sábado, 18 de mayo de 2019

REFLEXIONES SOBRE EL EVANGELIO DEL V DOMINGO DE PASCUA Ciclo C (Jn 13,31-33a.34-35) 19-05-2019

Cuando Jesús llamo a unos hombres como Pedro, Juan, Andrés.. etc para seguirle como discípulos, todos respondieron con prontitud y generosidad; lo dejaron todo, al menos así les pareció a ellos. Admiramos su desprendimiento pero, si nos adentramos en el Evangelio, vemos que dijeron sí a Jesus dejando atrás su mundo exterior, no así el interior, allí donde como dice Pablo reina y manda el hombre viejo (Ef 4,22..).De ahí sus frecuentes y agrias disputas sobre quién de ellos era el mayor, el más importante... Actitudes que iluminan nuestro gran problema, y es que tenemos un cierto dominio sobre nuestro mundo interior, pero no sobre nuestras cloacas internas. Ninguna generosidad acaba con ellas. Jesús sí y oimos que hoy nos dice: "Amaos los unos a los otros como yo os he amado". No nos da una norma, sino que nos abre el Camino de la Vida. Dice esto a los suyos, después de levantarse de la mesa y lavarles los pies haciéndose el último de todos. De esta forma nos mostró que el Evangelio es la Fuerza interior que explota en forma de Gozo y de Vida. Intentar hacerse el último solo por leyes perfeccionistas, suele terminar mal, trae consigo malestar victimista o peor aún vivir de apariencias.

(Antonio Pavía. - Misionero Comboniano)
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jueves, 16 de mayo de 2019

NOS PREVIENES (Sal 96)

"Aunque atenten contra la vida del justo y condenen a muerte al inocente,
El Señor será mi Alcázar.Dios será mi roca de refugio.
Condenaron al justo ..al único que no tenía pecado, ni encontraron engaño en sus palabras .."

Pero aún así yo confío en las promesas de  mi Dios... y Jesús temiendo, que ver esto, nos apartara de la verdad, dice:  ..y dichoso el que no se escandalice de mí ....  ¡Cómo escandalizarse de lo que nos da la salvación! Señor, ¡cuanto nos amas que de todo nos previenes para que aunque caigamos nos levantemos de nuevo!

ESTÉ ES NUESTRO DIOS

Carmen Pérez
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martes, 14 de mayo de 2019

Las antiguas compuertas

Es muy significativo que en la sagrada Escritura, cualquier sustantivo viene precedido
de un adjetivo calificativo. Meditando el Salmo 22/23 se nos dice: “…que se alcen las
antiguas compuertas…”. Es decir, las compuertas antiguas que no dejaban pasar el Agua viva que es Jesucristo, le sirven al salmista de exclamación para pedirle su
venida.
Si Isaías clamaba: “… ¡Ay, si rompieras el cielo y descendieses!... (Is 64, 1-3), es
ahora el Salmo quien demanda esa venida de Jesucristo. Y no solo las compuertas, sino hasta los portones: “…Alzad los dinteles, va a entrar el Rey de la Gloria…”
Si antes teníamos “la puerta estrecha” que nos anunciaba Jesús, - “esforzaos en pasar
por la puerta estrecha…” (Mt 7,13)-, es ahora el momento de ampliar esta puerta, como bien nos recordaba el santo Padre san Juan Pablo ll: ¡abrid las puertas a Cristo!
Y es que Jesús es la puerta que nos abre el camino al Padre. “…Yo Soy la puerta, si alguno entra por Mí, será salvo; entrará y saldrá y tendrá pastos abundantes…”(Jn
10,9)
Jesús pone un “si” condicional: “…si alguno me ama…”; duda si existirá alguien que le
ame; que le ame como Él quiere:
“…Nadie tiene Amor más grande que el que da la vida por sus amigos…” Así ama Dios. (Jn 15, 12-17).
Sólo Jesucristo nos amó así. Y dio su Vida por sus amigos y por sus enemigos.

(Tomás Cremades)
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El padre pródigo

Tres son los personajes del conocido texto del “Hijo Pródigo”, que quizá sería mejor llamarle del “Padre pródigo”, que realmente es el bueno; no podía ser de otra forma porque está ocupando el puesto de Dios.
Es de pensar que este padre le había dado todo lo que un padre quiere dar a su hijo: alimento, cariño, formación, ternura… No era suficiente para el hijo. Tanto es así que el hijo no aguanta quizá la monotonía del día a día y decide encontrar la vida de otra forma.
Y la quiere encontrar sin su padre. Es más: “…dame la parte de herencia que me corresponde…” Es decir: “tú estás muerto para mi, y dame la herencia”. Suena duro,
pero es que la herencia se reparte cuando el padre ha fallecido.
Todos al escuchar la parábola nos fijamos en las maldades de los hijos, y no analizamos al padre. ¿Cómo se sentiría el padre? De entrada, no hay reproches en él.
A ninguno de los hijos les dice que no acepta su comportamiento. Al hijo mayor le apunta: “…todo lo mío es tuyo…”; al hijo menor, a su vuelta, no le deja ni hablar, se
abraza al cuello, le llena de besos, le viste sus mejores galas y le da un espléndido banquete.
Y es que, además, el hijo menor vuelve por el puro interés de su manutención. No tiene qué comer, ni cómo vestirse, ni donde vivir, sino como los cerdos,- que es el
animal impuro de los judíos-, ha caído lo más bajo que se puede caer…y el padre no reprocha nada.
Y ahora interpretamos en sintonía de Dios: ¡cuántas veces habremos sido cualquiera de los dos hermanos! O los dos! Y si hubiéramos sido el padre, ¿habríamos respondido así? Seguramente le hubiéramos reprochado su comportamiento, a uno y a otro.
Dios no es así. Dios es Amor. Dios conoce nuestro barro, y sabe perdonar de verdad.
Él quiere ser amado en libertad. Y espera pacientemente, a pesar de nuestros pecados…un día, otro día, un año, otro año…Y con sus brazos abiertos en la Cruz,- que son las alas de águila que dicen los salmos-, nos refugia y nos protege.
¿Cuándo aprenderemos realmente a desnudarnos de nosotros mismos y confiar en Él? Y empleo la palabra “desnudarnos”, quitar de nosotros los pecados de impureza
que son, en el lenguaje bíblico, el pecado de la idolatría: el del seguimiento a los ídolos, que comienzan por el propio “ego”, y continúan por el dios dinero, para acabar en todo el repertorio que nos induce el Enemigo Satanás.

(Tomás Cremades)
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viernes, 10 de mayo de 2019

REFLEXIONES SOBRE EL EVANGELIO DEL CUARTO DOMINGO DE PASCUA Ciclo C (Jn 10,27-30) 12-05-2019

Este domingo celebramos la Fiesta de Jesucristo Buen Pastor. En el Evangelio, Jesús indica el sello indeleble por el que reconoce a sus ovejas; lo son porque escuchan su voz, sus palabras. Profundicemos en esto que Jesús acaba de decir. Escuchar la Palabra no supone alcanzar un status privilegiado, elitista. Escuchar la Palabra, en la espiritualidad bíblica, implica la actitud de llevarla al corazón con la intención y deseo de obedecer. No se trata de comprometerse con una serie de máximas en vistas a una perfección; es una escucha amorosa y confiada sabiendo que Jesús, Buen Pastor, con inmensa paciencia da con nosotros esos pasos.. a veces excesivamente lentos, según nosotros, que nos llevan al discipulado. Es una escucha por medio de la cual se abre paso la Fuerza de Dios que hace posible la obediencia, y no es una obediencia para quedar bien con Dios, sino contigo mismo, pues la Palabra está llena de esas plenitudes que tan lejos están de tus posibilidades. Plenitudes que entrevemos en lo que añade Jesús después de revelarnos el sello que nos identifica como discípulos suyos: "...y yo las conozco - las amo- y siguen mis pasos.." Pasos que como bien sabemos culminan en su Padre.. que en cuanto discípulos de su Hijo también lo es nuestro.

(Antonio Pavía-Misionero Comboniano)
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jueves, 9 de mayo de 2019

Llegó tu Palabra

"Derramaste en tu heredad, oh Dios, una lluvia copiosa, aliviaste la tierra extenuada, y tu rebaño habitó en la tierra que tu bondad, Oh Dios, preparó para los pobres."(Salmo 67)

Señor, enviaste a Jesús, que es tu Palabra, para regar mi tierra seca, muerta... muerta por mi necedad, por pensar que tenía razón, cuando veía la paja en los demás y no la viga en mi vida, cuando pensaba y juzgaba, sin saber lo que había en el corazón del hermano, y me permitía reprender al otro sin acordarme que Tú pides misericordia más que sacrificios. Oh Señor, cuánta prepotencia creyendo que yo era mejor.... pero llegó tu Palabra a mi corazón extenuado y espero de tu bondad  habitar la tierra que preparaste para los pobres.

ESTE ES NUESTRO DIOS

(Carmen Pérez)
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miércoles, 8 de mayo de 2019

El mes de María

Cuando llega el mes de mayo me gusta ir al campo, allí tengo mi rincón especial, es donde me gusta estar sola, para poder meditar, tumbada sobre la hierba  miro al cielo, que tiene un color azul especial.
Parece que este lugar lo has creado para que nos invite a orar.

Allí, debajo de una roca, brota un manantial, donde nace un riachuelo que con su agua cristalina va buscando por donde pasar, y así, en su recorrido va haciendo un gracioso zigzág, formando una pequeña cascada cuyo sonido parece un bonito cantar, te sientas en la orilla para poderlo escuchar.

El campo se viste de flores, es el mes de mayo, es el mes de las flores, es el mes de María.

Sientes una brisa suave que te acaricia al pasar, y ves revolotear las mariposas que de flor en flor van, dando aún más colorido a este bonito lugar.

¿Cómo siendo el mes de María, no va a estar adornado el campo de forma tan especial?, pues fuiste elegida para ser la madre de Dios, y este lugar tan hermoso tú lo has preparado para que admiremos juntas la grandeza de su creación.

Allá por donde mires hay flores de todos los colores, han florecido para ti María, lo ha adornado tu hijo para que no te falten las flores y con ellas las oraciones que te venimos a rezar.

Dios te salve María llena de gracia estás, eres reina y madre nuestra, el Señor te ascendió al cielo y desde entonces brillando en lo alto estás.

Eres vida, dulzura y esperanza nuestra, no te olvidas de tus hijos, cuiándonos siempre estás, y sonríes cuando nos  ves meditando y de fondo estamos escuchando ese bonito cantar.

Tengo muchas cosas que decirte María, pero cuando veo tu dulzura y tu esplendor me quedo en silencio, con mi mirar te lo digo todo, no tengo palabras para poderte alabar.

Antes de irme del campo recojo unas flores, con ellas hago un bonito ramo y a la Iglesia te lo voy a llevar.

Allí, veo tu imagen, Señora, irradias tanta dulzura y tanto amor, que mi corazón se queda paralizado, pues nunca antes había recibido tanto, por tan poco, pues sólo te traigo un ramito de flores que te quiero regalar.

Te ofrezco con todo mi amor, estás flores que  en el campo he recogido para ti, María, me quedo contigo a hablar, y cuando me voy sé que nunca me vas a dejar, y en los momentos duros que tenga en la vida, siempre me vas a ayudar.

(Elia)
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martes, 7 de mayo de 2019

¿Cuándo entraré a ver el Rostro de Dios? Meditación (Sal 41)

Es la pregunta que se hace el Salmista ya muchos siglos antes de la venida de Cristo.  Y es la pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez, sin duda. Pero cuando llega  la hora de la verdad, cuando te sientes enfermo, cuando envejeces…cuando ni te  reconoces en las fotos antiguas…cuando la muerte sientes que te acecha…cuando  sientes miedo…cuando ves tus manos vacías…Entonces ya no eres tan valiente, te  asusta ver el Rostro del Señor, porque, a fin de cuentas, el paso a la Eternidad asusta. Y entra el pecado de la desconfianza. Creo que el mayor pecado del hombre es creer  no haber sido perdonado por Dios en sus múltiples confesiones. Es simplemente, un  pecado de desconocimiento de la Misericordia de Dios. Y además, ya se preocupa el mundo, con sus perversiones, de recordarte: ¿Dónde  está tu Dios? Ya que te quiere tanto, ¿Por qué no te auxilia? ¿Por qué no te quita  estos o aquellos pesares? Es lo que le decían a Jesucristo en la Cruz: “…Ha puesto su  confianza en Dios, que le salve ahora, si es que de verdad le quiere, ya que dijo: Soy  Hijo de Dios…” (Mt 27, 43) Y el Salmista, inspirado por Dios, entona el canto:”… Espera en Dios que volverás a  alabarlo, salud de mi rostro, Dios mío…” 

Toque bbbd

No hay belleza más grandiosa en este mundo que el hecho de que un discípulo de Jesús le diga en el momento de morir:! Hemos vivido una historia de amor unica!

lunes, 6 de mayo de 2019

CONFIAR

Confiar, confiar mi  ser a tu presencia

Confiar mi vida a tu plan, mi suelo a tus manos

Confiar, caminar sobre el mar de la vida, los ojos fijos en ti

Confiar, entregarte mi miedo y mi angustia, respirar libertad

Confiar, dudar y hundirse en el agua, mirarte y extender la mano

Confiar, no pensar, dejar que tú  hagas

Confiar, abandonar, desertar de lo seguro, dejarte a Ti hacer

Confiar, confiando, comprobar qué ocurre y confirmar

Confirmar que es verdad, hacerse gigante, volar

No reconocerse y sentir una fuerza inédita que nos invade

Confiar, déjame confiar, Señor, déjame conocerte

Confiar y sentirte, como no sería posible si no fuera confiando

Renunciando, muriendo, entregando, abandonando todo lo que sé

Déjame decir que te amo y que te conozco, porque confío

Déjame confiar para amarte, déjame amarte mientras confío

(Olga Alonso)
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viernes, 3 de mayo de 2019

REFLEXIONES SOBRE EL EVANGELIO DEL TERCER DOMINGO DE PASCUA Ciclo C (Jn 21,1-19) 5-05-2019

Tres veces pregunta Jesús a Pedro: ¿Me amas? Triple la respuesta de éste: ¡Señor tú sabes que te amo!
Triple fue la vergonzosa caída de Pedro, triple el perdón de Jesús. Hay quienes, al decir que perdonan a alguien, lo hacen con tal superioridad que lo humillan y aplastan.
Nada que ver con el perdón de Jesús a Pedro; desciende hasta el infierno que está viviendo y elevándole le habla de amores.
El número tres, viene en nuestra ayuda, pues en Israel simboliza multiplicidad.
A la confesión de fe y amor de Pedro, Jesús le dice: ¡Apacienta mis ovejas! ¡Le está dignificando, rehabilitando, le está considerando digno de confianza para poner bajo su cuidado sus ovejas rescatadas al precio de su Sangre, como escribe atónito el apóstol (1P 1,18-19). Esta rehabilitación sólo la puede hacer el Hijo de Dios, quien continua descendiendo a los infiernos de cada cual con la misma pregunta que ya es en sí, toda la rehabilitación posible: ¿Me amas? Te confío mis ovejas, apaciéntalas con mis palabras, que son vida y espíritu (Jn 6,63)

(Antonio Pavía - Misionero Comboniano)
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jueves, 2 de mayo de 2019

Toque bbbc

Cuando María dijo Sí a Dios por medio del Ángel Gabrie,l se puede decir acerca de ella: El Señor está contigo o..mejor aún: Te llevaste al Señor contigo.

Toque bbbb

Los años que vivimos en este mundo son como un entrenamiento...ante el cual se muestra quien es sabio y quien necio. El necio toma el entrenamiento como un paseíto turístico, el sabio como un preparar su alma de cara a la Vida.. con Dios.

miércoles, 1 de mayo de 2019

Salmo 43(42).- Lamento del levita desterrado (cont.)

iHazme justicia, oh Dios, defiende mi causa contra un pueblo sin piedad!
iLíbrame del hombre malvado y traidor!
Pues tú eres, oh Dios, mi fortaleza: ¿por qué me rechazas? ¿Por qué he de andar triste bajo la opresión de mi enemigo?
Envía tu luz y tu verdad: ellas me guiarán y me conducirán hasta tu monte santo, hasta tu morada.
Llegaré hasta el altar de Dios, Dios de mi alegría. Te cantaré y alabaré con la cítara, ¡Oh Dios, Dios mío!
¿Por qué te afliges, alma mía,
gimiendo en mi interior?
Espera en Dios, que volveré a alabarlo: «iSalud de mi rostro y Dios mío!».

Reflexión: Tu Luz y tu Verdad

Un hombre fiel oprimido por sus enemigos, se dirige a Dios con esta súplica: 
«Hazme justicia, oh Dios, defiende mi causa contra un pueblo sin piedad. Líbrame del hombre malvado y traidor».
Al poner su causa en manos de Dios, está excluyendo el enfrentamiento con sus enemigos con las mismas armas que estos: la mentira, el fraude, la iniquidad, etc.
Renuncia a buscarse la justicia con su fuerza; prescindiendo de: el «ojo por ojo, diente por diente».
Llega un momento en que se siente rechazado y olvidado por Dios. Es como si hubiera apostado por Él en vano, como si su relación con Él no fuera más que un espejismo. «Pues tú eres, oh Dios, mi fortaleza: ¿Por qué me rechazas? ¿Por qué he de andar triste bajo la opresión de mi enemigo?». No obstante, a pesar de su
desesperanza en Dios, en quien ha confiado, redobla su oración y le suplica: «Envía tu luz y tu verdad: ellasme guiarán y me conducirán hasta tu monte santo, hastatu morada».
Este hombre fiel representa a todos los hombres que buscan a Dios, que responde enviándoles a su propio Hijo. Él, como Buen Pastor, les conduce hacia el Padre.
Jesucristo nos dice que ha sido enviado por Él como Camino, Verdad, Vida, Luz delmundo.
Envía tu luz, oíamos al salmista. Y dice Jesús: «Yo soy la luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida» Envíame tu verdad, le oíamos también. Y Jesús responde a Tomás cuando le pregunta cómo podemos saber el camino: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida, nadie va al Padre sino por mí» 
Jesucristo es el enviado del Padre para que el hombre conozca a Dios, que le hace justicia en la adversidad. Son muchos los textos en los que el Hijo de Dios manifiesta su conciencia de haber sido enviado por el Padre. «Padre, ha llegado la hora; glorifica
a tu Hijo para que tu Hijo te glorifique a ti...ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que tú has enviado, Jesucristo». Esta certeza de Jesús de ser enviado por el Padre, es su garantía de que Él le hará justicia cuando culmine el drama de la Pasión. El Padre le hizo justicia rompiendo las ataduras de la muerte,
Con esta victoria se presenta ante los discípulos y, con el poder del Padre, los envía al mundo con su luz y su verdad, para que todo hombre tenga en Él la salvación.
 «Al atardecer de aquel día, el primero de la semana... se presentó Jesús en medio de los discípulos y les dijo: La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío» A partir de entonces, el mal del mundo ya no es aplastante, ya que todo hombre puede, en su desolación, suplicar a Dios como el salmista, ¡envíame tu luz y tu
verdad!
No es una oración al azar, porque la luz y la verdad están entre nosotros, nos son dadas por la predicación de la Palabra. Dice el Evangelio de Juan: «La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre que viene a este mundo» «Santifícalos en la
verdad: tu Palabra es la verdad» Todo aquel que cree, acoge y hace suyo el
Evangelio, está en la verdad y está en la luz; Esto significa que la vida eterna no empieza a partir de la muerte, sino a partir de que un hombre entra en la luz y la verdad de Dios. La escucha de Dios, de su Palabra, es la garantía de nuestra comunión con Dios. «Quien a vosotros escucha, a mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a mí me rechaza; quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado» En este mismo contexto, Mateo da al verbo escuchar el contenido de recibir a Dios: «Quien a vosotros recibe, a mí me recibe, y quien me recibe a mí, recibe a Aquel que me ha enviado» 
La Iglesia primitiva vivía claramente la realidad de que eran enviados por Dios para ofrecer la salvación al hombre por medio del anuncio de la Palabra. “Dijo el Espíritu Santo: Separadme a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado... Ellos, pues, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia y de allí navegaron hasta Chipre. Llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos»

(Antonio Pavía-Misionero Comboniano)

Me invitaste a pasar

Un día, por casualidad, pasé por tu casa y me invitaste a pasar.

Yo pasé, como no había amanecido, me resguardaba un poco del frío y de la oscuridad.

Cuando entré estaban  en la Eucaristía y yo contigo me quedé, cuando salí me fui a caminar sin rumbo fijo, solo pensando en Tí.

Al día siguiente hice lo mismo, a tu casa pasé para estar contigo en la Eucaristía, pero Tú me dijiste al oído, que fuera a comulgar también.

Yo te hice caso y me fui a confesar, para al día siguiente en la Eucaristía poder comulgar.

Me fuiste atrayendo poco a poco, cada día un poco más, pues yo contigo me encontraba muy a gusto y ya todos los días te iba a visitar, e iba a la Eucaristía y también a comulgar.

Un día me quedé sola contigo, en la capilla donde en el Sagrarío estás, allí como dos amigos comenzamos a hablar, hablamos de todo un poco, yo te mareé contándote mis problemas, preocupaciones..., y tú me consolabas, me decías que estuviera tranquila que todo se iba a solucionar.

Yo me iba muy tranquila pues confiaba mucho en Tí, y sabía que ibas a ayudarme a afrontar todas mis preocupaciones y problemas, así los dejaba en tus manos y ya liberada de la carga, me fui a caminar.

Cada día necesitaba hablar contigo más y más, cuando voy a la capilla Tú me acoges con una sonrisa y me haces sonreír, allí me siento contigo y los dos nos echamos a reír.

Se creó una complicidad entre Tú y yo, que ya no podíamos estar el uno sin el otro y así nos íbamos a caminar los dos.

Hablando contigo yo me siento alegre y llena de paz, esa paz que me hacía falta para poder contigo estar.

Así, lo que al principio cuando entraba en tu casa, era para refugiarme del frío y de la oscuridad, ahora lo  necesito, pues es el alimento del día para mi alma y si le falta este alimento, no podré con Dios estar.

(Elia)
www.comunidadmariamadreapostoles.com