martes, 29 de diciembre de 2020

ARRÓPAME CON TU GLORIA

En la narración que hace Lucas del Nacimiento de Jesús señala que a los pastores les envolvió  Luz de la Gloria del Señor mientras escuchaban al Ángel. Recordemos que los pastores estaban vigilando sus rebaños por turno, dado que los robos, con sus respectivas violencias eran frecuentes en la región. ¿Cómo se entiende entonces un cambio tan radical, ya que dejando sus pertenencias en el descampado se encaminaron presurosos al encuentro del Hijo de Dios? Se entiende porque... "Les envolvió, les arropó la Luz del la Gloria de Dios al escuchar el Anuncio”. Esta es una Palabra para los que tenemos la audacia de pretender ser Discípulos de Jesús… No podremos dar un paso serio en nuestra conversión si la Luz de la Gloria de Dios rebosante en el Evangelio no nos envuelve, no nos arropa ante nuestros miedos y dudas. El Apóstol Pablo instruía a Timoteo acerca del Evangelio de la Gloria de Dios (1 Tm 1-11). Esta bellísima y liberadora noticia jamás la acogerán ni entenderán los que rebajan El Evangelio a una devoción más o una pieza de su puzle religioso. ¡¡Los pastores, ladrones, avariciosos, violentos, etc...!! Sí que la acogieron, la entendieron... y les cambio la vida… porque encontraron... la VIDA.

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

viernes, 25 de diciembre de 2020

Reflexión al Evangelio de la Fiesta de la Sagrada Familia (Lc 2,22-40)

AHORA SEÑOR

Presentación de Jesús en el Templo. Nos fijamos en Simeón, fiel israelita que esperaba la Venida del Mesías. Sabía por inspiración de Dios que no moriría sin haber visto antes al Señor Jesús. Movido por esta inspiración se dirige al Templo donde van a ser circuncidados unos recién nacidos. Simeón es un hombre de fe serio. El Espíritu Santo no le indico ninguna señal por la que podría reconocer al Hijo de Dios entre tantos niños. En él se cumple está promesa: "Dios se manifiesta a quien no le exige pruebas" (Sb 1,2). Fortalecido por esta fe entra en el Templo, se abre paso entre la multitud y al llegar junto a José y María, movido por el Espíritu Santo tomo al Niño en sus brazos y supo que Él coronaba su existencia… Exultante de gozo exclamó: "Ahora Señor ya puedo morir en paz porque te han visto mis ojos". No envidiemos a Simeón... todo el que se abraza al Evangelio de Jesús termina viéndole con sus ojos y escuchándole con sus oídos porque sus Palabras son "Espíritu y Vida" (Jn 6,63b).

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

miércoles, 23 de diciembre de 2020

DIOS CON NOSOTROS

En líneas generales podemos decir que el Evangelio comienza con el Nacimiento de Jesús-Emmanuel y culmina con lo que este nombre significa: “Dios con nosotros”, como vemos en el último versículo del Evangelio de Mateo: "...Y he aquí que yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo" (Mt 28, 20). Jesús-Emmanuel no está con sus discípulos simplemente en sentido sentimental, emocional, sino sobre todo como El Buen Pastor que sosteniéndonos con su mano nos conduce al Padre que nos glorifica como profetiza el Salmista: "... A mí que estoy siempre contigo, me has tomado de la mano derecha, me guiarás con tu Palabra hacia la gloria" (Sal 73, 23-24). Está profecía-promesa nos fortalece ante el odio que el mundo descarga sobre nosotros por ser discípulos de Jesús (Jn 15, 18). Frente a toda persecución y desprecio Jesús nos sostiene, no con unos simples milagros, sino ¡con el mayor de todos ellos! Haciendo Emmanuel... Dios con nosotros… Dios con sus Discípulos... ¡¡Y se hace también Ithiel que significa Dios conmigo!! Es algo inaudito… difícil de creer… ¡¡Así es la relación de Jesús con sus Discípulos!! ¡¡Y todo esto empezó en Navidad...!! ¡¡Como para no celebrarlo por todo lo alto… a pesar de la pandemia !!

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

lunes, 21 de diciembre de 2020

CELEBRAR TU CAMINO CONMIGO

De nuevo, a unos días de la Navidad, dejo que seas tú quien hable y escuche en mi corazón un año más de mi vida, qué escondes en este misterio de haber decidido venir al mundo.

Espero, como los niños sus regalos, que me digas qué celebro, más allá de lo que escucho, de palabras repetidas. Quiero saber algo más, necesito tu sorpresa porque te siento a la puerta y sé bien que me hablarás.

Y, cómo no, Señor una vez más me respondes y esta vez para decirme que celebro aquel momento en que nació tu Evangelio y, por tanto, es Navidad, el momento del inicio de tu camino conmigo.

Porque con tu nacimiento, con tu Palabra en la boca, dibujaste para mí en el suelo de la vida, las huellas que me guiaron, la luz que me iluminó y el camino que me salva.

Porque he nacido de nuevo entre los tejidos de tu Evangelio que conocí porque tú, Señor del cielo y la tierra, fuiste hombre y pronunciaste palabras de creación que hacen nacer de nuevo a quién las lee y las guarda.

Te miro hoy en esa cuna y veo que en ese mismo lugar, nací yo a la única vida que lleva a la Eternidad.

Por eso, un año más, me recojo ante ti y busco qué podría yo decirte para saber expresar con mi limitada voz cuánto te amo y doy gracias por decirme hoy al oído que has llegado a celebrar conmigo, con toda la humanidad, que un año más Tú nos salvas, que nos tomas de la mano, que seguimos caminando en las huellas de tu Palabra, y que todo eso es posible porque Dios nuestro Señor, se hizo hombre en un portal.


Olga Alonso

Navidad, Bendita Locura

Aviso importante: los más eximios especialistas en la materia avisan que corre por el mundo un tipo de locura muy seductora; se trata de la "Locura de Amor" que tiempo atrás movió a Dios a Encarnarse. A los que se dejan contagiar por ella, Jesús les llama Bienaventurados y Benditos de mi Padre. Hasta qué punto le alcanzó está Divina Locura al Emmanuel que aún siendo ignorado en su Venida y masacrado en su Muerte, en un último esfuerzo en su lecho de muerte - la Cruz- grito al Padre: ¡Perdónales, perdónales siempre, no saben lo que hacen! Queridos amigos los gérmenes de la Locura Divina corren por el mundo... y no es que corran…  vuelan cada vez  que los Discípulos del Emmanuel anuncian su Santo Evangelio. Quienes lo escuchan, también los que lo leen, están perdidos para el mundo y ganados para Dios (Mc 8,35). Una aclaración muy importante, los gérmenes de la Locura Divina sólo están activos en el Evangelio de Jesús, cuidado con los sucedáneos. Absténganse pues, curiosos, advenedizos y fanáticos... En cuanto a "los locos por el Evangelio de Jesús"... ¡Bienvenidos al Club!

FELIZ NAVIDAD, queridos.

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

viernes, 18 de diciembre de 2020

Reflexión del Evangelio del IV Domingo de Adviento (Lc 1,26-38)

Hágase en mí tu Palabra

La Iglesia nos ofrece hoy el Evangelio del Anuncio del ángel Gabriel a María. Sabemos su respuesta: ¡Hágase en mí según su Palabra! Su aceptación  nos indica que la verdadera dimensión de la fidelidad a Dios no se mide conforme a lo que hacemos según nuestros criterios, sino acogiendo los de Dios, que fluyen de su Palabra. Cuando nuestra relación con Dios se apoya en nuestros criterios asumimos ciertos riesgos, compromisos, renuncias, etc..., según nuestra generosidad. La respuesta de María supone un salto casi cósmico al decir a Dios: Hágase en mí tu Palabra. Pensemos que el creerse que el Hijo de Dios se encarnaría en ella por obra y gracia del Espíritu Santo no cabe en la mente de nadie, en la de María sí y por ello es Madre de la Iglesia, porque creyó que para Dios no hay nada imposible (Lc 1,37). También el Evangelio de Jesús transciende nuestra mente "tan pragmática". María es Madre del Discipulado porque, quien desea ser discípulo de Jesús, no adapta su Evangelio a sus miedos y mediocridades sino que desde sus impotencias le dice: Haz en mí el Discipulado según tu Evangelio.

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

miércoles, 16 de diciembre de 2020

El Día de Jesús y el tuyo

Cuando los profetas decían : “¡Aquel día..!” se referían a la venida salvadora del Mesías. Es el día que marca nuestro encuentro con el Señor Jesús como Camino Verdad y Vida. Jesús dirá a los judíos que Abraham vio… a lo lejos... su Día: "Abraham exultó de gozo al ver mi Día, lo vio y se alegró" (Jn 8,56). Sabemos que Abraham obediente a Dios subió con su hijo al monte para sacrificarlo.  Allí vio… a lo lejos… al Cordero Inocente, el que sustituyó a Isaac, inmolado por nuestra salvación. Abraham no sabía cómo se las iba a arreglar Dios para dejar con vida a su hijo, lo que si sabía, porque ya conocía bien a Dios, era que su hijo Isaac no iba a ser sacrificado. En su obediencia Abraham anticipó está promesa de Jesús: "El que pierda su vida por mi y por el Evangelio la salvará" (Mc 8,35). Sí, Abraham subió a la cima, perdiendo la vida por la Palabra recibida y  recupero a su hijo... doblemente vivo dado que este constató por si mismo que todo lo que sus padres le habían dicho acerca de Dios Amoroso y Fiel no era una fábula... era verdad… el mismo fue  testigo de ello. El Aquel Día de Abraham fue también el Aquel Día de Isaac… ojalá también sea el Aquel Día tuyo y mío que surge luminoso cuando creemos en el Evangelio aunque nos asalten las dudas… la noche.

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

lunes, 14 de diciembre de 2020

Interiorizando el Misterio

Estamos afligidos, tristes ante la perspectiva de una Navidad desangelada. Es una aflicción que alcanza no solo a quienes viven la Navidad un poco al margen de la fe; también golpea a quienes nos adentramos en el Misterio de la Encarnación, con su consiguiente fiesta y algarabía. Sin embargo pienso que en medio de la pandemia Dios nos abre la puerta para Interiorizar el Misterio de su Encarnación como lo interiorizaron María y José. Volvamos nuestros ojos hacia ellos en la Noche Santa del nacimiento de Jesús... en la más absoluta soledad. En esa absoluta soledad Dios creó en el corazón del hombre la Ternura Infinita. Imaginemos a José mirando con esta Ternura a María y ella con la misma Ternura a José. Ternura Infinita que brotó en sus corazones desde la Ternura Infinita que acababa de nacer y que tenían en sus brazos: Jesús, Dios con nosotros. Esta Ternura es el Patrimonio que Jesús nos trajo con su Encarnación. Esta es la Navidad Perfecta. No, no nos faltará la Fiesta... la llevamos dentro.

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

viernes, 11 de diciembre de 2020

Reflexión del Evangelio del Tercer Domingo de Adviento

La alegría por tu Presencia

En este Evangelio se nos dice que Juan Bautista no era la Luz sino testigo de ella, para que por él, por su testimonio, todos creyeran en Jesús. Es muy importante esta puntualización ya que dado el poso de idolatría que el pecado original ha dejado en nuestro corazón somos dados a apegarnos, más allá de lo razonable, a santos, por supuesto reconocidos como tales por la Iglesia, dejando un poco de lado a Jesús el Enviado del Padre como Fuerza de nuestra Salvación. Entendemos ahora el grito de Juan Bautista: ¡No os fijéis en mí, dirigid vuestra mirada hacia Él! Un  pastor de Jesús no busca su propia gloria, busca el bien del rebaño que Jesús le ha confiado, por eso antes de que a sus ovejas les den “tics” idólatras les dice con la misma convicción que Juan Bautista que fijen, como señala enfáticamente el autor de la carta a los Hebreos, sus ojos en Jesús el único que da inicio y plenitud a su fe (Hb 12,2).

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

miércoles, 9 de diciembre de 2020

Nuestra vida oculta en Dios (Col 3,3)

Los discípulos de Jesús crecemos ante sus ojos, no ante los de los hombres. No olvidemos que así fue como creció Jesús, a los ojos de su Padre, como fue profetizado : "Creció en su presencia - la de Dios - como raíz de tierra árida" (Is 53,2). Sí, hemos leído bien, Jesús creció, como raíz aparentemente seca en un erial: recordemos que los dirigentes del pueblo de Israel rechazaron sistemáticamente el Evangelio que su Padre ponía día tras día en su corazón y en sus  labios (Jn 12,49-50). Lo rechazaban porque atentaba contra la gloria humana de la que eran esclavos a pesar de sus aparentes piedades. Prefirieron someterse a la aprobación de los hombres antes que a la Ternura con la que Dios envuelve a quienes se abrazan al Evangelio de su Hijo. Todos tenemos la tentación de encaramarnos al pedestal -de barro- de la mirada complaciente de los demás. Tentación que se desvanece cuando tomamos conciencia de que vivir como Jesús bajo la amorosa mirada de Dios, supone estar en su Presencia. Así es como vamos creciendo... y cuando dejamos este mundo... nuestra alma ya está lista para apretarse contra Él, como ardientemente desea el salmista (63,9).

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

lunes, 7 de diciembre de 2020

MARÍA INMACULADA

Hoy víspera de la celebración de María Inmaculada os invito a mirarla amorosamente como hijos, pidiéndole que nos ayude a tener una relación con Dios tan intensa y profunda como la suya. Sabemos que su "Hágase en mi según tu Palabra" marcó un antes y un después en toda relación de intimidad del hombre con Dios. Fue a partir de su "Hágase" que la Palabra se hizo carne en ella y es a través de ella que Dios nos muestra la fe y fecundidad del Discipulado. Crecemos como discípulos de Jesús en la medida en que su Evangelio crece en nuestro corazón. Un verdadero hijo de María deja que el Evangelio se asiente en su corazón y su alma hasta que, como dice Pablo, se reproduzca en sus entrañas la imagen del Hijo de Dios (Rm 8,29). Lo realmente, no maravilloso sino incluso divino, es que es entonces cuando, igual que Pablo, podemos, con un gozo indescriptible, decir: “Ya no soy yo quien vive, es Jesús quien vive en mi" (Gal 2,20).

P. Antonio Pavía comunidadmariamadreapostoles.com

domingo, 6 de diciembre de 2020

PREGUNTAME SEÑOR

!! PREGUNTAME SEÑOR !! 

Jesús Resucitado va al encuentro de Pedro y mirándole a los ojos le pregunta: ¿Me amas ? Acariciamos el la sencillez evangélica de su respuesta : ! Señor sabes que te amo! Si grande fue  estremecimiento interior de Pedro ante esta pregunta mayor aún fue la ternura de Jesús al decirle :  Apacienta mis ovejas. El mayor milagro que el Hijo de Dios hace a una persona es el de darle Sabiduría para apacentar sus ovejas; significa que pone en su corazón y en sus labios sus mismas Palabras de Vida y Espíritu ( Jn 6,63) para que las ovejas que le confía crezcan hasta alcanzar el Discipulado. San Agustín dice que  apacentar las ovejas de Jesús supone el mayor grado de amor hacia El. Hacemos nuestra  la pregunta-propuesta de Jesús,más divina que humana y creo que solo podemos decirle: Señor,sabes que no estoy a la altura de esta misión que me confías...pero no dejes de preguntarme que si te amo. Cada que me lo preguntas mi alma salta de gozo apretándose contra ti. Preguntamelo una y otra vez. Se muy bien que en el lecho de mi muerte me lo preguntarás por última vez y también se que entonces- con la misión de apacentar tus cumplida - mi alma saltará exultante de gozo hacia ti y tu te apretaras contra mi. Podremos decir entonces juntos.." Bienaventurados los que mueren en el Señor" ( Ap 14,13)
P.Antonio Pavia comunudadmariamadreapostoles.com

Mira que estoy a la puerta y llamo

"Mira que estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y me abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo". Ap.3-20 ¿Qué frutos te gustaría ofrecer a Dios? El fruto que deseo ofrecer a Dios es el de la santidad, ya que Jesús dice en Mt. 6-9 "santificado sea tu Nombre;" y Jesús mismo me enseña que la única manera de santificar el nombre de Dios es dando Frutos como lo dice en Jn 15:8 "Mi Padre es glorificado si dais mucho fruto y sois mis discípulos" al formar yo parte del Cuerpo Místico de Cristo soy esencia del mismo Cristo, por eso debo pedir al Padre mismo que me Glorifique para que yo pueda glorificarle a Él "Así habló Jesús, y alzando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti."Jn 17;1…………………………………………………………………………………. y como podría alcanzarlo. Cómo puedo alcanzar la santidad, Jesús me dice: "Vosotros estáis ya limpios por la palabra que os he dicho. Seguid unidos a mí, que yo lo seguiré estando con vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo si no está unido a la vid, así tampoco vosotros si no estáis unidos a mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece unido a mí y yo en él, da mucho fruto; porque sin mí no podéis hacer nada."Jn 15;3-5 Primero que nada, lo que pido a Dios es que me dé un perfecto conocimiento de mí misma, que me abra los ojos a mi realidad como se la abrió al ciego del evangelio: "Mientras estoy en el mundo, soy luz del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con barro los ojos del ciego Jn 5-6;9. Aquí yo veo la acción creadora de Dios Padre, en su infinita misericordia crea unos ojos nuevos al ciego, como en la creación cuando creó al primer hombre, lo hizo de barro, Gn 2;7 pero aquí hay algo más poderoso y es su saliva, su Espíritu Santo, la saliva es parte fundamental de la palabra, sin la saliva no se puede hablar, y a través del Espíritu Santo el Padre transmite la palabra a este ciego de nacimiento que soy yo, solo reconociéndome como tierra, que solo la Santísima Trinidad es Dios y solo Él está en el Cielo( Mt. 6;9) y es Luz yo puedo ver a través de su misma Luz. Algo indispensable aquí es la obediencia, Jesús manda al ciego a lavarse “y le dijo: «Vete, lávate en la piscina de Siloé» (que quiere decir Enviado). Él fue, se lavó y volvió ya viendo” Jn 9;7 La obediencia a Dios hizo que el ciego vea y ya viendo vuelva a Dios. Me llama a obedecer. Pero también estoy sorda por eso necesito que Jesús me abra los oídos y desate mi lengua. "Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua. Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: «¡Ábrete!» Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente." Mc 7; 32-35 Jesús me impresionas, me llevas a parte quieres estar en intimidad conmigo y oras al Padre por mí, más que orar suplicas al Padre por mí (Sal 130;2). Y, «levantando los ojos al cielo, dio un gemido Mr 7-33» Gimes por mí para que el Padre cree en mí unos oídos nuevos. Señor que se desate mi lengua para que yo pueda alabarte “Señor ábreme los labios y mi boca proclamará tu alabanza” Sal 51,15. Al abrirme los oídos Jesús pone sus palabras en mi boca, en mí corazón y esto es lo que hace que yo hable correctamente. Si Dios Crea en mí un corazón puro Sal 51-10 Todo absolutamente todo lo que hay en mí viene de Dios, porque todo lo que sale de mi boca sale de mi corazón Mt 15-19, y al tener un corazón puro todo lo que sale de mí sale de Dios Jesús si los ojos son el espejo del alma te suplico que mi mirada sea pura, solo para ti, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con Espíritu firme (Sal 51:12), rocíame con el hisopo (Sal 51:9) que es tu mismo Espíritu: "El Espíritu Santo, el que el Padre enviará en mi nombre, él os lo enseñará todo y os recordará todo lo que os he dicho Jn 14;26"... Tú mismo dices: "Vosotros estáis ya limpios gracias a la Palabra que os he anunciado."Jn 15;3 que tu palabra Señor se haga carne en mí y quede limpia, lávame y quedaré más blanca que la nieva (Sal 51:9). Lávame con tu Sangre Señor y realiza esta alianza nueva que sellaste conmigo desde la cruz: "De igual modo, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros. Lc 22;20" Solo conociéndome a mí misma tal y como soy, por pura misericordia de Dios puedo ver la viga en mi ojo (Mt7;4) y la necesidad que tengo de que Dios me la saque. He aprendido a que debo escuchar porque al ser parte del Cuerpo Místico de Cristo "vosotros sois el cuerpo de Cristo, y sus miembros cada uno por su parte." 1 Cor 12;27 Dios me habla a través de sus miembros, especialmente de sus pastores. Y así escuchándole podré subir con Él al monte Santo (Sal 24,3) a escuchar su palabra. Me llama a ser Humilde: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Mt. 3-11 A ser mansa, es decir a tener un dominio total de mi carácter para así tratar con caridad a todos mis hermanos: Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Mt. 3;4 A dolerme por los pecados de los otros pidiendo y gimiendo a Dios por la conversión del mundo (Sal. 130;2): Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Mt. 3;5 A tener hambre de Dios, de su amor infinito, desear y orar para que Reine en todo el mundo, que venga y brille su Gloria: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados”. Mt. 3;6 A pedir a Dios me regale un poquito de su misericordia para saber perdonar como Él me perdona y amar a mis hermanos como Él me ama: “Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia” Mt. 3;7. Me regale un corazón puro que me permita ver a Dios en mis hermanos y en la Santa Misa especialmente en la Eucaristía. “Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios” Mt. 3;8. A revestirme de Cristo Col 3 12;15. “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios” Mt. 3;9. A no tener miedo a proclamar su nombre, y olvidarme de los respetos humanos: “Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Mt. 3;10 Bienaventurados seréis cuando os injurien, y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa." Mt 5;3-11………………………………………... Y Pablo, en Corintos 1;13 1-8 me enseña que para que se realicen en mi las bienaventuranzas debo aspirar al don más elevado que hay que es el mismo Dios, el Amor. Ya que Dios es amor y nosotros somos su creación, creados por amor. Pablo me enseña que Dios es Paciente, Servicial, no es grosero ni egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal, no se alegra de la injusticia; se alegra de la verdad. Todo lo excusa, todo, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera. Dios nunca falla. Me enseña a que debo revestirme de la armadura de Dios: "Revestíos, pues, como elegidos de Dios, santos y amados, de entrañas de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soportándoos unos a otros y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro. Como el Señor os perdonó, perdonaos también vosotros. Y por encima de todo esto, revestíos del amor, que es el vínculo de la perfección. Y que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella habéis sido llamados formando un solo Cuerpo. Y sed agradecidos. Col 3 12;15. Cómo puedo yo alcanzar estos frutos primero siendo agradecida por encima de todo revistiéndome de su amor, de Él mismo Col 3 14, pidiendo a Dios con suplicas y gritos si es preciso: “!Señor escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos al clamor de mis súplicas! Sal.130;2. Así me llama a cambiar mi pecado en gracia, es decir someter mi carácter como lo hizo Pedro cuando se lanzó al agua en el Lago Tiberiades "Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua. Jn 21;7 "mortificándome a mí misma, cambiando la impaciencia por paciencia, la ira por paz, la intolerancia por tolerancia. Sembrando mi pecado en lo más hondo de la tierra, para así morir a mí misma y poder nacer a una vida nueva cayendo en lo más hondo, pasando a ser sima “En tus manos están las simas de los montes” Sal. 94;4 en tus manos están los humildes. Como dice Pablo: "Y lo que tú siembras no es el cuerpo que va a brotar, sino un simple grano, de trigo por ejemplo o de alguna otra planta. 1 Cor 37 Así también en la resurrección de los muertos: se siembra corrupción, resucita incorrupción; se siembra vileza, resucita gloria; se siembra debilidad, resucita fortaleza; se siembra un cuerpo natural, resucita un cuerpo espiritual. Pues si hay un cuerpo natural, hay también un cuerpo espiritual. 1 Cor 42-44 Y cuando este ser corruptible se revista de incorruptibilidad y este ser mortal se revista de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: La muerte ha sido devorada en la victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado; y la fuerza del pecado, la Ley. Pero ¡gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo!" 1Cor 54-57 Jesús me invita a vivir en mi interior allí mana la Fuente de Vida, en mi bautizo Dios se donó a mí la tercera Persona de la Santísima Trinidad: Dios Espíritu Santo, y puso su fuente de agua viva que mana a la vida eterna Ez 47 1-12. Me enseña que debo ir desde el levante, es decir dejarme dirigir por su palabra que es el agua viva desde el amanecer de mi fe, en sus veras hay todo tipo de árboles frutales, y en sus aguas peces en abundancia, los frutos de su palabra nunca se acabarán. Me invita a estar pendiente de su llamada, como las 5 vírgenes de las parábolas del evangelio Mt 25;9, como Mateo Mt 9;9-13, que, sentado en el despacho de los impuestos, de su propio pecado, lo llamó él lo dejó todo y lo siguió. Jesús se dirigió a la casa de Mateo que es su propia alma y dese allí sacó todos sus dominios y le enseñó a ser misericordioso Misericordia quiero, que no sacrificio Mt 9;13. Señor dame la gracia de ser ese alguien que te ama, enséñame a guardar tu palabra. Ven a hacer morada en mí "Jesús le respondió: «Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él. " Jn 14_23 Qué escuche tu llamado Señor y que te abra las puertas de mi alma, las nuevas y las antiguas “¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el Rey de la gloria” Sal 23:9, que deje salir de mí mi pecado el nuevo y lo viejo Mt 13;52, y dejar que entre Jesús en mi alma y con un Látigo eche todos mis pecados fuera Jn 2; 15-16 En resumen, todo se reduce al AMOR. Abrir las puertas de mi alma para que Jesús entre en ella, como con los discípulos de Emaús (Lc 24;13-25) me parta la palabra y haga una pascua conmigo como en la última cena con sus discípulos Lc 22; 7-20. Señor que mis oídos mis ojos y todos mis sentidos vean para el levante. Siempre toda yo fija en ti y se cumpla tus palabras en mí No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca. Jn 15;16 Esta es la vida eterna que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado Jesucristo Jn 17, 3 Dios me llama a ser y dar testimonio “Pero también vosotros daréis testimonio porque estáis conmigo desde el principio” Jn 15-27 CAYTA

EL BUEN SAMARITANO (Lc. 10, 33-36)

 EL BUEN SAMARITANO (Lc. 10, 33-36)

“Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, acercándose, vendo sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él
Al día siguiente, sacando dos denarios se los dió al posadero y dijo: Cuida de él y si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.”

Vemos en esta Palabra lo que a cada uno de nosotros nos ha pasado en algún momento de la vida; nos hemos encontrado “tirados al borde del camino” heridos, lacerados, ultrajados; sin ningún aliciente para seguir luchando,  o como ahora lo denominan los psicólogos en una tremenda  “crisis existencial“.

Dios que entregó al mundo a su propio Hijo Jesucristo para salvarnos, no se cansa; lo sigue enviando en forma del Buen Samaritano a vendar las heridas y a curarles con el aceite y el vino (símbolos de los Sacramentos del Bautizo y de la Eucaristía.
“Su propia cabalgadura “... La Cruz..... “escuché hace 27 años...  en la Comunidad Jesús Caminante de Quito-Ecuador de boca de Padre Antonio Pavia en una de sus profundas exégesis con que nos alimentó. “El hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza”... Qué ignominia, solo en la Cruz reclinó su cabeza..... y qué difícil para nosotros inclusive “doblar rodilla“ ante aquel tosco madero del cual hemos huido desaforados sin encontrarle sentido...... Oh, cuánto cuesta hacer la voluntad del Señor.... y no que sea su voluntad vernos aplastados, sino que a manera de la plantita que necesita morir para que florezca su semilla, así tenemos que morir a nuestros caprichos mundanos y abrirnos a su gracia.... pero no por nuestros méritos....
Es que cuando el Señor nos invita a seguirle es bajo una condición: “Dame tu carga y toma mi yugo...” qué diferencia tan grande entre la situación de “cargar por cargar” esa cruz que se ha hecho tan pesada porque no hemos tenido la menor delicadeza de regresar a ver a ese “varón de dolores” que con su resurrección destruyó las tinieblas y venció a la muerte.
El yugo es de a dos; como los bueyes que equiparan el peso de su trabajo... y, qué grata presencia nos acompaña!!!  qué ligera se hace la carga!!! ya no nos aplasta, el peso lo lleva El y lo que nos corresponde es más que ligero....
“Una posada” símbolo de nuestra madre Iglesia, donde El mismo nos cuida. Entregó dos denarios; Su Cuerpo y su Sangre que se hacen presentes en cada Eucaristia; y ofreció pagarle al posadero todo cuanto gaste cuando El vuelva.
El mismo pagará lo que nos falta para quedar totalmente justificados ante nuestro Padre Celestial. Amén.

Nancy Andrade Galindo

Dad la vuelta en torno a Sión, contando sus Torreones

 Salmo 47  

Dad la vuelta en torno a Sión, contando sus Torreones, Fijaos en sus baluartes observad sus palacios 


Sión ...es la Iglesia,los terrones ,y baluartes,los discípulos del Señor Jesús,los Santos que conocemos y otros muchos que solo Dios conoce.... 

Que fuerza tan extraordinaria les dio Dios a los Santos ,a Santa Teresa para poder hacer todo lo que hizo.San Francisco,y San Pablo ,y todos en su debilidad ,Dios cumplió en ellos su palabra ,de si tenéis fe  ...podreis mover montañas ..

Señor danos esa fe que tú comparaste a un grano de mostaza ... 

ÉSTE ES NUESTRO DIOS

Carmen Pérez