martes, 14 de agosto de 2018

Poemas II.-YO SOY LA VID



Permaneced en mí , nos dices
Y pasamos toda la vida diciendo que sí e incapaces de cumplir nuestra palabra tantas veces
Te escucho decir: Compartamos savia, tú y yo : deja que no se distinga entre lo que fluye por tu corazón y el mío, para que así, seas como yo.
Qué hermosas palabras, Señor y qué tristeza cuando me desperezo y despierto en medio de esta desidia del mundo y me he escapado de ti
Qué soledad cuando miro y no veo mi vida unida a tu tallo, tu existencia, sino apoyada en el suelo, sin vida, sin frutos.
Permanecer en ti, ¡Qué sueño! Y no aspirar a otra cosa. Permanecer en tu paz y en tu abrazo y crecer bajo la luz del Sol de tu Palabra
Solo allí nos salvamos del mundo que nos convence para desprendernos del lugar donde está la verdadera vida. El mundo que nos empuja a soltarnos y luego nos abandona en el camino, donde nos secamos sin tu savia.
De allí nos recoges a todos, con tu mano, de los caminos polvorientos del mundo donde el sol ya no nos alimenta y donde la tierra nos seca
Cada día esperamos, confiados , a que nos concedas retornar de nuevo , si hemos caído, a ser parte de tu tronco, del tronco de tu Vid.

(Olga Alonso)


lunes, 13 de agosto de 2018

PONERSE EN LA SOMBRA

El Evangelio de S. Marcos 6, 1-6, dice: "Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que le oía se preguntaba ASOMBRADA :«¿De dónde saca todo eso?»..... Tanto en la minicatequesis del P.Antonio Pavía (¿Quién eres Señor?), como en la homilía que dijo el sacerdote en la misa de Nuestra Señora de la Paz (Valencia),  se pararon en la palabra "ASOMBRAR".

Si tuviera que buscarle un sinónimo, el primero que se me ocurre es "sorprender", pero ese día, lo ví de otra manera, como "poner algo a la sombra", más concretamente «ponernos a la sombra», y dejar que sea la Luz de Dios, la que nos ilumine. Dicho así parece fácil, pero nuestro ego, quiere salir a flote, y nos juega malas pasadas.
Pero como Dios es grande, nos dice: "Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a los pequeños.... " Y después de haberlo leído y estando en oración, he sentido: "Cuanto más te abandonas en el Padre, más encuentras tu "yo" y más "Tuyo" encuentras al Padre.

Gracias Padre, bendito seas.

(María García Soriano)

¿Quien puede subir al monte del Señor? ¿Quien puede estar en el recinto Santo?




¿Quien puede subir al monte del Señor?
¿Quien puede estar en el recinto Santo?
El hombre de manos inocentes y puro corazón. Que no confía en los ídolos, no jura contra el prójimo en falso.

Solo Jesús pudo subir a la cruz. Subió para mostrarnos el camino y ayudarnos a mantenernos en pie.
Yo al menos soy como un niño cuando empieza a caminar: dos pasos para adelante ..y caída .. pero Él siempre me levanta y vuelta a intentarlo.
Ya sé que sin Él no puedo hacer nada ..yo sólo intento llamar su atención para que me recoja del suelo..¡y siempre lo hace!.
Yo intento ser un Sarmiento aunque sea con una uva, para que no tenga que cortarme.
Sé que al final, Él me llevará a estar de pie al pie de la Cruz ... Su monte Santo ... Yo solo puedo decir hágase en mí... tu Palabra. Para mí sola es imposible.. pero tú me lo prometiste..

 ESTE ES NUESTRO DIOS

CP

domingo, 12 de agosto de 2018

LA SOLEDAD POBLADA

Dicho así, parecen conceptos antagónicos: La soledad refiere a la ausencia de cualquier persona, o ser viviente y si está poblada hay contradicción. Es verdad que podemos encontrarnos entre una multitud de personas, y sentirnos solos.

Pero cuando esta soledad está poblada de aullidos, parece que los conceptos abstractos toman otro color. Los aullidos refieren al sentido del oído, los aullidos del lobo, que en lenguaje bíblico son los sonidos del Maligno
“…Mirad que os envío como ovejas en medio de lobos…” (Mt 10,16) nos dice Jesús. Ya está hablando lo que muchos siglos antes había profetizado Moisés en el Libro del Deuteronomio, que en su capítulo 32 dice:
“…los encontró en una tierra desierta, en una soledad poblada de aullidos…” (Dt 32,10)Así nos dejó el pecado de Adán y Eva. Así nos encontró Jesucristo.
Pero continúa Moisés: “…y lo envuelve, lo sustenta, lo cuida como a la niña de sus ojos…”. Así nos cuida Jesús, que, como un águila, incita a la nidada revoloteando sobre sus polluelos, así Él despliega sus alas y los toma, y los lleva sobre su plumaje…” (Dt 32, 11)
Este Águila, anuncia ya a Jesucristo, que extiende sus brazos en la Cruz, sus “alas”, acogiendo su nidada, nosotros, los discípulos.

(Tomás Cremades)

viernes, 10 de agosto de 2018

Salmo 9(9).- Dios humilla a los impíos y salva a los humildes




Texto Bíblico
(Del maestro de coro. Para óboes y arpa. Salmo de David. )

Te doy gracias, Señor, de todo corazón proclamando todas tus maravillas. Me alegro y exulto contigo y toco en honor de tu Nombre, oh Altísimo.
Mis enemigos retroceden, tropiezan y huyen de tu presencia, porque has defendido mi causa y mi derecho, te has sentado en tu trono de juez justo.
Amenazaste a las naciones, destruiste al malvado, borraste para siempre su apellido.
El enemigo acabó  en ruinas para siempre, arrasaste sus ciudades y se extinguió su recuerdo.
Mira que Dios está sentado para siempre, ha colocado su trono para el juicio. Juzga al mundo con justicia y gobierna los pueblos con rectitud.
Que el Señor sea el refugio del oprimido, su fortaleza en tiempos de angustia.
En Ti confían los que conocen tu Nombre, porque tú no abandonas a los que te buscan, Señor.
Canten al Señor, que reina en Sión, proclamen entre los pueblos sus proezas.
Porque Él pide cuenta de la sangre, se acuerda de los pobres y no olvida su clamor.
El Señor se apiadó de mí, contempló mi aflicción; me tomó y me alzó de las puertas de la Muerte, para que pudiera proclamar sus alabanzas y alegrarme por su victoria en las puertas de Sión. 
Los pueblos se han hundido en la fosa que abrieron, su pie quedó atrapado en la red que ocultaron.
El Señor se dio a conocer, hizo justicia, y el impío se enredó en sus propias obras.
Vuelvan al Abismo los malvados, todos los pueblos que se olvidan de Dios.
Porque el pobre no será olvidado para siempre ni se  frustará eternamente la esperanza del humilde.
¡Levántate, Señor! Que los hombres no se envanezcan,y las naciones sean juzgadas en tu presencia.
Infúndeles pánico, Señor, para que aprendan que no son más que hombres.

Reflexiones del padre Antonio Pavía: ​(extractadas de su libro "En el Espíritu de los Salmos" y publicadas con autorización expresa de la Editorial San Pablo)



El cántico de los rescatados

Este Salmo es un canto, desde lo más profundo del corazón, de un hombre que ha experimentado el rescate de Dios. Representa a todos los hombres del mundo, también rescatados por Dios. Profundamente agradecido a Dios por la salvación experimentada, anuncia que «proclamará todas sus maravillas», que desde las más profundas entrañas de su espíritu «tocará en honor de» su Nombre y ebrios su cuerpo y su alma por la plenitud que experimenta, proclama: «Me alegro y exulto contigo».

El salmista, por ser fiel a Dios, ha sufrido en su propia carne la opresión y la angustia. En su desvalimiento, Dios mismo ha sido su ciudad fuerte ante quien se han estrellado todos los ataques y acechanzas de sus enemigos. Ha hecho la experiencia de que Dios ha sido su fortaleza, su fuerza de salvación.

Jesucristo es esta fuerza de salvación ofrecida por Dios a toda la humanidad, y así lo anuncia Zacarías cuando, lleno del Espíritu Santo, profetizó ante el nacimiento de su hijo Juan Bautista: «Bendito el Señor Dios de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo, y nos ha suscitado una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, como lo había prometido…» (Lc 1,67-70).


El salmista confía en Dios  apoyado en una garantía: «conoce su Nombre«.

Conocer, en la espiritualidad bíblica, significa entrar en la intimidad profunda con otro y, en este caso, conocer el nombre de Dios es sondear su Espíritu. 

Jesucristo, en quien se cumple en plenitud esta experiencia del salmista, nos dice que Él conoce al Padre y que el Padre le conoce a Él (Jn 10,15). Es un sondear recíproco de Espíritus; del Padre al Hijo y del Hijo al Padre, y esta es la razón por la que oímos a Jesucristo decir: «El Padre y yo somos uno».
Puesto que el salmista también es imagen de todo cristiano, de todo aquel que busca conocer el nombre de Dios, nos vemos representados por él. Reunidos y convocados de nuestra dispersión por Jesucristo,
 le seguimos, no por heroísmo ni por nuestras cualidades, sino porque hemos llegado a conocer su voz, su palabra, su nombre (Jn 10,4).
Se da entonces entre nosotros y Jesucristo, el mismo «sondear de espíritus» que se da entre el Hijo y el Padre.
Todos nosotros, rescatados por Jesucristo y, gozosamente agradecidos por la salvación ofrecida gratuitamente por el Crucificado y Resucitado, proclamamos exultantes: «¡al que está sentado en el Trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y potencia por los siglos de los siglos!» (Ap 5,13).

¿QUIEN ERES SEÑOR? (Hch 9,5). Jn 6,41-51 para el Evangelio del Domingo XIX del tiempo ordinário 12 de Agosto de 2018


Hoy Jesús nos dice: "Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí" . Es conveniente analizar dos puntos relevantes.
El primero, que quien escucha a Jesús está escuchando al Padre, como se nos hace saber en otros pasajes del Evangelio como por ejemplo este: "La Palabra que escucháis no es mía sino del Padre que me ha enviado" (Jn 14,24).
El segundo punto es correlativo al primero; Jesús indica que escuchar lleva consigo el aprender y esto necesita una aclaración. Aprender, en el lenguaje bíblico, no tiene mucho que ver con nuestras facultades intelectuales. Aprender está relacionado con prender. Bajo esta luz vemos que Jesús señala que sus discípulos de todos los tiempos crecerán y afianzaran en su discipulado en la medida en que prenden, graban en su corazón el Evangelio que leen y escuchan. Las palabras de Jesús no se memorizan fanáticamente sino que se guardan amorosamente en el corazón entrelazándose con el. A esto añadimos lo que Jesús anuncia previamente a este Evangelio de hoy: "Al que venga a mí no le echaré fuera" (Jn 6,37). Hayamos hecho lo que hayamos hecho, Jesús acoge en su seguimiento como discípulo a todo aquel que valore su Evangelio lo suficiente como para grabarlo en sus entrañas.

Antonio Pavía-Misionero Comboniano
comunidadmariamadreapostoles.com

jueves, 9 de agosto de 2018

Poemas II.-DEJEMOS QUE LA PALABRA HABITE EN NOSOTROS

Si no sabemos cómo guardar la Palabra que Dios nos da, abramos nuestros ojos y miremos a nuestro alrededor para ser enseñados por la misma naturaleza que Él creó.

Seamos como el agua que recibe la luz del Sol y se transforma hasta el punto de tener diferente color en función de la intensidad de esa misma luz que recibe. ¡Hasta ese punto se funde con ella!

Seamos como las plantas que esperan el agua que alcanza sus raíces y ceden su interior para recibirla: desde la raíz, hasta formar parte de su savia, de su vida

Seamos como los pájaros que vuelan y confían a la fuerza del viento sus viajes, depositando en él su esperanza y dejándose guiar por la certeza de esa fuerza

Seamos como los ríos que ofrecen su curso al agua que fluye por ellos y entregan su vida a conducir esas mismas aguas al mar, que es su destino

Aprendamos , en fin, a recibir la Palabra de Dios sin demasiadas preguntas, pero deseosos de responder a nuestra misión, servir de espacio para su morada, acogiendo al mismo Dios dentro de nosotros y esperando, como la naturaleza a que , por su  voluntad, la vida ocurra, exactamente al ritmo y paso que Él quiera.

¡Anhelada quietud!


(Olga Alonso)

miércoles, 8 de agosto de 2018

CATEQUESIS: 5.-" ENCONTRAREIS DESCANSO PARA VUESTRAS ALMAS"

Jn 19, 25-27 “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.. (III)





Breve comentario a  Jn 19, 25-27
“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre” Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa”

“El camino de conversión del discípulo amado hasta la cruz”

3ª Parte: El discípulo amado con el corazón entero junto a la cruz de Jesús
Al discípulo amado se le abren los ojos, el oído, la inteligencia… “Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron” (Lc, 24,31) El Señor Yahvé me ha abierto el oído. Y yo no me resistí ni me hice atrás (Is 50,5) “Vi que la sabiduría aventaja a la necedad, como la luz a las tinieblas. El sabio tiene sus ojos abiertos, pero el necio camina en tinieblas (Qo 2, 13-14a) Los lleno de saber e inteligencia, les enseño el bien y el mal. Fijo su mirada en sus corazones, para mostrarles la grandeza de sus obras (Si 17, 7-8) Es consciente de que “solo de oídas te conocía, pero ahora te han visto mis ojos” (Jb 42,5)  
Ahora tienen intimidad “Boca a boca hablo con él, abiertamente y no en enigmas, y contempla la imagen de Yahvé” (Nm 12,8) Le es revelada la sabiduría de Dios “Porque a nosotros nos lo reveló Dios por medio del Espíritu; y el Espíritu todo lo sondea, hasta las profundidades de Dios” (1 Co 2,10)
Ahora es capaz de reconocer:
-que todas las promesas de Dios han sido cumplidas: Reconoced con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma que, de todas las promesas que Yahvé vuestro Dios había hecho en vuestro favor, no ha fallado ni una sola: todas se os han cumplido. Ni una sola ha fallado (Jos 23,14)
- que “Él revela honduras y secretos, conoce lo que ocultan las tinieblas, y la luz le acompaña” (Dn 2, 22) 
- que Dios es Luz, en él no hay tiniebla alguna" (1 Jn 1, 5b) “Pues el mismo Dios que dijo: “Del seno de las tinieblas brille la luz” la ha hecho brillar en nuestros corazones, para iluminarnos con el conocimiento de la gloria de Dios que está en la faz de Cristo (2 Co 4,6)
- que Dios es verdad: “Nos engendró por su  propia voluntad, con la palabra de la verdad, para que fuésemos  como las primicias de sus criaturas (1 St 1,18) El conjunto de tu palabra es verdad, tus rectos juicios duran por siempre (Sal119,160) “El que acepta su testimonio certifica que Dios es veraz” (Jn 3,33) 
- que Dios es vida: “Les concedió además el conocimiento, y una ley de vida les dejo en herencia (Si 17,11) “Pues, viva es la palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensamientos del corazón (Hb 4, 12)
que Dios es uno: “Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que Yahvé es el Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; y no hay otro (Dt 4,39)
Ante la inteligencia, el saber, el conocer… otorgado por Dios siente que Sólo en Dios descansaré, de él viene mi esperanza, sólo el mi roca, mi salvación, mi baluarte; no vacilaré. En Dios está mi salvación y mi honor, Dios es mi roca firme y mi refugio. Confiad siempre en él, pueblo suyo; presentad ante él vuestros anhelos. ¡Dios es nuestro refugio!(Sal 62,6-9) “Yahvé es mi fuerza y mi escudo, en él confía mi corazón” (Sal 28,7)
El corazón del discípulo amado, ahora, es un corazón entero con Dios “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo” (Lc 10,27) Aquel día te quitará su carga de encima del hombro y su yugo de sobre tu cerviz será arrancado. Y el yugo será destruido (Is 10,27)
Porque los ojos de Yahvé recorren toda la tierra, para fortalecer a los que tiene corazón entero para con él (Cro16,9)
Ahora la confianza en Dios es total porque sabe que La vida de los justos está en manos de Dios y ningún tormento les afectará (Sb 3,1) Por tanto, Muchas son las desgracias del justo, pero de todas le libra Yahvé; cuida de todos sus huesos, ni uno solo se romperá (Sal 34, 20-21) “No habrá de temer las malas noticias, con firme corazón confiará en Yahvé. Seguro y animoso, nada temerá, hasta ver humillado al adversario” (Sal 112, 7-8) “Apretados en todo, mas no aplastados; apurados, mas no desesperados; perseguidos, mas no abandonados; derribados, mas no aniquilados (2 Co 4,8)
Más aun; nos gloriamos hasta en las tribulaciones sabiendo que la tribulación engendra la paciencia; la paciencia, virtud probada; la virtud probada, esperanza, y la esperanza no falla, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado (Rm 5, 1-5)
Fiel es el Señor; él os afianzará y os guardará del Maligno(Tesalonicenses 3,3)
Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame (Lc 9,23)
Todo lo puedo con Aquel que me da fuerzas (Filipenses 4,13)

(Susana Jiménez)

martes, 7 de agosto de 2018

Jn 19, 25-27 “Junto a la cruz de Jesús estaba su madre.. (II)


Breve comentario a  Jn 19, 25-27

“Junto a la cruz de Jesús estaba su madre y la hermana de su madre, María, mujer de Clopás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: “Mujer, ahí tienes a tu hijo” Luego dice al discípulo: “Ahí tienes a tu madre” Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa”

“El camino de conversión del discípulo amado hasta la cruz”

2ª Parte: “Dios transforma el corazón del discípulo amado”
Dios conoce el corazón del hombre cuando está lejos de Él: Y así el corazón de los humanos está lleno de maldad y hay locura en sus corazones mientras viven, y su final ¡con los muertos!” (Qo 9,3b) Por eso, la necesidad de ser probado por Dios hasta que pueda confiar en él, tenga un corazón entero con ÉlEl corazón es lo más retorcido; no tiene arreglo: ¿quién lo conoce? Yo, Yahvé, exploro el corazón, pruebo los riñones, para dar a cada cual según su camino, según el fruto de sus obras (Jr 17, 9-10) 
Dios, también, sabe que debido al corazón que el hombre tiene, le cuesta mucho obedecer, dejarse instruir e ir por el camino marcado por Él: “Bien pronto se han apartado del camino que yo les había prescrito: se han hecho un ídolo de fundición… He visto a este pueblo y es un pueblo de dura cerviz” (Dt 9,12b-13) “Os rebelasteis contra la orden de Yahvé vuestro Dios, no creísteis en él ni escuchasteis su voz” (Dt 9, 23) Le halagaban con su boca, con su lengua le mentían; su corazón no era fiel, no tenían fe en su alianza (Sal 78, 36-37) . “¡Mil veces se rebelaron en el desierto, lo irritaron en aquellas soledades! otra vez a tentar a Dios volvían, a exasperar al Santo de Israel, incapaces de acordarse de su mano, del día que los salvo del adversario (Sal 78,40-42).
Pero tú, Dios nuestro, eres bueno y fiel, eres paciente y todo lo gobiernas con misericordia (Sb 15,1) ; Pero tú eres indulgente con todas las cosas, porque son tuyas, Señor, amigo de la vida, (Sb 11,26) pues tu aliento incorruptible está en todas ellas. Por eso corriges poco a poco a los que caen y los reprendes recordándoles sus pecados, para que se aparten del mal y crean en Tí, Señor (Sb 12,1-2) “Yahvé da firmeza a los pasos del hombre, se complace en su camino; aunque caiga, no queda tirado, pues Yahvé lo sostiene por la mano” (Sal 37,23-24) Él reprende, adoctrina y enseña, y guía, como un pastor, a su rebaño. Se compadece de los que acogen su enseñanza, y de los que se esfuerzan por cumplir sus preceptos (Si 18, 13b-14)
Hasta que llega el momento y  el tiempo de Dios “Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo… Él ha hecho todas las cosas apropiadas a su tiempo; y también ha puesto el conjunto del tiempo en sus corazones” (Qo 3, 1; 11a) y se fía del corazón del discípulo amado. Y lo lleva al desierto para tener intimidad con él.  “Por eso voy a seducirla; voy a llevarla al desierto y le hablaré al corazón. Allí le daré sus viñas, convertiré el valle de Acor en puerta de esperanza y ella responderá allí como en los días de su juventud, como el día en que subía del país de Egipto. Y sucederá aquel día – oráculo de Yahvé – que ella me llamará: “Marido mío”, y no me llamará más: “Baal mío” Retiraré de su boca los nombres de los Baales, y nunca más serán invocados por su nombreYo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en amor y en compasión, te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yahvé(Os 2, 16-19. 21-22).

(Susana Jiménez)