miércoles, 7 de noviembre de 2018

PERDER LA LUZ

Nadie sabe lo que es encontrar la Luz y  perderla, como los que hemos sentido sobre nosotros, la mirada de Dios por un instante.

Esa mirada que arrebata nuestra voluntad y que salimos, desde ese momento, a buscar cada día, con la esperanza puesta en volverla a encontrar, con el anhelo de cruzar otra vez  nuestros ojos con el Creador

Esa mirada que abraza, esa mirada que calma, que acelera el corazón y que nos descubre el alma que late en nuestro interior.

La mirada a la que pertenecemos, la mirada que nos hizo suyos.

Cada vez que me acerco a su Palabra, busco entre líneas esa mirada que me mire y me elija

Esa mirada que me confirme y me sostenga, esa mirada que me hizo suya el día que me miró.

 

(Olga Alonso)

domingo, 4 de noviembre de 2018

La puerta estrecha

"Abridme las puertas del triunfo, y entraré para dar gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor,  Los vencedores entrarán por ella" (Sal 117, 19-21)
Jesús nos habla de entrar por la puerta estrecha, no podemos pasar sin quitarnos lo que hace que no podamos pasar; tenemos que despojarnos de todas las cosas que durante nuestra vida hemos acumulado ... que es como una mochila que pesa tanto, que, como a la mujer que estaba encorvada,  no nos deja ver nada más que nuestro ombligo.. así nos dejan nuestros pecados... sin ver ... sin comprender al hermano... solo pensando que tenemos razón en todo... 
Señor ayúdame a liberarme de esta mochila que me ahoga y cúrame como a la mujer del Evangelio ...Tú has dicho: "lo digo y lo hago".

"Tú eres mi Dios, te doy gracias, Dios mío yo te ensalzo! Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor (Sal 117, 28-29).

ÉSTE ES NUESTRO DIOS

(Carmen Pérez)

Toque aaaab

"Nos creaste Señor para amarte y nunca supimos hacerlo, por eso te encarnaste, para que siendo amados por Tí sin medida, aprendiéramos que la Vida nace cuando te amamos a Ti"

MIRO

Miro alrededor y me estremezco ante todo lo que tu mano ha creado, todo lleno, invadido de belleza salida de tu mano, por tu voluntad.

 

Belleza inventada por ti  e infinita por tu capacidad para superar las barreras del tiempo y del espacio. Belleza desbordante en cada lugar donde se detienen nuestros ojos, ante lo que vemos y más sorprendente aún, belleza en lo que no vemos a primera vista. Lo que se ve cuando se observa, despacio, sin prisa, todo lo que tu mano ha creado.

 

Y mientas lo miro, pienso en que parte de esa belleza entra en mi cuando me miras y se queda cuando soy capaz de guardar dentro de mi esa mirada, en forma de palabras. Cuando dejo morir lo que me sostiene tal y como soy y abro a la vida, a ti , ese espacio para que tu belleza lo ocupe.

 

Y disfruto al ver, al mirar dentro de mí, y descubrir tu ser en pequeñas piezas de mi alma, que ya tienen tu naturalezaentre tantas otras que no te conocen. Lugares donde ya no hay espacio para la oscuridad porque son en origen, transparentes, límpidas, porque comparten contigo su misma esencia.

 

Esas piezas, pequeñas, que sobreviven en medio de oscuridad pero cuya luz, es tan intensa, que ya nadie podrá apagarla y confío, en este caminar a tu lado, que tu mano siga creando y, de vez en cuando, deje caer en mi interior, palabras, luz, belleza que se quede dentro de mí y pueda decir, con humildad que algunas de mis cosas, solo algunas  por ahora, comparten tú mismo ser


(Olga Alonso)


sábado, 3 de noviembre de 2018

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,5 Mc 12,28-34 para el Evangelio del XXXIDomingo del Tiempo Ordinario 4 de Noviembre de 2018

"Amarás al Señor con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas",  ésta es la respuesta dada por Jesús a un doctor de la Ley que le preguntó cuál era el mandamiento más importante. Sondeamos la respuesta de Jesús. El Amor a Dios con todo nuestro ser, surge impetuoso, como un manantial, cuando confiamos en que sus Palabras nos hacen bien. Esta confianza no es muy habitual ya que las Palabras del Señor, sobrepasan por completo nuestra percepción de lo que es la Vida. Nosotros tenemos nuestros cálculos pero Dios tiene los suyos. Fijémonos en Abraham; recibe de Dios una Palabra a todas luces escandalosa: Lleva a tu hijo Isaac al monte Moria y sacrifícalo. Abraham escucha este mandato al tiempo que siente su corazón y su alma atravesados por una espada, sin embargo se dispuso a obedecer a Dios, no por fanatismo sino con la firme esperanza de que Él arrojaría su Luz sobre esta aparente monstruosidad y así fue: sabemos que cuando iba a consumar el sacrificio, Dios detuvo su mano y le dijo: Ahora ya sé que me amas con todo tu corazón porque te fiaste más de mí que de tí y tus razonamientos. Creer en Jesús supone confiar en su Evangelio, que nos da la Vida, aunque nuestra pequeñita razón lo considere a veces escandaloso.

(Antonio Pavía-Misionero Comboniano) www.comunidadmariamadreapostoles.com

jueves, 1 de noviembre de 2018

LAVAR LA CONCIENCIA -PRECIO DEL PROGRESO

No hace mucho un amigo propietario de un negocio de hostelería-cafetería- a cuya puerta se encontraba un mendigo, me recomendaba no darle limosna, nisiquiera esos céntimos que quedan colgados por el precio de redondeo de la consumición realizada. Según él, era mejor darles esas menudencias a las mismas camareras que habían servido, con la amabilidad y profesionalidad que normalmente les caracteriza. Estas personas, -las camareras-,padecen los problemas que todos padecemos en estos momentos difíciles de precariedad laboral, bajos salarios, problemas personales quizá de abandono conyugal, divorcio, y tantas y tantas penurias a la que nos ha llevado la tan citada crisis económica que, sobre todo, es y ha sido una crisis de virtudes- que no de valores, palabra pagana- en la que todo o casi todo vale, y en la que Dios no se considera como el Compañero y Amante de nuestras vidas, al que le hemos olvidado como algo anticuado de otras épocas, que ya no es necesario para esta sociedad “progresista”, que camina hacia un futuro de “progreso” tal, que la madre decide sobre su cuerpo asesinando al hijo de sus entrañas, cambiando de “pareja” que no de “marido” cuando éste o ésta yo no me satisface, olvidando que la vida sólo la quita Dios cuando Él estima que hemos terminado nuestra peregrinación por este mundo, autorizando la eutanasia, es decir, asesinando a los ancianos que ya no sirven, y a los que hay que recluir en asilo-“actualmente Residencia de ancianos”- donde ya no tenemos la obligación de cuidarlos; de esta manera, si nos quedaba un ápice de solidaridad - palabra antigua, virtud cristiana, pero que “modernamente” “sustituye” (o lo pretende) a la caridad, virtud de Amor-, no tenemos que sufrir las “impertinencias” que nos produce la visión de decrepitud en que nos puede sorprender un día nuestra ancianidad. Este “progreso”, nos lleva a permitir las relaciones prematrimoniales entre jóvenes, como algo natural, porque “hay que conocerse”, ya que el matrimonio, no puede ser para toda la vida, sino mientras me vaya bien, o mientras no se cruce en mi camino uno o una que me guste más, por un tiempo ¡naturalmente! 

En este desvarío infernal, enseñamos a nuestro hijosa ser buenos ciudadanos: para eso inventamos una determinada Educación (para la ciudadanía); para ello, o para tapar nuestra conciencia-siempre Dios sale a nuestro paso- los más avezados en estas lides, proponen una ética- palabra que sustituyen por “moral cristiana”-. Y digo que Dios sale a nuestro paso, significando que la conciencia la plasmó Dios en nuestra alma, de la misma manera que un alfarero deja impresa su huella en el barro aun no pasado por el horno, dejando Él algo que siempre, siempre, en lo más íntimo del ser, nos avisa que algo que hacemos es “contra natura”, algo que no estamos haciendo bien.

Para terminar estos despropósitos imbuidos por Satanás, “estorba “el crucifijo en los colegios, no se reza a María en el mes de Mayo, la Misa “aburre”, los curas sólo deben estar en la iglesia, y no opinar de política, no sea que despierten a los dormidos ciudadanos…Podría continuar con más lindezas, atributos del demonio, pero Dios, a pesar de todo esto, AMA al hombre. Y, como ama con mayúscula al hombre, no le deja solo. Tenemos la Luz del Evangelio, que es Cristo mismo revelado y anunciado por los profetas desde hace varios miles de años.

Y vuelvo al inicio, cuando pensaba con mi amigo si darle o no limosna al mendigo. Efectivamente hay mafias que recogen a personas necesitadas, muchas veces de otros países, a los que extorsionan y amenazan a ellos y a sus familias, ante la impunidad de autoridades políticas que se dicen religiosas, o ante la impunidad de los mismos cristianos que miramos a otro lado para no “estropear” nuestra conciencia y “amargarnos el día

Hay quien recomienda no darles nada; hay quienindica que las limosnas se deben dar a instituciones de la Iglesia como Cáritas; esto está muy bien, y es un camino seguro. ¡Qué curioso! Ahora sí hace falta la Iglesia!!!!

Leemos en el Evangelio: “…Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estuve desnudo y me visitaste…”y, ante las preguntas del hombre para saber dónde le vimos así, responde: “…Cada vez que lo hiciste con uno de estos, mis hermanos conmigo lo hiciste…”(Mt 25,34)

Y seguíamos discutiendo si darle o no. Dice mi amigo, que todos damos de lo que nos sobra, LAVAMOS NUESTRA CONCIENCIA (de ahí el título del texto). No le falta razón. Pero también la lavamos cuando nos escudamos en alguno de los parámetros enunciados

Alzando la mirada, vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre, que echaba allí dos moneditas, y dijo: De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que nadie. Porque todos estos echaban como donativo de lo que les sobraba; ésta, en cambio, ha echado de lo que necesita, de todo lo que tiene para comer” (Lc 21,1-4)

Claro que el diablo retuerce los pensamientos y nos hace pensar: Por no lavar nuestra conciencia, mejor no doy nada a nadie, y encima me justifico….y quedo “progre” y bien.

En definitiva, al final de nuestra vida nos examinarán del Amor. Del amor que dimos a nuestra familia, amigos… del amor que no dimos a nuestros enemigos, o a los que no nos caían bien; de aquellas palabras que no dijimos de cariño, o palabras que anunciaban la fe de Cristo; cada vez que miramos a otro lado para “lavar nuestra conciencia

El hombre necesita pan, -¡recapacita, amigo panadero! - pero también, y sobre todo necesita del Pan de la Palabra, que es Jesucristo: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”(Mt 4,4)


Alabado sea Jesucristo


(Tomás Cremades)

 

miércoles, 31 de octubre de 2018

YO NUNCA

Yo nunca te amenazaré

Nunca arrebataré tu esperanza, ni dejaré que tu luz se consuma

Yo nunca te pediré nada a cambio

Ni siquiera te arrancaré un compromiso

Yo nunca te confundiré, no lo haré nunca

Nunca negociaré contigo ni te pediré nada  a cambio

Yo nunca te obligaré a seguirme, nunca te forzaré

Mi voz es clara como la luz y mi mirada es la libertad

Extenderé mi mano hacia ti y alargaré mi mirada

Yo me sentaré y esperaré

Y cuando quieras, sólo cuando tú quieras

Andaremos el camino juntos

Cuando tú elijas, cuando pidas que tú vida

Descanse escondida en mí.


(Olga Alonso)

martes, 30 de octubre de 2018

LA PEREGRINACION (del Salmo 83)

…Bienaventurados los que encuentran en Ti su fuerza al preparar su peregrinación

Cuando atraviesan áridos valles

los convierten en oasis,  

como si la lluvia temprana los cubriera de bendiciones…

¡Señor de los ejércitos, bienaventurado el hombre que confía en Ti!

El salmista es consciente de que la vida del hombre es una peregrinación, similar a la del pueblo de Israel por el desierto durante cuarenta años; y en esa peregrinación, - el número cuarenta es simbólico para expresar “toda una vida”, - es sometido a multitud de incidencias de todo tipo: enfermedades, desencuentros, luchas, peleas, incomprensiones, todo tipo de maldades y calamidades que podamos imaginar. Y, sin embargo, es “bienaventurado” cuando es capaz de encontrar la fuerza para sobrevivir en el amparo y la fuerza de Dios. Entendiendo por “bienaventurado” en el sentido de las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña, como nos relata el Evangelio de Mateo en el capítulo 5. Muchas traducciones dicen: “dichosos”, cuando en realidad, es bienaventurado.

Y hace un símil maravilloso, inspirado, como en todos los Salmos, por la Fuerza y Sabiduría del Espíritu Santo:

Cuando atraviesan áridos valles,  los convierten en oasis.

Estos áridos valles son la multitud de problemas que acompañan al hombre a lo largo de su vida. Es lo que antes anunciaba en esa peregrinación que no es otra cosa el devenir de los acontecimientos del día a día.

Pero la singularidad es que, a la Luz del Evangelio, que es la Luz de Dios, estos problemas se convierten en auténticos oasis, lugares del desierto donde el hombre encuentra agua, pan, sombra para resguardarse del calor y paz. Paz, como la da Jesucristo, no como la da el mundo. Es un oasis donde la lluvia, - simbología de la Palabra de Dios, - ha sido capaz de crearlos, anegándolos de bendiciones.

Pero surge una pregunta: ¿Estoy preparando mi particular peregrinación? Quizá No sea consciente de que mi tiempo se acaba, y he de presentarme al Señor a rendir cuentas, como el empleado al que su Señor le encomendó el control de su Hacienda. (Mt 25, 14-30)

Por eso: ¡bienaventurado el hombre que confía en Ti!


(Tomás Cremades)

 

 

 

 

 

viernes, 26 de octubre de 2018

¿QUIEN ERES SEÑOR? Hch 9,5. Mc 10,46-52 para el Evangelio del XXX Domingo del Tiempo Ordinario 28 de Octubre de 2018

A las puertas de Jericó, un ciego pide limosna. En esto, Jesús está saliendo de la ciudad y el ciego que se entera le pide a gritos que se apiade de él. Aparentemente Jesús pasa de largo, lo que no desanima al buen hombre, al contrario, refuerza su petición de auxilio. Ante su insistencia, Jesús detiene sus pasos y le manda llamar y le pregunta: ¿Que quieres que haga por tí? Éste le responde: Señor, que vea. Esto es lo más sublime y grandioso que un hombre puede vivir, que sus ojos interiores se iluminen tanto que traspasando la humanidad de Jesús alcancen a ver su divinidad, al Hijo de Dios vivo, como le reconoció Pedro cuando Él les pregunto: "¿Quién decís que soy yo?". 
Entendemos la petición del ciego; en la Escritura, "ver", en su sentido más profundo, significa reconocer por dentro. Este hombre sabía lo que quería: que Jesús hiciese con él, la iluminación que engendra la Fe. Una vez que empezó a ver, siguió a Jesús, sabía que no seguía a un hombre, sino al Hijo de Dios Vivo.

(Antonio Pavía-Misionero Comboniano)
www.comunidadmariamadreapostoles.com

martes, 23 de octubre de 2018

Veréis lo que hará con vosotros

"Si os volvéis a Él de todo corazón y con toda el alma, siendo sinceros con Él, 
Él volverá a vosotros y no os ocultará su rostro". (Tb 13,6)

Así es, siendo sinceros, reconociendo que sólos, no podemos con muchas o algunas cosas del Evangelio... pero sabiendo y creyendo que ahí está la verdad y la vida como nos dice Jesús ...yo soy el camino, y la verdad, y la vida ,.y sabiendo que Dios es nuestro padre .. que nos conoce ..y sabe que somos barro .. y como hizo con el hijo pródigo .. nos ve a lo lejos .. aún lejos .. pero sale a recibirnos para abrazarnos y ponernos un traje nuevo, quitarnos todos nuestro pecados y vestirnos para la boda con...  el Evangelio que para mí es el traje que Dios hace a nuestra medida, cada uno como lo necesita...
Y mirad cómo termina este canto de Tobías:
"Veréis lo que hará con vosotros y le daremos gracias a boca llena.
Bendeciréis al Señor de la Justicia  
Y ensalzareis al Rey de los Siglos"   

ESTE  ES NUESTRO DIOS

(Carmen Pérez)

TÚ, LA VID

Tú, la vid , yo, el sarmiento

Tu alma sellada a la mía, vigilante, siempre pendiente del fruto que doy


Tu vida viviendo en mis entrañas y tu esencia, buena, llegando a los lugares más recónditos de mi ser


Y, si ocurre que el fruto no es bueno, tu voz se hace oír, la vida se para y ya no hay lugar para la paz.


Uno querría pasar su vida unido a esa vid que tú plantaste, recostado al sol del amanecer, entregado y alimentado por ti, pero se nos escapa la voluntad y corre desbocada tantas veces hacia otros lugares en los que tu savia no está.i

Mientras no estamos, resérvanos Señor ese mismo lugar en tu vid, el espacio que creaste para cada uno.

 

Tú que ves en el tiempo, convéncenos de que regresaremos a ese lugar, no dejes que sintamos el vértigo del no retorno y, en la lejanía, sella con más fuerza tu alma a la nuestra para que no dejemos de mirar al lugar de dónde partimos.

Y que al menos, sea eso, nuestra mirada, la que no te abandone para que, cuando caiga la tarde y el sol no caliente, en la oscuridad, volvamos a andar y encontremos el camino que nos lleva de nuevo a ti, a tu vid.


(Olga Alonso)

comunidadmariamadreapostoles,com

 

domingo, 21 de octubre de 2018

Los discípulos de Jesús y el Evangelio Presentación

https://youtu.be/_bvPJNScafE

https://youtu.be/yesdQOgZ-e0

https://youtu.be/dRZD1nR-fBc 

https://youtu.be/ce1vGucKnWs

https://youtu.be/-DtmIdckbVM 

https://youtu.be/4R_p0eOafhk

https://youtu.be/EFzOutdPkxs

https://youtu.be/qovW1_Mysik

https://youtu.be/j6ATHo8E7R8

https://youtu.be/s2oMzQgSIbM

https://youtu.be/tlb19sSeTgA

https://youtu.be/vurmzzrBVAc

https://youtu.be/WvWAvcrrA90

https://youtu.be/ZAg3V5r8ICI

https://youtu.be/PGGbxB38SzY

https://youtu.be/ZEywwz0c-Do

https://youtu.be/jp7GlFrs5RA

https://youtu.be/9bJKoNF2L8o

https://youtu.be/AAY_LJ9dHt4

https://youtu.be/0Tsbx9SneH4

Bajo el título Los discípulos de Jesús y el Evangelio la Comunidad María Madre de los Apóstoles va  a publicar semanalmente una serie de catequesis en audio (aunque también se da la opción de leerlas) entresacadas del Evangelio por el padre Antonio Pavía, con el deseo de que los oyentes, puedan descubrir y valorar lo que Jesús define como el amor más profundo y sublime que una persona puede vivir hacia Él, tal y como se lo hizo saber a Pedro al decirle: “¿Me amas? ¡Apacienta mis ovejas!” (Jn 21,15…).

A lo largo de estas audiciones –de unos quince minutos de duración- veremos cómo el Señor se asoma a nuestra vida con el deseo de conducirnos por un camino plagado de asombros y sorpresas. Experimentaremos el estremecimiento de sentirnos amorosamente sacudidos por este o aquel pasaje evangélico que nos descolocará de nuestra prudencia humana al revolver este nuestro armario interior, en el que, desde una óptica sesgada y calculadora, cada cosa tiene su lugar fijo. 
Al entrar el Evangelio en nosotros, nos quedamos expectantes, y permitimos al Hijo de Dios que ponga “su orden” en nuestro orden.
Se abre entonces la caja de las sorpresas para los que dejan el campo libre al Señor. Cada compartimento del armario con su proyecto ya definido, que le permitimos remover, da paso a la expectación; es la expectación que nace del riesgo que supone creer que el Hijo de Dios salga garante de lo que quiera cambiar, sabiendo -y en esto consiste la fe- que será para nuestro bien. Las sorpresas se suceden una tras otra; a cada riesgo que aceptamos, Jesús corresponde demostrándonos con hechos que nuestra apuesta por Él fue un acierto. Entramos así en una espiral de asombros inauditos propios del ámbito de Jesús, ámbito que no es el de este mundo tan atado a seguridades no exentas  por otra parte de inestabilidad. Los discípulos de Jesús, al confiar en Él –repito- como garante de nuestras elecciones, vivimos un “subidón” ininterrumpido al constatar por nosotros mismos su poderoso y amoroso hacer en nuestras vidas.
Concluyo diciéndoos que estos textos alcanzan a todos aquellos que están en camino, o desean estarlo, para llegar a ser discípulos de Jesús. Son muy apropiados también para todos aquellos que puedan sentir la llamada al sacerdocio, o simplemente que no la excluyan. Sea como sea, el Discipulado lleva consigo llenar el mundo de la Luz del Hijo de Dios (Mt 5,14…). Estos textos, centrados en la espiritualidad del Evangelio, pueden ser escuchados  individualmente o en grupo, bien sea parroquial, de confirmación, movimientos, etc.

(Antonio Pavía-Misionero Comboniano)
Madrid, a 21 de Octubre de 2018 .- Día del Domund

sábado, 20 de octubre de 2018

CATEQUESIS: "EL CONVIERTE BARRO EN ROCA"

VIVIR EN LA PRESENCIA DEL SEÑOR

No es fácil este vivir en la presencia del Señor, tomar conciencia de ello. Nos levantamos por la mañana, con las prisas de llegar pronto a nuestro trabajo, a realizar nuestras actividades…y está muy bien, la obligación hay que cumplirla. Pero… ¿vivo en la Presencia del Señor?

Lo más probable es que ni tan siquiera me lo haya planteado; Dios está ahí…y es bueno que esté, sobre todo cuando me hace falta; - siempre me hace falta -, pero sólo acudo a él, -eso si lo hago-, cuando me encuentro perdido y no encuentro salida. Eso es recurrir a un dios “conseguidor” de mis caprichos. Para eso me sirve Dios.

Y la pregunta sigue estando en el aire: ¿Vivo en la Presencia del Señor? ¿Es para mí importante comenzar el día con una oración?

Es que no tengo tiempo, Dios es Padre y me ama y me comprende… ¡Claro que lo es, y naturalmente que me ama, y, por supuesto que me comprende…Pero es que Dios ya nos dijo hace miles de años: “…amarás a tu Dios con TODO tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas…” (Dt 6.4

Y no dejamos nada más que una parte de nuestro corazón, (eso si lo dejamos), para amar a Dios. Alguien dijo: “la medida del amor es amar sin medida”, y creo que por ahí empezamos a entender.

Vamos a ver qué nos dice la Escritura, ya que nos pica la curiosidad de la pregunta. 

Se pregunta el salmista:

“… ¿De verdad que el Señor se ocupa de mi causa?...” Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa (Sal 43,1)

Y esta justicia que reclama el salmista, es la de “ajustarse” a Dios. Lo mismo que una mano se ajusta la otra, así se ajusta mi alma al Señor. Con esta visión puedo comenzar a vivir en su Presencia

Desde siempre ha habido una inquietud en el hombre por las cosas de Dios, sea el Dios de los católicos, el de los musulmanes, el de los judíos…incluso esos dioses de otras religiones a los que hay que rendir culto y tributo para que no se enfaden. En todos ellos está la semilla de Dios, siendo así que en la religión Católica está la plenitud de la Revelación. Ya en los tiempos antiguos, cuando el rey David daba gloria a Dios con los Salmos, entonaba esta estrofa tan bella:

“…Una cosa pido al Señor, es lo que ando buscando: habitar en la casa del Señor todos los días de mi vida, admirar la belleza de Yahvé, contemplando su Templo…” (Sal 27,4)

Pero, ante todo, vivir en la presencia del Señor, es una Gracia de Dios. Una gracia que hay que pedir, que Él concede, pero, al mismo tiempo, respetando nuestra libertad. Dios quiere ser amado en libertad, no nos obliga a quererle. Tanto poder dio al hombre, que le permite incluso rechazarle. ¡Cuántas veces no le habremos rechazado!

Para vivir en su presencia lo primero es estar en Gracia de Dios: Mirar para el interior de nuestra alma, abrir el armario inconfesable que llevamos dentro, acudir al Sacramento de la Reconciliación, y tomar su Cuerpo y su Sangre en la Eucaristía.

Así comenzamos en sintonía con Dios. Dicho lo cual, no nos podemos dar por satisfechos. Hemos de avanzar, porque el que no avanza, retrocede.

Por la mañana, hemos de encontrar media hora para la oración de Laudes. Hay muchas personas que no saben cómo y dónde se encuentran estas oraciones. En el libro del Diurnal, con la ayuda de un sacerdote o persona habituada a estas oraciones, se puede comenzar. Incluso es bueno que estas personas nos introduzcan en ello, porque al principio se puede uno despistar. 

Hoy en día hay páginas en Internet que nos introducen en estas oraciones, y que por no publicitar, no incluyo.

Igualmente, al atardecer, la oración de Vísperas nos lleva ante Él, y, al acostarse, la oración de Completas nos ayuda a descansar en el Señor.

Durante el día, sobre las doce de la mañana, hemos de rezar el Ángelus, que nos llevará cinco minutos. Los mejores cinco minutos “perdidos” para Dios.

Quizá nos hayamos olvidado de “bendecir la mesa” antes de las comidas. Quizá no lo hagamos del todo bien: hay personas que bendicen los alimentos que Dios nos da, a la persona que los ha realizado…está casi bien. Pero la bendición siempre es para Dios, que es el dador de todo a todos.

Con estas devociones, el Señor nos irá abriendo el oído para escucharle, nos enseñará a rezar, y nos irá presentando ocasiones de encontrarlo, en catequesis, en charlas, en conversaciones con nuestros amigos…Así comenzaremos esta experiencia maravillosa de VIVIR EN SU PRESENCIA TODOS LOS DÍAS DE NUESTRA VIDA


(Tomás Cremades)

 

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