Llegas y calmas la angustia
Querías morir por mí y por eso, naciste
Para recorrer el camino como lo hacen los hombres
desde que llegan al mundo
Escondido y pobre pero iluminado por tu estrella, tu luz
Allí comenzó tu historia de amor con nosotros
Te hiciste “yo” para acompañar con tu Palabra
mis pasos por la vida
Y quisiste tener manos, ojos, sonrisa
para que, en las noches de angustia
pudiera cerrar los ojos y ver cómo me miras sonriendo,
cómo tomas mi mano y me dices, “Caminemos”
Ahora solamente queda dejarte crecer
y permitir que ocurra el milagro completo:
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