lunes, 30 de marzo de 2020

HABLAR CON DIOS

Somos capaces de hablar con Dios cuando, antes, le hemos escuchado a Él

Cuando nuestra alma ha aprendido a seguir la luz, el sonido suave que a veces se nos resiste y que brota de su Palabra.

Sólo escuchando, solo después de oírle, podemos hablar con Él.
Y es entonces cuando nuestras palabras parten de un corazón  que es todo verdad, que no se miente a sí mismo, que no esconde nada, porque es libre

Y esa libertad, es un don que Dios ha imprimido dentro de nosotros al hablarnos, al dirigirse a nosotros de una forma única, personal, irrepetible.

No hay conversación con Dios sin escucha de su voz, de su Palabra.
No se halla el lugar del encuentro si Él no guía nuestros pasos desde las entrañas de nuestro corazón hacia el centro de su ser, su bendito Evangelio. 

(Olga) 
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viernes, 27 de marzo de 2020

Reflexiones al Evangelio del V Domingo de Cuaresma (Jn 11, 1-45)

Hay dos formas de andar por la vida: en círculos, más o menos amplios, pero círculos que por más que se coloreen son repetitivos y por tanto cansinos. La otra forma es ir hacia nuestro Padre de la mano del Buen Pastor. No está en nosotros la capacidad sin más, de ir hacia Dios, alguien tiene que venir a nuestro encuentro y guiarnos. Alguien, el Señor Jesús. 
De esto nos habla el Evangelio de hoy en el que Jesús resucita a Lázaro. Entre las muchas vertientes catequéticas, nos quedamos con ésta en la que Jesús dice a los amigos de Lázaro recién salido del sepulcro: ¡Desatadlo y dejadle andar! ..Ya puede encaminar su vida hacia su Padre. Bien conoce Jesús las ataduras que nos amarran a esos círculos agobiantes que terminan por cerrarse contra nosotros. Al igual que a Lázaro nos desata de ellas y Él por su parte queda atado a la Cruz con la violencia de unos clavos. Pedro lo describe así: Habéis sido rescatados... no con oro ni plata, sino con la Sangre preciosa del Cordero inocente, Jesucristo (1 P. 1,18-19).

(Antonio Pavia-Misionero Comboniano) 
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Han cerrado tus templos

Tercera  semana DE PASCUA 2020 ,, 17 MARZO.
Han cerrado tus templos mi Señor,
Te han dejado solo en Tu Santuario Sagrado.
Recluidos en nuestras casas nos encontramos todos, porque tú haces salir el sol sobre buenos y malos.
Afligidos por el dolor de no poder adorar, frente a Tu Sagrario, tu Nombre Santo, nos preguntamos los que en ti esperamos... ¿por qué nos ha sucedido esto, cual es el motivo de lo que nos está pasando?
En todo el país nos sacuden con la espada del miedo, nos traicionan con su veneno y tu pueblo queda silencioso prisionero.
Las calles se han quedado vacías ya apenas pasea alguien por sus aceras y las avenidas solitarias han dado paso a la luz del día, ya no se escucha el ruido de voces en las terrazas de los bares, y los coches se han dejado aparcados en los garajes, han cesado los olores de sus humos y todos nos encontramos dentro de nuestras casas viendo pasar las horas día tras día observando tras los cristales, allá fuera, como la vida continua.
Brotan de los arboles renuevos verdes de sus tiernas ramas, el campo se viste de toda clase de flores, y las aves, sin importarles lo que a nosotros nos suceda, dibujan su silueta esbelta y alegre bajo un cielo que espera la inminente primavera, y… ¨Si Dios viste así la hierba de los campos, que hoy existe y mañana será echada al fuego, cuanto más hará por vosotros, hombres de poca fe¨. Mateo 6. 
Y ahora que los ruidos del mundo se han silenciado y que todo el ajetreo se ha callado me pregunto… ¿será capaz el hombre de dejar caer lo velado de sus ojos, será capaz de destapar sus entumecidos oídos sordos?
¿Comprenderá que sus dioses de nada le sirvieron para salvar su vida, o será pasajero y volverá a adorarlos, cuando todo esto pase, de nuevo?

Loles.

miércoles, 25 de marzo de 2020

INCLINARME


INCLINARME

Inclinarme bajo tu mano poderosa
Aprender a decirte “sí” contra toda esperanza
Renunciar a mi juicio, mi sentido común, mis razones y dejarte a ti hacer
Aceptar la locura de obedecerte más allá de lo razonable y creer en ti, en tu susurro
Caminar por un estrecho lugar y no poder agarrarme
Preguntarme si será verdad, cerrar los ojos y saltar, dejarte a ti hacer
Cederte el paso, confiarte mi vida y mi decisión
Respirar hondo y aguardar
Esperar y confiar ……   y ver que se cumple
Que tu mano firme toca la superficie de mi mar y la calma aplaca la tormenta

Ya no sopla el viento y despacio, muy despacio, todo ocurre, como tú quieres, como habías prometido
Todo a tu forma, no a la mía
La realidad modelada por tus manos porque no fui yo quien  obró, solamente me incliné bajo tu mano poderosa

(Olga) 
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martes, 24 de marzo de 2020

ORATORIO

El mayor don que podemos recibir de Dios es el de estar a gusto con El, tan a gusto, que podamos decir con el Salmista: "Para mí, mi bien es estar junto a Dios"(Sl 73,18).
La Sabiduría de estar a gusto junto a Dios viene de Él mismo, que la concede a todo el que la busca. Esto es lo que se desprende de lo vivido por María, la hermana de Marta, que dejando de lado "sus cosas" por muy importantes que fueran "..sentada a los pies de Jesús -junto a Él- escuchaba su Palabra...el Pan vivo. El se lo estaba partiendo. Jesús dijo de ella que " había elegido la parte buena" ( Lc 10,38-42). Hay que saber escoger la parte inmejorablemente buena de la vida, que es el estar a gusto con  Dios. Una vez que se escoge, Dios hace el resto... que te sientas a gusto con Él.. Estamos en tiempo de confinamiento, os invito a hacer como algunos hacían antes, una especie de Oratorio en vuestras casas. Escoged la estancia o parte de ella más apropiada, un crucifijo, una imagen de la Virgen y una Biblia abierta.. ya tenéis vuestro Oratorio... ya podéis estar como María a los pies de Jesús esperando que os parta la Palabra... pronto sabréis lo que es estar a gusto con Dios...buenos días ovejuelas.

(P. Antonio Pavia) 
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lunes, 23 de marzo de 2020

OJALÁ ESCUCHÉIS HOY SU VOZ (Salmo 94)


Meditando el Salmo 94, vemos que el salmista implora: “…Ojalá escuchéis hoy la Voz el Señor…”. Está expresando un deseo: escuchar su Voz, sinónimo de Palabra, de su Evangelio, que es como el Señor Jesús nos habla. No en vano esta Voz va con mayúscula. Y es que, en el mundo de hoy, hay una sola Voz y muchas voces; hay demasiado ruido en el mundo. Y en muchas ocasiones escuchamos más la voz del mundo…
” …No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto…”. Y es que el hombre de entonces, igual que el de ahora, ha endurecido su corazón. Nos lo recuerda el profeta Ezequiel: “…arrancaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne…” (Ez 36,26), un corazón que sea capaz de amar.
Continúa el salmista: “…cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras…”; se está refiriendo a la construcción del becerro de oro (Ex 32,4). El pueblo de Israel se construye un becerro de oro al que da culto, a sabiendas de que no es verdad, que es imposible esa farsa. El pueblo de Israel ha sido testigo privilegiado de las obras que Dios ha hecho con él, cómo les ha sacado del país de Egipto, cómo les ha alimentado en el camino… Sin embargo, es mucho más cómodo fabricarse un dios que él domina. El hombre de hoy no puede comprender esa necedad, y, sin embargo, actúa igual. 
El hombre de hoy no construye con sus manos un becerro de oro. Lo construye con su corazón. Rinde pleitesía a otros dioses: al dios dinero, al dios “Ego”, que le impulsa a ser él mismo su propio dios. ¡¡Rinde pleitesía y adoración a la vanidad, a los vicios…pero también se equivoca incluso con cosas que son buenas!! 
Estas cosas buenas pueden ser incluso el trabajo, el estudio, o el amor. ¡hasta en eso podemos ser tentados! Somos tentados en cuanto nos apartan del Dios verdadero, que no es el primero, sino el ÚNICO.
A veces el trabajo nos aparta de la dedicación a la familia, cuando realmente lo que buscamos es el no estar en casa más que el tiempo justo porque no estamos a gusto…
El amor, aunque parezca un contrasentido, puede apartarnos de Dios. Abraham amaba tanto a su hijo Isaac, que éste fue para él su propio “becerro de oro”. El señor Yahvé orientó su camino hasta el monte Moria, para que comprendiera que Él es el Único Dios. 

(Tomás) 
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El “hoy” de Dios. Ojalá escuchéis hoy su Voz. Preocupémonos hoy de esa Voz, y pidamos, como en el Padrenuestro, el pan de hoy, para volver a pedir el de mañana: El Pan de la Palabra de Dios.


viernes, 20 de marzo de 2020

Reflexiones al Evangelio del IV Domingo de Cuaresma Ciclo A (Jn 9,1-41) 22-03-2020


Jn 9,1-41 Isaac recibió de Dios la bendición-elección dada por Él a su padre Abraham. Con la bendición en su alma, se estableció junto a un pozo en una localidad llamada Lajay ROI que significa: El Viviente que me ve, nombre que nos permite entender mejor el Evangelio de este Domingo en el que Jesús da la vista a un ciego. Asi empieza: Al pasar Jesús vió a un ciego de nacimiento.. Jesús es el Viviente que ve los sufrimientos y pesares de este hombre a merced del Príncipe de las Tinieblas..a todos nos representa este ciego. Jesús se le acerca y toma un poco de barro, signo de la precariedad de nuestra vida y lo mezcla con su saliva, le pone el empaste en los ojos y le dice que vaya a lavarse; volvió ya viendo. La saliva es imagen de la Palabra, de hecho un hombre que no segrega saliva no puede hablar. Cuando el hombre deja que Jesús le abra los ojos es cuando ve que el proyecto de vida que tiene sobre él está libre de horizontes y límites. Jesús es el Viviente que nos ve, no para vigilarnos, sino para protegernos y cuidarnos de visiones opacas que nos hacen tan pequeños como la muerte.. y es que el Viviente que nos ve, venció dos muertes: la suya y la tuya.

(P.Antonio Pavía) 
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Toque Reconocimiento

Señor Jesús, vivimos en una sociedad en la que cada vez importas menos.. y yo, como un necio, me lamento porque los demás no reconocen lo que hago por ellos.

(P.Antonio Pavía-Toques del Alma) 

jueves, 19 de marzo de 2020

¿Por qué Dios no me concede lo que le pido?


¿Cuántas veces nos ocurre esto? Es humano pensar que si soy bueno, si cumplo con Dios, es lógico que él cumpla conmigo. Sí, es humano. Pero Dios no piensa así. Dios no es un “conseguidor”; ni tampoco hay un juego o un pacto entre Dios y el hombre, fiel o infiel. Si apruebo los exámenes, te pongo una vela, o voy a misa un día o hago tal o cual sacrificio. Y este pensamiento también se produce entre cualquier persona, que pide ayuda a Dios, y, a cambio, le promete cualquier acto piadoso. Este pensamiento de Dios es infantil y erróneo. No tenemos a un Dios que hemos de “contentar”, para que no se enfade.
Este pensamiento se daba en los pueblos primitivos, que ofrecían sacrificios a sus dioses, para implorara su protección, para tenerlos contentos. Dios no es así.
Entonces ¿por qué parece que a veces, no me hace caso? Indudablemente nosotros no sabemos pedir. Pedimos lo que creemos que nos conviene, pero Dios, Infinito y Eterno Presente, tiene tanto Amor a sus criaturas, que sólo les dará lo que realmente les conviene, en orden primero, a la Vida Eterna, y después, para su felicidad aquí en la tierra. 
Pero, si pedimos cosas que realmente son buenas para nuestra alma, ¿por qué no nos las concede? La respuesta está siempre en el Evangelio. Dice Lucas (18,1-8), que en una ciudad había un juez injusto que no creía en Dios ni le importaban los hombres. Esta “injusticia” del juez, más que una pura injusticia de no dar a cada uno lo suyo, que seguramente sí lo hacía, en boca del Señor quiere decir que “ no se ajustaba” a los preceptos dictados por Dios; de ahí su “injusticia”. Y hay una viuda que le reclama justicia, y la que él no hace caso; pero, harto de su insistencia, al fin decide hacerle “justicia”, a que ella demandaba. En esencia éste es el texto del Evangelio citado. 
María, nuestra Madre, nos enseña a pedir: “…no tienen vino…” (Jn 2,3), recordará a Jesús en las bodas de Caná. Dios sabe de sobra nuestras necesidades. No tenemos que decirle a Dios lo que tiene que hacer; le decimos que nos falta el vino de la fiesta; la Fiesta de su Presencia, la fiesta de estar con Él; “…Es que tienen que ayunar los invitados a la boda mientras el Novio está con ellos?...”(Mc 2, 19)
Jesucristo nos invita a las “Bodas del Cordero”, a su Fiesta. A la Fiesta del Cielo, su Reino; y nuestro gran problema es que no tenemos el vino de su Fiesta. Pidamos, pues, de ese Vino.
Pero ¡ojo! No hemos leído bien el comienzo, ni tampoco el final. Dice así (Lc 18, 1-8):
“Jesús, para explicar a sus discípulos cómo tenían que orar siempre sin desanimarse…”, - les propone la parábola que hemos enunciado-.
Y termina: “…Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?”
La catequesis está muy clara: Jesús, si lo que pedimos es conforme a su Voluntad, que siempre será para nuestro bien, lo concederá: “…Todo lo que pidáis al Padre en mi Nombre, tened confianza en que lo conseguiréis, y Él os lo dará, para que el Padre sea glorificado en el Hijo…” (Jn 14,13). Pero quizá lo conceda en el tiempo de Dios, que no es el nuestro, y de la forma que Dios quiere, que puede no ser exactamente la nuestra.
Y la pregunta final, duele: ¿tendremos nosotros esa fe en Él?

Alabado sea Jesucristo
(Tomás) 
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martes, 17 de marzo de 2020

RECIBÍ TU LUZ

Recibí tu luz y me mostró mi interior
Recibí tu luz y me sentí retratado
Se inquietó mi ser y salí a buscarte
Busqué tu perdón al que me guio tu luz
Y en tu luz encontré la paz, recuperé la inocencia

Así es siempre, nos dejas alejarnos, como hijos inconscientes que necesitan explorar
Y esperas como Padre bueno la caída para acudir como luz
Nuestra conciencia, lo que nos retrata, lo que nos confronta al mal que hacemos, es tu luz
Tu luz que desea recogernos desde el mismo momento en que nos alejamos.
Cuando regresamos a ti abatidos por nuestras culpas, ya llevamos tu luz en nuestro interior y es esa luz la que nos muestra el camino
Tu luz imbatible para quien nos engaña
Tu luz poderosa para sacarnos del abismo
Tu luz es el signo de tu amor, la respuesta de un padre a nuestra soledad cuando caemos
Bien en forma de luz para los que sentimos culpa, luz como agua para nuestras almas agrietadas por el mal
Bien por mal………….para ser fiel a tu Palabra

(Olga) 
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domingo, 15 de marzo de 2020

Salmo 56(55).- El fiel no sucumbirá

TEXTO BIBLICO 

Ten piedad de mí, oh Dios, porque me atormentan, me atacan y me persiguen todo el día; 
todo el día me vigilan y me atormentan, son muchos los que me combaten desde lo alto.
Levántame en el día terrible, pues yo confío en ti.
En Dios, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temeré.
¿Qué podrá hacerme un mortal?
Todos los días discuten y planean,
maquinando hacerme daño;
se reúnen, se esconden y espían mis pasos, vigilando con codicia mi vida.
¡Recházalos por su injusticia!
¡Derriba con tu ira a los pueblos, oh Dios!
¡anota en tu libro mi vida errante,
recoge mis lágrimas en tu odre!
¡Que retrocedan mis enemigos cuando te invoco, y así sabré que tú eres mi Dios!

En Dios, cuya promesa alabo,
en el Señor, cuya promesa alabo,
en Dios confío y no temeré.
¿Qué podrá hacerme un hombre?
Mantengo, Dios mío, los votos que te hice, los cumpliré con acción de gracia porque libraste mi vida de la muerte, mis pies de la caída, para que camine en presencia de Dios, en la luz de los vivos.


REFLEXION, - Desde la Cruz
Un hombre fiel acude desconsolado a Dios, pues está pasando por una terrible experiencia de hostigamiento y opresión por parte de sus enemigos: «Ten piedad de mí, oh Dios, porque me atormentan, me atacan y me persiguen todo el día;
todo el día me vigilan y me atormentan, son muchos los que me combaten desde lo alto».
Nos detenemos en este aspecto que le causa la angustia de nuestro hombre orante. Sus enemigos se emplean con saña contra él y le quieren derribar de su altura. Este hombre, injuriado, es Jesucristo levantado en la cruz. 
Vemos a Satanás actuando en el pueblo, vociferando a Jesús, e instándole a que demuestre a todos si es o no Hijo de Dios: «A otros salvó y a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es: que baje ahora de la cruz, y creeremos en Él. Ha puesto su confianza en Dios; que le salve ahora, si es que de verdad le quiere; ya que dijo: soy Hijo de Dios» 
Tentación terrible la que vive Jesucristo: Durante su vida nadie ha creído en Él, ni en sus milagros ni a través de la predicación ni por su continuo testimonio que da del Padre. Ahora le gritan que creerán en Él si es capaz de bajar de la cruz: si desiste de su misión. Jesús, suspendido de lo alto, entre el cielo y la tierra, escucha dos catequesis diferentes. La de los hombres: baja de la cruz y creeremos en ti; y la del Padre: mantente en la cruz porque tú mismo anunciaste que «tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna»  
Seguimos al salmista y vemos cómo encuentra su fortaleza en Dios y en su Palabra: «Así sabré que tú eres mi Dios. En Dios, cuya promesa alabo, en el Señor, cuya promesa alabo, en Dios confío y no temeré. ¿Qué podrá hacerme un hombre?». Estas palabras: «Tú eres mi Dios», resuenan en los oídos de Jesús durante el fragor de la tentación. Palabras que le ayudan a volver su espíritu en búsqueda de una certeza: Él es el enviado del Padre para llevar a cabo la salvación del hombre.
Jesús, tiene conciencia de que todo lo que el Padre le ha susurrado, todo lo que ha escuchado de Él, permanece para siempre. No hay fuerza que pueda apagar la Palabra que Él ha oído del Padre. Y esta es su fuerza. Esta, la roca donde se asienta en el momento culmen de su misión. Éste es su escudo para rechazar las catequesis insidiosas que vienen de parte de la muchedumbre: «¡Baja de la cruz y creeremos en ti!». Jesús, aún con el cuerpo desgarrado, no tiene duda de que «el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» 
Jesús es el que nos enseña a oponer la catequesis de Dios a las catequesis de los hombres; es Él el que da un sentido profundo completo a la afirmación del salmista: «¿Qué podrá hacerme un hombre?». Jesús, con su decisión de mirar y escuchar solamente al Padre, da testimonio de la veracidad de las palabras del profeta Isaías: «Toda carne es hierba y todo su esplendor como flor del campo... La hierba se seca, la flor se marchita, mas la palabra de nuestro Dios permanece para siempre»  
Jesús es el Camino. En Él y por Él aprendemos que no podemos estar en dos palabras: la de los hombres y la de Dios. La de Dios nos levanta a la altura de la cruz: es la única que da vida eterna. Abrazarnos a ella, es la garantía de nuestra inmortalidad. La palabra del hombre, a la altura a la medida de su ambición, es como la hierba que crece esplendorosamente, tiene su ciclo de grandeza, después decae hasta que muere. 
A esta altura, repetimos con Jesucristo y con el salmista: «Así sabré que tú eres mi Dios». Y es cierto, está y permanece para siempre. Apoyados en esta esperanza, sabemos que Él cuidará de nosotros y nos devolverá la vida que, por la fe recibida, estamos perdiendo en lo alto, en el misterio de la cruz. Llamados a ser discípulos de Jesucristo, tenemos conciencia de que por Él apareció la vida en el mundo, vida 
inmortal que nos ha sido concedida. Esta es la buena noticia proclamada insistentemente por los primeros anunciadores del Evangelio, como lo vemos, por ejemplo, en el apóstol san Juan: «Y este es el testimonio: que Dios nos 
ha dado vida eterna y esta vida está en su Hijo. Quien tiene al Hijo, tiene la vida; quien no tiene al Hijo, no tiene la vida» 

viernes, 13 de marzo de 2020

Reflexiones al Evangelio del Domingo 3 de Cuaresma Ciclo A (Jn 4,5-42) 15_03_2020

Dios concede, a quien le busca, la Espiritualidad de la Palabra, fundamento del Discipulado.
Ella hace que cualquier pasaje del Evangelio, o un Salmo, etc.. se nos abra al corazón con manantiales nuevos de los que jamás hemos bebido. Lo contrario, es ir a estos mismos textos con la autosuficiencia de que "te los sabes" y entonces Dios cierra los innumerables manantiales que fluyen en su interior. 
En el Evangelio de hoy, Jesús dice a la Samaritana.. ¡Si conocieras el don de Dios!,.. El don de Dios es tener acceso a sus Manantiales ocultos en su Palabra... solo los Pobres de Espíritu los encuentran y estos Manantiales les empujan para encontrar el lugar donde dar de este agua de Dios a los demás. Tengamos sed de estos Manantiales y para  ello hagamos nuestra la súplica del Salmista: "Dice de Tí mi corazon busca mi Rostro, tu Rostro buscaré Dios mío (Sl 27,8). De eso se trata, de buscar el Rostro de Dios que resplandece en su Palabra. 

(P.Pavía-Misionero Comboniano) 
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Toque buscar a Dios

Los que se atan a dioses muertos se encierran por siempre en la muerte,los que tienen sed del Dios vivo y se lanzan en su búsqueda como el salmista Sl 42,1-3 se abren a la Vida Eterna

jueves, 12 de marzo de 2020

TU SINFONÍA

Tocamos para ti una sinfonía en el mundo, la sinfonía de nuestro creador
Y lo hacemos con nuestro vivir, con nuestras acciones que son tus notas
Notas que surgen de un corazón habitado por ti, notas que derraman tu espíritu

martes, 10 de marzo de 2020

TEMOR DE DIOS Y TEMOR A DIOS


Mucho, y muchas veces mal, se ha enseñado y se ha hablado del “temor de Dios o temor a Dios”. Hablo de nosotros, los cristianos, pues lo que ni siquiera conocen a Cristo, no se les pasa por la imaginación, no les preocupa. 
Y es que en nuestro lenguaje español, tan rico en todo tipo de expresiones, palabras, modismos…, a veces hasta nos perdemos. 
Dios no es un Dios terrible, que nos espera para castigarnos y llevarnos a la perdición. Es un Dios todo bondad, mansedumbre, magnanimidad, infinitamente misericordioso. ¿De dónde, pues, esta sensación de miedo? Quizá porque en la lectura del Antiguo Testamento se nos presentó así…Hemos de considerar que los Libros Sagrados de la Escritura, son libros escritos en lenguaje oriental, que envía sus mensajes a modo de imágenes, que expresan los sentimientos; en nuestra cultura occidental, hija de culturas romana y griega, se sigue mucho más la literalidad del lenguaje.
Temer “a” Dios es considerarle como un “castigador”, vengador de los seres humanos, que infunde terror a sus enemigos, y al que hay que contentar con sacrificios, oraciones, etc., pero sólo eso. Ahí no hay amor. Y en los tiempos que corren, pesa tanto, que se le abandona. Pero es que ese Dios NO existe. 
El temor de Dios, el Santo Temor de Dios, procede del Amor. Y tenemos miedo, sí, pero no a Dios, sino a perderle, a causa de nuestros males. Por eso decía Jesús: “…Quien me ha visto a Mí, ha visto al Padre…”  Y entonces comenzamos a temer perder este Dios Jesucristo, que dio su Vida por nosotros. Nadie tiene más amor que Aquel que da su Vida por los demás. Ese sí es nuestro Dios. No hay religión alguna que tenga este Dios, pues es el Único. No hay religión más que aquella que ama y perdona al enemigo, al que te difama, al que te calumnia, al que te hace mal. Sólo Jesucristo es así, y así nos enseña a amar. 
Tengamos entonces “temor” a perder este Dios. Entonces no nos costará acercarnos a Él con la confianza de un hijo, pues conoce nuestro barro, nuestras debilidades. 

(Tomás Cremades) 
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viernes, 6 de marzo de 2020

Reflexiónes al Evangelio del 2 Domingo de Cuaresma (Mt 17,1-9)

Cuando Israel culminó su travesía por el desierto y llegó al monte Sinaí, Dios le dijo: habéis visto como os he traído hacia mí sobre alas de águila cumpliendo así lo que os dije por medio de Moisés. Asi pues si escucháis y os fiáis de mis palabras, seréis mi pueblo.(Ex 19.4-5). 
En el Evangelio de hoy vemos que Jesús se transfigura ante Pedro, Santiago y Juan. Es un anuncio-promesa de nuestra propia transfiguración después de nuestra muerte, como nos dice Pablo (Fil 3,20-21). Nos centramos en Pedro...nuestro amigo quedó tan estremecido al ver a Jesús radiante de luz que apenas acertó a decir.. ¡Señor haré tres tiendas para Tí, Moisés y Elías. Quizás con lo que ya estaba viendo ya le parecía bastante.. a el sí, pero no a Dios, que de lo alto hizo resonar su Palabra diciendo:  ¡Escuchad a mi Hijo, Escuchadle! En su Evangelio encontraréis a las alas del Espíritu Santo que os traerán hacia mí. 
Es cierto; la muerte no tiene la última palabra sobre los que escuchan y graban el Evangelio en su corazón y en su alma. Y..¿Que hemos de hacer para que las palabras de Jesús habiten en el corazón y el alma..? Pues escucharlas desde la convicción de que son el Tesoro de todos los tesoros..y es que ellas nos enseñan a estar con Dios..como hijos, no como siervos. 

(P.Antonio Pavía-Misionero Comboniano) 
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jueves, 5 de marzo de 2020

Toque Todo pasa

¿Cuando entenderé Señor que todo pasa, y que lo único que va a permanecer en mí será lo que haya de Tí en mi corazón? ¡Tus Palabras grabadas en él!

miércoles, 4 de marzo de 2020

LA SALIVA DE JESÚS: PALABRA DE VIDA


Jesús y los discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó: “¿Ves algo?” Levantando los ojos dijo:” Veo hombres; me parecen árboles, pero andan”. Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado veía todo con claridad. Jesús le mandó a casa, diciéndole que no entrase en la aldea. (Mc 8, 22-26)
Los discípulos de Jesús tienen la experiencia de que con sólo tocarle, quedan curados. En el episodio de la “hemorroisa” se relata este hecho, que recordamos brevemente, pues no es éste el Evangelio que se medita. En esencia es el de una mujer que padece flujos de sangre desde hace doce años, y, a pesar de haber gastado todo su dinero en médicos y medicinas, no lograba curarse. Es de señalar que en aquellos tiempos, en el pueblo de Israel, la sangre significaba la vida, de forma que esta mujer perdía la vida a pasos agigantados. Ella se acerca a una multitud que rodeaba a Jesús, y toca su manto. El manto también tiene una simbología en la Escritura: representa la “personalidad”, o la “persona”. Recordemos el episodio del profeta Elías antes de ascender al cielo en un carro de fuego, y cómo su acompañante y discípulo Eliseo, le pide que al menos, antes de partir, le de las tres cuartas partes de su manto, es decir, de su sabiduría, de su persona.
Jesús se inquieta porque se siente tocado, entre esa multitud. Y pregunta: “… ¿Quién me ha tocado?...” Porque había salido de él una fuerza que no es de este mundo. Y con esta Fuerza de Jesús, con solo tocar el manto, quedó curada. ¡Qué grande es tu fe! Le dijo Jesús
Pues con esta experiencia de los apóstoles, le traen un ciego para que Jesús le toque.
Jesús lo saca de la aldea, no quiere que le tomen por un milagrero, no desea que le coronen rey…Le saca de la aldea quiere significar que le aparta del mundo en que vive, le lleva a su mundo, el mundo de Dios. Y cogiéndole de la mano, como a un niño, pues ha nacido de nuevo para Dios, le unta saliva en los ojos.
La saliva representa la Palabra que sale de su boca; y la Palabra que sale de su boca nos lleva al Evangelio. Por su Poder, puede devolverle la vista. Jesús le impone las manos, situación que luego retomaría la Iglesia con la imposición de manos llamada “epiklesis”, que es una invocación al Espíritu Santo, para que con su poder realice el milagro. En la Eucaristía dominical, cuando el sacerdote, por el poder recibido de Dios,  transforma el agua y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, observemos ese detalle de la imposición de manos sobre el altar, para que sea el espíritu quien  realice el milagro. Jesús, con este signo ante el ciego, inaugura por así decir, el signo del envío.
El ciego, a la pregunta de Jesús, dice ver como “árboles” que se mueven. Muchas veces decimos que los árboles no nos dejan ver el bosque. En este caso, el Señor Jesús, por medio del ciego, en el bosque de la vida donde estamos inmersos, no le impide ver el árbol que somos cada uno de nosotros. Y el ciego lo dice elevando los ojos, mirando al que le llevaba de la mano, mirando al cielo.
Hay una consecución de detalles que nos llevan de un lado para otro con distintas notas catequéticas. Es hermosa la Palabra que Dios revela en la Escritura, acercándonos por diferentes cauces al agua Viva de su Mensaje.
En la segunda imposición de manos, el ciego miró. No dice como antes, vio, sino miró. Detuvo su mirada. Una cosa es “ver” y otra “mirar”. Es una apreciación minúscula e importante, para nuestra vida. Está en sintonía con “oír” y “escuchar”, que son conceptos diferentes, y que, por abuso del lenguaje, nos pueden parecer lo mismo.
Y Jesús, una vez curado, le dice no entrar en la aldea.  ¿Y por qué no, entrar? ¿No les agradaría a sus familiares y amigos verle curado? No es eso. La expresión de Jesús es la de “no volver a entrar en su vida anterior”, renacer del agua y del Espíritu.
Adorado y alabado sea Jesucristo

(Tomás Cremades) 

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lunes, 2 de marzo de 2020

Toque ser su Luz

El Señor tiene dispuesta para tí en su Evangelio, una antorcha para que seas su Luz... Búscala, encuéntrala e ilumina el mundo.Puedes no hacerlo pero entonces no te quejes de que todo está mal

viernes, 28 de febrero de 2020

Reflexiones al Evangelio del Domingo I de Cuaresma (Mt 4,1-11)

Finalizado su ayuno en el desierto, Mateo nos dice que Satanás tentó a Jesús tres veces. Nos fijamos en la primera: Haz que estas piedras se conviertan en panes. Parece una tentación trivial sin embargo es muy desestabilizadora. Normalmente Satanás no nos tienta cuando estamos en la cresta de la ola, satisfechos con nuestras metas razonablemente alcanzadas, se aprovecha cuando estamos mal, de bajada, cuando asoman grietas en nuestros pedestales, en definitiva, cuando se hace presente el desierto de la insatisfacción. Es entonces el momento de decirnos a nosotros mismos: No solo de pan vive el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios. Jesus, Hijo de Dios, es el Pan Vivo enviado por el Padre. Su Evangelio es el Pan de la Palabra lleno de Vida y Espíritu (Jn 6,63) que alcanza su plenitud en el Pan Eucarístico. Ambos, el Pan de la Palabra y de la Eucaristía nos capacitan para adorar a Dios en Espíritu y Verdad (Jn 4,24)

(Antonio Pavía-Misionero Comboniano) 
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jueves, 27 de febrero de 2020

TU CASA

Pisan mis pies tu casa y mi alma se serena
Traigo ante ti mi cansancio y la mano suave de tu palabra calma mis pies cansados
Me pesa el alma, me pesa el mundo y entre los días que pasan me abres la puerta a tu casa, donde te encuentro
Y allí se para el tiempo, nada rompe esta quietud que tu me regalas y me confirma que estás, que siempre has estado, que siempre estarás.
Tu que te haces especialmente presente en mi silencio
Tu , a quien encuentro aunque la vorágine del mundo te esconda

(Olga) 
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martes, 25 de febrero de 2020

Toque Adentrarse

" El que se adentra amorosamente en el Evangelio encuentra en sus páginas palabras de Vida y Espíritu (Jn 6,63b) que le dan la Sabiduría para desentrañar el Misterio de Dios"

lunes, 24 de febrero de 2020

¡Por la mañana sácianos de tu Misericordia, Señor ! Reflexiones al Salmo 89


Antes que naciesen los montes, o fuera engendrado el orbe, desde siempre y por siempre tú eres Dios…
Ya la Antífona inicial nos invita a saciarnos de Dios. Y es que la Palabra de Dios sacia todas las ansias del hombre. En el Evangelio de Marcos, (Mc 14, 13-21) nos cuenta el milagro de “los panes y los peces”. Jesús en su predicación, llegada una hora  avanzada, ante el entusiasmo de la gente, que no se quiere ir, les pide que se recuesten en la hierba, - bellísima imagen de las ovejas  a la escucha de su Pastor -, y realiza el milagro. Y dice concretamente el Evangelio, que al comer el pan del milagro, que representa el Pan de la Palabra, “se saciaron”.
Pues, de esa misma forma, comienza el Salmo, pidiendo a Dios el saciarnos de las mieles dulcísimas de su Palabra.
Y dice el salmista, saciado de Dios, que Él siempre ha estado ahí desde siempre…incluso cuando no le percibía, aun cuando no sentía su Presencia. Incluso, desde antes “que naciesen los montes”. Sabemos que los montes, en le lenguaje bíblico, representan los lugares donde habitan nuestros ídolos…Pues, incluso antes de que nuestros ídolos tomaran posesión de nuestro entender, ya Dios nos tenía presentes en su Pensamiento.
… ¡Cómo nos ha consumido tu cólera, y nos ha trastornado tu indignación!...” Pensemos que la expresión, que refiere a la cólera, o la ira, o la indignación de Dios, más que confundirnos con la idea de una determinada expresión divina que puede infundirnos temor, llevada del “color” de la imaginería oriental, que anuncia con imágenes lo que quiere expresar con palabras, revela una actitud de Dios, que se acerca al hombre para su purificación. Y resuelve la estrofa, con este hermoso versículo: “…pusiste nuestras culpas ante, ti, nuestros secretos ante la Luz de tu Mirada, y todos nuestros días pasaron bajo tu cólera, y nuestros años se acabaron como un suspiro…” Es decir, a la luz del Evangelio, que es la Mirada de Dios, puestos nuestros pecados ante Él, florece el perdón, olvida el Señor las ofensas, y olvida nuestra vida anterior.
Por eso el salmista, llevado en las alas de Dios, pide: “…enséñanos a calcular nuestros años…”; son tantos los años baldíos sin su Presencia, que a lo mejor estamos aún en los pañales de un niño, esperando ese alimento, que “mana leche y miel…” como dirán los profetas.
Y suplica: “…baje a nosotros la bondad del Señor, y haga prósperas las obras de nuestras manos…”.

(Tomás Cremades) 
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viernes, 21 de febrero de 2020

Reflexión al Evangelio del Domingo VII del Tiempo Ordinario. Ciclo A (Mt 5,38-48)

No os resistáis al mal, nos dice hoy el Hijo de Dios,...  frente a insultos, agravios y desprecios, responded haciendo el bien. Jesús pasó por el mundo haciendo el bien, dijo Pedro al centurión Cornelio que quería ser cristiano (Hch 10,38). Pedro hablaba así desde su propia experiencia: despreció a Jesús, jurando que no le conocía, en su Pasión porque quizás, no su vida, pero sí su reputación social, estaba en juego. Jesús, que tiempo atrás le había dicho: ..tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia (Mt 16,18), no tuvo en cuenta este desprecio. Una vez resucitado, fue a su encuentro y confirmó la elección que había hecho diciéndolole: "Apacienta mis ovejas..." Así le traspasó su título de Buen Pastor reflejado en el Salmo 23. Hacer el bien al que te odia, aparte de frenar el mal en seco, es fuente de alegrías eternas en el corazón pues quien así actúa es consciente de que Dios ha hecho posible lo que es imposible a su condición humana.

(padre Antonio Pavía- Misionero Comboniano)
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JESUCRISTO, ROBLE DE JUSTICIA (Meditaciones al Salmo 79)

Es admirable – no encuentro otra palabra más adecuada -, observar cómo la Palabra de Dios, revelada en las Escrituras, y concretamente en los Salmos, se nos presenta en este Salmo. Mucho más, si tenemos en cuenta que se escribió muchos siglos antes que incluso naciera Jesús. Digo esto porque hay unos versículos que retratan exactamente sus inicios. Dice así: “…Sacaste una vid de Egipto, expúlsate a los gentiles y la trasplantaste, le preparaste el terreno y echó raíces hasta llenar el país…”
Jesucristo se proclamará más tarde como la Vid verdadera: “…Yo Soy la Vid verdadera, y vosotros los sarmientos…” (Jn 15, 1-8)
Y es que Jesús fue llevado nada más nacer a Egipto, por orden de Dios, enviando un ángel a José, para huir de las garras de Herodes. Y desde allí, cuando se cumplió el tiempo oportuno, volvió a Nazaret. En palabras del salmista, fue “trasplantado”. No fue arrancado, sino que, “trasplantado”, conservó todo su poder, belleza, y Sabiduría, para ejercer su Misión: el envío del Padre.
Y este “trasplante” fue perfecto, como no podía ser de otra manera, pues era Voluntad de Dios. Sabemos que al trasplantar un árbol, - en este caso, el Roble de Justicia, por excelencia: Jesucristo-, se ha de abonar el terreno. Pues en este caso, Dios Padre preparó el terreno, la venida de Jesús,  con el anuncio del Bautista: “…Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo, porque irás delante de Dios a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados…” profecía de Zacarías, esposo de Isabel, exultando de gozo por el nacimiento de su hijo, Juan.
Continúa el Salmo: “…su sombra cubría las montañas…” Curiosa apreciación que no nos puede pasar desapercibida. En la anunciación del ángel Gabriel a María, después del saludo, le dice: “…la Fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra…”, para explicarle cómo se produciría la Encarnación de Dios en ella. Identifica la Sombra del Altísimo con su Fuerza, que, como sabemos, significa en la Escritura el Poder de Dios, su Santo Brazo.  Pues este Poder, esta Sombra, cubría hasta las montañas…su Poder prevalecía sobre los montes, que, representan los lugares donde habitan los dioses humanos…Toda la Escritura, Palabra revelada por Dios, está sí perfectamente construida, perfectamente ensamblada.
Si vamos a Isaías, aclararemos un poco la expresión “Robles de Justicia”. En hebreo, roble se traduce por “ayil”, que, literalmente significa: Algo fuerte, un apoyo fuerte. Y Roble de Justicia, es pues algo que siendo fuerte se ajusta a Dios. ¡Qué maravillosa revelación!
Cuando Jesús inicia su vida pública, se presenta un día en la sinagoga y le eligen para la lectura. Abre el rollo del libro, y lee en Isaías 61: “…El Espíritu del Señor está sobre mí porque me ha ungido: para anunciar la Buena Nueva a los pobres, vendar los corazones rotos, pregonar la libertad a los cautivos, y anunciar un año de gracia de Yahvé…” (Is 61, 1-3) Y continúa más adelante: “…se les llamará “robles de justicia”, plantación de Yahvé, para manifestar su Gloria…”
Cuando Jesús terminó esta lectura dijo: “…Esto que habéis oído se cumple hoy en Mí…” (Lc 4, 16-23) En Él se cumple la Escritura, como Él mismo revela, es el excelso “Roble de Justicia” que se ajusta a Yahvé, es el “Ayil” hebreo, la Roca firme, el apoyo del cristiano, del discípulo.
Para terminar, podemos pensar aquella frase de Isaías: “…sacaréis aguas con gozo de las fuentes de la salvación…”(Is 12,1-6), para indicar que, las aguas que Dios nos permite meditar, son el mismo Jesucristo, el agua Viva, que nos alimenta de su Fuente, tal y como explicó a la Samaritana. Y entonces podremos exultar de gozo: “… ¡Qué grande es, en medio de Ti, el Santo de Israel…”

(Tomás Cremades) comunidadmariamadreapostoles.com

miércoles, 19 de febrero de 2020

PERO…¿ QUÉ LUGAR BUSCAMOS?

Pero qué lugar buscamos en el mundo, si tenemos el mejor: la primera fila, ante ti, capaces de verte y capaces de escucharte

¿Qué otro lugar, inventado por los hombres o por nosotros mismos en nuestra carrera errática puede superar el que me reservaste el día que lanzaste un hilo desde el cielo y ataste mis sentidos a ti para poder verte, escucharte y entenderte?

Me diste la necesidad de buscarte desde el momento que abro mis ojos al nuevo día, retiraste el velo de tu voz que resuena en la tierra sólo para los que tú quieres, los que pequeños, casi nada, que levantan sus ojos al cielo pidiendo tu luz
¿Qué otro sitio puede haber mejor que éste?

¿A qué gloria aspiramos si vivimos envueltos en tu atenta mirada, si nos has puesto ojos en el alma y vemos el mundo por detrás de su escenario y descubrimos el dolor de los hombres más allá de lo que muestran?

Si supiéramos que el mundo no nos humilla porque tú nos recoges, si nos diéramos cuenta que todo lo que somos y tenemos está guardado en tu seno, viene de ti y vuelve a ti, no habría tiempo para lamentar, para buscar en el mundo lo que ya hemos ganado, lo que tu mano de Padre nos entrega cada día. 

(Olga) 
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lunes, 17 de febrero de 2020

Toque Vencer al odio

Todo discípulo del Señor Jesús,al igual que Él, puede decir cuando sus enemigos le eleven en la Cruz: ¡He vencido al odio y el  Amor se ha apoderado de mi!


La ley del talión

Dijo Jesús a sus discípulos: “Habéis oído que se dijo: amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿Qué premio tendréis? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 43-48)
No falta en estos tiempos que corren, quien diga que todas las religiones son iguales, o parecidas, que los preceptos que indican son similares… ¡gran error! Sólo la religión Católica, basada en los Evangelios y la Sagrada Escritura conserva íntegra la revelación de Dios, transmitida a su Hijo Jesucristo. Sólo Él nos enseña a amar a los enemigos, a los que no nos quieren, a los que nos hacen daño, a los que nos persiguen, a los que nos difaman.
Y lo dice con un pensamiento de los más lógico: ” … si amáis a los que os aman, ¿Qué premio tendréis? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? ...”
En el libro del Éxodo, al comienzo de los tiempos, escrito por Moisés, libro revelado de la Escritura, se contempla algo totalmente diferente; es lo que se denomina: “la ley del talión” o “la ley del ojo por ojo y diente por diente”. Lo podemos leer en Éxodo 2 y ss.
Y es lo que realmente “nos pide el cuerpo”: si alguien me ha hecho daño, yo respondo igual, y, si puedo, con el doble de daño. Así se sacia mi venganza. Un refrán castellano nos dice: “la venganza es el placer de los dioses”. Y, como todos los refranes, que son fruto de la sabiduría popular, tiene una gran, grandísima, parte de razón. 
La venganza es el placer de los dioses, sí. Pero de esos “dioses” que todos llevamos dentro, fruto del pecado original: el dios venganza, que me ofrece placer personal, el dios “ego”, que eleva mi pedestal” desde donde me elevo por encima de los demás, considerándolos inferiores…Esos “dioses” fruto de nuestra propia maldad.
Entonces, ¿por qué está así en la Escritura, siendo revelación de Dios? Dios hace un camino de fe con el hombre, de la misma forma que el pueblo de Israel hizo su propio camino de fe durante cuarenta años por el desierto. Ya sabemos que el número cuarenta es un número simbólico, que representa “toda una vida”. Y en este camino de fe progresiva, va amasando nuestro barro. No en vano dijo Jesús: “…no creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a darle cumplimiento…· (Mt 5,17)
Y, así, va poco a poco, con paciencia, limando nuestros pecados y defectos. Pedro nos dirá: “…tened presente que la Paciencia de Dios es la garantía de nuestra salvación…” (2P. 3,15)
Continúa Jesús: “el Padre hace salir el sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos”.
No podemos hacer pasar desapercibida esta frase. Parece que se sale del contexto el sol y la lluvia. Es verdad que el sol y la lluvia caen sobre buenos y malos. Pero aquí toma otra fuerza mucho más sutil. El Sol, con mayúscula, representa a Jesucristo; lo leemos en el canto del Benedictus; “…nos visitará el Sol que nace de lo Alto…” (Lc 1, 78). Ahí está la revelación: Jesucristo visita constantemente a buenos y malos, sale en su busca como el Buen Pastor (Jn 10,14).
De la misma forma, la lluvia, en el lenguaje bíblico representa la Palabra de Dios, que, igualmente, cae sobre justos e injustos, sobre buenos y malos. Si leemos el libro de Ezequiel, el Señor dice textualmente: “…derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará …” (Ez 36,25) En el encuentro de Jesús con la mujer samaritana, le dice: ” …el que beba de Esta agua ya no tendrá más sed… (Jn 4,14). Más adelante dirá: “…si alguno tiene sed venga a mi y beba el que crea en mi…” (Jn 7,37)
 Textos todos en los que Jesús se declara como esa Agua purificadora, profetizada ya por Ezequiel. Pues bien: esta lluvia es derramada sobre justos e injustos. Y “justo”, no es el que no ha pecado, sin el que “ajusta” su vida al Señor Jesús.

(Tomás) 
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viernes, 14 de febrero de 2020

Reflexiones al Evangelio del Domingo VI T. Ord. Ciclo A (Mat 5,17-37) 16_02_2020

Podríamos resumir el Evangelio de hoy,  a esta exhortación de San Pablo: "La letra mata, sin embargo el Espíritu vivifica" (2 Co 3,6).  Nos quiere decir que nadie puede cumplir el Evangelio en cuanto código escrito, pero sí con la Fuerza del Espíritu que aletea en sus páginas.
Intentar cumplir el Evangelio buscando ser perfectos así sin más, significa no haber entendido el Don que nos ha traído la Encarnación del Hijo de Dios. Hemos de acoger el Evangelio como dice San Agustín, con el amoroso deseo de concebirlo en la médula del alma. Jesús vino a llenar la Palabra de Plenitud, esto es lo que significa en la espiritualidad bíblica el verbo cumplir y esto es lo que Jesús nos ofreció cuando al morir grito ¡Todo está Cumplido! y a continuación entregó su Espíritu (Jn 19,30). No podemos ir al Evangelio con ínfulas farisaicas, creyendo que está a nuestro alcance y que solo genera personas que viven  de apariencias o fanáticas. Hemos de ir al Evangelio, con la debilidad en nuestras manos pero también con tanto Amor y Pasión por nuestro Buen Pastor, que Éste abrigue nuestras carencias con su Fuerza.

(P. Antonio Pavía- Misionero Comboniano)
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martes, 11 de febrero de 2020

LA PERSEVERANCIA

Sólo existe un camino para conocer a Dios, el de la perseverancia

A él se llega cuando se comprende y se abraza el convencimiento de que, si estamos en Dios, todo lo que ocurre, conduce a Dios
Cada vez que te sientas pequeño y abandonado, asediado por la vida
Cada vez que no tengas fuerzas y te falte la respiración, piensa que Dios te mira y convertirá cada una de tus lágrimas en razones para asegurar tus pasos y conducirte a la luz.

Es difícil entenderlo pero esa es la forma en la que Dios nos descubre su Vida
Despacio, perseverando, con nuestra mirada fija en Él , cargados de una fe que no traiciona y apoyados en la promesa que nuestro Señor selló con su muerte en la Cruz. 

(Olga) 

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domingo, 9 de febrero de 2020

Toque: Que Dios te rapte

Lo más bello que podemos decir a un amigo es: ¡Que Dios rapte tu corazón y tu alma! Toca después a la persona, dejarse raptar por Dios, que nos rapta con el lazo del Evangelio.

viernes, 7 de febrero de 2020

Reflexiones al Evangelio del V Domingo del Tiempo ordinario Ciclo A. (Mt 5,13-16) 9-2-2020

En este Evangelio, Jesús dice que sus discípulos son la luz del mundo y que ésta no debe de ocultarse en un celemín. Se refiere a quienes esconden el talento recibido (Mt 25,18) y también, o sobretodo, al intento de los hijos de las tinieblas que al verse desenmascarados por la luz, arrinconan... desprecian e incluso persiguen, a aquellos que por seguir a Jesús son la luz del mundo. Lo hemos visto en muchos Santos y se da también en innumerables personas que no buscan otra gloria que la de alcanzar el Discipulado. A todos ellos, llegado el momento previsto por Dios, Él mismo les eleva del celemín a lo alto del candelero para que iluminen toda tiniebla de sus hermanos... de la Humanidad entera. 
Veamos el ejemplo de San Pablo, el gran apasionado por Jesús y por su Evangelio, lo que le llevó más de una vez a las cárceles en las que escribió sus cartas que prendieron infinidad de luces en innumerables personas. Poco antes de ser martirizado estuvo prisionero en una celda subterránea de la cárcel Mamertina en Roma. En ella, escribió su segunda carta a Timoteo... la más tierna y personal de todas. Dice a Timoteo que aunque está prisionero por Jesús, la Palabra no está encadenada (2 TM 2,9) Así fue.. a pesar del celemín de su celda.. La Palabra que llevaba en su alma y corazón voló veloz y sigue volando por todo el mundo (Sl 147,15).

(Antonio Pavía-Misionero Comboniano) 
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miércoles, 5 de febrero de 2020

Hay un lugar escondido

Hay un lugar escondido dentro de mí, un lugar de incalculable belleza…de incalculable valor. Podría asemejarlo a un extenso jardín rebosante de rosas rojas, o a una tierra cuajada de millares de piedras preciosas, o a un inmenso lago de nítidas aguas, donde pequeñas libélulas de colores plateados se reflejan como en un espejo, danzando envueltas en una brizna suave de aire fresco.
 Mas… nadie puede entrar… 
sino solo Tú, mi Señor, sino solo yo... solo los dos.
Surge cuando tu estas aquí… junto a mí,
cuando yo estoy ahí, junto a ti…
y si acallo los ruidos y si el silencio me envuelve y si cierro los ojos y  si respiro entre arrullos de calmada quietud … solo entonces, solo en ese instante de un tiempo inexistente ,porque  no hay tiempo ni hay instante… mi voz te llama y mi alma arropada en la oscuridad se prepara, aguardo en sigilo , respiro en Tu aliento, y oigo Tu voz que con dulzura me dice… levántate amada mía, ven! asómate a la ventana que llego brincando y saltando de gozo como  un  cervatillo, bajando por el sendero de la colina…  solo por estar contigo. 
El sol se levanta lentamente entre las montañas y tu figura es bella cuando tu sombra más cerca se acrecienta, los campos se han cubierto de espigas que se alzan erguidas hacia el cielo; buscan la luz de tus ojos, la suave brisa de Tu soplo que da vida,
te miro sonriendo me miras con tu dulce sonrisa, tus ojos se derraman en los míos hablándome en lo secreto y un torbellino de delfines afloran alborotados de júbilo sobre las olas de mi pecho…todo a mi alrededor, lentamente, se va desvaneciendo, queda el silencio de Tus rosas rojas, la quietud que emana del brillo de Tus piedras preciosas, el abandono en la luz que Tus aguas reflejan …y oigo tu voz que con dulzura me dice. Ven!, entremos, cerremos la puerta.
Loles

lunes, 3 de febrero de 2020

EPULON Y LAZARO

Ambas nombres se recogen en la parábola que relata el Evangelio de Jesucristo según san Lucas (16.19-31). Remito al lector el texto completo, sacrificándolo en aras de poder explicar algunos matices del mismo.
Los personajes son ficticios, no necesariamente reales, pues el Señor, en sus catequesis (*) hace resonar su Palabra en los oídos de sus discípulos.
Y emplea dos nombres que, ya de por sí, tiene significado en el texto evangélico. Epulón se denominaba a los sacerdotes de la antigua Roma que dirigían los banquetes que se hacían a los dioses para aplacar su ira; controlaban la calidad del rito al objeto de evitar faltas en el mismo. Etimológicamente viene del latín “epulo, banqueteador o comilón”.
La palabra Lázaro proviene etimológicamente de Eleazar, que significa “Dios me ayuda”.
Eleazar era el tercero de los hijos del sacerdote Aarón, hermano de Moisés.
Por tanto, Jesucristo ya está dando a entender cómo son ambos personajes. Sabemos que, según el relato evangélico, Epulón fallece y es enterrado, y sufre las penas del Hades. El “Hades” es la expresión gregorromana del infierno, de forma que Jesús está ya hablando para un público no sólo judío, sino también griego y romano.
Lázaro es llevado “al seno de Abraham”, expresión bíblica del Cielo. Y continúa el texto anunciando los terribles sufrimientos del Hades o infierno, en forma de “llamas”. Epulón levanta los ojos, y al igual que el Salmo 120:” …levanto los ojos a los montes, ¿de dónde me bien el auxilio? El auxilio me viene del Señor…” implora compasión. Pero ya es tarde, le dice Abraham, al que Epulón llama “padre Abraham, pues nadie puede pasar del cielo al infierno y viceversa.
Epulón se sabe culpable, pero, ante la imposibilidad de la situación, pide que Lázaro moje su lengua con el dedo recién refrescado en agua.
Nuevamente yerra en su petición, y, no obstante, insiste en el bien, ya no suyo, sino de sus hermanos. Pide que vaya Lázaro a avisarles. La respuesta de Abraham es fulminante: “…tiene a Moisés y los profetas, ¡que los oigan!” No dice ni siquiera que los escuchen; ¡se conforma con que los oigan!
Epulón insiste: “... ¡si ven a un muerto se convertirán!” Y nuevamente Abraham le fulmina: “…si no oyen a Moisés y a los Profetas, tampoco se convertirán, ni aunque un muerto resucite…”
Magistral respuesta de Abraham. Magistral la enseñanza de Jesús, que pone en boca de Abraham esta profecía: Tampoco muchos creerán la resurrección de Jesucristo, habiéndole visto muerto. El tiempo ha dado la razón


(*) Catequesis: palabra griega que viene del verbo ϗατ€ϗ€ꞷ (katekeo) que significa: “poner en resonancia la Palabra de Dios, o hacer resonar la Palabra de Dios”

(Tomás) 

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sábado, 1 de febrero de 2020

Reflexión al Evangelio de La Presentación del Señor ciclo A ( Lc 2,22-40) 1-02-2020

Hoy celebramos la Presentación de Jesús en el Templo. Lucas nos habla de un anciano llamado Simeon de quién nos dice que        " esperaba la consolación de Israel," es decir al Mesías. Simeon que un poco como Abraham espera contra toda esperanza representa a todo buscador de Dios.No le busca para adornar su vida más o menos satisfactoria sino porque como nos pasa a todos,por su corazón vagan preguntas huérfanas de respuestas que le inquietan.Tambien dice Lucas que el Espíritu Santo había revelado a Simeon que no moriría sin antes ver con sus ojos a Jesús,la Respuesta a sus inquietudes.Con esta esperanza y como diría Henry Bergson impulsado por las intuiciones de su alma va al Templo.Se encontraría con no pocos niños para ser también presentados por sus padres.Sin embargo los ojos de Simeon se fijan en Jesús a pesar de que no lleva distintivo alguno.El anciano lo toma en sus brazos y alborozado exclama: Ahora Señor ya puedo morir en paz porque mis ojos han visto a mi Salvador.Exulto de gozo..no era para menos..! Había encontrado la Vida! (Jn 14,6)
(Por el padre Antonio Pavía-Misionero Comboniano, comunidadmariamadreapostoles.com

viernes, 31 de enero de 2020

Toque los pobres de espíritu

Los pobres de espíritu se diferencian de los ricos en que estos " a fuerza de saber " se hacen dueños del Evangelio mientras que los pobres de espíritu se dejan adueñar por El.

martes, 28 de enero de 2020

NECESITO DE TU AMOR

Voy caminando contenta voy ligera por la vida, no quiero llevar peso alguno, quiero tener bien limpia mi alma. Estoy buscando a Jesús no quiero que nada me distraiga, voy caminando deprisa para llegar al al alba.

Tú, vas caminando por los senderos predicando La Palabra, quiero escucharte Jesús, que todo lo absorba mi alma. 
Necesito de Tu amor, necesito de Tu Palabra, voy y me siento a tus pies para no perderme nada.

Veo tus pies Jesús los tienes llenos de llagas, las tienes cubiertas de polvo y se ve que rezuman agua.
Yo, me puse a llorar al ver en tus pies esas llagas, beso tus pies Jesús les doy calor y los limpio con mis lágrimas.

Te las has hecho de tanto andar por los senderos estando rotas tus sandalias, yo te voy a limpiar bien esas llagas con el agua del mar fría y salada. 
Noto cómo me empuja el viento, para llevarme hasta el mar a por ese agua,
me llevo también las olas para que den masaje a tus llagas.

Tú me miras y sonríes veo tus llagas curadas, todo ha sido una ilusión el que yo fuera al mar a por ese agua. 
Te las ha curado Dios, con el agua del mar fría y salada, yo, solo lo soñaba.

Elia
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sábado, 25 de enero de 2020

Reflexión al Evangelio del III Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A (Mt 4,12-23) 26-01-2020

Jesús pasa junto a Andrés y Pedro que estaban pescando y les dice: Venid conmigo y os haré pescadores de hombres; ellos dejando las redes le siguieron. El verbo empleado, "hacer", es el mismo utilizado en el libro del Génesis en cada creación de Dios; también al crear al hombre: 
"Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza" (Gn 1,26). Señalo esto, para que sepamos que cuando Jesús está anunciando a Andrés y a Pedro que les hará pescadores de hombres, les está prometiendo El Discipulado como creación suya por medio de su Evangelio, lleno como está de su Fuerza y Gracia creadora. Llegar a ser pescadores de hombres es decir discípulos de Jesús no es cuestión de marcarse propósitos. Llegan a serlo los humildes de corazón -no de boquilla- en quienes Dios trabaja a gusto con su Fuerza. Oigamos al Apóstol Pablo que, embargado por la emoción, escribe: "Llevamos este tesoro -El Discipulado- en vasijas de barro, para que todos vean que una fuerza tan extraordinaria viene de Dios y no de nosotros" (2 Co 4,7)

(P.Antonio Pavía-Misionero Comboniano) 
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jueves, 23 de enero de 2020

Sentada a tus pies

Delante de Ti, mi Señor
Sentada a tus pies 
te miro …tú me miras… y con tiernos lazos de amor me seduce, Tu Palabra.
Tus ojos son como dos soles, refulgentes están tus pupilas que brillan ardiendo como fuego desprendiendo llamaradas de amor eterno, envuelta por Tu mirada abrasas con Tu cálido calor mi pecho.
Tus labios son dos rubís engarzados en cuentas de plata, abres Tu boca y un torrente de agua cristalina recorre los surcos de mis venas descendiendo lentamente hacia Tu Valle cuajado de azucenas, un mirlo blanco a lo lejos deja oír su canto tras la fronda de los cedros y cipreses, la noche va cayendo y se tiñe arrebolado de carmín el cielo, suave olor de tus perfumes trae la brisa que absorbo a tragos por mis sentidos, aromas de Tu presencia embriagan de dulce néctar mi entendimiento.
Tus brazos se despliegan como abanicos de plumas blancas que tu luz atraviesa, y exulto de gozo a la sombra de tus alas.
Tus manos como delicado y fino marfil se tienden hacia mí con suaves caricias, manos que sanan, que curan, que alimentan, que dan vida. Déjame llenarlas de dulces besos de mis labios hambrientos, que está mi alma de amor muriendo… pobre mendigo soy, en el banquete de Tu Palabra. 
Dime... ¡Que fuerza, que poder tan hermoso encierras!  que abres la puerta y con tu luz transfiguras el aposento de mi tienda, rasgas el silencio con tu Palabra y tu voz resuena como cascada, que misterio insondable eres mi Señor adorable… que sin verte yo te viera, sin tocarte te tocara, sin olerte yo te oliera
Graba con hilos de fuego, te pido, tu Palabra, mi Señor, en el libro de mi alma. 

Loles
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miércoles, 22 de enero de 2020

Toque Dios vivo

Cuando el salmista grita que su alma tiene sed del Dios vivo, (Sl 42,2), refleja el grito del alma de todo hombre... pero atención "sed del Dios vivo"... no del mentor de una ONG.

lunes, 20 de enero de 2020

Salmo 52.- Juicio del pérfido

¿Por qué te glorías de la maldad
y te envalentonas contra el fiel?
Estás todo el día planeando tender trampas, tu lengua es navaja afilada, autora de fraudes.
Prefieres el mal, y no el bien,
la mentira, y no la honradez.
Te gustan las palabras corrosivas,
¡lengua embustera
para siempre, te abatirá y te barrerá de tu tienda; arrancará tus raíces
del suelo fértil.
Lo verán los justos y temerán,
y se reirán de él, diciendo:
« ¡mirad al hombre que no hizo de Dios su fortaleza.
Confió en su inmensa riqueza
y se hizo fuerte con sus trampas!».
Pero yo, como olivo verde en la casa de Dios, confío en la misericordia de Dios, por siempre jamás.
Te daré gracias por siempre,
porque has actuado;
proclamaré tu nombre delante de tus fieles, porque es bueno
Reflexión: Dejemos hablar a Dios
El salmista previene a los fieles de un peligro tan real como cotidiano: el de gloriarse, jactarse de hacer el mal. A los hombres que así se glorían y se jactan les da un nombre: autores de fraudes: «¿Por qué te glorías de la maldad, autora de fraudes?».
Vamos deshojando el poema y vemos con asombro cómo el autor señala el instrumento del que se sirven estos «autores de fraudes» para hacer el mal: la lengua. «Estás todo el día planeando tender trampas, tu lengua es navaja afilada, autora de fraudes. Prefieres el mal, y no el bien, la mentira, y no la honradez. Te gustan las palabras corrosivas, ¡lengua embustera!»
El apóstol Santiago, en el contexto del salmo, apunta a la lengua y la define como un auténtico fuego destructor: «La lengua es fuego, es un mundo de iniquidad; la lengua, que es uno de nuestros miembros, contamina todo el cuerpo, y, encendida por el fuego infernal, incendia la rueda de la vida desde sus comienzos»
El apóstol insiste en el poder devastador de la lengua. Como buen pastor, advierte a sus ovejas que ella puede llegar a convertirse en un arma demoníaca para destruir a la comunidad: «Si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad. Tal sabiduría no desciende de lo alto, sino que es terrena, natural, demoníaca. Pues donde existen envidias y espíritu de contienda, allí hay desconcierto y toda clase de maldad»
Es cierto que el cristiano está continuamente expuesto al mal que la lengua de sus enemigos proyecta sobre él. Es lo que Jesús llama el odio del mundo, que puede llegar hasta la persecución y la muerte. Tenemos la
tentación de creer que hay que hacer frente a nuestros enemigos con sus mismas armas; es decir, que también nosotros debemos devolver el golpe con nuestra lengua. Si consideramos que es así, entonces este combate es nuestro.
Ya no es el combate de Dios. Si nos arreglamos nosotros solos, Dios, a quien decimos que amamos, es excluido de nuestro combate.
A este respecto nos ilumina mucho el combate entre David y Goliat. A punto de comenzar, Saúl quiso armar a David con las armas normales de la guerra, tal y como Goliat iba también armado: casco de bronce, coraza, espada...
David se negó, pues no podía caminar y emprender el combate con armas tan pesadas, por lo que dijo a Saúl: «No puedo caminar con esto, pues nunca lo he hecho. Entonces se las quitaron» Vemos, pues, a David caminar hacia Goliat con unas simples piedras.
Goliat se mofa de él ridiculizándole públicamente, a lo que David
le responde: «Toda esta asamblea sabrá que no por la espada ni por la lanza salva Yahvé, porque de Yahvé es el combate y os entrega en nuestras manos»
Sabemos cómo David arrojó una de sus piedras sobre la frente de este hombre gigante que cayó aparatosamente con toda su armadura y fortaleza. Esta piedra, simboliza la roca que, manando agua, había dado la vida al pueblo de Israel en el desierto. Roca-Yahvé que se hizo carne en Jesucristo. Él nos ha dado el Evangelio como única arma contra el mal.
Jesucristo es el que realmente combate contra el Príncipe del mal. Sabe que este combate es de su Padre, por lo que permanece mudo ante el juicio que le hacen; no utilizó ninguna palabra para defenderse, ni siquiera para explicarse. Sabía que su lengua no era su arma: «Se presentaron dos testigos que dijeron: “Este dijo: yo puedo destruir el Santuario de Dios, y en tres días edificarlo”.
Entonces se levantó el sumo sacerdote y le dijo: “¿No respondes nada? ¿Qué es lo que estos atestiguan contra ti?”. Pero Jesús seguía callado». Sabía que el Padre hablaría por Él. Y habló, gritó sobre su tumba. Su voz resonó sobre toda Jerusalén: ¡Vive!
Ante este grito, la muerte quedó sobrecogida, la lengua asesina de Satanás quedó amordazada... El Hijo se levanta victorioso sobre la tumba y anuncia la paz y la vida eterna a todo hombre que crea en Él.
El apóstol Pablo proclama en su Carta a los filipenses esta obra maravillosa del Padre en favor del Hijo, que se sometió voluntariamente como un esclavo al mal del mundo. Dios Padre le levantó de la humillación, del desprecio y de la muerte, dándole el Nombre que está por encima de todo nombre «Para que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos y toda lengua confiese que Cristo Jesús es Señor para gloria de Dios Padre»
(P.Antonio Pavía)
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Salmo 55(54).- Oración del calumniado

Oh Dios, escucha mi oración, no te desentiendas de mi súplica!i  Hazme caso, respóndeme     Porque me agitan ansiedades!
Me estremezco ante la voz del enemigo, ante los gritos del malvado.

Descargan sobre mí calamidades  y me atacan con rabia. 
Mi corazón se retuerce en mi interior y me sobrecogen terrores mortales; miedo y temblor me invaden, y me recorre un escalofrío.  Entonces pienso: «¡Quién me diera alas de paloma para salir volando y posarme... !
Sí, huiría muy lejos y pasaría la noche en el desierto. Enseguida encontraría un refugio contra el viento de la calumnia, contra el huracán que devora, Señor, contra el torrente de sus lenguas».
Veo en la ciudad violencia y discordia: día y noche hacen la ronda sobre sus murallas.En su interior hay crimen e injusticia.
Dentro de ella, calamidades, y la opresión y el fraude nunca se apartan de su plaza.
Si un enemigo me insultara podría soportarlo; si mi adversario se alzara contra mí, me escondería de él.
Pero eres tú, un hombre de los míos, mi amigo, mi confidente, a quien me unía una dulce intimidad;  juntos íbamos, en medio del bullicio, por la casa de Dios.
¡Caiga sobre ellos la muerte, bajen vivos a la tumba, pues la maldad anida entre ellos!
Pero yo invoco a Dios, y el Señor me salva.
Por la mañana, por la tarde y a mediodía me quejo gimiendo.y Dios escucha mi grito.
En paz rescata mi vidad de la guerra que me hacen, porque son muchos contra mí.
Dios me escucha y los humilla, él, que reina desde siempre.
Porque no quieren enmendarse, ni temen a Dios.
Levantan la mano contra sus mismos aliados, violando la alianza que sellaron.
Su boca es más blanda que la manteca, pero la guerra está en su corazón.
Sus palabras parecen suaves como el aceite, pero son espadas desenvainadas.
Descarga tu peso sobre el Señor, y él cuidará de ti.
Él nunca permitirá que el justo tropiece.
¡y tú, oh Dios, los harás bajar a ellos a la fosa profunda!
¡Esos hombres sanguinarios y traidores no llegarán a la mitad de sus días!
¡Pero yo confío en ti!

Reflexión: Dios en mi soledad
Un fiel israelita acude a Dios, siendo objeto de la calumnia de la muchedumbre. En su desahogo, le dice que sus enemigos están utilizando la mentira para ensañarse con él: «¡Oh Dios, escucha mi oración, no te desentiendas de mi súplica! Me estremezco ante la voz del enemigo, ante los gritos del malvado. Descargan sobre mí calamidades y me atacan con rabia”. 
Siente que su vida está amenazada por pavores de muerte, desea poner fin a su drama huyendo lejos, si es necesario hasta el desierto: «¡Quién me diera alas de paloma para salir volando y posarme...! Sí, huiría muy lejos y pasaría la noche en el desierto».
Su desvalimiento es tal que no tiene a nadie en quien pueda confiar, nadie en quien apoyarse. Incluso su amigo más íntimo y cercano es para él un extraño, y así lo constatamos en el reproche que le hace: «Si un enemigo me insultara podría soportarlo... Pero eres tú, un hombre de los míos, mi amigo, mi confidente, a quien me unía una dulce intimidad; juntos íbamos por la casa de Dios». 
Estamos ante uno de los aspectos fundamentales de la acción de Dios con un hombre, para que alcance el culmen de su madurez espiritual: su soledad con Dios.
Vamos a detenernos en la figura de Ester, en tiempo de los judíos establecidos en Persia bajo el dominio del rey Asuero. El pueblo está en peligro de exterminio por las intrigas del visir Amán.
Ester, esposa de Asuero, aun siendo reina, está bajo una ley que establece que, si se presenta ante el rey sin ser explícitamente requerida por él, es merecedora de la pena de muerte. Tiene que decidir, pues si no se presenta, su pueblo será exterminado. Así pues, aunque el rey no la ha llamado, decide ir a su encuentro para solicitar gracia para su pueblo. Antes de introducirse en su recinto, se dirige a Dios y le abre su espíritu con esta oración que el libro de Ester recoge en el capítulo cuarto, y del que entresacamos los siguientes textos: 
«Mi Señor y Dios nuestro, tú eres único, ven en mi socorro que estoy sola y no tengo socorro sino en ti, y mi vida está en peligro»... Sola, asume el peligro sabiendo que puede perder la vida. Sabe también que solo ella, puede salvar al pueblo.
“Ahora hemos pecado en tu presencia y nos has entregado a nuestros enemigos porque hemos honrado a sus dioses. ¡Justo eres, Señor!». 
Nos enriquece mucho esta faceta de su oración. Ester confía en la misericordia de Dios, pues ni ella ni su pueblo tienen obras meritorias que le hayan agradado:
«Líbranos con tus manos y acude en mi socorro, que estoy sola y a nadie tengo, sino a ti, Señor». Ester, da a entender a Dios que conoce no solamente su misericordia sino también el poder de sus manos. Las mismas manos que liberaron a Israel de Egipto, que les abrió el mar Rojo, que les alimentó en el desierto y les conquistó la tierra prometida. Ella insiste que está sola, que no tiene a nadie, pero confía en las Manos de Yahvé, Manos que vendrán en su auxilio.
«Oh Dios, que dominas a todos, oye el clamor de los desesperados, líbranos del poder de los malvados y líbrame a mí de mi temor». Ester se sabe portavoz del clamor de los desesperados, participa de la desesperación de su pueblo, al que añade su propio temor de exponerse a la muerte estipulada por el edicto del rey. De ahí sus últimas palabras: «Líbrame a mí de mi temor».  Yahvé oyó su súplica y apartó el peligro que se cernía sobre el pueblo.
Ester, que enfrenta la muerte en la más absoluta soledad, sin otro refugio y apoyo que Dios, es figura del Mesías. Jesucristo enfrenta la muerte en la más espantosa y absoluta soledad y con el mismo temor y angustia que Ester, tal y como le vemos en la oración del huerto de los Olivos. 
Dios salvó a Ester y a todo el pueblo. El mismo Dios rescató del sepulcro a su Hijo Jesucristo y, en este rescate de su Hijo, hemos sido todos salvados. La dimensión liberadora y redentora del Hijo de Dios traspasó todos los límites geográficos y todos los puntos de la historia. En Él, todo hombre encuentra la salvación.
Jesús asume la soledad de todas las soledades. Sabe que su apoyo es su Padre.



JESUCRISTO, NUESTRO DEFENSOR

Cuando el hombre se ve todopoderoso en la tierra porque todo le va bien, entonces se olvida de Dios. Cree no tener necesidad de Él. No se considera oveja, ni reconoce a su pastor. De oveja pasa a ser cabra, animal que será separado de las ovejas en la expresión metafórica de separar los buenos de los malos; y es que la cabra, con los cuernos, ataca, no es el paradigma de la sumisión. La oveja conoce la Voz – la Palabra – de su Amo –Jesucristo -, y le ama, y le ama tanto, que cuando el pastor muere, la oveja con el tiempo, también fallece (argumento comentado por varios pastores). Y, como el hombre ataca, entonces ya no necesita un dios (con minúscula), que le ayude. No seamos así: dejemos que el Señor Jesús sea nuestro Defensor, sea nuestro Testigo Fiel, que nos defienda en el Juicio ante el Padre
Cuando el hombre se defiende de sus enemigos, que comienzan por su Ego, y continúan por el amor incondicional al dinero, no necesita otro defensor. El hombre sabio, con la Sabiduría de Dios, no necesita defenderse,  tiene alguien que lo hace por él: Jesucristo.
Por eso vivo contento con mis debilidades, porque cuando soy débil, entonces soy fuerte (2 Co 12, 9b-10) .


Alabado sea Jesucristo

(Tomás Cremades) 

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sábado, 18 de enero de 2020

Reflexiones al Evangelio del II Domingo del Tiempo Ordinario Ciclo A Jn 1,29-34 (19-01-2020)

Leemos alborozados la forma como Juan Bautista presenta a Jesús a Israel: "Ahí tenéis al Cordero de Dios que carga con nuestros pecados...".
No está anunciando que vaya a purificarnos exteriormente, sino en lo profundo de nuestro ser, ahí donde, como dice Pablo, el pecado engendra gangrena y muerte anímica (Rm 6,23). Es el pecado en general que nos encorva el alma, doblegando nuestra mirada hacia el suelo como a aquella mujer encorvada a quien Jesús enderezó (Lc 13,11..). Una vez erguida, los ojos de ambos pudieron cruzarse. El encorvamiemto visible es signo de otro mucho más gravoso: el del corazón... si no lo descargamos en el Señor Jesús, ahí permanece, expuesto a la ley de la gravedad, es decir tirando de nosotros hacia el polvo. Jesús, como había sido profetizado (Is 53,4-6..), cargó con nuestro pecado y culpa, en forma de Cruz, y se encaminó hacia el Calvario. Por tres veces mordió el polvo.... por otras tres se levantó... 
¡Es increíble la Fuerza que da el Amor!  Con esta Fuerza, se dejó clavar en la Cruz y fue entonces cuando fuimos liberados de nuestra carga al gritar: ¡Padre, libérales, perdónales... estan tan engañados que no tienen sabiduría... no saben lo que hacen!. 
En el Calvario, Jesús se vistió de Culpable y nosotros fuimos revestidos con su Inocencia... Éste es nuestro Señor... El Cordero que carga con nuestro pecado y el Pastor que con nosotros carga.

(P.Antonio Pavía-Misionero Comboniano) 
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jueves, 16 de enero de 2020

AMEMOS LA LITURGIA 16.- (La Inmixtión)

Muy probablemente esta extraña palabra sea la primera vez que se oye entre los cristianos que vamos a la celebración de la Eucaristía. Naturalmente que entre los que no van, es aún más desconocida.
Digo esto, porque en la Eucaristía, después de la Consagración, observamos que el Cuerpo de Cristo presente en la Sagrada Forma, se parte en tres partes:
Dos son sensiblemente iguales: una la toma el sacerdote y la otra, dividida en cuatro partes se administran a los fieles.
Pero hay una pequeña parte de ésta última, que se vuelve a echar al Cáliz. Este acto se llama “inmixtión”, o mezcla o “conmixtión”.
¿Qué significado tiene? En los primeros tiempos de la antigüedad, se pensaba que el alma de un ser vivo, persona o animal, radicaba en la sangre; por eso cuando una persona se desangraba, inmediatamente moría. Igual le pasaba a un animal. Y, por el contrario, cuando la sangre volvía al cuerpo, por ejemplo, en una transfusión, la persona volvía a revivir.
En la liturgia cristiana, con la imposición de manos, en el momento solemne de la Consagración, con la imposición de manos, que se denomina “epiklesis”, se invoca al Espíritu Santo y es cuando se realiza el milagro de convertir el pan y el vino en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. La unión de las especies sacramentales aun separadas, en esta unión de pan y vino que ya no lo son, sino Cuerpo y Alma de Cristo, forman una única Persona: la de Cristo vivo y resucitado.
La parte que comulga el sacerdote representa a la Iglesia militante, aludida por su Cuerpo existente en la tierra. La parte que se da a los fieles representa al Cuerpo de Cristo presente en los muertos, en los sepulcros.
Más tarde estas explicaciones se aplicaron a las tres Iglesias: la celestial o triunfante de los salvados que están viendo ya el Rostro de Dios, la Iglesia militante o peregrinante, que somos los files que aun no hemos llegado a la Casa del Padre, y la Iglesia purgante, de los que se encuentran en el Purgatorio esperando la remisión total de sus pecados.
Santo Tomás de Aquino comenta la explicación del Papa Sergio l indicando que el cuerpo del Señor Jesús se manifiesta de tres formas:
La parte que se echa en el Cáliz significa el Cuerpo de Cristo resucitado. Y con Él el de la Bienaventurada Virgen María, y si hay algún santo en cuerpo y alma con ellos.
La parte que se come representa a la Iglesia militante, los cristianos, que son asociados al sacramente y triturados por el sufrimiento, de la misma forma que se tritura el pan con los dientes.
En los tiempos de Sto. Tomás de Aquino se reservaba una tercera parte hasta el final de la Misa, significando el cuerpo de Cristo yacente en el sepulcro.
Esto último ya no se realiza en la actualidad, pero es bueno la observación del simbolismo, que algún poeta sagrado ha expresado como “la hostia mojada reservada a los felices en el cielo; la hostia seca para los vivos y la reservada, para los muertos.

(Tomás Cremades) 
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sábado, 11 de enero de 2020

Reflexiones al Evangelio Ciclo A Bautismo de Jesús Mt 3,13-17

Celebramos el Bautismo de Jesús. El verbo bautizar significa sumergir y que Jesús se deje bautizar, sumergir en las aguas del Jordan, tiene un significado enorme; apunta a su muerte libremente aceptada con su consiguiente sepultura.
Al sumergirse Jesús en las aguas, penetra, según la espiritualidad biblica, en los dominios de Satanás y al emerger de ellas, abre como  una fisura en estos dominios. Al tiempo que abre la fisura, se abren los cielos. 
Fijémonos en que, si la muerte de Jesús fuese el punto final de su Encarnacion, podríamos admirarlo, pero no seguir sus pasos, sin embargo el cielo abierto en su emerger de las aguas, preanuncia su victoria sobre la muerte y también la nuestra. 
Desde la resurrección de Jesús, el cielo continúa abierto para nosotros. Hacia el caminamos, gracias a la Fuerza y Sabiduría divinas que recorren el Evangelio,  como si fueran la savia de Dios.
A la luz de esta bellísima victoria, alcanzada por el Hijo de Dios para todos nosotros, sabemos que la Voz del Padre que resonó sobre las aguas del Jordán.. ¡Este es mi Hijo amado, en Él me complazco! se convirtió en el don más preciado que Dios puede dar a una persona..¡Tu eres mi hijo, mi hija amada en tí me complazco! Creo que vale la pena buscar a Dios hasta encontrar el diamante precioso que haga que nuestra vida alcance un valor incalculable...que Dios nos diga,y tiene sus formas de decirlo ..¡Tu eres mi hijo amado en tí me complazco!

(P.Antonio Pavía-Misionero Comboniano) 
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lunes, 6 de enero de 2020

Cada Navidad

Vienes a mi cada Navidad y viene a mí tu Reino
Viene en forma de luz y calor
Llegas y calmas la angustia
Querías morir por mí y por eso, naciste
Para recorrer el camino como lo hacen los hombres
desde que llegan al mundo
 Te hiciste pequeño y nos dijiste que tu lugar era ése
Escondido y pobre pero iluminado por tu estrella, tu luz
Allí comenzó tu historia de amor con nosotros
Te hiciste “yo” para acompañar con tu Palabra
mis pasos por la vida
Y quisiste tener manos, ojos, sonrisa
para que, en las noches de angustia
pudiera cerrar los ojos y ver cómo me miras sonriendo,
cómo tomas mi mano y me dices, “Caminemos”
 Hoy te miro en este portal y siento tu amor y tu compañía
Ahora solamente queda dejarte crecer
y permitir que ocurra el milagro completo:
Que “Tú” te hagas “yo” y que “yo” me convierta en “Tú”.

(Olga)
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viernes, 3 de enero de 2020

Reflexiones al Evangelio. del 2º Domingo después de Navidad (Jn 1,1-18) Ciclo A

Prólogo del Evangelio de San Juan. Entresacamos un soplo catequético que me parece de especial relevancia: El Hijo de Dios se hizo hombre lleno de Gracia y de Verdad, y los que acogemos su llamada al Discipulado, participamos de su plenitud de Gracia y de Verdad.
Hablamos de una participación progresiva; Juan puntualiza que es "de gracia en gracia".
Conforme vamos creyendo en el Evangelio y guardándolo en el corazón, como María, su "gracia tras gracia" va configurando nuestro Discipulado. Bien entendió esto Pablo, al decir a los discípulos de Efeso que les había predicado  "El Evangelio de la Gracia" ( Hch 20,24) que nos va llenando hasta la Plenitud de Dios (Ef 3,19). Algunos se escandalizarán por esto que dice Pablo. Bueno, yo sí me lo creo y me limito a decir lo mismo que el Ángel Gabriel dijo a María en la Anunciación: "...porque para Dios no hay nada imposible" (Lc 1,37).
Los discípulos de Jesús, conscientes de nuestra debilidad, apostamos por la Fuerza y la Gracia de Dios y creemos en sus promesas.. es que puestos a creer en el Señor Jesús... ¡no nos conformamos con menos!

(por el padre Antonio Pavía-Misionero Comboniano)  
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He salido a los caminos

En la noche cuando todo duerme … y mi carne en mi cuerpo reposa, mi alma despierta, abrió la puerta …escucho su voz que con un gemido va repitiendo fundida en el silencio …. MI SEÑOR, MI REY, MI AMOR. …
pronto llega alma mía, acaso no oyes su voz, acaso no sientes su aliento en el viento, no comprendes que te llama por tu nombre y has de ir a su encuentro?
Alma mía ¿porque suspiras, no ves que te han nacido alas de amor?
He salido a los caminos a esperar a mi Señor, viendo que no llegaba subí a la torre más elevada del castillo interior , alce mi mirada  al  cielo teñido de sombras y de luz, de la luz de las estrellas  que en la oscuridad  dibujan siluetas… y aguardo…aguardo en vela por si asoma mi Señor por la vereda ,siento el frio en mi cara, la humedad de la noche que me empapa y la añoranza de sus ojos, de esos ojos profundos que como corrientes de agua se derraman en el arroyo de mi alma , y los veo y le siento como si solo nos separara un sutil velo… donde estas mi Señor? ¿porque no llegas?, bajo por las escaleras, salgo fuera, me asomo a la puerta …porque tardas mi Señor? 
Alma mía porque suspiras, no ves que ten han nacido alas de amor
De pronto escucho Tu voz en la tiniebla y la atraviesas, vestido va llegando mi Rey de majestad y belleza , ¡abrid puertas y dinteles ya llega el Señor de la Gloria! , corro a Tu encuentro cuando el arroyo de mi alma toca Tu firmamento, amor y verdad se funden en un beso y surge el sendero que me pone en camino hacia tu reino, tu luz me envuelve me eleva al cielo, llévame mi Señor te pido, llévame al valle de Tu deseo, donde los lirios y las azucenas se abren al contemplar tu rostro transfigurado de amor eterno, llévame te pido no me retengas en este desierto. 

(Loles) 
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miércoles, 1 de enero de 2020

Porque no hay nada imposible para Dios” (Lc 1,37)

Cuando el discípulo confía plenamente en la veracidad de la Palabra de Dios y ha experimentado “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14,6a), diciendo como Pedro  “Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6,68) Dios, como en la Anunciación, le llama por su nombre y  le dice: “no temas… porque has hallado gracia delante de Dios” y ante este Amor el discípulo, al igual que la Virgen María, dirá: “He aquí la esclava/o del Señor; hágase en mí según tu palabra”
“Jesús le dijo: “¡Qué es eso de si puedes! ¡Todo es posible para quien cree!” (Mc  9,23)
(Susana)
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