domingo, 9 de septiembre de 2018

Salmo 24(23).- Liturgia de entrada en el santuario

Texto Bíblico

Del Señor es la tierra y lo que contiene, el mundo y los que en él habitan.
Él mismo la fundó sobre los mares y la afianzó sobre los ríos.

¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en Su recinto santo?
El hombre de manos inocentes, y puro corazón, que no confía en los ídolos, y nunca jura en falso. Ese recibirá la bendición del Señor, y le hará justicia su Dios salvador. 

Esa es la generación de los que buscan al Señor, de los que buscan tu rostro, Dios de ]acob.
¡Portones, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas, pues va a entrar el Rey de la gloria!
¿Quién es ese Rey de la gloria? -iEl Señor, héroe valeroso! ¡El Señor, héroe de la guerra!
¡Portones, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas, pues va a entrar el Rey de la gloria!
¿Quién es ese Rey de la gloria? -jEl Señor de los Ejércitos! ¡El es el Rey de la gloria! 

Reflexiones: La obra De Dios

El salmista, proclama la alabanza de Dios incidiendo con énfasis en su grandeza, señalando su poderío, haciendo hincapié en que su creación es obra de sus manos, que el orbe y todos los seres que lo habitan tienen su origen en Él. Exalta a Dios, anuncia su trascendencia y, a partir de ella, se pregunta qué hombre puede subsistir en su presencia y quién podrá habitar en su recinto santo. El mismo autor que hace la pregunta, nos da la respuesta: «El hombre de manos inocentes y puro corazón, el que no confía en los ídolos...».

Lo normal de cualquier hombre, incluido el que orienta su vida religiosamente, es hacer «su obra propia» pero el salmista, inspirado por el Espíritu Santo, nos dice que eso es vanidad del alma. 
Efectivamente, nadie hace el bien con limpieza de corazón, sin vanidad en el alma, es decir, como lo hace Dios. Y esto es así hasta que acontece la Encarnación.

Dios Palabra se hace carne en Jesucristo y de nuevo se abren los cielos y Dios se asoma sobre ellos. Ahora sí ve a alguien que hace el bien desde la limpieza de su alma y se complace en Él, como ya tuvimos ocasión de ver al hablar del bautismo de Jesús. 
Jesucristo es aquel que, al tener la limpieza de alma para hacer la obra de Dios, también nos marca con el sello de garantía de que nuestras obras no sean según la vanidad del alma, sino según la gloria de Dios, ya que son su propia obra.  Escuchémosle: «Dijeron los judíos a Jesús: “¿Qué hemos de hacer para obrar las obras de Dios?”. Jesús les respondió: “La obra de Dios es que creáis en quien Él ha enviado”» (Jn 6,28-29).

No es un creer dogmático ni intelectual y, por supuesto, ni siquiera un creer moral. Es un creer en Jesucristo, palabra del Padre; y este creer en la palabra del Padre tiene un nombre muy concreto: ¡Creer en el Evangelio!.

Sí, creer en el Evangelio como única fuente de tu espiritualidad, como única fuente de tu oración, como único manantial de tu conocimiento de Dios. Porque, a fin de cuentas, ¿qué es el Evangelio sino el mismísimo rostro de Dios? 
.
Este Rostro nunca se percibe cuando el Evangelio es solamente un libro de estudio. El Rostro que él irradia solamente se percibe cuando la Palabra es contemplada; cuando, en actitud de inmensa pobreza, nuestro corazón se dobla en gesto de adoración, y tendemos la mano hacia ella como la tiende el hambriento para recibir su alimento...Es entonces cuando el hombre, incapaz por sí mismo para traspasar el misterio de Dios, es iluminado y conducido hasta sus mismas entrañas. Es entonces cuando el Dios trascendente aparece como Padre, y el hombre, es decir, tú, eres nombrado por Él mismo como «el hijo en quien Él tiene sus complacencias».

(P. Antonio Pavía)

Poemas II.- NO PODREMOS NUNCA

No podremos nunca amarte como tú nos amaste

Nunca estaremos a la altura de ese signo de amor que fue tu muerte.

 

Ese arrebato tuyo de entrega infinita para salvar a los que ni siquiera habían pedido ser salvados.

 

¿Qué somos para ti, , Señor? ¿por qué nos consideraste dignos de esa decisión?

¿Cómo decirte que no? ¿cómo rechazar tu invitación a ser uno contigo?

 

Cuánta desolación por no alcanzar ni siquiera un poco tu gesto

Cuanta desesperanza por quedarse siempre a medio camino para emular tu entrega

Pero Tú no moriste esperando nada nuestro más que un si .Sí a tu camino, sí a tu Palabra, sí a querer seguirte, si a aspirar a ese amor.

 

Sí a soñar parecernos ,en nuestras obras minúsculas, a ese gesto de amor tuyo que nos diste en forma de Cruz Eterna.


(Olga Alonso)

 

 

 


viernes, 7 de septiembre de 2018

Partir la Palabra.- Tu brisa suave

Yo apenas te conocía, pero " Tu me llamaste" y " yo fui" no sabía para qué, pero confíe en ti y no dudé en seguirte.
En mi caminar por la vida muchas veces he estado a punto de ahogarme de tristeza.., soy tan necía que no me acuerdo de pedirte ayuda, pero Tu nunca me dejas sola.
Yo te necesitaba y no lo sabía, pero Tu
has ido poniendome señales en mi camino, señales que yo seguía, así sin darme cuenta se me han ido rompiendo los lazos que me tenían amarrada y pasé de ser gusano a ser mariposa, así estando libre de mis ataduras pude sentir esa " brisa suave" que tanto me sosiega. Aquí es cuando me doy cuenta que Tu siempre habías estado conmigo y estarás ahí porque me quieres y me acoges como   " Discipulo Amado"
Señor eres todo Amor, Tu me lo trasmites cuando estoy ante el Sagrarío, y como " Discípulo Amado " me gustaría acompañarte hasta el "Pié de la Cruz", fuente de Vida y Salvación.

¿QUIEN ERES SEÑOR? (Hch 9,5.) Mc 7,31-37 para el Evangelio del XXIIIDomingo del Tiempo Ordinario, 9 de Septiembre de 2018


Presentan a Jesús un hombre sordo y con gran dificultad para hablar, y comunicarse y Jesus le cura. Hasta aquí un milagro más del Señor. Sin embargo, si bien todos los milagros que leemos en el Evangelio encierran catequesis profundisimas en orden a nuestra relación con Dios, ésta reviste un grandeza especial. Nos hace ver que quien no tiene el oído abierto a Dios, difícilmente podrá comunicarse con Él, su "oración" no pasa de ser palabrería, como el mismo Jesús dice a sus discípulos cuando les enseñó el Padre nuestro ( Mt 6,7..). Solo quien tiene el oído abierto a Dios disfruta haciendo su voluntad, porque tiene la Sabiduría de la Palabra en su corazón tal y como profetiza el salmista acerca de Jesús (Sl 40,7-9). Para quien no tiene el oído abierto a Dios y por consecuencia no sabe hablar con Él, hacer su voluntad es una carga que se lleva de queja en queja hasta que la va aminorando. La profecía del salmista sobre el Mesías, que por tener el oído abierto al Padre hace su voluntad con alegría y libertad, es también una profecía en favor de los que, sin pretensiones de ningún tipo, nos hemos dejado escoger por el Señor Jesús para seguirle. Llenos de su Sabiduría y Fortaleza seguimos sus pasos sin victimismos. Él es el garante de nuestra Alegría y también de nuestra Fidelidad. Con mil caídas, pero Jesús cuenta con ellas como contó con las de sus Apóstoles.

(P. Antonio Pavía)
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Como los ríos

"Vió Dios cuánto había hecho y todo estaba muy bien" Gn 1,31

El nos creó buenos .pero por el camino vino el maligno y sembró cizaña....
Somos como un río, cuando nace es limpio y trasparente pero de camino al mar se llena de suciedad, son los afanes de la vida:, nuestras preocupaciones por el tener ..en vez de preocuparnos por el ser .... Las pequeñas  o grandes cosas que nos apartan de Dios ...todo lo que se nos va pegando por el camino, y ahí es donde viene Dios otra vez ...y como a una vasija rota, nos recompone y recrea y como los ríos todos van al mar,  nosotros vamos a nuestro mar que es Dios y nos fundimos con Él .... Esta es nuestra Fe 

Y ESTE ES NUESTRO DIOS

(Carmen Pérez)

Partir la Palabra.- El sentido de vivir

Nuestro sentido de vivir es disfrutar de lo que Dios ha creado para nosotros y, viendo su grandiosidad, glorificar y alabar a nuestro Creador, cumpliendo su Palabra, Creador y Palabra ETERNOS.


RS

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Salmo 23(22).- EL BUEN PASTOR

Texto Bíblico:

El Señor es mi pastor. Nada me falta.
En verdes praderas me hace reposar;
me conduce hacia fuentes tranquilas, y restaura mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo,
por causa de su nombre.

Aunque camine por un valle tenebroso, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas la mesa ante mí,
enfrente de mis opresores;
me unges la cabeza con ungüento, y mi copa rebosa.
Felicidad y misericordia me acompañan todos los días de mi vida.

Mi morada es la casa del Señor, por días sin término.

Reflexiones: Jesús, pastor y descanso del alma

El Salmista siente cómo Dios le protege, le cuida,
sacia los anhelos de su alma, se siente reposando en Dios y dice: «El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace reposar».

Si vamos al Evangelio, veremos que Jesucristo encarna la figura de Dios como Buen Pastor,
en muchos momentos de su vida. Recordemos por ejemplo el momento de «la multiplicación de los panes»: Jesús tomó los cinco panes y los dos peces y se los dio a los discípulos, y los discípulos a la gente, que comieron y se saciaron» (Mt 14,15-19). 
Esta gente, es imagen de la humanidad y el pan de Dios, en las Escrituras, significa la Palabra, así la humanidad saciada por la Palabra, puede decir como el salmista: «Nada me falta».

El Salmo también
 dice: «El Señor me conduce hacia fuentes tranquilas». 
Y Jesucristo nos dice: «Si alguno tiene sed que venga a mí y beberá; del que cree en mí, se puede decir lo que afirma la Escritura: De su seno manarán ríos de agua viva»(Jn 7,37-38).
Jesucristo, nuestras aguas de reposo..., Él tiene poder para dar la vida eterna al hombre, Él es el enviado de Dios para confortar nuestra alma y así lo proclama a una humanidad doliente que puede llegar a dominar todo, pero que no tiene capacidad para crear un espacio donde el alma del hombre pueda descansar: «Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados y yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo y aprended de mí que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas» (Mt 11,28-29).

Jesucristo también nos dirá: «Nadie puede venir a mí si el Padre, que me ha enviado, no lo atrae» (Jn 6,44). El Padre atrae al hombre hacia Jesús, por medio del Evangelio. Así nos lo dice el mismo Jesús: «Está escrito en los profetas: serán todos enseñados por Dios. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí» (Jn 6,45).
Este «aprender la Palabra del Padre», no es un aprender académico ni intelectual; sino que es acoger, guardar, grabar la Palabra hasta que llegue a ser la vida del alma del hombre, hasta que impulse todas sus acciones y decisiones. Y este aprender, como dice el Salmo y como dice Jesús,  «conforta el alma».


(Antonio Pavía-Misionero Comboniano)

CATEQUESIS: 9 MARÍA Y LOS DISCÍPULOS AMADOS

Partir la Palabra.- El discípulo amado


¿Qué Valor tiene para mí tu llamada a ser discípula amada al pie de la cruz?
¿Tengo sabiduría para escoger entre mis cosas y las cosas de Dios?
Después subió al monte, llamó a los que él quiso, y ellos se acercaron a él. Y designó a doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar. (Mc. 3, 13-14)

Reflexiones
Nunca me hubiera podido imaginar antes de comenzar mis andaduras con el Señor, antes de mi relación con él por medio de la escucha de la Palabra, que al leer este texto, estas mismas palabras también iban dirigidas a mí personalmente. 
A medida que he ido alimentándome de ellas, es como he ido comprendiendo y comprobando que sí, que verdaderamente el Señor se fijó en mí porque él quiso, y quiso porque me ama y quiere lo mejor para mí porque él es mi Padre y yo soy su hija.
Ahora sé que estar con Jesús es lo mejor que me puede suceder. Me llena de alegría saber que soy hija amada de Dios porque por mi adhesión a Cristo, a la Palabra, Dios va haciendo en mí una nueva creación. Creo que Dios actúa dentro de mí poco a poco en la medida en que me voy abriendo, sin forzar nada pero en crecida. Dios tiene mucha paciencia conmigo, y yo, toda mi esperanza de que estando en él, junto a él, con él, aprendiendo de él mi discipulado podrá ser cada vez más fértil para  poder repartir a los demás lo que él me da. 
Soy consciente de que he sido ni más ni menos también por él llamada y enviada, y quiero permanecer junto a él como discípula amada al pie de la cruz recostándome en la sabiduría del corazón de Cristo que es su Evangelio. El Evangelio es Dios mismo que me abraza contra su pecho para que mi alma descanse en él para que otros también lo hagan.
La Palabra de Dios es el único camino donde voy a encontrar la sabiduría para saber escoger entre mis “cosas” y las de Dios y poder cambiar mis “cosas” por las suyas. Como he dicho antes, poco a poco y en crecida, mi alma se va llenando de Cristo y aparece un antes y un después. Cosas que acosas ntes eran prioritarias para mí, tan mías, que mis espacios sólo podían ser míos, y mis cosas tan mías que ni siquiera Dios entraba en ellas. Gracias a Dios, y con mucha paciencia por su parte, Él va ganado la carrera en mi alma ocupando el primer lugar y voy entendiendo y haciendo mías las palabras de S. Pablo: “Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” incluida la cruz. 
Gracias al Evangelio, al hacerse presente la cruz en mi vida transforma por pura gracia de Dios lo lo maldito en bendito, la maldición en bendición. Me siento discípula indigna pero amada de Dios, y esto da sentido, reconocimiento y respuesta al valor que tiene para mi la llamada del Señor a ser su discípula al pie de la cruz.
Bendita cruz si con ella completo la Cruz de Cristo siendo siempre sostenida, fortalecida y conducida por la mano de mi señor. Separada de él mi vida se iría a pique, no tendría sentido, pero Dios en la tempestad y la tribulación me fortalece y alienta en mi lucha, me da ánimo, me toma de la mano y me dice: NO TEMAS, CONTIGO VOY, CONTIGO ESTOY.
M.P













     

martes, 4 de septiembre de 2018

EL MISTERIO DEL AGUA


Cuando metes las manos en el agua de un lago, lasacas con una pequeña cantidad de agua, que poco a poco se va perdiendo entre los dedos, hasta quedar tan solo las manos mojadas. Después el aire las ventea, hasta que se secan.

Así son los placeres de la vida: duran un instante y pueden dejarte un sabor amargo, con la sensación de no haber saciado tus deseos.

Dice el Salmo: “…Pues aunque uno tenga vida setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte del tiempo son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan…” (Sal 89)

Y cuando vuelves a meterlas, y no las sacas, encuentras la plenitud y el frescor permanente del agua fresca. Tus manos siguen ahí y por mucho que quieras abrazarlas, por mucho que quieras abarcarlas, no puedes. Así es la Eternidad.

Así es el amor de Dios al hombre, que inunda y anega el alma con su Evangelio, simbolizado en esta Agua que, salta hasta la Vida Eterna: 

“…Cualquiera que beba del agua que yo le daré será para él una fuente de agua que salta para la Vida Eterna…”(Jn 4,14) Hermosas Palabras de Jesucristo a la Samaritana.

Nos lo recordará la profecía de Isaías: “…Y sacaréis aguas con gozo de los hontanares de la salvación…”(Is 12, 2-5)

Toda la Escritura es este pozo sin fondo donde Dios se comunica con el hombre. No perdamos la ocasión de beber de esa “fuente de Agua viva” que es su Santo Evangelio.


(Tomás Cremades)

domingo, 2 de septiembre de 2018

Toque del alma aaaah

Esaú era mejor y más noble que Jacob, pero éste tenía puestos sus ojos en la primogenitura, la bendición de Dios.
Los discípulos de Jesús tampoco son mejores que los demás, pero saben lo que quieren: La Bendición de Dios por excelencia, ¡El Evangelio de Jesús!.

Del Salmo 34(33)

Si el afligido invoca al Señor, Él lo escucha y lo salva de sus angustias.
El ángel del Señor acampa, en torno a sus fieles y los protege. (Sal 34, 7-8)

Yo he experimentado esto, cómo en medio de todas mis angustias, poniendo mi vida en manos de Dios, me sentía protegida y cómo algo que no sé explicar me daba una paz increíble. Éste salmo se cumplió en mí, por eso cada día estoy más segura de que Dios cumple todo lo que nos prometió en las escrituras 
Y una vez que se saborea lo bueno que es el Señor..ya no puedes olvidar que está ahí, contigo, para hacer que se terminé su obra en tí ... te sientes seguro y sin alarmas. ¡hermanos este es NUESTRO DIOS!

CP

Esperar


"Derramaste  en tu heredad oh Dios, una lluvia copiosa, Aliviaste la tierra extenuada, y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, oh Dios, preparó para los pobres.". (Salmo 68(67).

Así es, mandaste a tu hijo para darnos la palabra que es camino, verdad y vida .
Se derramó por nosotros en la cruz .y todo aquel que la acoje, guardándola en su corazón, sale de su tierra extenuada ... Pues así estamos todos, antes de acojer y esperar que, como en la virgen María, se haga en mí esa palabra, ya que por mí sola, es imposible...para eso hay que hacerse como un niño ..confiar ..en que se hará... y como los niños que lo esperan todo ..sin dudar y felices en brazos de su madre no exijir  lo inmediato... esa tierra existe  y como dice Jesús ven pequeño rebaño ... habita la tierra que preparé para ti... Pidamos ser del pequeño rebaño ... que Dios preparó para los que ponen en su Palabra su vida.   

ESTE ES NUESTRO DIOS
(Carmen Pérez)

sábado, 1 de septiembre de 2018

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 95. (Mc 7,1-8 14-15 21-23) para el Evangelio del Domingo 22 del tiempo ordinario.- 2 de Septiembre de 2018

Remitirnos al Evangelio, supone darnos un baño de realidad. Lo vemos en el de hoy, en el que Jesús nos advierte del simplismo de atarnos a palabras o dichos de hombres por muy santos que sean o parezcan, desplazando..porque estorba, la Palabra de Dios.
Ya lo advirtió Él mismo a su pueblo:
"Doble mal ha hecho mi pueblo, a mí me dejaron, manantial de aguas vivas,  para hacerse cisternas, cisternas agrietadas que no retienen el agua" Jr 2,13.
Un discípulo de Jesús va detrás de la Sabiduría que emana de su Evangelio y va de sorpresa en sorpresa viendo cómo crece explosivamente su libertad ante Dios que le hace hijo suyo. 
Los simplistas, necios como son, se tragan cualquier sabiduría humana que les dicen lo que hay que hacer pero no les facilitan fuerza alguna. Aun así acomplejados como son, van detras del último "gurú" deslumbrados por los títulos y las reverencias que le hacen como a los antiguos fariseos. El resultado, triste resultado, es que de su corazón salen - aunque camuflados - la mentira, maldad, rencores, envidias...lo dice Jesús en el Evangelio de hoy. Y lo peor es, que como se justifican con mil razones, se acostumbran a ser así...necios.

(Antonio Pavía- Misionero comboniano)
comunidadmariamadreapostoles.com

jueves, 30 de agosto de 2018

Poemas II.- DESDE ABAJO

En tu gesto, inclinado hacia quienes  te acompañaban en tu despedida, en ese gesto, quisiste dejarnos la esencia que debe emanar de un corazón que se precia de seguirte

Inclinado, olvidando la verticalidad de estar en pié, observando el mundo, y a los hombres desde abajo, como el grano de trigo.

Desde allí, desde abajo, al servicio de los hombres, al servicio del mundo por amor, el único mandamiento que recoge todos los demás.

Sirviendo, entregando el amor en ese gesto, para sostener y purificar los pies con los que nuestros hermanos caminan, los pies que les sostienen, el lugar dónde se apoyan para vivir; los pies que les hacen decidir los caminos por dónde transitar en sus vidas.

Y tú, allí, abajo, el lugar dónde nos dices que tenemos que estar entregando amor y servicio, servicio que es amor.

Dedicando nuestra vida a entregar con nuestras manos el amor que recibimos de ti y que cura los pies cansados, la vida cansada de los hombres.

Cuidando los pasos de quienes te buscan, y también de los que no lo hacen.
Derramando tu agua, tu vida, para llenarnos de tu amor

(Olga Alonso)