Ese dios NO existe.
El Salmo 41 nos recordará: “...Una sima grita a otra sima con voz de cascadas; tus torrentes y tus olas me han arrollado…” Estas simas, estos montes, donde habitan los dioses que hemos construido con nuestros pecados, con nuestras idolatrías, han sidoarrollados por las olas de la conveniencia, pero fuera de Dios.
El hombre prudente, como la virgen sabia, edifica su casa sobre roca; pero Roca con mayúscula, Jesucristo, nuestra Piedra angular, sin la cual todo nuestra casa se cae. Esta es la verdadera prudencia a la que nos invita Jesucristo.

(Tomás Cremades)



CURACION DE LA SUEGRA DE SIMON

El Evangelio de Lucas, también en Marcos y Mateo,  nos habla de la curación de la suegra de Simón-Pedro. (Lc 4,38-40) Se produce al comienzo de la vida pública de Jesús. Y nos sorprende un poco que sea una curación, diríamos, de algo leve, la fiebre que mantiene postrada en cama a la suegra de Simón, de la que ni tan siquiera se nos dice su nombre, cuando en el Evangelio se nos narran otras curaciones, de ciegos, paralíticos o difuntos, de mucho más valor de cara al que está meditando la Palabra de Dios. 
Nos podemos preguntar: ¿Es tan importante, tan reveladora esta curación de la fiebre? ¿Es que los milagros de Jesús comenzaban poco a poco, primero los más sencillos, para luego ir progresando hacia otros de mayor entidad? 
No es así. El poder de Dios no va por escalones o etapas, porque su Sabiduría es plena, no es adquirida por conocimiento o estudio, sino que es Atributo de Dios.
La fiebre nubla tanto nuestros sentidos, que no nos deja ni pensar. La cabeza parece que va a estallar, y, cuando sube de un cierto valor, como de 43ºC, el cerebro puede llegar a resentirse. 
Esta fiebre, personificada en la suegra de Simón,  bien puede simbolizar el hedonismo del hombre que inunda sus sentidos hasta hacerle perder la noción de la realidad, del sin sentido de su vida. La suegra de Simón, representa aquí a toda la humanidad doliente. La humanidad que necesita el consuelo de Jesús para poder caminar, para poderse levantar, para poderle servir
Este episodio recuerda el de la mujer encorvada que se narra en (Lc 13, 10-17): “…Había allí una mujer a la que un espíritu tenía enferma hacía dieciocho años, estaba encorvada y no podía en modo alguno enderezarse…”
Al igual que antes, esta mujer representa a toda la humanidad, que no puede enderezarse debido al peso de sus pecados, del poder del demonio, de ese espíritu inmundo que le atenaza.
La ingenuidad popular, no exenta de cierta dosis de maldad, se fija en este Evangelio de la suegra de Pedro, del tema, hoy en boga, del celibato de los sacerdotes, aduciendo que Pedro estaba casado. Lo cual tampoco se dice en el Evangelio, pues podría ser viudo. Pero es que, cuando Jesús eligió a sus Apóstoles, los eligió con las circunstancias de ese momento; y en ningún caso se dice que dejaran por voluntad propia o por imposición divina su vida en soltería o en matrimonio. 
Pablo, como siempre, pone “luz y taquígrafos”: “…el casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer, está, por tanto, dividido.La mujer no casada, se preocupa de las cosas del Señor, igual que la doncella….El que se casa con su doncella, hace bien, y el que no se casa, mejor” (1 Cor, 32-40)
El texto es largo, y merece la pena detenerse en él. La maldad del demonio queda patente en querer filtrarse entre las personas inocentes para sembrar todo cúmulo de errores y dudas.
Estemos atentos, que la fiebre de placer, que el peso de una vida sin Dios, no nos mantenga encorvados, que no nos deje postrados en cama…que invoquemos a Dios, para que, por medio de su Hijo Jesucristo, elimine la fiebre de nuestro mal, de nuestra idolatría.

(Tomás Cremades)


lunes, 5 de marzo de 2018

Si escucháis mi Voz





"Ya habéis visto cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mí. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz vosotros seréis mi propiedad." Éx 19,4

 Y solo los que te escuchan, viven en tu casa y encuentran en Tí su fuerza al preparar su peregrinación. ¿Hacia dónde ...? Hacia el Padre... es el camino que recorre nuestra vida con alegrías y tristezas ...pero nos promete caminar de baluarte en baluarte ..hasta ver a Dios, 
Nos promete que atravesaremos áridos valles que convertiremos en oasis.

Este es  nuestro Dios 

AMÉN

(Carmen Pérez)

Poemas II.- PAN A LOS HIJOS QUE TE LO PIDEN

Rechazad, por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias. Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual pura, a fin de que, por ella, crezcáis para la salvación,si es que habéis gustado que el Señor es bueno.

1ªP2;1-3

PAN A LOS HIJOS QUE TE LO PIDEN

Ayer, hoy mañana, Señor, tú con la mesa puesta, esperando por mí. Esperando a ese momento íntimo en que te escucho y crezco, y desaparece el miedo, y la angustia, y la sinrazón de la vida se convierte en razones para vivir.
Tú mesa, siempre preparada para el encuentro, solo porque ayer te pedí pan. Bastó un día, un solo día en que mi voluntad  necesitó de ti, para que una ventana eterna se abriera y tú me ofrecieras esa mesa, que recogió mi alma y la hizo descansar.
Tú y tu pan, tú incansable, sosteniendo con tu tesón, la inconsistencia de mi voluntad. Tú, lugar donde regresar, hogar con la mesa puesta, donde todo está explicado, donde no tengo más que sentarme, escucharte, y descansar.
Tú, refugio de días cansados, y tu pan, reconfortando mi existencia, cansada tantas veces y de regreso del mundo, de la vida, a donde he acudido buscando otro pan.
Solo suena la vida limpia y nítida  en tu compañía. Solo se disipa el miedo y la soledad en esa mesa que me ofreces cada día, Señor.
Recuérdame hoy también y, no te canses. Dime que hoy, una vez más, tu mesa preparada, espera por mí, a nuestro encuentro.


A tu pueblo, por el contrario, le alimentaste con manjar de ángeles; les suministraste, sin cesar desde el cielo un pan ya preparado que podía brindar todas las delicias y satisfacer todos los gustos .El sustento que les dabas revelaba tu dulzura con tus hijos pues, adaptándose al deseo del que lo tomaba, se tranformaba en lo que cada uno quería." 

(Por Olga Alonso)

viernes, 2 de marzo de 2018

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,5. 3 Domingo de Cuaresma Jn 2,13-25 4-3-2018

Hoy el Evangelio nos dice que Jesús entró en el Templo, Casa de Encuentro del hombre con Dios, y ve con dolor que no hay tal Encuentro pues los israelitas, poniéndose de perfil ante la Palabra, han reducido su relación con Dios a un culto a base de sacrificios que han convertido el Templo en una especie de centro de mercadeo.
Jesús expulsa a todos: a los que compraban y a los que vendían. Detrás de este gesto está la relación de todo hombre con Dios. Necesitamos una Tienda de Encuentro en nuestro interior iluminada por la Palabra. El problema es que Adán y Eva escogieron las palabras del Tentador que solo valen para salir del paso. Ante tal falta de discernimiento para saber escoger, Dios-Palabra se hizo hombre y.. dejamos hablar a Juan:  
 ".. puso su Tienda entre nosotros" Jn 1,14. Ahora ya estamos en condiciones de escoger qué tienda queremos.. la que está siempre vacía o la Tienda de Encuentro preparada por el Hijo de Dios con su Evangelio para quien la quiera.

(P.Antonio Pavía)
comunidadmariamadreapostoles.com

Poemas II.-TÚ, MIRÁNDOME


 "El, entonces, le dijo: «Maestro, todo eso lo he guardado desde mi juventud.» Jesús, fijando en él su mirada, le amó y le dijo: «Una cosa te falta: anda, cuanto tienes véndelo y dáselo a los pobres y tendrás un tesoro en el cielo; luego, ven y sígueme.» Pero él, abatido por estas palabras, se marchó entristecido, porque tenía muchos bienes." 

Mc 10; 20-22

TÚ, MIRÁNDOME
Te he sentido en la brisa y en la tormenta.
Te he sentido en la quietud y en la calma.
Te he oído más allá de mi ruido, y siempre gana tu voz.
A esta huida mía sin rumbo, siempre le gana tu inconfundible voz.
Supera las barreras de mi alma,
y se hacer oír, siempre se hace oír.
Sin armas, sin voluntad, todo vuelve a ser Tú, mirándome.
¿Quién puede resistir esa mirada que quema dentro y supera todo lo imaginado?
La mirada que espero siempre y que llega cuando tú quieres.
El momento preciso que sólo tú conoces.
Y no dejas de mirarme.
Y todo el dolor desaparece.
Y comprendo, entonces, tu vida, la eterna, la que no se acaba, la que merece la pena vivir.


"Cuando ellos se presentaron vio a Eliab y se dijo: «Sin duda está ante Yahveh su ungido.» .Pero Yahveh dijo a Samuel: «No mires su apariencia ni su gran estatura, pues yo le he descartado. La mirada de Dios no es como la mirada del hombre, pues el hombre mira las apariencias, pero Yahveh mira el corazón.»" 
1 Sm 16; 6-7
(Olga Alonso)

jueves, 1 de marzo de 2018

Pastores según mi corazón.- XXXVIII.- En la Palabra estaba la vida


XVIII.- En la Palabra estaba la Vida

          Nadie pone en duda que uno de los frutos que el Espíritu Santo suscitó en la Iglesia a través del Concilio Vaticano II es la -llamémoslo así-  recuperación de la espiritualidad de la Palabra, de la que nace la infinita riqueza del discipulado, la genuinidad del seguimiento al Hijo de Dios. Cierto es que esta espiritualidad nunca se perdió; tengamos en cuenta pequeñas islas como fueron algunos monasterios, así como movimientos bíblicos, escuelas de fe, etc., que mantuvieron la primacía de la Palabra. Sin embargo, el pueblo de Dios en general desconocía lo esencial de ella, ni siquiera se cuestionaba qué quería Juan decirnos al proclamar que “en ella –en la Palabra- estaba la vida” (Jn 1,4a).

Aun así, y pasadas unas decenas de años del Concilio, es necesario insistir, para no quedarnos simplemente con el envoltorio, en la necesidad de pasar de la palabra escrita a la Palabra viva y eficaz (Hb 4,12). Un pastor que alimenta su rebaño con la Palabra solamente escrita no engendra la vida. Un pastor según el corazón de Dios sabe por propia experiencia que el valor, la riqueza insondable de la Palabra, tiene su origen y fundamento no en cuanto está escrita, sino en su fuerza interior en vistas a su cumplimiento, es decir, en la medida en que, por su propia virtualidad, da vida a quien la escucha. Tengamos en cuenta que en la espiritualidad bíblica, los verbos escuchar y obedecer se complementan. Me explico mejor. No es que la obediencia nazca de la fuerza de un compromiso de haber escuchado, sino que es el paso natural de quien ha descubierto que la vida por la que claman los gritos de su alma, está en consonancia con la Palabra a la que se ha acercado con oído y corazón abiertos.

El sublime anuncio de que en la Palabra está la vida y que la da no es un descubrimiento de Juan. Ya sus padres en la fe encontraron en las fuentes de la Revelación que Yahveh abrió para Israel el manantial de la vida que brota de la Palabra. Podríamos citar la exhortación del autor del libro del Deuteronomio a acoger y poner en práctica la Escritura dada por Dios aduciendo una razón inapelable: “Porque no es una palabra vana para vosotros sino, que es vuestra vida…” (Dt 32,47a).

También llegó a los oídos del pueblo santo esta promesa por medio de sus profetas, como por ejemplo Baruc, quien vincula la vida o bien la muerte a la acogida o rechazo de la Palabra dada por Dios: “Ella –la Escritura- es el libro de los preceptos de Dios, la Palabra que subsiste eternamente: todos los que la retienen alcanzarán la vida, mas los que la abandonan morirán. Vuelve, Israel, y abrázala, camina hacia el esplendor bajo su luz” (Ba 4,1-2).

He señalado estos dos textos lo suficientemente significativos, aunque podríamos citar muchísimos más, pues abundan a lo largo y ancho de la Biblia. Podríamos pensar entonces que, efectivamente, Juan no fue nada original, no dijo nada nuevo al afirmar que en la Palabra estaba la vida; pero sí, hay mucho de novedad y original en el textos joánico, y es que lo que en el Antiguo Testamento es primicia y promesa, es ya cumplimiento y plenitud en la encarnación, muerte y resurrección del Hijo de Dios. Cuando el Señor Jesús, sobreponiéndose a los estertores de su agonía, gritó ¡todo está cumplido!, llenó de vida la Palabra. El olor de vida que se desprende de las palabras escritas dio paso a la vida eterna que emerge gloriosa de la Palabra cumplida por Él, por el Hijo.

 

Del grano a la espiga

El mismo Jesucristo nos presenta una parábola no digo sublime porque me quedo corto, así que, a falta de epítetos, diré simplemente que lleva en sí la vida eterna. Me refiero a su catequesis acerca del grano de trigo; voy a intentar desarrollarla. Recordemos que fue su última catequesis antes de la última cena. Leamos su comienzo: “En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12,24).

No hay duda de que está hablando de sí mismo y, por extensión, de la plenitud que su Evangelio alcanzará a partir de su muerte y resurrección. El grano de trigo en cuanto semilla, representaría la palabra literal, escrita. Puede tener cierto valor moral, incluso académico, pero en cuanto fruto como que se nos queda a mitad de camino; para que éste alcance su perfecto desarrollo debe morir, descomponerse en la tierra, es así como se despliega en toda su virtualidad llegando a ser espiga. Llevamos este ejemplo de Jesús a la Palabra. Si la reducimos a su valor moral, si es sólo un pergamino a investigar, no brota de ella la espiga de la vida. Esto mismo fue lo que dijo Jesús a los judíos. “…Vosotros investigáis las Escrituras, ya que creéis tener en ellas vida eterna; ellas son las que dan testimonio de mí; y vosotros no queréis venir a mí para tener vida” (Jn 5,39-40).

Éste puede llegar a ser el gran problema de muchos hoy día, quedarse en la palabra escrita; quizá en el fondo subyace un temor, el no creerse que, haciéndose grano de trigo con ella, vayan a recuperarla como fruto glorioso: la espiga. No por casualidad Jesús asoció el perder la vida por Él y por el Evangelio en la misma dimensión “Porque quien quiera salvar su vida, la perderá; pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará” (Mc 8,35). Todo lo que sea separar Jesús de su Evangelio en este mismo contexto de perder la vida no es más que una burda manipulación.

Se puede llegar a esta situación de autoengaño, enfrascados en –repito- la burda manipulación de la Palabra a causa de la increencia. Me explico. Pesa demasiado el escepticismo como para arriesgar la propia vida por el Evangelio tal y como salió de la boca del Hijo de Dios, como decía y vivió san Francisco de Asís. El escepticismo –sin duda la peor de las increencias- nos deja anclados en la fachada del Evangelio. Por el contrario, el amor incondicional al Hijo de Dios ¡con todas nuestras debilidades!, nos introduce en su interior: es entonces cuando tenemos acceso y participamos del Misterio de Dios.

Siendo así y dado que los muertos no pueden dar la vida a los muertos, éstos, erróneamente llamados pastores, están a años luz de llevar grabado en su predicación el exultante y gozoso anuncio de Jesús. “En verdad, en verdad os digo: Llega la hora, ya estamos en ella, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la oigan vivirán” (Jn 5,25). No, no pueden dar vida a nadie porque nunca la encontraron. Los pastores según el corazón de Dios sí. La encontraron cuando la dejaron crecer al mismo ritmo con que ellos desaparecían como grano de trigo en el surco de la tierra. Juan Bautista lo explicó a su manera: “Es preciso que Él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30).

En la Palabra estaba la vida, repetimos con Juan con estremecimiento e incluso en actitud de adoración. Sí, porque al decirnos el apóstol que la vida es una propiedad intrínseca a la Palabra, nos está impulsando hacia la esencia del mismo Dios. Recordemos que cuando Moisés pidió a Dios que le diera a conocer su Nombre, Él se definió a sí mismo en estos términos: “Yo soy el que soy” (Éx 3,14). “Yo soy el que soy”, que equivale a decir: Soy por mí mismo, no por obra de otro u otros, como mis criaturas que dependen de los demás para venir a la existencia. Yo no, Yo existo antes de que el mundo fuese.

 

Llamados para el Evangelio

Yo soy el que soy, en mí está la vida y por eso puedo hacer vivir al hombre. En realidad es esto lo que Juan nos está diciendo. La vida está asociada indisolublemente a la Palabra; digamos que una define a la otra en su totalidad y viceversa. Los discípulos del Señor Jesús de cada generación conocen esta vida; saben que les ha sido engendrada por su relación amorosa con la Palabra, más aún, es ella la que les ha hecho hijos de Dios. También lo atestigua Juan. “…A todos lo que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios” (Jn 1,12).

Como ya he señalado, los pastores según el corazón de Dios saben bien la vida que destila la Palabra. Más que saberlo, digamos que son testigos de ello porque han hecho de la Palabra la cátedra de su anuncio evangélico. Al igual que Pablo, no se apoyan en “persuasivos discursos de sabiduría”, sino en el pozo de la Sabiduría de Dios (1Co 2,4-5) que, al mismo tiempo que es la fuente de su predicación, es también el oasis de su descanso. Estos pastores tienen conciencia de que su vida es preciosa, como también la de sus ovejas; todos, pastores y ovejas, han sido rescatados al precio de la sangre del Hijo de Dios (1P 1,19). Son tan conscientes de lo que valen –repito- por el precio que su Señor ha pagado por ellos, que no van a rebajar su ministerio al nivel de los saldos del saber humano.

Con esta convicción, buscan primero la vida inherente a la Palabra, primero para ellos mismos, para después darla como alimento a sus ovejas. Al actuar así, les muestran que, tanto ellos como ellas reciben el Pan de vida de unas mismas manos: las del Hijo de Dios. Así es como aparece en la multiplicación de los panes: “Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente” (Mt 14,19).

Tengamos, además, en cuenta que, dado que las ovejas saben que el pan de la predicación les viene de la mano del único Maestro, nunca tendrán la tentación de idolatrar a sus pastores. Saben quién es en realidad el que les da la vida en abundancia (Jn 10,10b) y sólo a Él adorarán. Recogemos el testigo que nos pasa Juan, “en ella estaba la vida”, y hacemos de él el fundamento, la piedra angular y razón de ser del anuncio del Evangelio. Es así, como vemos en Pablo, que un pastor llega a sentir el sano orgullo de haber sido constituido por el Señor embajador y anunciador de su Evangelio. “…de nuestro salvador Cristo Jesús, quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio para cuyo servicio he sido constituido heraldo, apóstol y maestro” (2Tm 1,10b-11). 
Pastores según el corazón de Dios; pobres hombres entre los hombres en un mundo en el que su Príncipe (Jn 14,30) ha sometido a la más cruel de las tiranías. Grandes, pero sólo a los ojos de Dios, son estos pastores que, “llamados para el Evangelio”, como le gusta decir de sí mismo al apóstol Pablo (Rm 1,1), han recibido el don inestimable de saber –hablo del saber propio del alma- que la Palabra que su Señor ha puesto primero en sus corazones y después en sus labios, es vida. Con ella van al encuentro de sus hermanos, han conocido el desamparo al igual que ellos, y hacia ellos van con el poder de vivificarlos. Pueden hacerlo porque se han hecho uno con la Palabra que el Hijo de Dios les da.

miércoles, 28 de febrero de 2018

Poemas II,- QUE TU AMOR NOS DISTINGA

"Así pues, cada uno de vosotros dará cuenta de sí mismo a Dios. Dejemos, por tanto, de juzgarnos los unos a los otros: juzgad más bien que no se debe poner tropiezo o escándalo al hermano. Bien sé, y estoy persuadido de ello en el Señor Jesús, que nada hay de suyo impuro; a no ser para el que juzga que algo es impuro, para ése si lo hay .Ahora bien, si por un alimento tu hermano se entristece, tú no procedes ya según la caridad. ¡Que por tu comida no destruyas a aquel por quien murió Cristo! Por tanto, no expongáis a la maledicencia vuestro privilegio. Que el Reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia y paz y gozo en el Espíritu Santo." 

Rm 12;14-17

QUE TU AMOR NOS DISTINGA

Que tu amor nos distinga
Que sea lo primero que vean en nosotros
Que sientan tu existencia al vernos  y que se pregunten quién eres

Que deseen buscarte cuando nos miren
Que no provoquemos indiferencia
Que tu amor les hiera
Y les arranque de su indolencia

Que les moleste su confort
Al encontrarse contigo en nosotros
Que no nos cansemos
De proclamar tu reino con nuestro amor

Que seamos lugar de encuentro
Entre sus corazones desolados y tú
Y que nos mueva tu fuerza para no dar por perdido a nadie

Que tu amor nos distinga cada minuto de nuestra existencia
Que nos distinga y nos señale
Para que no olvidemos quien es nuestro Pastor
Y la Luz que guía nuestra vida

(Por Olga Alonso)

"«He aquí que yo establezco mi alianza con vosotros, y con vuestra futura descendencia, y con toda alma viviente que os acompaña: las aves, los ganados y todas las alimañas que hay con vosotros, con todo lo que ha salido del arca, todos los animales de la tierra. Establezco mi alianza con vosotros, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra.»" 
Gen 33; 9-11

lunes, 26 de febrero de 2018

MIS DOS CAMINOS Y TU CAMINO

“…Porque tengo enemigos, alláname tu camino…” (Sal 5), nos dice el salmista. Y llama la atención el pensamiento de “allanar tu camino”, el tuyo, no el mío, no mi camino, el que yo me he trazado. ¿Y por qué me tracé un camino? Porque mi camino es el de mi conveniencia, el de mis propios deseos, el que me marca mi corazón, que puede o no ser perverso.
Al hombre se le presentan siempre dos caminos: el de Dios y el del diablo; éste es más atractivo, aparentemente: todo satisface nuestros deseos, y es más fácil de seguir. Es un camino lleno de rosas, y colores amables, que esconden el camino de la perdición, porque es un camino a lo desconocido, pero sin Dios. Es un salto al vacío, a ninguna parte. ¡Perdón! Nos lleva al infierno.
Mi camino se convierte en perverso cuando no está orientado hacia Dios. Y lo más frecuente, en la vida, sobre todo cuando se es joven en la fe, inmaduro en ella, porque no ha sufrido aún los asaltos del enemigo, es que elijamos el camino de nuestra propia comodidad; incluso de nuestra vocación, que no es malo, es bueno, si es que la tenemos, si no ocurre que dudamos de qué nos gusta hacer, a qué dedicar nuestra vida…
El camino que Dios nos ofrece no es tan colorido, hay que pasar por el camino de la cruz; hay que atravesar por un valle de tinieblas, de dudas, de sufrimiento… ¡Qué bien se está aquí, decía Pedro en la Transfiguración del Señor…! (Mc 9,33) Y añade el evangelista: “…sin saber lo que decía…”
Es curiosa esta afirmación de Marcos que sólo aparece en la redacción suya, y no en la de Mateo ni Lucas… No sabía lo que decía porque no quería pasar por la cruz…quería estar con Dios resucitado, ya para siempre.
“…Porque no son vuestros pensamientos mis pensamientos, ni vuestros caminos son mis caminos…” (Is 55,8). Y ahí está la clave: encontrar el camino que Dios nos invita, no el que cada uno se elige.
Llega un día en que, como diría un “castizo”, “el santo se ha vuelto de espaldas”. Es interesante la sabiduría popular. Cuando el santo se vuelve de espaldas, cuando el que se vuelve de espaldas soy yo, realmente, toda la luz se vuelve oscuridad. Por eso, la sabiduría del lenguaje, del latín que nos educa, nos envía una palabra: “cum vertere”, que quiere decir “convertirse”, “volverse hacia”. Y esto es la conversión: volver atrás el camino que hemos errado.
El Libro de la Sabiduría nos dice:”… ¿quién puede conocer tu Voluntad, si Tú no le das la Sabiduría, y le envías tu Espíritu Santo desde el Cielo? Así se enderezaron los caminos de los habitantes de la tierra, los hombres aprendieron lo que te agrada, y se salvaron gracias a la Sabiduría.” (Sb 9, 18)
Sabiduría como Atributo de Dios, siendo la Palabra del Padre, Dios mismo. Hemos de pedirle a Dios, al igual que Salomón, que nos de esa Sabiduría que viene de su Trono de Gloria, pues:…”aunque uno sea perfecto entre los hijos de los hombres, sin la Sabiduría que procede de Ti, será estimado en nada…” (Sb 9)
Este libro de la Sabiduría que no fue compuesto por Salomón, pues las fechas de su elaboración no coinciden, en muchos siglos, con la época en que vivió, pero que bien pudo reflejar los sentimientos del hijo de David, Salomón.

(Tomás Cremades)