domingo, 9 de septiembre de 2018
Salmo 24(23).- Liturgia de entrada en el santuario
Poemas II.- NO PODREMOS NUNCA
No podremos nunca amarte como tú nos amaste
Nunca estaremos a la altura de ese signo de amor que fue tu muerte.
Ese arrebato tuyo de entrega infinita para salvar a los que ni siquiera habían pedido ser salvados.
¿Qué somos para ti, , Señor? ¿por qué nos consideraste dignos de esa decisión?
¿Cómo decirte que no? ¿cómo rechazar tu invitación a ser uno contigo?
Cuánta desolación por no alcanzar ni siquiera un poco tu gesto
Cuanta desesperanza por quedarse siempre a medio camino para emular tu entrega
Pero Tú no moriste esperando nada nuestro más que un si .Sí a tu camino, sí a tu Palabra, sí a querer seguirte, si a aspirar a ese amor.
Sí a soñar parecernos ,en nuestras obras minúsculas, a ese gesto de amor tuyo que nos diste en forma de Cruz Eterna.
(Olga Alonso)
viernes, 7 de septiembre de 2018
Partir la Palabra.- Tu brisa suave
¿QUIEN ERES SEÑOR? (Hch 9,5.) Mc 7,31-37 para el Evangelio del XXIIIDomingo del Tiempo Ordinario, 9 de Septiembre de 2018
Como los ríos
Partir la Palabra.- El sentido de vivir
Nuestro sentido de vivir es disfrutar de lo que Dios ha creado para nosotros y, viendo su grandiosidad, glorificar y alabar a nuestro Creador, cumpliendo su Palabra, Creador y Palabra ETERNOS.
miércoles, 5 de septiembre de 2018
Salmo 23(22).- EL BUEN PASTOR
El Señor es mi pastor. Nada me falta.
En verdes praderas me hace reposar;
me conduce hacia fuentes tranquilas, y restaura mis fuerzas.
Me guía por el sendero justo,
por causa de su nombre.
Aunque camine por un valle tenebroso, no temo ningún mal, porque tú estás conmigo;
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas la mesa ante mí,
enfrente de mis opresores;
me unges la cabeza con ungüento, y mi copa rebosa.
Felicidad y misericordia me acompañan todos los días de mi vida.
Mi morada es la casa del Señor, por días sin término.
Reflexiones: Jesús, pastor y descanso del alma
El Salmista siente cómo Dios le protege, le cuida, sacia los anhelos de su alma, se siente reposando en Dios y dice: «El Señor es mi pastor, nada me falta. En verdes praderas me hace reposar».
Si vamos al Evangelio, veremos que Jesucristo encarna la figura de Dios como Buen Pastor, en muchos momentos de su vida. Recordemos por ejemplo el momento de «la multiplicación de los panes»: Jesús tomó los cinco panes y los dos peces y se los dio a los discípulos, y los discípulos a la gente, que comieron y se saciaron» (Mt 14,15-19).
El Salmo también dice: «El Señor me conduce hacia fuentes tranquilas».
Partir la Palabra.- El discípulo amado
martes, 4 de septiembre de 2018
EL MISTERIO DEL AGUA
Cuando metes las manos en el agua de un lago, las sacas con una pequeña cantidad de agua, que poco a poco se va perdiendo entre los dedos, hasta quedar tan solo las manos mojadas. Después el aire las ventea, hasta que se secan.
Así son los placeres de la vida: duran un instante y pueden dejarte un sabor amargo, con la sensación de no haber saciado tus deseos.
Dice el Salmo: “…Pues aunque uno tenga vida setenta años, y el más robusto hasta ochenta, la mayor parte del tiempo son fatiga inútil, porque pasan aprisa y vuelan…” (Sal 89)
Y cuando vuelves a meterlas, y no las sacas, encuentras la plenitud y el frescor permanente del agua fresca. Tus manos siguen ahí y por mucho que quieras abrazarlas, por mucho que quieras abarcarlas, no puedes. Así es la Eternidad.
Así es el amor de Dios al hombre, que inunda y anega el alma con su Evangelio, simbolizado en esta Agua que, salta hasta la Vida Eterna:
“…Cualquiera que beba del agua que yo le daré será para él una fuente de agua que salta para la Vida Eterna…”(Jn 4,14) Hermosas Palabras de Jesucristo a la Samaritana.
Nos lo recordará la profecía de Isaías: “…Y sacaréis aguas con gozo de los hontanares de la salvación…”(Is 12, 2-5)
Toda la Escritura es este pozo sin fondo donde Dios se comunica con el hombre. No perdamos la ocasión de beber de esa “fuente de Agua viva” que es su Santo Evangelio.
(Tomás Cremades)


