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martes, 28 de enero de 2020

NECESITO DE TU AMOR

Voy caminando contenta voy ligera por la vida, no quiero llevar peso alguno, quiero tener bien limpia mi alma. Estoy buscando a Jesús no quiero que nada me distraiga, voy caminando deprisa para llegar al al alba.

Tú, vas caminando por los senderos predicando La Palabra, quiero escucharte Jesús, que todo lo absorba mi alma. 
Necesito de Tu amor, necesito de Tu Palabra, voy y me siento a tus pies para no perderme nada.

Veo tus pies Jesús los tienes llenos de llagas, las tienes cubiertas de polvo y se ve que rezuman agua.
Yo, me puse a llorar al ver en tus pies esas llagas, beso tus pies Jesús les doy calor y los limpio con mis lágrimas.

Te las has hecho de tanto andar por los senderos estando rotas tus sandalias, yo te voy a limpiar bien esas llagas con el agua del mar fría y salada. 
Noto cómo me empuja el viento, para llevarme hasta el mar a por ese agua,
me llevo también las olas para que den masaje a tus llagas.

Tú me miras y sonríes veo tus llagas curadas, todo ha sido una ilusión el que yo fuera al mar a por ese agua. 
Te las ha curado Dios, con el agua del mar fría y salada, yo, solo lo soñaba.

Elia
comunidadmariamadreapostoles. com

domingo, 22 de diciembre de 2019

Mi gran Amor

MI GRAN AMOR

Señor, hoy he pasado el día pensando en Ti y quiero escribirte unas letras antes de irme a dormir.
Ya sabes que he pasado el día preparando las cosas que necesitaba para montar el portal de Belén, sentí un poco de melancolía, pues me vinieron a mi memoria bonitos recuerdos... de cuando era niña y monté mi primer portal de Belén.
He adornado mi casa para Ti, he puesto guirnaldas, luces de colores y el portal de Belén, pronto vas a venir y quiero que mi casa esté preparada para acoger a un Rey.
Pronto empezó a volar mi imaginación, te vi venir por los senderos, Tú venías hacia mi, querías verme, sabias que yo te necesitaba, que quería agarrarme a Ti y no soltarme nunca para poder ser feliz.
A Ti te cuento mis alegrías mis inquietudes, Tú eres mi confidente, mi amigo, mi Dios, sé que nunca me vas a fallar, por eso eres el único en quien puedo confiar.
Tú me regalas la alegría, me la traes en una caja especial, esa alegría que Tú sabías que me hacía falta para poder caminar.
Tú has traído la alegría a mi casa y yo no tengo ni un regalo para Ti, pero te tengo reservado un sitio en mi mesa, me gustaría que te sientes con nosotros, estamos celebrando Tu venida a la tierra, pues no nace todos los días el niño Dios.
Me siento como una niña que sueña con ser mayor para encontrar a su príncipe, como en Ti lo he encontrado yo.
Soy una privilegiada pues he encontrado mi gran amor, Él me adora, me cuida, me da paz, consuelo y calor. Soy feliz pues he encontrado  mi príncipe, lo llevo dentro de mi corazón.
Quiero que estés conmigo siempre para poder amar, reír, cantar, bailar, rezar, si Tú me faltas nada de todo esto se hará realidad.
Tú me lo has dado todo y yo no tengo nada para Ti, me lo impide esta apatía que un día se coló en mi alma y me la amarró, no se cuando se romperán estas cuerdas, cuando se rompan podré de nuevo vivir sintiendo que soy yo.
Todo esto lo pensaba mientras montaba el portal de Belén, yo era  una más de esos pastores y reyes que guiados por una estrella llegaron hasta el establo donde Tú habías nacido, allí ellos te adoraron y yo también te adoré.
Mientras yo te adoraba  senti que se me rompieron las cuerdas que tenían amarrada a mi Alma, ya me sentí libre otra vez, así seré feliz y podré dar y dar...amor, entonces me di cuenta que el amor era mi regalo para Ti, Jesús, yo lo había olvidado pero lo llevaba guardo dentro de mi corazón.

(Elia) 
comunidadmariamadreapostoles.com

sábado, 7 de diciembre de 2019

CAMINANTE

*CAMINANTE*

Caminante, tú fuiste tras los pasos de Jesús, sabías que tenías que subir montañas, por senderos con arduos desniveles y andar por tierras áridas por caminos tortuosos, tu corazón es el que tenía que latir cada vez más deprisa para que tu pudieras subir.
Caminante, tu corazón siempre ha estado cuidando de ti para que no te faltara alimento para que pudieras vivir, pero al vivir de la forma que lo has hecho, le has forzado mucho y ya está cansado de latir.
Caminante, tu corazón te dijo que ya no quería estar en este mundo en el que le ha tocado latir cada vez más deprisa para que tu pudieras subir, no le dejabas descanso, pues tenías que seguir subiendo por esas sendas tan arduas, y a él ya le costaba latir.
Caminante, no diste a tu corazón una vida facil, ahora está tan desgastado que ya apenas puede latir, está triste, pues ha sido tu compañero de viaje y ahora ha llegado la hora de dejarte, pues él ya no puede seguir.
Caminante, tu corazón no puede seguir latiendo, pero está lleno de amor hacia ti, ese amor lo llevaba bien guardado para no perderlo en los momentos de desesperación que tenía cuando le costaba tanto latir.
Caminante, se te va la vida, se te va tu corazón, se te va tu alma, ellos están sedientos de Dios, despídete de ellos, pues te dejan, pero no estés triste ellos te quieren, están contentos de haber formado parte de tu vida y han pedido a Dios su misericordia, para que mueras en paz, en gracia y amor a Dios.
Caminante, tu alma y tu corazón se van al Cielo, allí encontrarán descanso, ese descanso que en la tierra no pudieron tener, allí serán felices, ellos encontrarán la Vida Eterna, esa Vida que a todos nos gustaría tener.
Caminante, tenías un corazón y un alma tan especial, que ellos cuidaron de ti, pues cuando terminaba el día siempre estabas tan cansado que te olvidabas de rezar, pero ellos te lo recordaban para que nunca perdieras la fé, y no te faltará la paz, el amor y la alegría para poder seguir yendo tras los pasos de Jesús.
Caminante, tu querías a Jesús, siempre hablabas de Él, por eso quisiste ir tras sus pasos, sabías que tenías que recorrer montañas por senderos con arduos desniveles, caminos tortuosos, siempre recorriendo senderos yendo de un lado a otro, y por querer seguir sus pasos te costó la vida, pero no te importo pues conseguiste llegar hasta el Árbol de la Cruz.

(Elia) 
comunidadmariamadreapostoles.com

miércoles, 20 de noviembre de 2019

MI VIEJO ODRE

Vengo corriendo, descalza, con mi vestido sucio del polvo de los caminos que he tenido que recorrer para llegar hasta la Cruz, y poder darte un beso antes de morir.
Llegué cuando estabas agonizando, en la Cruz, me miraste y me sonreíste, me estabas esperando, al besarte mi ropa se impregnó de tu sangre, sangre que Tú me diste, y me dijiste guarda esta sangre en tu odre hasta que yo te diga lo que tienes que hacer con él.
Jesús, mi odre está viejo y la sangre la puedo perder, cuando lo miro, me doy cuenta que mi odre está recién cosido, no sé quien lo habrá podido hacer.
Estoy un poco aturdida, yo no soy nada y sin embargo Tú te has fijado en mí, para que guarde en mi viejo odre la sangre de las heridas que te hicieron en la Cruz. ¿Ha sido por ir a darte un beso cuando estabas en la Cruz, justo antes de morir?.
La gente cuando se entere y se van a sorprender y se preguntarán, ¿cómo teniendo sitios mejores, Jesús le va a dar su sangre a esa mendiga que ni siquiera tiene un techo para dormir?, pero yo lo tengo bien guardado y cumpliré con lo que Tú me has mandado hacer.
Me hubiera gustado presentarme ante Tí limpia y mejor vestida, pero Tú sabes muy bien que vengo sudorosa de tanto correr, con mi vestido sucio del polvo de los caminos y mis pies descalzos, siempre yendo de un lado a otro, buscando algo para comer. Tú ya  sabes que a mí me ha tocado vivir así.
A pesar de mis dificultades, voy a guardar con todo mi amor este viejo odre, hasta que Tú me digas  que tengo que hacer con él.
Un día cuando iba por un camino me encontré contigo Jesús, yo no te reconocí pero Tú a mí sí, me dijiste que querías que mi viejo odre donde está guardada tu sangre fuera el Sagrario de esa vieja capilla que frecuento yo, y que es donde va a orar la gente que es tan pobre como lo soy yo.
Me hubiera gustado ponerlo en el Altar mayor de alguna catedral, pero Tú elegiste la vieja capilla, allí en su Altar lo voy a poner, así los hombres sabrán que Dios puede estar en cualquier lugar, incluso en mi viejo Odre que ahora es el Sagrario que Tú elegiste para que guardara la sangre de las heridas que te hicieron en la Cruz.
No importa donde el Odre esté, lo importante es que los hombres vayamos a rezar ante el Sagrario, que es el puente entre los hombres y Dios.

Elia
comunidadmariamadreapostoles.com

martes, 5 de noviembre de 2019

TÚ ME CAUTIVASTE

Señor, ¿por qué te quiero tanto?
Dímelo Tú, yo no lo sé.
Tú has ido deslizándote tan suavemente dentro de mi alma, que cuando me he dado cuenta ya me habías cautivado y ahora no te quiero perder.
Yo no te conozco mucho, pero Tú lo sabes todo de mí, pienso que no te merezco, pues no soy constante para poder mantenerme siempre cerca de Tí.
Yo voy de tu mano, Tú no me la quieres soltar, temes que me pueda perder y luego no encuentre el camino para poder volver a Tí.
Yo suelto tu mano, pienso que soy fuerte y no me voy a perder, pero encuanto me quedo sola, ya estoy perdida y no sé volver contigo otra vez.
Me encuentro andando intentando no caer, me tambaleó, voy de un lado para otro, tengo miedo Señor, dame tu mano otra vez.
Tú me la das e intento desesperadamente poderla alcanzar, Tú sigues con ella tendida para que me pueda agarrar, Tú me sujetas, ya vuelvo a estar contigo, ¡que descanso!, ya creía que te iba a perder.
Señor, cuanto amor me das, que paz se respira estando contigo, yo ya no quiero seguir mi camino si Tú no me sujetas bien, pues he pasado mucho miedo pensaba que no iba a poder volverte a ver.
Sabes que estoy muy cansada, con mis problemas, mis inquietudes, mis luchas, solo Tú me puedes ayudar a descargar esta mochila que cada día me va pesando más.
Mis deseos, mis esperanzas, Tú las conoces bien, pero yo cada mañana en mis oraciones te los vuelvo a recordar, podrás pensar que soy egoísta, pero no, Tú nunca piensas mal.
¡Te quiero tanto Señor!, Tú me cautivaste, y ahora soy yo la que estaría perdida sin tenerte dentro de mi alma y de mi corazón.

(Elia) 
comunidadmariamadreapostoles.com

martes, 1 de octubre de 2019

Líbrame del mal

Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan (Jr 14, 17-21)
Llego a mi casa , cansada de tanto andar por los caminos buscando serenidad, pero no la encuentro.
Ya según entro por la puerta
me pongo a llorar.
Mi corazón está triste, y no lo puedo evitar, Señor, líbrame del mal.
Mis oraciones de la mañana son llorar y llorar, y por la noche cuando reflexiono sobre mis acciones del día, sigo llorando aún más.
Mis ojos se deshacen en lágrimas día y noche, no paran de llorar y yo no sé que puedo hacer para no derramar ni una lágrima más.
Tengo el corazón vacío y no lo puedo cultivar, mi cultivo es lo oración y el mal me tiene amarrada para que yo no pueda orar.
Señor, no sé si me lo merezco, pero te pido tu misericordia y tu perdón por no poder cultivar esa parcela que tu me diste, que es mi corazón.
Tengo el corazón prisionero, atenazado por el mal, mi corazón ya no puede aguantar y en cualquier momento puede estallar, así se va a hacer pedacitos y no lo volveré a recuperar, pero Señor, tu recoges los trocitos y los guardas en una cajita de cristal, pues si los pierdo nunca  podré volver a estar contigo, ni tanpoco podré amar.
Esto es lo que quiere el mal, que pierda la fé, la esperanza y la paz.
Gracias Señor por estar siempre a mi lado, en los momentos de desesperación.
Llevo un sufrimiento dentro que no me deja respirar, yo soy pecadora y tengo que saber perdonar, pero hay algo que me está quemando por dentro y hasta que no se apague este fuego, no podré descansar.
Señor acógeme en tu seno, para que pueda reposar, pues el fuego que me está abrasando, no lo puedo apagar.
Señor, dejo esta hoguera en tus manos, pues eres el único que la podrá  apagar.
Elia - comunidadmariamadreapostoles.com

domingo, 8 de septiembre de 2019

Me encontrarán

Me buscarán y me encontrarán, cuando me busquen de todo corazón.(Jeremias 29,13 - 14)
Yo soy un peregrino que voy caminando tras el rastro del Señor, te estoy buscando desde hace tiempo y no te encuentro mi Dios,
debo de ir por un camino equivocado, así nunca te hallaré,
tengo que cambiar de rumbo y entonces te encontraré.
Yo te busco, sé que estás ahí, pero Tú no te dejas ver, eres como una sombra, estás en todas partes, pero no te podemos coger.
Para poder encontrarte tengo que creer en Tí, creer en Tí sin verte, es un acto de fé.
Quiero encontrarte sin demora pues si no se puede marchitar mi fé.
Yo continuo con mi peregrinación, te busco con todo mi corazón,
y si me quedo en el camino será por cansancio, por hambre, por sed, nunca será por falta de amor, pues mi corazón está lleno de este alimento tan necesareo para el alma y el corazón, así tendré fuerzas para encontrarte a ti, mi Dios.
Nada me apartará del camino que he elegido con todo mi corazón. Peregrino has elegido un camino, que está adornado con guirnaldas de amor, si este camino está dotado de algo tan especial, debe de ser el camino de la verdad en él te llenarás del Evangelio de La Palabra.
Peregrino ya has encontrado a Dios.
Elia
comunidadmariamadreapostoles.c

lunes, 2 de septiembre de 2019

LA FLOR

• Había una flor fresca, bonita y graciosa, resplandecia de forma tan especial que las demás flores la miraban con cierto resquemor, pues ellas no eran tan bonitas ni resplandecian de esa forma tan especial.
• Al llegar a cierta edad, cada una eligió su camino y se puso a caminar hasta encontrar ese sitió que Dios le había reservado, para plantarla en otro lugar.
• Ella encontró entre otras flores, una flor muy especial, era la flor con la que formaría una familia, tubierón preciosas flores, tan brillantes como el sol.
• Toda su vida transcurría de maravilla, hasta que un día una enfermedad, dejó a esta flor marchita y sin luz.
• Ya no era la flor más bonita pero marchita me quedé, mi familia me regaba y me regaba pero esto de poco sirvió, por entonces tube la suerte de conocer a un amigo que se llamaba Jesús.
• Seguro que fue tu Madre, María, la que quiso que te conociera, Jesús, ella sabía de lo mucho que te necesitaba, yo creia que estaba lejos de Ti, pero en realidad no estaba tan lejos, pues yo hablaba con un amigo que se llamaba Jesús, pero no sabía que eras Tú.
• Aquí fue cuando comenzó nuestra verdadera amistad, yo te conté lo que me pasaba, aunque Tú lo sabías ya, pero querías oírlo de mi boca para poderme ayudar, Tú me ayudas Jesús, pero sé que tendré que esperar, hasta que llegue el momento para poderme curar.
• Tú eres el unico que me puedes curar como hiciste con otros ya, así volveré a florecer, aunque ya seré una flor, tranquila, con señales del paso del tiempo y de la enfermedad, pero a la que su familia la quiere y la cuida para que vuelva a ser la flor más bonita, pero esto ya nunca lo será.
• Jesús tu eres mi amigo, no me dejes caer al abismo, pues estoy muy cerca de él, solo Tú puedes hacer que no me deslice, pues si caigo ya no podré volver a florecer.
(Elia)
comunidadmariamadreapostoles.com