jueves, 31 de agosto de 2017

Perdónales (por Carmen Pérez)

"Si mi enemigo me injuriase, lo aguantaría, pero eres tú mi compañero, mi amigo y confidente, Juntos íbamos entre el bullicio por la casa de Dios." (Salmo 54)


Esta palabra se cumplió en Jesús ... Y se cumple en nosotros, cuando alguien en quien confiamos nos traiciona.
¿Porqué el Señor pasó por la traición de Judas?...  Para enseñarnos que esas cosas no tienen la última palabra... Una vez más nos dice: yo soy el camino ... aprended de mí.

Cuando sentimos que se han portado mal con nosotros.,... Sigamos sus huellas, Él pidió paz al padre. 
Y dice:  Dios escucha mi voz y su paz rescata mi alma.
Y le da, y nos da, fuerza para poder decir: Perdónales porque no saben lo que hacen.

BENDITO SEAS SEÑOR

miércoles, 30 de agosto de 2017

Poemas II.-CADA DÍA ESTA BATALLA (por Olga Alonso)

Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?

Mt 14;31
 
 
CADA DÍA ESTA BATALLA
CADA DIA, TU MANO
Cada día,  en esta batalla por sobrevivir al mundo, veo caer a quien me hostiga a mi izquierda y a mi derecha.
Veo mi camino hacia Ti con más claridad y confirmo que sólo existe una posibilidad,  seguirte, escucharte.
Quien no me deja respirar, vive dentro de  pero tu mano siempre aparece, tendida en el momento preciso.
Uno la sujeta y aunque la necedad le impide estar convencido de que es la solución correcta y duda, dentro muy dentro,  sabe que esa mano, esa misma mano, asida en momentos de desesperación, es la mano de un Padre cuyo deseo es conducir nuestra vida a la Eternidad, aquí,  ahora, desde ya mismo.
Cada día, esta batalla me saluda de nuevo y aunque me fallen las fuerzas, algo dentro de mi si sostiene mi perseverancia como lo hacía  con el anciano Simeón a las puertas del Templo.
Cada día , esta batalla y cada día, testaruda y resistente, esta misma esperanza de ver tu mano tendida, tu mano segura, sólida,  llena de Amor.
Tu mano que agarro y me salva. 
Tu mano cogida a mi mano y yo esperando, como Simeón,  a que un día,  detrás de esa mano, aparezca tu rostro, Señor.

Me libró de mi poderoso enemigo, y de los que me aborrecían, pues eran más fuertes que yo.
Sl 18;17-18
 
 

domingo, 27 de agosto de 2017

EL CUENTO DE LA FELICIDAD ( por Tomás Cremades)

No, no es que la felicidad sea un cuento; la felicidad existe. Pero me llegó este mini-cuento, y, como tal,… ¡os lo cuento!
Dice que estaban reunidos los demonios pensando cómo esconder la felicidad del hombre. Uno dijo: ¡Ya se! La esconderemos en el monte más alto del mundo. Así nadie la podrá encontrar. Pero el más sabio de la reunión dijo: No; porque siempre habrá uno que llegue algún día, y se lo comunicará a los demás y todos la encontraran.
Otro dijo: ¡escondámosla en el fondo del mar! Ahí nunca darán con ella. Pero nuevamente le respondió: No; seguro que alguna vez el hombre encontrará la manera de hallarla, y, una vez hallada, se la comunicará a los demás y volverá la felicidad al mundo.
Otro dijo: Ya sé dónde no la encontrarán; enviémosla a otro planeta. Pero el sabio dijo: Tampoco es la solución. Inventaran una nave para llegar y algún día se harán con ella.
Había  un demonio que no había intervenido, siempre muy atento a las propuestas de los demás. Y tomando la palabra dijo: Yo tengo la solución: ni en el monte más alto, ni en el fondo del mar, ni en otro planeta. ¡Escondámosla en el fondo de su alma! Ahí no la buscará!
Apliquémonos el cuento. Busquemos en nuestro interior. Decía san Agustín que Dios es “interior intimo meo”, es decir: lo más íntimo dentro de nuestra alma. Como bien decían los demonios, ahí, en nuestro interior, donde habita o quiere habitar Dios, está la felicidad. Sólo en Él reside nuestra verdadera Felicidad.
 
Alabado sea Jesucristo

sábado, 26 de agosto de 2017

¿Quien eres Señor? Para el Evangelio del Domingo 27 de Agosto de 2017

No hay argumento teológico que pueda demostrar que Jesús sea el Hijo de Dios. Sólo llegamos a saberlo, cuando Dios nos lo revela- lo graba a fuego en nuestro interior- como vemos en el Evangelio de hoy. Jesús hace esta pregunta a sus discípulos: ¿Quién creéis que soy yo? Pedro, posiblemente el menos preparado salta como un resorte y dice: ¡Tú eres el Hijo de Dios vivo! Creo que él mismo queda sobrecogido ante su propia respuesta.. Acaba de proclamar que Jesús es Dios. El Señor le dice: Bienaventurado eres Pedro pues mi Padre te ha revelado el Misterio de mi Encarnación, Misterio indescifrable para la sabiduría del mundo, pero que mi Padre revela en el corazón de los que como tu le buscan con corazón honesto y hambriento. Es ésta una buena noticia para toda la humanidad... Dios Hijo está vivo en sus Palabras. Quien va al Evangelio con hambre de que le sea revelado el Misterio de la Encarnación del Hijo De Dios, lo escucha con tanta claridad y nitidez que se sabe ante Él, y no juzgado sino comprendido y amado.

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viernes, 25 de agosto de 2017

Poemas II.- Vengo de días intensos.-(por Olga Alonso)

y, llegando a casa, convoca a los amigos y vecinos y les dice: "Alegraos conmigo, porque he hallado la oveja que se me había perdido."

 Os digo que, de igual modo, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta que por noventa y nueve justos que no tengan necesidad de conversión. 


Lc 15,6-7


 


VENGO DE DÍAS INTENSOS

Vengo de estar contigo
Vengo de escucharte y tenerte
Vengo de tener mi vida en tus manos

 Cierro los ojos y recuerdo mi angustia
Ahora todo está impregnado de tu Amor
Siento todavía tus abrazos en mi alma
y no sé cómo darte gracias

Me parece insignificante todo lo que puedo ofrecerte
Y siento que nada es ya como antes
Quiero sujetar esta plenitud en mi alma
y dormir en ti

¿Porqué si nos hiciste tuyos
escapamos  de Ti cuando creemos que  no te necesitamos?
¿Cómo es posible que nuestro corazón olvide tanta misericordia, tanto amor, tanta plenitud?
Quizás tu quisiste que fuera así para que no nos cansemos de tu amor

Tú que buscas desesperadamente que nuestros rostros se vuelvan hacia ti
Cuanta espera Padre, ¡cuánta paciencia! ¿Qué hemos hecho para que nos ames tanto?


Os infundiré mi espíritu,
y haré que caminéis según mis preceptos,
y que guardéis y cumpláis mis mandatos. 



Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres.
Vosotros seréis mi pueblo,
y yo seré vuestro Dios. 



Ez 36,27-28


 

miércoles, 23 de agosto de 2017

Tu rostro buscare Señor (Tomás Cremades)

El deseo de todo discípulo que busca al Señor es ver su Rostro. Ya nos lo recuerda el Salmo 26 cuando dice: “…Una cosa pido a Yahvé, es lo que ando buscando; admirar la belleza de Yahvé contemplando su Templo” (Sal 26,4) Y más adelante clama a Yahvé diciendo para sus adentros: “…Busca su Rostro. Sí, Yahvé, tu Rostro busco, no me ocultes tu Rostro…” (Sal 26, 8)  

Ya Moisés le pide a Yahvé: “Déjame ver tu Gloria”. Él le contestó: Yo haré pasar ante tu vista toda mi bondad y pronunciaré delante de ti el Nombre de Yahvé, pues concedo mi favor a quien quiero y tengo misericordia con quien quiero. Y añadió: Pero mi rostro no podrás verlo, porque nadie puede verme y seguir con vida. Yahvé añadió: Aquí hay un sitio junto a mí; ponte sobre la roca. Al pasar mi Gloria, te meteré en la hendidura de la Roca y te cubriré con mi Mano hasta que yo haya pasado. Luego apartaré mi Mano, para que veas mis espaldas; pero mi Rostro no lo verás.” (Ex 33, 18-23)
Maravillosa profecía de Dios que anuncia la Roca: Jesucristo. Dice textualmente que hay un sitio junto a Mí, es decir, que está junto a Dios, su Palabra: es la misma expresión del Prólogo del Evangelio de san Juan: “…la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios…”
Y a continuación dice “meterle en la hendidura de la Roca”. Otra profecía que nos recuerda el costado abierto de Cristo en la Cruz. Dicen los santos Padres de la Iglesia que, de esa hendidura, salieron sangre y agua, símbolo del agua bautismal, gracia purificadora de Dios en Jesucristo; y la sangre derramada por la redención de nuestros pecados.
El libro del Apocalipsis, en el capítulo 22 versículo 4 dice, hablando de los elegidos:”…Verán a Dios cara a cara y llevarán su Nombre en la frente; ya no habrá más noche, ni necesitarán luz de lámpara o del sol, porque el Señor Dios irradiará Luz sobre ellos,  y reinarán por los siglos de los siglos” (Ap 22,4).
Tanto amó Dios al hombre que se hizo hombre como nosotros; y tanto le amó, que, lo que ocultó a Moisés, se lo reveló a sus discípulos. Veamos el episodio de la Transfiguración.
Jesucristo tomó consigo a Pedro, Santiago y Juan y subió al monte a orar. Y mientras oraba, el aspecto de su Rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante. Y he aquí que conversaban con Él dos hombres, que eran Moisés y Elías; los cuales aparecían en gloria y hablaban de su partida que iba a cumplir en Jerusalén. Pedro y sus compañeros estaban cargados de sueño, pero permanecía despiertos, y vieron su Gloria y a los dos hombres que estaban con Él. Cuando ellos se separaron de él, dijo Pedro a Jesús: “Maestro, que bien se está aquí. Hagamos tres tiendas, una pata ti, otra para Moisés y otra para Elías”. No sabía lo que decía. Estaba diciendo estas cosas cuando una nube se formó y los cubrió con su sombra; y, al entrar en la nube se llenaron de temor. Y vino una Voz desde la nube que decía: “Este es mi Hijo, el Elegido, ¡Escuchadle!”. (Lc 9, 28-36).
Hasta aquí el relato de Lucas. Lleno de notas catequéticas que brevemente quisiera señalar.
Llama la atención la forma de orar de Jesús: sube al monte Tabor, un monte alto; los montes, lugares donde habitan los dioses, es elegido por el Señor para indicarnos que sólo hay un Monte desde donde podemos orar a Dios. Es donde habita Dios-Yahvé, es el Monte Calvario donde nos redimió, es el Monte de las Bienaventuranzas desde nos catequizó.
Aparecen dos hombres. Moisés y Elías, símbolo de la Ley y los Profetas; Jesucristo no va a derogar los símbolos de los judíos: viene a darles plenitud y cumplimiento.
Dice Pedro: ¡Qué bien se está aquí! Y comenta el evangelista: No sabía lo que decía. Pedro ha de pasar por la Cruz para llegar al Cielo, como todos los que seguimos a Jesús.
Aparece una nube, signo de la Presencia de Dios, como ocurría en la salida del pueblo de Israel por el desierto, para proteger su huida de los egipcios.
Y hay un detalle que no nos puede pasar desapercibidos: la Nube les cubrió con su sombra. Es la misma experiencia de María de Nazaret; le dice el ángel: la Fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra (Lc 1,35).
Termina el Evangelio con el Mandamiento por excelencia, salido de la misma Boca de Dios Padre: ¡Escuchadle!
Este es el Mandato de Dios: ¡Escuchad a Jesús! Esta es la fe de la Iglesia, la fe que nos salva.
Desde la venida de Jesucristo, ya no tenemos que implorar ver su Rostro: “…Quien me ha visto a Mí ha visto al Padre…” le dice Jesús a Felipe (Jn 14,9).
Maravillosa revelación de Jesucristo, que muchos quisieron ver y no vieron y oír y no lo oyeron (Mt 13,17)

Alabado sea Jesucristo

                                                                        Tomas Cremades

lunes, 21 de agosto de 2017

DAVID Y LA TERNURA DE DIOS.-QUINTA CATEQUESIS.- "UN PECADOR QUE NO SE SU...


LAS “COSAS SANTAS” DE DIOS (por Tomás Cremades)

Cuando meditamos los santos Evangelios, a veces podemos pasar por alto determinados detalles que pueden quedar ocultos si no estamos muy atentos. No es de extrañar que cuando entablamos conversación con alguna persona sobre estos temas, nos contesten: “… ¡Ah, sí, ese Evangelio ya me lo conozco…!”. Y, probablemente se lo sepan de memoria; pero quizá conozcan “su” Evangelio, no el que el Señor Jesús quiere revelarles. El Evangelio es Palabra viva y eficaz, de tal forma, que un mismo texto meditado un día es diferente del mensaje de otro día sobre el mismo Evangelio. Y es que la Palabra de Dios es agua fresca, el pan de cada día que nos alimenta.

Digo esto por hay algunas frases que quizá nos puedan pasar desapercibidas: Cuando el Niño Jesús es presentado en el templo de Jerusalén para cumplir el precepto judío, el anciano Simeón le reconoce como el Salvador, y dice Lucas: “…María, por su parte, guardaba “estas cosas”, meditándolas en su corazón…” (Lc 19,2)
Más adelante, en (Lc2,51), cuando el Niño se pierde y es encontrado tres días después en el Templo con los doctores de la Ley, a la contestación de Jesús: “…¿por qué me buscabais, no sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?...”, continúa el texto diciendo:”…su Madre conservaba cuidadosamente todas “estas cosas” en su corazón…”
Y dice: cuidadosamente. Bien sabía María que no eran palabras dichas al azar, pudiera no comprenderlas en esos momentos, pero el Espíritu le iría revelando, poco a poco, la misión transcendental a la que había sido elegida. Y en ese cuidado, lo conservaba en su corazón, haciéndolo suyo, dentro de su ser.
Jesús, exulta de gozo con el Padre cuando dice: “…Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado “estas cosas” a los sabios e inteligentes de este mundo y se lo has revelado a los pequeños…” (Mt 11,25)
Estas cosas, son los misterios del Reino de Dios. En muchas ocasiones se expresa Jesús con esa frase de:” estas cosas”. Dice en (Lc 11,27): “…Esta Él diciendo “estas cosas”, cuando alzó la voz una mujer de entre la gente y dijo: ¡dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te amamantaron!, y Él contestó: “Dichosos más bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan…”
Estas “cosas santas” de Dios nos revelan el Misterio profundo del Reino que él ha traído a este mundo, para los “anawim” de Dios, los pequeños de Dios, que creen sin ver, porque se fían de Jesús.

“Bienaventurados los que sin ver han creído” (Jn 20,29)

Alabado sea Jesucristo

domingo, 20 de agosto de 2017

Poemas II.- Qué bonito.-(por Olga Alonso)

También es semejante el Reino de los Cielos a un mercader que anda buscando perlas finas, y que, al encontrar una perla de gran valor, va, vende todo lo que tiene y la compra .Mt 13,45



QUÉ BONITO!


 
Qué bonito, cuando tu amor se ha clavado en nuestras entrañas


Qué bonito cuando el día comienza con un Padre Nuestro y los labios pronuncian un “gracias Señor por todo lo que tengo”

Qué bonito cuando cada momento del día está bendecido por ti  y Tú nos permites verlo


Qué bonito cuando caemos y sentimos tu voz


Qué bonito cuando miramos al mundo y todo nos provoca una oración


Qué bonito cuando nos permites amar a quien no amamos


Qué bonito cuando, hablando de ti, alguien se estremece


Qué bonitas  tus palabras saliendo de mi boca, sin saber bien cómo ocurre


Qué bonito, Señor, todo reconstruido por Ti , después de tanta guerra , de tanta batalla personal


Qué bonita tu luz, que nos saca de la ceguera de nuestro yo


 Qué bonito escucharte, rezarte, oírte, sentirte.


Qué bonito saber que se cumple lo que nos prometes…….


QUÉ BONITO, SEÑOR


 


Que amables son tus moradas señor
Señor de los ejercitos
mi alma ansia y anhela los atrios del Señor.



Salmo 84,1

viernes, 18 de agosto de 2017

¿QUIEN ERES SEÑOR ? Hch 9,5 para el Evangelio del Domingo 20 de Agostode 2017






El milagro de Jesús que leemos en el Evangelio de este domingo, es una llamada de atención acerca de nuestra perseverancia y también confianza a la hora de pedir algo a Dios. Jesús, incluso con cierta apariencia de desinterés, rechaza a esta mujer que le suplica que libere a su hija del demonio que la tiene poseída. Jesús pone a prueba la fe de esta mujer en Él, haciéndola notar que no es hija de Israel. La prueba es fuerte, pero más fuerte es la confianza de esta madre en la Fuerza de la fe en Jesús que le dice: ¡Grande es tu fe, cumpliré tu deseo!. Diríamos que Jesús está cumpliendo en ella la profecia del salmista que lleno del Espiritu Santo proclamó : Sea el Señor tu delicia y Él te dará lo que pide tu corazon  Sl 37,4

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Todo nos habla de Dios (por Rafael Salazar)

¿Cómo no sentirnos junto a Dios constantemente cuando estamos rodeados, empapados e invadidos constantemente por Él ?

¿Cómo no reconocerle en la grandiosidad del Universo, en la naturaleza, en las plantas, en los animales, en la inmensidad del mar, en las montañas, en los valles, en las ciudades?

¿Cómo no reconocerle en la concepción y venida al mundo de un niño,.. en el misterio de la vida?

¿Como no reconocerle cuando nos guía, nos conforta y nos ilumina en nuestra vida ?

¿Cómo no reconocerle en todo lo que nos rodea en cada instante: la luz, el aire,  la lluvia, el fuego, el agua..?

¿Como no reconocerle en cada latido de nuestro corazón?

¡Sí, reconozcamos al Señor!,

¡Sí, escuchemos  a su Hijo Jesucristo y llevemos a nuestra vida su Evangelio!

jueves, 17 de agosto de 2017

El Señor es fiel.- del Salmo 144 (por Carmen Pérez)

"El Señor es fiel a su palabra, El Señor sostiene a los que van a caer, Endereza a los que ya se doblan. "

Así es, como a los dos de Emaús que iban doblados por la pena y pensando que todo era mentira ..que  se habían equivocado ... que no podía ser verdad algo tan maravilloso ... el Señor les sale al paso en el camino para, explicándoles las escrituras, demostrarles que  todo tenía que  suceder así, que  su Pasión era nuestra salvación.... Y que:  "no tengáis miedo,  Yo estoy siempre con vosotros  hasta el fin para llevaros conmigo donde Yo estoy ... Con el Padre."
¿Hay alguien que nos ame tanto cómo nuestro Dios?

miércoles, 16 de agosto de 2017

EL TESTIMONIO DEL BAUTISTA (por Tomás Cremades)

Al día siguiente, al ver Juan a Jesús, que venía hacia él, exclamó: “Este es el Codero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: “Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo”. Yo no lo conocía; pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel”. Y Juan dio testimonio diciendo: “He contemplado al Espíritu que bajaba del Cielo como una paloma y se posó sobre Él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: “Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre Él, ese es el que bautiza con Espíritu Santo”. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios”. (Jn 1, 29-34) 

Comienza Juan Bautista con un: “Al día siguiente…”. Ese día anterior, era el día en que fue interpelado Juan por los fariseos para saber exactamente su personalidad y en nombre de quién bautizaba. Juan es un hombre honesto que solo declara lo que el Espíritu le ha revelado: no es el Cristo esperado y profetizado como Mesías en los Libros sagrados, no es ni tiene el espíritu de Elías, y no se considera profeta. 
Llama la atención que declara no conocerlo, siendo así que Jesús es su primo, pero este término no se aclara en ningún punto; tampoco es relevante, dado que el término “conocer” en la terminología bíblica refiere más bien a un “conocer” en sentido  casi “esponsal”, de forma tan entrañable como pudiera ser entendido entre esposos; recordemos las palabras de María de Nazaret: “… ¿Cómo ser eso pues no conozco varón…? Es decir, no he mantenido relaciones con ningún hombre. 
Por tanto, es claro que Juan Y Jesús no se conocen en ese sentido, que no tiene en este caso, que ser el explicado. Y Juan explica que su bautizo de agua es para dar testimonio de Jesús como el Mesías prometido; de hecho habla de “alguien” que le envió a bautizar con agua. 
Es estremecedor este término: Juan revela que ha habido “Alguien” que le envió;  y ese “personaje”, le envió con una misión muy concreta: dar testimonio de que el bautismo de Jesús es Bautismo de Gracia, es auténtico Bautismo de Espíritu Santo. Y le nombra, a Jesús, como el único Hijo de Dios. Por eso dice: éste es el Hijo de Dios. De donde se deduce que es Dios mismo ese “Personaje” que le ha enviado. Es el mismo Padre celestial quien le ha encomendado ser testigo ante el mundo de su época – y por ende – de las generaciones futuras, de la Divinidad de Jesucristo, Hijo único del Padre, el Mesías esperado, el Cristo.
Y es más: es el cordero que quita el pecado del mundo. “Qui tollis peccata mundi…”, decíamos antes cuando la Misa se celebraba en latín. Y este verbo “tollis tolere”, tiene una fuerza de traducción aún mayor que “quitar” el pecado del mundo. Es un verbo que significa: “arrancar” el pecado del mundo. Nuestro pecado va a ser “arrancado” del pensamiento de Cristo, que es mucho más que quitado o limpiado. Dios clava en la Cruz gloriosa nuestros pecados, ofreciéndose como Víctima ante el Padre por ellos, de forma que ya no los guarda en su “memoria”. 
La palabra “cordero” empleada por Juan es la traducción de la palabra hebrea “siervo”. Y aquí Juan Evangelista refiere al “Siervo de Yahvé, que es Jesucristo, anunciado por el profeta Isaías, cuando dice: “…He aquí a mi Siervo a quien yo sostengo, mi elegido en quien se complace mi alma. He puesto mi Espíritu sobre Él, dictará Ley a las naciones. No vociferará, ni alzará el tono, y no hará oír en la calle su Voz. Caña quebrada no partirá, y mecha mortecina no apagará…” (Is 42, 1-3)
Más tarde, en el Bautismo de Jesús, se oye la Voz del Padre: “…Este es mi Hijo amado, ¡escuchadle!...” (Mt 17,5)
Vemos, pues, que el testimonio de Juan Bautista, ya se apoyaba no sólo en el episodio del Éxodo capítulo 12 que nos habla de la sangre del Cordero que ahuyentará al Ángel de Yahvé el día del exterminio sobre los israelitas, sino también en el Canto del Siervo de Yahvé, de Isaías, que será refrendado por Juan, y de forma mucho más clara y terminante por el testimonio del Padre en el episodio del Bautismo de Jesús y en la Transfiguración del Señor.
¡Es hermosa nuestra fe! Recordemos a Jeremías: “…cuando encontraba palabras tuyas las devoraba, eran para mí un gozo y alegría de mi corazón, porque se me llamaba por tu Nombre. Yahvé Sebaot…” (Jer 15,16)
Alabado sea Jesucristo